La madre y los hermanos de Jesús

Segundo Sermón de Jesús en Mateo  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Jesús señala que lo más importante no es el parentesco consanguíneo, sino la obediencia a la Palabra de Dios.

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La madre y los hermanos de Jesús

(Mt 12.46-50)

Lectura Bíblica

Lucas 8:19–21 NBLA
19 Entonces la madre y los hermanos de Jesús llegaron a donde Él estaba, pero no podían acercarse a Él debido al gentío. 20 «Tu madre y Tus hermanos están afuera y te quieren ver», le avisaron. 21 Pero Él les respondió: «Mi madre y Mis hermanos son estos que oyen la palabra de Dios y la hacen».
Lucas 11:27–28 NBLA
27 Mientras Jesús decía estas cosas, una de las mujeres en la multitud alzó la voz y dijo: «¡Dichosa la matriz que te concibió y los senos que te criaron!». 28 «Al contrario», le contestó Jesús, «dichosos los que oyen la palabra de Dios y la guardan».

I. La multitud escucha a Jesús

Jesús estaba hablando con esta multitud en el día de reposo, después de haber sido cuestionado y acusado por sus actividades en el día de reposo, aun después de ver las señales y creo que en cuanto iban sucediendo las cosas, más y más gente se incorporaba a la multitud que estaba atenta a lo que sucedía entre Jesús y los fariseos y fueron cambiando de lugar, primero en la sinagoga, (Mt 12.9) luego Jesús salió y muchos lo siguieron (Mt 12.15) Y luego es mencionado que estaba en una casa donde siguió hablando a esta multitud (Mt 13.1).
Llegan al punto donde la confrontación se vuelve directa y Jesús les acusa de que si siguen por este camino de incredulidad, no serán perdonados y su estado será peor que antes, como lo vimos la semana pasada; había quienes solo se acercaban a ver los milagros de Jesús, o querían obtener algo de Él, quienes escuchaban de buena gana las Palabras de Jesús pero no son transformados por ellas. Me gustó la frase muy cierta de nuestro hermano que dijo: “Para vivir en Cristo, necesitamos a Cristo.”
Mateo 12:46–47 NBLA
46 Mientras Jesús aún estaba hablando a la multitud, Su madre y Sus hermanos estaban afuera, deseando hablar con Él. 47 Y alguien le dijo: «Tu madre y Tus hermanos están afuera y te quieren hablar»
Jesús sigue hablando a la multitud y se ve interrumpido por alguien que le lleva un mensaje (tal vez de manera privada) para informarle que su familia está afuera y quieren hablarle.
Lo cual nos lleva a hacernos algunas preguntas:

a) ¿Jesús tuvo hermanos?

