La Oración del Creyente
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Introducción
Introducción
23 »Este fue entregado por el plan predeterminado y el previo conocimiento de Dios, y ustedes lo clavaron en una cruz por manos de impíos y lo mataron.
24 »Pero Dios lo resucitó, poniendo fin a la agonía de la muerte, puesto que no era posible que Él quedara bajo el dominio de ella.
25 »Porque David dice de Él: “Veía siempre al Señor en mi presencia; Pues está a mi diestra para que yo no sea sacudido.
26 “Por lo cual mi corazón se alegró y mi lengua se regocijó; Y aun hasta mi carne descansará en esperanza;
27 Pues Tú no abandonarás mi alma en el Hades, Ni permitirás que Tu Santo vea corrupción.
28 Me has hecho conocer los caminos de la vida; Me llenarás de gozo con Tu presencia”.
29 »Hermanos, del patriarca David les puedo decir con franqueza que murió y fue sepultado, y su sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy.
30 »Pero siendo profeta, y sabiendo que Dios le había jurado sentar a uno de sus descendientes en su trono,
31 miró hacia el futuro y habló de la resurrección de Cristo, que Ni fue abandonado en el Hades, ni Su carne sufrió corrupción.
En cierta ocasión un grupo de ministros visitaron al pastor Carlos Spurgeon (Londres, Inglaterra).
Fue pastor de una gran congregación de más de 5,000 miembros al fin del siglo 19.
El templo, con capacidad para 5,000 personas no tenía amplificación.
Después de mostrarles el templo les preguntó a los ministros si querían conocer “la sala de calderas.” Sala de calderas se refiere al lugar donde está el sistema que quema combustible para la calefacción del edificio y para producir agua caliente.
Los ministros no mostraron interés en conocer la sala de calderas pero el pastor Spurgeon insistía.
Al entrar a ese lugar, en el sótano del templo, pudieron observar a más de 100 personas en oración por el servicio dominical y el ministerio de la congregación.
El pastor Spurgeon dijo a los ministros, “Esta es mi sala de calderas. El secreto de mi ministerio es que mi congregación ora por mi.”
Me llama mucho la atención esta historia porque todos somos testigos del poder de la oración y a la vez muchos reconocemos que oramos muy poco o que es una área débil en nuestra vida cristiana.
Gracias a Dios que hoy tenemos la oportunidad de considerar el tema de la oración a través de Hechos 4:23-31. Hoy veremos:
Las circunstancias de la oración
La oración
La respuesta de Dios a la oración
Las circunstancias de la oración
Las circunstancias de la oración
Hechos 4:23 nos explica la ocasión que llevó a los discípulos a orar.
23 Cuando quedaron en libertad, fueron a los suyos y les contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho.
En Hechos 3 vimos como Dios usó a Pedro y a Juan para sanar a un paralítico.
El milagro llamó la atención de la gente de tal manera que Pedro y Juan aprovecharon para predicar que él que no habían sido ellos quienes sanaron al paralítico sino Jesús el resucitado; el mismo que ellos mismos habían crucificado.
Pedro, lleno del Espíritu Santo proclamó que Jesús había resucitado de entre los muertos y que vive para siempre jamás.
Pedro declaró que Jesús es el Mesías prometido por Dios para Israel.
Esto desagradó a las autoridades judías tanto que los arrestaron y se les somete a un juicio.
La orden judicial que se les impuso fue severa:
17 »Pero a fin de que no se divulgue más entre el pueblo, vamos a amenazarlos para que no hablen más a ningún hombre en este nombre»
18 Cuando los llamaron, les ordenaron no hablar ni enseñar en el nombre de Jesús.
No debían continuar predicando que Jesús ha resucitado.
No se les impidió hacer milagros.
Pero, en términos absolutamente claros se les prohibe predicar acerca de Jesús.
Pedro y Juan sentían lo que más adelante Pablo diría:
16 Porque si predico el evangelio, no tengo nada de qué gloriarme, pues estoy bajo el deber de hacerlo. Pues ¡ay de mí si no predico el evangelio!
Así que tras ser liberados regresan con los hermanos para contarles todo lo que les había sucedido.
Seguramente les contaron acerca del milagro que Dios obró en el paralítico.
Pero, lo que no podían pasar por alto es la prohibición que se les había impuesto - no debían mencionar / predicar acerca de Jesús el resucitado.
