JESÚS ES EL REY

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Texto a estudiar Marcos 15:22-39

Información para empezar
Jesús había llegado a Jerusalén y ya sus enemigos estaban haciendo planes para matarlo.
Los enemigos de Jesús eran líderes religiosos que no estaban de acuerdo con lo que Jesús enseñaba, principalmente cuando Él decía que era “el Hijo de Dios”.
Los enemigos de Jesús también querían matarlo porque Él les decía que no estaban viviendo bien delante de Dios, sino que debían arrepentirse de sus malas acciones. Ellos eran demasiado orgullos para aceptar eso.
Una noche, después de haber cenado con sus discípulos, Jesús fue capturado mientras oraba en un lugar llamado “El Monte de los Olivos”.
Jesús tuvo un juicio injusto delante de las autoridades religiosas y los funcionarios del gobierno. Finalmente lo condenaron a morir en una cruz, como lo hacían los ladrones.
Jesús sabía que todo esto pasaría, pues Él había nacido con el propósito de morir para hacer posible el perdón de los pecados.
Es importante recordar que Él fue obediente a lo que el Padre lo había enviado, para poder salvar a Su pueblo. Jesús sabía todo el sufrimiento que vendría, pero nada lo detuvo y fue a la cruz.
Ideas principales
Jesús fue el Rey que se entregó por Su pueblo (versículos 22-28)
En el versículo 22 se menciona que llevaron a Jesús a un lugar para crucificarlo. Es importante notar algunos detalles:
El nombre de este lugar en el idioma arameo era “Golgotha”, que significaba “calavera” o “craneo”.
La razón del nombre de este lugar se desconoce con exactitud, pero es probable que el terreno tuviera la forma de un craneo o que su nombre se deba a que allí eran ejecutados muchos hombres por medio de crucifixión.
Este lugar estaba afuera de la ciudad y cerca de una de las entradas, por eso muchas personas podían ver a quienes eran crucificados, y esto era aprovechado por los romanos (quienes eran el pueblo gobernante de aquella región) para demostrar lo terrible que podía ser un castigo de parte de ellos.
En el versículo 23 se menciona que Jesús rechazó tomar una bebida que le habían ofrecido.
Esta bebida tenía como ingredientes: vino y mirra. La combinación de estos podía ayudar a la persona a no sentir todo el dolor de las heridas.
Es probable que le ofrecieran a Jesús esta bebida antes de crucificarlo para ayudarlo a soportar el dolor.
Jesús rechazó tomar esta bebida porque sabía que este sufrimiento y dolor era necesario. Él quería enfrentar la crucifixión estando consciente.
Jesús entonces enfrentó todo el dolor físico estando consciente, sin ninguna ayuda de medicina para aliviarlo.
En el versículo 24 se menciona que los soldadados romanos se repartieron sus vestidos y los sortearon.
Jesús había sido despojado de su ropa, y mientras sufría el dolor de los clavos insertados en sus manos y sus pies, los soldados romanos decidieron repartir entre ellos la ropa.
Jesús tenía una túnica que era de una sola pieza (esto significa que era muy resistente y de buena calidad) y la consideraban valiosa los soldados, por eso decidieron no romperla, sino sortear para ver quién se la quedaría.
El Salmo 22:18 fue escrito por David muchos años antes y dice claramente que su ropa sería repartida y sorteada. Esta es una profecía de lo que pasaría con Jesús, siendo Él quien cumpliría con esto en medio de Su sufrimiento.
Jesús fue humillado al ser despojado de su ropa y colgado casi desnudo frente a todas las personas que estaban presentes.
En el versículo 25 se menciona que la crucifixión fue a las 9 de la mañana. Este dato es importante porque más adelante (en el versículo 34) se dice que Jesús murió a las 3 de la tarde. Esto significa que fueron varias horas de sufrimiento.
En el versículo 26 se dice que los soldados escribieron en un rótulo que Jesús era “El Rey de los Judíos”.
En un momento de los juicios que Jesús enfrentó, le preguntaron si era el Rey de los Judíos, y Él respondió que Su Reino no era de este mundo. Eso significaba que sí era un Rey, pero que no como ellos pensaban.
Los soldados romanos mientras torturaban a Jesús, le escupían y lo golpeaban, le pusieron una corona de espinas, y burlándose le decían que era el Rey de los Judíos.
El rótulo que ponían los soldados en la cruz servía para que la gente supiera quién era la persona que estaba crucificada y la razón por la que estaba en esa condición.
La razón para que pusieran este rótulo en la cruz donde estaba Jesús, fue para que la gente supiera quién era y de qué lo habían acusado, pues los líderes religiosos habían dicho que Jesús afirmaba ser un rey y que eso era una amenaza para Roma (el pueblo que gobernaba).
Los soldados podían ver a Jesús sufriendo y para ellos no tenía sentido que lo hayan acusado de decir que era un Rey.