Hay pasajes que mencionan que Cristo tuvo hermanos, que fueron hijos de María y José. Vemos que desde niño, Jesús vivió y creció en la ciudad de Nazaret. (Lucas 2.39-40)
Lucas 2:39–40 NBLA
39 Habiendo ellos cumplido con todo conforme a la Ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40 Y el Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre Él.
A la edad de 12 años seguía viviendo en dicha ciudad (Lucas 2.51)
Lucas 2:51 NBLA
51 Descendió con sus padres y vino a Nazaret, y continuó sujeto a ellos. Y Su madre atesoraba todas estas cosas en su corazón.
En Nazaret, la gente conocía a Jesús, sabían quién era y mencionan su familia:
Mateo 13:55–56 NBLA
55 »¿No es Este el Hijo del carpintero? ¿No se llama Su madre María, y Sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas? 56 »¿No están todas Sus hermanas con nosotros? ¿Dónde, pues, obtuvo Este todas estas cosas?»
Cuando Jesús decidió salir de Nazaret, su familia fue con él (Jn 2.12) por un poco tiempo.
Juan 2:12 NBLA
12 Después de esto Jesús bajó a Capernaúm con Su madre, Sus hermanos y Sus discípulos; pero no se quedaron allí muchos días.
Ellos sabían los integrantes y los nombres de sus familiares: Se mencionan 4 hermanos y por lo menos 2 hermanas. Pero... Jn 7.5
Juan 7:5 NBLA
5 Porque ni aun Sus hermanos creían en Él.
Marcos 3:21 NBLA
21 Cuando Sus parientes oyeron esto, fueron para hacerse cargo de Él, porque decían: «Está fuera de sí»
Ellos no creían en Él, y no solo eso, sino que pensaban que “estaba fuera de sí” (loco o endemoniado) Jn 10.20
Juan 10:20 NBLA
20 Y muchos de ellos decían: «Tiene un demonio y está loco. ¿Por qué le hacen caso?»
La gente se asombra de ver que un hombre al que conocen desde niño ahora hace las maravillas que han visto y oído.
Nos da gusto saber que después de la resurrección del Señor se les ve creyendo en el Señor: Hechos 1.14
Hechos de los Apóstoles 1:14 NBLA
14 Todos estos estaban unánimes, entregados de continuo a la oración junto con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con Sus hermanos.
Pablo menciona a Jacobo como el “hermano del Señor” Gál 1.19
Gálatas 1:19 NBLA
19 Pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo, el hermano del Señor.
Tiempo después se le ve a Jacobo como un dirigente de la iglesia de Jerusalén (Hechos 12.17, Hechos 15.13)
Hechos de los Apóstoles 12:17 NBLA
17 Y haciéndoles señal con la mano para que guardaran silencio, les contó cómo el Señor lo había sacado de la cárcel. Y les dijo: «Informen de estas cosas a Jacobo y a los hermanos». Entonces salió, y se fue a otro lugar.
Hechos de los Apóstoles 15:13 NBLA
13 Cuando terminaron de hablar, Jacobo tomó la palabra y dijo: «Escúchenme, hermanos.
Él mismo es el autor de la Carta Universal de Santiago.
Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia (HERMANOS DE JESÚS)
La cuestión del parentesco de Cristo con sus hermanos, ha sido sumamente debatida, y se han presentado diversas teorías para afirmar que eran sólo sus primos.
1. Algunos afirman que habrían sido hijos de Alfeo (o Cleofás) y de María, hermana de la madre de Jesús (Jn. 19:25). Pero el término «primos», (anepsiós, ἀνεψιός), nunca se emplea para designarlos, a pesar de que sí se utiliza para referirse a otros grados de parentesco en el NT (Col. 4:10; Marcos, primo de Bernabé). En Hch. 23:16 encontramos la precisa expresión «hijo de la hermana», dicho del sobrino de Pablo; asimismo, el término «pariente» (o primo) se halla once veces en el NT (Mc. 6:4; Lc. 1:36, 58; Jn. 18:26; Hch. 10:24; Ro. 9:3; 16:7, 11, 21). Visto lo cual, parece anómalo que los «hermanos del Señor» no hayan sido nunca llamados «primos» si en verdad lo eran. Por otra parte, Jacobo el hijo de Alfeo se hallaba entre los apóstoles (Mt. 10:3). ¿Cómo se podría decir, en este caso, que los «hermanos» de Jesús no creían en él? (Jn. 7:5). Además, es bastante extraño que estos «hermanos de Jesús» aparezcan siempre en relación con la Virgen María y nunca su supuesta madre natural, la otra María, que vivía en ese tiempo y atendía al Señor Jesús.
2. Otras afirmaciones son que, estos «hermanos» procedían de un matrimonio anterior de José con una cierta Escha o Salomé, de la tribu de Judá, tradición mantenida por Hilario, Epifanio y la Iglesia griega. La única razón de esta suposición es la aparente diferencia de edad entre José y María. Jerónimo dice que tal creencia procede de la literatura > apócrifa, y Orígenes especifica que fue tomada del llamado «Evangelio de Pedro».
3. Otra afirmación es que, serían hijos de un matrimonio de levirato entre José y la viuda de su hermano Cleofás. Aquí, de nuevo, no tenemos nada más que una mera especulación sin fundamento.
No hay esos datos en las Escrituras, y nos quedamos con que Jesús tenía hermanos, hijos de la misma madre e hijos de José esposo de María.
Con esto también se puede ver que María concibió a Jesús siendo virgen y permaneció así hasta el nacimiento de Jesús. (Mt 1.25)
Mateo 1:25 NBLA
25 y la conservó virgen hasta que dio a luz un Hijo; y le puso por nombre Jesús.
Mateo 1:25 RVR60
25 Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS.
Lo cual nos da a entender que después del nacimiento de Jesús ya la tomó como mujer y de ahí vienen los hermanos de Jesús.

b) ¿Por qué su familia lo busca y qué le querían decir?