Debían dejar de ser testigos de la resurrección.
Es dentro de esta dificultad tan adversa que leemos:
24 Al oír ellos esto, unánimes alzaron la voz a Dios y dijeron: «Oh, Señor, Tú eres el que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay,
El pueblo de Dios se encuentra en dificultad y recurre a Dios en oración.
AP: A lo largo de nuestra vida cristiana hemos orado muchas veces.
Hemos orado por nuestros alimentos.
Hemos orado a Dios dando gracias por un nuevo amanecer.
Hemos orado por un enfermo.
Hemos orado por una necesidad económica.
…pero ¿cuántas veces hemos orado cuando el enemigo quiere impedir la predicación del evangelio?
En cuantas ocasiones hemos orado por que Satanás no quiere que hablemos la Palabra de Dios.
¿Cuántas veces hemos orado en nuestro hogar para que Dios use al predicador el día domingo y que la palabra de Dios traiga consuelo al dolido, ánimo al decaído, arrepentimiento al pecador, o seguridad al débil en la fe?
Podemos orar por todo lo que hemos mencionado…pero, nunca olvidemos el ejemplo de nuestros padres en la fe, y como oraron cuando se les prohibió proclamar la resurrección de Jesús y la esperanza que tenemos en el Mesías de Israel.
La oración del pueblo de Dios
La oración del pueblo de Dios
La oración de los discípulos aparece en los vv. 24-30. Veamos los elementos / partes de esta oración.
24 Al oír ellos esto, unánimes alzaron la voz a Dios y dijeron: «Oh, Señor, Tú eres el que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay,
Dirigen su oración directamente a Dios.
En ningún momento dirigen su oración a un intermediario que no fuese Dios.
Algunos enseñan que podemos orar a los santos difuntos para que ellos intercedan por nosotros.
No encontraremos en la Biblia ningún caso en que un creyente oró a alguien que no fuera Dios mismo.
Nosotros oramos a Dios, al Padre celestial, y a ningún otro porque fue la manera en que Jesús nos enseño a orar:
9 »Ustedes, pues, oren de esta manera: “Padre nuestro que estás en los cielos, Santificado sea Tu nombre.
Reconocen que Dios es todopoderoso.
Veamos que se dirigen a Dios como:
El soberano Señor (el que tiene poder absoluto)
¿Por qué orar a Dios si no creemos que él tiene todo poder?
Oramos a Dios porque sabemos que él tiene el poder de hacer todo lo que está dentro de su voluntad.
Oramos a Dios no para ver si puede hacer algo - más bien oramos pidiendo que se haga lo que está dentro de su voluntad hacer.
El creador de todo.
El poder de Dios no tiene límite ya que creó el universo con el poder de su palabra y así también lo sostiene.
Por tanto, nuestra necesidad es algo pequeño comprado con el gran poder de Dios.
Apoyan su oración en la Palabra de Dios.
25 el que por el Espíritu Santo, por boca de nuestro padre David, Tu siervo, dijiste: “¿Por que se enfurecieron los gentiles, Y los pueblos tramaron cosas vanas?
26 “Se presentaron los reyes de la tierra, Y los gobernantes se juntaron a una Contra el Señor y contra Su Cristo”.
Citan el Salmo 2:1-2 dónde David escribe un Salmo acerca del ungido de Dios que es rechazado por las naciones.
Pero, el rechazo de los pueblos es inútil porque el poder de Dios está por encima de ellos.
Dios tiene la última palabra y su ungido será establecido como rey:
4 El que se sienta como Rey en los cielos se ríe, El Señor se burla de ellos.
5 Luego les hablará en Su ira, Y en Su furor los aterrará, diciendo:
6 «Pero Yo mismo he consagrado a Mi Rey Sobre Sión, Mi santo monte».
De la misma manera estos discípulos ven su situación representada en este pasaje.
Ven que las autoridades judías no solo rechazan que prediquen acerca de Jesús el resucitado; más bien están rechazando al mismo Jesús.
El que rechaza el mensaje del evangelio está rechazando a Jesús.
Pero los discípulos saben que Dios ha prometido establecer a su ungido.
Las naciones van a conocer a Jesús.
El evangelio va a ser predicado.
Nadie lo puede impedir.
Así que ellos citan las promesas de Dios porque saben que Dios siempre va a obrar conforme a su palabra.
AP: Así que hermanos, oremos conforme a la Palabra de Dios.