Jesús era un Rey diferente, dispuesto a morir por Su pueblo, aunque tuviera que enfrentar la humillación.
En el versículo 27 y 28 se menciona que crucificaron a Jesús en medio de dos ladrones, y que así se cumplió una profecía que había sido escrita en el Antiguo Testamento, donde se decía que el Siervo del Señor sería contado entre los pecadores (Ver Isaías 53:12).
Una gran humillación pública para Jesús fue ser crucificado entre dos ladrones. Este tipo de castigo era destinado a personas que cometían delitos graves, y decidieron que Jesús debía ser acompañado por ladrones que merecían este castigo.
La crucifixión era una ejecución terrible y humillante. Solamente morían de esta manera los ladrones y las personas que ponían en peligro el control del gobierno (los traidores).
La intención era que Jesús fuera visto delante de todas las personas como un criminal más, que debía sufrir las peores humillaciones antes de morir.
Jesús era acusado de decir que era un rey. Sus enemigos quisieron humillarlo poniendo a este “Rey” entre dos ladrones.
Es interesante que el profeta Isaías, en el Antiguo Testamento, habló acerca de que una persona sufriría para salvar a Su pueblo. El nombre que utilizó era “El Siervo del Señor” (Se puede leer Isaías 52:13-53:12).
Al leer la profecía de Isaías se puede notar que “El Siervo del Señor” sufre humillaciones pero finalmente es recompensado.
Debió ser muy difícil de entender para los primeros cristianos que una misma persona pudiera ser el Rey del universo y a la vez ser un Siervo que sufriría por su pueblo.
Jesús fue el Rey humillado (versículos 29-32)
En el versículo 29 se menciona que los que pasaban cerca del lugar insultaban a Jesús. Hay que notar los siguientes detalles:
Lo insultaban y meneaban la cabeza. Esta gente mostraba su desprecio total hacia Jesús. Es triste que en la historia no se mencione la compañía de las grandes multitudes que seguían a Jesús mientras hacía milagros, pero la realidad es que muchos de ellos solo lo seguían por interés, y al verlo humillado decidieron ponerse en su contra o simplemente abandonarlo.
Le recordaban que había dicho que derribaría el templo y lo volvería a edificar en tres días. Al parecer, una de las razones por las que esta gente rechazaba a Jesús era porque se sentían ofendidos por lo que había dicho días antes. Sus palabras acerca del templo no eran por el edificio que tanto respetaban los judíos, sino que hacía referencia a Su propio cuerpo, el cuál sería derribado (por medio de la muerte) y sería edificado de nuevo en tres días (cuando el resucitara de entre los muertos). Los judíos se ofendieron porque Jesús decía que “el templo” sería derribado y luego levantado en tan solo tres días, mientras que este templo la primera vez tuvo que pasar por muchos años para ser construido.
En el versículo 30 las personas le dicen a Jesús que se salve a sí mismo y que descienda de la cruz.
Jesús había salvado del sufrimiento a muchas personas por medio de sanarlas de enfermedades y liberarlas de demonios. Ahora, quienes se burlaban le decían que Él mismo se salvara, que demostrara Su poder como lo había hecho antes.
Es importante notar que la gente le decía a Jesús que bajara de la cruz, pero Él permaneció allí, siguió siendo obediente hasta el final.
En el versículo 31 los líderes religiosos se burlan de Jesús y nuevamente le recuerdan que Él pudo salvar a otros del sufrimiento, pero que ahora no hacía lo mismo por sí mismo. Ellos desconocían que Jesús estaba en esa cruz voluntariamente, Él mismo estaba entregando Su vida.
En el versículo 32 los líderes religiosos y los ladrones que estaban a la par de Jesús se burlaban de Él.
La burla seguía siendo que Jesús era un Rey pero no podía salvarse a sí mismo.
Al llamarlo “el Cristo” se burlaban de que Jesús fuera el Salvador que tanto habían esperado. Ellos creían que las profecías del Antiguo Testamento se referían a un Rey victorioso que los libraría del poder de los romanos, que eran un pueblo que los había invadido. Con el tiempo utilizaron la palabra “Cristo” para referirse a este “Salvador”. Ahora, los líderes religiosos se burlaban de que “el Cristo” estuviera colgado de una cruz, sin poder salvar a nadie, ni siquiera a sí mismo.
Estos hombres también lo llamaron “el Rey de Israel” para burlarse de Él y decían que si bajaba de la cruz sí creerían en Él. Esto no era cierto, pues habían visto ya muchas señales y se negaban a creer. Incluso, después que Jesús resucitó ellos mismos se negaron a creer en eso.
Los ladrones también se burlaban de Jesús. No había nadie cerca de ese lugar que no se burlara de Jesús. La humillación era cruel y empeoraba el dolor físico en la cruz a cada minuto que pasaba.