John MacArthur. “Comentario MacArthur del NT”
Era probable que ya se rumorara entre el pueblo el plan que tenían para destruirlo (Mt. 12:14).
Mateo 12:14 NBLA
14 Pero cuando los fariseos salieron, hicieron planes contra Él, para ver cómo lo podrían destruir.
La madre y los hermanos de Jesús esperaban por tanto disuadirlo de que siguiera con su obra, y tal vez esperaban que Él huyera a un lugar seguro hasta que los dirigentes religiosos se olvidaran de Jesús o perdieran interés en Él. Posiblemente su familia estaba en una misión de rescate para salvarlo de una muerte inminente.
Como lo menciona Mr 3.21
Marcos 3:21 NBLA
21 Cuando Sus parientes oyeron esto, fueron para hacerse cargo de Él, porque decían: «Está fuera de sí»
Quizás sus parientes estaban convencidos de que había enloquecido y querían detenerlo de seguir “haciendo desfiguros.” Porque no creían en Él.
Como ellos no pudieron llegar adentro de la casa por haber llegado apenas, buscaron que alguien llevara el mensaje hasta donde estaba Jesús.

II. Jesús responde al mensajero

Mateo 12:48–49 NBLA
48 Pero Jesús respondió al que le informó: «¿Quién es Mi madre, y quiénes son Mis hermanos?». 49 Y extendiendo la mano hacia Sus discípulos, dijo: «¡Miren, aquí están Mi madre y Mis hermanos!
Jesús está indicando al mensajero por medio de una pregunta que Él tiene un lazo que lo une a un grupo de gente que está a Su alrededor, de manera que su madre y hermanos están allí.
Algunos argumentan que el Señor ama a su familia y no es que los desprecia (pagando así contra los que piensan que está loco o endemoniado) sino que es más bien un cumplido para los que están alrededor de Él.
William Hendriksen, Comentario del Nuevo Testamento
Jesús Está indicando que los lazos espirituales son más importantes que los de sangre. Véanse otras referencias a esta familia espiritual en Jn. 1:13; Gá. 6:10; Ef. 2:19; y C.N.T. sobre Ef. 3:15.
John Macarthur (Comentario MacArthur del Nuevo Testamento), p. 783.
Él invita a todo el mundo a ser parte de su familia divina. Cualquiera puede entrar a la familia espiritual de Dios confiando en Él, y la familia de Dios es la única familia que en última instancia importa. Incluso ser miembro de la propia familia terrenal de Jesús no incluía merecimiento de salvación por virtud de esa relación. En consecuencia, la invitación de Jesús se extendió a su madre natural y sus medios hermanos, porque ellos también necesitaban ser salvos del pecado. Aparte de la fe personal, ellos no estaban más espiritualmente relacionados con Él que cualquier otro ser humano. En realidad les estaba diciendo: “Todos aquellos, y solo aquellos, que creen en mí están espiritualmente relacionados conmigo”.

III. Los verdaderos hermanos, hermanas y madre de Jesús

Mateo 12:50 NBLA
50 »Porque cualquiera que hace la voluntad de Mi Padre que está en los cielos, ese es Mi hermano y Mi hermana y Mi madre».
Jesús pone una condición aquí (acerca de que sus hermanos, hermanas y madre son los que “hacen la voluntad de Dios”) como también lo hace en Jn 15.14
Juan 15:14 NBLA
14 »Ustedes son Mis amigos si hacen lo que Yo les mando.
Y al igual que esta relación, Jesús los considera así de cercanos porque han recibido Su enseñanza.
Juan 15:15 NBLA
15 »Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero los he llamado amigos, porque les he dado a conocer todo lo que he oído de Mi Padre.
En Mateo 7.21 ocurre lo mismo:
Mateo 7:21 NBLA
21 »No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de Mi Padre que está en los cielos.
Lo que el Señor Jesús está dando a entender es:

a) Mis parientes en la carne, no tienen la salvación asegurada.