Busquemos las promesas de Dios y oremos a Dios conforme a lo que ha prometido.
Dejemos como algunos hacen proclamar/decretar dinero, prosperidad económica y más bien oremos conforme a múltiples promesas de Dios como:
La salvación de nuestro hogar
La paz de Dios en el corazón abatido
La justicia de Dios para el huérfano y la viuda.
Confían que todo está bajo el poder soberano de Dios
27 »Porque en verdad, en esta ciudad se unieron tanto Herodes como Poncio Pilato, junto con los gentiles y los pueblos de Israel, contra Tu santo Siervo Jesús, a quien Tú ungiste,
28 para hacer cuanto Tu mano y Tu propósito habían predestinado que sucediera.
Los discípulos saben que Dios no estaba ausente cuando Jesús fue crucificado.
Todo sucedió de acuerdo al plan predeterminado de Dios.
Ellos pueden confiar que aun su situación está sucediendo porque Dios lo ha permitido y tiene el poder para intervenir a favor de su pueblo.
Presentan su petición.
29 »Ahora, Señor, considera sus amenazas, y permite que Tus siervos hablen Tu palabra con toda confianza,
30 mientras extiendes Tu mano para que se hagan curaciones, señales y prodigios mediante el nombre de Tu santo Siervo Jesús»
Si dirigen a Dios con toda confianza para que Dios tome en cuenta las amenazas contra ellos.
Se les ha prohibido hablar acerca del Jesús resucitado.
Pues ahora su petición no es nada más ni menos que Dios les conceda proclamar este mensaje sin temor.
Notemos la sinceridad de estos hombres.
No esconden su temor.
No esconden el miedo que como humanos están sintiendo.
Las amenazas contra ellos son reales.
El riesgo de ir a prisión es real.
El riesgo de ser ejecutados es real, ¿pues si eso hicieron con su maestro que no harán con ellos?
Que oración tan más sincera, tan más hermosa, tan clara - danos valentía para seguir predicando que Jesús ha resucitado.
Y ahora piden que Dios siga haciendo milagros a través de ellos mediante el nombre de Jesús.
¿Qué fue lo que dio lugar a que anunciaran que Jesús ha resucitado? ¿Acaso no fue la sanidad del paralítico?
Pues ahora claman a Dios para que siga haciendo más milagros y así den lugar a mayores oportunidades de predicar que el Jesús resucitado es el hacedor de milagros.
AP: ¿Qué podríamos orar en Agua Viva hermanos?
Que nuestros hijos inconversos tengan un encuentro con Dios.
Que las personas que asisten los domingos pero no han tenido un verdadero encuentro con Dios puedan reconocer que son pecadores y que Jesús es el único salvador.
Que Dios abra puertas para que más personas escuchen el mensaje de Jesús el resucitado.
Que Dios guarde nuestros testimonios personales para que marquemos una diferencia en nuestro trabajo, en la escuela, en el lugar donde vivimos.
Que seamos creyentes comprometidos y que Dios sea la prioridad en nuestras vidas.
La respuesta de Dios a la oración
La respuesta de Dios a la oración
Finalmente vemos la respuesta de Dios a la oración de su pueblo:
31 Después que oraron, el lugar donde estaban reunidos tembló, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban la palabra de Dios con valor.
Vemos una manifestación física de la respuesta de Dios - el lugar tembló.
Físicamente se estremeció el lugar donde estaban reunidos.
Esto viene a ser muy similar al sonido del viento y las lenguas sobre las cabezas de los discípulos el día que fue derramado el Espíritu Santo.
Pero, tras esta manifestación física vemos que todos (sin excepción) fueron llenos del Espíritu Santo.
El efecto de esta llenura fue que proclamaron la palabra de Dios sin temor.
Anunciaron que Jesús ha resucitado.
Anunciaron que Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Anunciaron que Jesús fue resucitado por el poder del Padre y que algún día vendrá para juzgar a los vivos y a los muertos.
Anunciaron que Dios ofrece salvación y perdón de pecados en Jesús.
Conclusión
Conclusión
Tenemos un Dios grande…
Vamos a atrevernos a hacer oraciones grandes.
Oración de un gran avivamiento espiritual en nuestro hogar.
Oración de un gran avivamiento espiritual en nuestra congregación.
Oración de un gran avivamiento en el Valle del Tesoro, en el Estado de Idaho, en los EEUU, en el mundo entero.