Jesús fue el Rey que murió por Su pueblo (versículos 33-39)
En el versículo 33 se menciona que hubieron tres horas de oscuridad sobre toda la tierra. Esto demostraba que lo que estaba aconteciendo realmente era algo terrible: El Hijo de Dios, el Rey del universo, estaba a punto de morir.
En el versículo 34, Jesús clamó con voz alta: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”
Jesús en la cruz llevó sobre sí mismo la culpa por los pecados de Su pueblo, es decir, de todos aquellos que crean en Él. Se hizo responsable y se ofreció en lugar de Su pueblo para morir por esos pecados.
La consecuencia del pecado es la muerte, y Jesús se ofreció para ocupar el lugar de Su pueblo en ese castigo.
Jesús sintió el abandono y la separación que trae el pecado. La ira de Dios fue derramada sobre Jesús, es decir, Él murió para que los pecados pudieran ser perdonados. Sin la muerte de Jesús, los pecados de aquellos que creen en Él seguirían estando pendiente de las consecuencias. Es solo gracias a Jesús que ahora los cristianos pueden vivir con libertad, sin la deuda del pecado en contra.
En el versículo 35 se dice que las personas pensaban que Jesús estaba llamando a Elías, un profeta del Antiguo Testamento, para que llegara a ayudarlo. En realidad, Jesús dijo en Su idioma (el arameo) la palabra que significa “Dios mío”, y esa palabra se parece mucho a Elías (Eloi). Por eso fue la confusión.
En el versículo 36 dice que una persona quiso dar de beber vinagre a Jesús. Es posible que esto lo hiciera para que la garganta de Jesús se humedeciera y así seguirlo escuchando gritar. Las burlas no se terminaban.
En el versículo 37 se menciona que Jesús dio un fuerte grito y murió. En ese momento, Jesús entregó su vida en lugar de los pecadores. Jesús, el Rey, entregó Su vida para salvar de la muerte a Su pueblo.
En el versículo 38 se menciona que el velo del templo se rasgó en dos cuando Jesús murió. Aquí se deben ver dos detalles:
El velo del templo rasgado en dos. Este velo dividía el Lugar Santo y el Lugar Santísimo. En el templo, el Lugar Santísimo era el más santo, pues allí solamente el Sumo Sacerdote (el más importante) podía entrar una vez al año para ofrecer un sacrificio para que Dios perdonara el pecado del pueblo. Ahora que este velo se había rasgado significaba que las personas podrían acercarse a Dios por medio de Jesús.
La separación entre Dios y los hombres ahora ya no sería definitiva. Por medio de la muerte de Jesús, ahora Su pueblo podría acercarse a Dios con confianza y libertad, pues su pecado ya estaría perdonado.
El velo fue rasgado desde arriba hacia abajo, para demostrar que fue Dios mismo quien perdonó el pecado y quitó lo que lo separaba del hombre. Por medio de Jesús podría formarse un nuevo pueblo, conformado por todos aquellos que crean en Él y confíen en Su poder para salvar.
En el versículo 39 un centurión romano (un oficial del ejército), es el primero en reconocer a Jesús como Hijo de Dios, después de Su muerte.
Este versículo es importante porque enseña que no solamente los judíos podrián creer en Jesús, sino también gente de otras naciones.
Los romanos adoraban a muchos dioses, pero este hombre fue sorprendido con todas las señales que rodearon la muerte de Jesús. Dios le abrió sus ojos para reconocer que Aquél que estaba muriendo allí no era cualquier hombre, sino el Rey que estaba entregando Su vida por Su pueblo.
En el Antiguo Testamento el pueblo de Dios era Israel. Ahora, en el Nuevo Testamento, Jesús hace posible que el pueblo de Dios sea conformado por judíos y gentiles (gente de todas las naciones), porque todo aquél que cree en Jesús ahora es parte de Su pueblo: el pueblo de Dios.
CONCLUSIONES
Jesús estuvo dispuesto a obedecer al Padre en todo momento. Esto nos debe llevar a pensar qué tan obedientes somos con lo que Dios manda.
Jesús sabía que era necesario morir para darle vida a Su pueblo. Esto nos debe hacer pensar qué estamos dispuestos a hacer por otros. Debemos imitar a Jesús al estar dispuestos a hacer lo que sea por el bien de nuestros hermanos.
Jesús es el Rey del pueblo que ha salvado. Esto significa que si somos el pueblo de Dios, que ha creído en Jesús como salvador, ahora nosotros debemos vivir obedeciendo lo que Jesús ha mandado en Su Palabra, porque Él es nuestro Rey.
El pueblo de Dios son todos aquellos que confían en Jesús como salvador.
La muerte de Jesús fue en nuestro lugar, para pagar nuestra culpa por el pecado. Gracias a Jesús ahora podemos tener vida eterna, y no moriremos para siempre.
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