CREER O NO CREER

¿Cumplamos la encomienda!  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Las palabras de Jesús determinan el destino eterno de las personas, no solo por quien Él es, sino porque habla por el Padre

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Transcript

INTRODUCCIÓN:

En el contexto, Jesús, está enfrentando la incredulidad de los judíos, a pesar de haber hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él, dice el versículo 37.
En este momento de acuerdo al versículo 36, él se ahbía ocultado de ellos, Juan 12:36
Juan 12:36 RVR60
36 Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó de ellos.
Es muy probable que las palabras registradas en los versículos 44-50, no se hablaron en esta ocasión. Juan las incluyó aquí para resumir el ministerio público de Cristo a Israel, que ya había terminado.
Juan enfatiza en esta porción la relación explicita entre Él y el Padre.
Jesús muestra a Dios a través de si mismo, para que creamos en Él.
Si creemos las palabras de Cristo somos salvos, si las rechazamos seremos juzgados.
Jesucristo quiere que creamos en Él.
Hay TRES VERDADES que enseñó Jesús acerca de creer en Él que cada uno debemos conocer, aplicar y evaluar en nuestras vidas.

I. SI CREEMOS EN ÉL, CREEMOS EN AQUEL QUE LO ENVIÓ Y PASAMOS DE LAS TINIEBLAS A LA LUZ.

Juan 12:44–45 RVR60
44 Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;45 y el que me ve, ve al que me envió.
Jesús hace una declaración, enfatizan la importancia del ministerio del Salvador y el error fatal al negarse a creer en Él.
Su declaración es una verdad repetida en distintos momentos y de dsitintas formas, antes y después de este versículo.
Antes Jesús dice: Juan 5:24; 8:19, 10:38
Juan 5:24 RVR60
24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.
Juan 8:19 RVR60
19 Ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais.
Juan 10:38 RVR60
38 Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.
Después de este versículo, es decir más adelante lo reafirma nuevamente.
Juan 13:20 RVR60
20 De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.
Juan 14:6 RVR60
6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Jesús hace énfasis en la imposibilidad de que alguien diga que cree en el Padre, sino cree en Él.
Hay gente que dice que cree en Dios, pero no quiere recibir a Cristo, Jesús dice eso no es posible, no te engañes.
Y afirma, el hecho de que al creer en Él toda persona automáticamente también cree en el Padre que lo envió.
Es inportante mencionar que lo que Jesús está diciendo, es que, “quien cree en Cristo disfruta el conocimiento personal del Padre y del Hijo “
Entonces, no se trata de un “creer vacío”, se trata del “creer que trae luz al hombre y tambié lo saca de las tinieblas”.
Juan 8:12 RVR60
12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
Juan 9:5 RVR60
5 Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.
Entonces se trata de creer con resultados: “Creo en el hijo, automaticamente creo en el que lo envió(el padre), eso trae luz a mi vida y me saca de las tinieblas en que vivía”
El resultado: Ahora somos luz en Cristo, él nos ha dado su luz para que no permanezcamos en tinieblas.
Juan 12:46 RVR60
46 Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.
Para meditar: ¿Ya hemos creído en Cristo?
Si la respuesta es si, entonces:
También creemos en el padre.
Y vivimos en la luz de Cristo y somos luz.
Pero meditemos un poco más, ¿Cómo crees en el padre?, como los impíos, e inconversos, como los mundanos, un Dios sin carácter, desfigurado completamente, permisible, que se hace el desentendido, de lo que vives y haces con tu vida, o ¿Crees en Dios que es Santo, Santo, Santo, y que te salva para vivir en santidad?
Ahora, Si ya has creído en Cristo, ¿vives realmente en luz?, ¿eres luz?, O andas en tinieblas áun, ¿Cómo andas?.
Sin embargo, si la respuesta esta tarde a la pregunta, ¿Ya has creído en Cristo?, es un no, hoy debes tomar esa desición, no esperes más, Cristo te está invitando a creer en él, esta tarde.
Recuerda, Creer en Cristo, implica creer en el Padre y ser luz.
La segunda verdad que aprendemos, es que:

II. EL QUE CREE EN CRISTO GUARDA SU PALABRA.

Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo, … El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, …, Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar, …, Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho. (V.47-50).
Una consecuencia directa de creer en Cristo, es guardar su palabra, es decir: conocerla, aprenderla(memorizarla), y practicarla(obedecerla).
Esto bedece a un simple hecho, si somos salvos, si hemos creído en Cristo, eso es resultado directo de haber escuchado su palabra.
Jesús dice, que el mandamiento del padre(su palabra) trae vída eterna, es decir salva.
Todos los que hemos creído, lo hicimos como resultado de haber escuchado atentamente la palabra de Dios, y el Espíritu Santo de Dios nos convenció de nuestros pecados y la necesidad de arrepentirnos y recibir a Cristo como Señor y Salvador.
Ahora, el resultado vigente de nuestra salvación sigue siendo guardar su palabra.
Es decir, todos los que somos salvos debemos conocer la palabra de Dios, aprenderla y practicarla.
¡Hablamos de obediencia!
Ahora pensemos en cada uno de nosotros de manera personal.
¿Está ese fruto en nuestras vidas?,
¿Qué tanto en verdad guardaamos su palabra?
Hay muchas maneras de saberlo, sin embargo valoremos tre cosas:
Aprendizaje.
Conocimiento.
Obediencia.
El Señor Jesucristo dijo: y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado.(V.48).
Ahora la aplicación directa de esta frase, es a los que rechazan la salvación, pero ¿Qué hay con nosotros que hemos recibido la salvación y no estamos obedeciendo las palabras de Cristo?
Esas palabras dice Cristo, no son solo mías sino del padre que me envió:
(v.49). “Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar”
Hermanos, es importante esto.
Recuerda que Jesús estaba haciendo referencia a los fariseos, escribas, saduceos y Herodianos, a los religiosos.
Entonces, nostros al vivir así, “Salvos, pero sin guardar su palabra”, estamos igual que ellos.
Hay muchas formas de evaluarlo y aplicarlo, pero, si lo aplicamos al lema de este mes, ¿ Cuántos estámos cumpliendo la “encomienda que el Señor nos ha dado?
Hermanos, muchos, no estamos haciendo la obra evangelistica, ni discipular, en un buen grupo de nosotros hay apatía e indiferencia hacia esto.
¿A cuántos evangelizastes esta semana?, ¿A cuántos discipulastes?
Podemos ver el asunto, y así podríamos encontrar otras aplicaciones.
¿Con qué frecuencia te congregastes el mes pasado?
¿Cuántas veces oraste esta semana?
¿Cuántos capítulos de tu Biblia leístes?
¿Cuántos devocionales hicistes?
¿En cuántos cultos donde celebramos la Cena de Señor no has estado?
¿Cuántas veces fuistes provocado a murmurar o levantar un falso a otra persona esta semana y te abstuvistes?
¿Cómo estás cuidando tu santidad?
Y podríamos encontrar más aplicaciones de aquellas cosas que Dios nos manda en su palabra, pero que no hacemos o somos inconstantes.
Ahora, no es un asunto para sentirnos culpables, la culpa a veces llega y también se va y no pasa nada, se trata de evaluar ¿cómo estoy guardando la palabra de Dios después de haber creído en Cristo?
Dios no nos ha salvado y no hemos creído en Cristo para vivir como antes en tiniebla, y su palabra es la lámpara que alumbra nuestro camino.
Y la tercer verdad, tiene que ver con un reciproco de la verdad anterior.

III. EL QUE NO GUARDA LA PALABRA DE CRISTO, LO RECHAZA Y SERÁ JUZGADO POR ELLA.

“Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero”(V.47-48).
Hermanos es interesante, que el Señor Jesús dice: Si oye mis palabras y no las guarda...
Hay una condicón importante que el Señor pone por delante, oir su palabra y guardarla, ya vimos que guardar es equivalente a escuchar, aprender y obedecer.
¿Para qué?, para poder ser salvos.
Jesús dice, bueno, si alguien oye mi palabra y no las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido a juzgar al mundo sino a salvar al mundo.
Y es que su función en el momento que dijo estas palabras y ahora también, su función es que la gente se salve, su mensaje es para salvación.
Aún hay esperanza para el que no ha creído, pero llegará el día en que Jesús si será juez, y será su palabra la que emita juicio.
Cuando leemos Juan 3.16-18, Jesús hace una declaración similar.
Juan 3:16–18 RVR60
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
Dios envió a su hijo al mundo para que el que crea en él sea salvo, no vino para condenar al mundo, el que cree no es condenado, pero el que no cree yaa es condenado, por no haber creído en él.
Pero, ¿Cómo creerán’?, al escuchar la palabra de Dios, a través de la predicación y guardarla.
Pero si escuchan la predicación de la palabra de Dios y no creen, cierran sus oidos y su corazón a ella, osea rechazan a Cristo, esa palabra les va a condenar en el día postrero.
Juan 12:48 RVR60
48 El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.
Pero una vez más nostyros tenemos ahí una responsabilidad importente.
Tenemos que predicar la palabra de Dios, para que nadie tenga excusas, si no les predicamos no hay manera que las personas lleguen a creer.
Recuerde la palabra de Pablo en su carta a los Romanos,
Romanos 10:14 RVR60
14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?
Nuestra responsabilidad como vimos en el punto anterior es predicarles, hacerlo es obedecer a Dios.
La responsabilidad de los que escuchan, es tomar una desición, guardar la palabra de Dios, o rechazarla, no recibirla y esa palabra le va a juzgar en el día postrero, por qué, porque no creyó en Cristo, ni Creyó a Cristo.

CONCLUSIÓN:

Las palabras de Cristo, nos confontan con la realidad de la salvación:
Solo el que en él cree, ha creído también en el padre y ha salido de las tinieblas a la luz.
El que en el cree, guarda su palabra (La practíca).
El que no guarda las palabras de Cristo, la rechaza y será juzgado por ella.
Las palabras de Jesús determinan el destino eterno de las personas, no solo por quien Él es, sino porque habla por el Padre.
Por lo tanto, nadie puede rechazar sus palabras con impunidad.
¿Cómo evaluamos nuestraa actitud hacia la palabra de Cristo.?
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