En el mundo se le llama “nepotismo” a:
RAE: Utilización de un cargo para designar a familiares o amigos en determinados empleos o concederles otros tipos de favores, sin considerar el principio de mérito y capacidad.
Romanos 9:6–8 NBLA
6 Pero no es que la palabra de Dios haya fallado. Porque no todos los descendientes de Israel son Israel; 7 ni son todos hijos por ser descendientes de Abraham, sino que «por Isaac será llamada tu descendencia». 8 Esto es, no son los hijos de la carne los que son hijos de Dios, sino que los hijos de la promesa son considerados como descendientes.
Aun muchos se unieron a Israel cuando salió de Egipto y Dios los aceptó, y a los nativos, a muchos rechazó por su incredulidad.
Romanos 10:19–21 NBLA
19 Y añado: ¿Acaso Israel no sabía? En primer lugar, Moisés dice: «Yo los provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo; Con un pueblo sin entendimiento los provocaré a ira». 20 E Isaías es muy osado, y dice: «Fui hallado por los que no Me buscaban; Me manifesté a los que no preguntaban por Mí». 21 Pero en cuanto a Israel, dice: «Todo el día he extendido Mis manos a un pueblo desobediente y rebelde».
Jesús “extiende la mano,” (Mt 12.49) como dice esta expresión para conceder favor y reconocimiento de que los discípulos son sus verdaderos hermanos.

b) Los que me llaman Señor, no tienen la salvación asegurada

La hipocresía se manifiesta generalmente cuando decimos una cosa y hacemos otra; en este caso, se puede “Confesar a Cristo públicamente con la boca, pero negarlo en privado con los hechos.”
Allí en lo secreto del corazón está el Señor y conoce los pensamientos y las intenciones de los corazones.
A ver qué te parece esta declaración:
2 Timoteo 2:19 NBLA
19 No obstante, el sólido fundamento de Dios permanece firme, teniendo este sello: «El Señor conoce a los que son Suyos», y: «Que se aparte de la iniquidad todo aquel que menciona el nombre del Señor».
Como el Señor conoce a los que son suyos, Él mismo les ordena “apartarse de la iniquidad.”
Los que confiesan con su boca que Jesús es el Señor, deben creer en su corazón (Romanos 10.9-10).
Romanos 10:9–10 NBLA
9 que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.
Y vivir de acuerdo a lo que creen y confiesan.

c) Los que pertenecen a mi familia, son los que hacen la voluntad del Padre

Los que son Sus verdaderos hermanos, lo son porque han aceptado la invitación a “negarse a sí mismos, tomar su cruz y seguirlo” para ser Sus discípulos.
Son aquellos que “hacen” no solo dicen, sino hacen la voluntad de Dios.
¿Cuál es la voluntad de Dios?
Es llevar a cabo el deseo de Dios, las ordenanzas de Dios.
Los discípulos están haciendo la voluntad de Dios porque han recibido a Cristo.
Juan 1:12 NBLA
12 Pero a todos los que lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en Su nombre,
Tienen discernimiento en la enseñanza que viene de parte de Dios
Juan 7:17 NBLA
17 »Si alguno está dispuesto a hacer la voluntad de Dios, sabrá si Mi enseñanza es de Dios o si hablo de Mí mismo.
Y hacen lo que Dios espera que hagan
Juan 6:29 NBLA
29 Jesús les respondió: «Esta es la obra de Dios: que crean en el que Él ha enviado».
Lucas 9:23 NBLA
23 Y a todos les decía: «Si alguien quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame.
Mateo 28:19–20 NBLA
19 »Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y ¡recuerden! Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo».
¡Qué privilegio que podemos pertenecer a la familia de Dios por la fe!
Cristo nos considera sus hermanos y sus amigos si hacemos la voluntad de Dios
Juan 14:21 NBLA
21 »El que tiene Mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por Mi Padre; y Yo lo amaré y me manifestaré a él».
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