VIVIENDO EN EL ESPIRITU

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No Hay Condenación para los Que Están en Cristo Jesús

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Resumen de los Temas en Romanos 1–7
El libro de Romanos, escrito por el apóstol Pablo, ofrece una exposición profunda de la doctrina cristiana. En los primeros siete capítulos, Pablo aborda varios temas cruciales:
Romanos 1-3: Pablo introduce la necesidad de salvación, describiendo la depravación universal. Explica cómo tanto gentiles como judíos están bajo el pecado y necesitan la justicia de Dios. Se detiene en la justicia de Dios revelada en el evangelio y en cómo la justificación se obtiene por la fe y no por las obras de la ley (Romanos 3:28).
Romanos 4-5: Se presenta la justificación por la fe, ilustrada por el ejemplo de Abraham. Pablo explica que la justificación es un regalo de la gracia de Dios, y que la paz con Dios es el resultado de la justificación. En Romanos 5, se contrasta la obra de Cristo con la caída de Adán, subrayando cómo el regalo de la gracia en Cristo supera la transgresión.
Romanos 6-7: Estos capítulos tratan la vida cristiana en relación con el pecado y la ley. Pablo enseña sobre la liberación del pecado a través de la identificación con la muerte y resurrección de Cristo (Romanos 6). En el capítulo 7, explora la lucha del creyente con la ley y el pecado, y la incapacidad de la ley para proporcionar una solución completa para la vida cristiana.

Viviendo en el Espíritu

Romanos 8:1–6 RVR60
1Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 2Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. 3Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; 4para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 5Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

Introducción

Este capítulo es, como alguien ha dicho, un himno al optimismo cristiano, pues, en él, muestra Pablo:

I. Los muchos privilegios del creyente (vv. 1–28).

II. El fundamento de tales privilegios (vv. 29, 30).

III. Los efectos triunfales que de ahí se siguen a los elegidos de Dios (vv. 31–39).

El pasaje de Romanos 8:1-6 es un testimonio poderoso de la liberación que los creyentes encuentran en Cristo.
En un contexto de lucha y desafío, estos versículos ofrecen una promesa de esperanza y transformación.
Imaginemos una escena en la que un viajero encuentra un faro en la tormenta, guiándolo a salvo.
De manera similar, Romanos 8:1-6 actúa como un faro espiritual que ilumina el camino de los creyentes hacia una vida en el Espíritu, libre de la condenación del pecado.

Análisis del Entorno y Público Objetivo

Romanos 8:1-6 se encuentra en el contexto de la carta de Pablo a los cristianos en Roma, escrita alrededor del año 57 d.C.
La comunidad romana, compuesta tanto por judíos como gentiles, enfrentaba tensiones entre las antiguas prácticas de la ley y las nuevas enseñanzas cristianas.
Este pasaje busca ofrecer consuelo y orientación a los creyentes en su lucha por vivir una vida conforme al Espíritu Santo.

Exégesis del Pasaje

No Hay Condenación para los Que Están en Cristo Jesús (Romanos 8:1)

Explicación:

Pablo comienza el capítulo 8 con una afirmación contundente de que no hay condena para los que están en Cristo. Esto establece la base de la seguridad en la salvación, señalando que el juicio del pecado ya ha sido absorbido por Cristo. Este versículo ofrece una profunda certeza de que la gracia de Dios ha anulado cualquier posible condena que pudiera recaer sobre el creyente.

Como resultado de su fe e identificación con él (cf. 6:13; Jn. 5:24).
Hemos sido justificados, es decir, declarados justos, y por lo tanto, permanecemos en su gracia (Ro. 5:2) y no bajo su ira (Ro. 1:18), además de que poseen la vida eterna (Ro. 5:17–18, 21).

Cristo es la esfera de seguridad para todo aquel que se identifica con él por medio de la fe

Aplicación en la Vida Cotidiana:
En situaciones de arrepentimiento y auto acusación, recordar este versículo puede proporcionar un consuelo esencial.
Por ejemplo, si un creyente lucha con sentimientos de culpa después de un fallo personal, la verdad de Romanos 8:1 puede servir como un recordatorio de la total liberación en Cristo.
Versículos Bíblicos Relacionados:
Juan 3:18 ("El que cree en él no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado")
2 Corintios 5:17 ("De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es").

Comentario: este versículo no solo asegura la liberación de la condena, sino que también reafirma la certeza de la salvación eterna.

Podemos subrayar que la frase "en Cristo Jesús" es crucial, ya que define la posición del creyente en relación con la condena.

La Ley del Espíritu de Vida (Romanos 8:2)

Explicación:

Pablo introduce la "ley del Espíritu de vida" que ha liberado al creyente de la "ley del pecado y de la muerte". Esta nueva ley, basada en la obra del Espíritu Santo, reemplaza la antigua ley mosaica, brindando una nueva dimensión de vida y libertad.

La obra redentora de Cristo cumple la ley y proporciona una nueva forma de vivir.

Aplicación en la Vida Cotidiana:
Cuando los creyentes enfrentan tentaciones o luchas con viejas costumbres, la comprensión de la ley del Espíritu puede motivarlos a buscar el poder del Espíritu Santo para superar el pecado.
Por ejemplo, en la lucha contra hábitos destructivos, la guía y el poder del Espíritu pueden ofrecer una nueva perspectiva y capacidad para cambiar.
Versículos Bíblicos Relacionados:
Gálatas 5:16 ("Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne")
1 Corintios 15:56 ("La aguijón de la muerte es el pecado").

Comentario:

Martyn Lloyd-Jones enfatiza que esta ley del Espíritu es una realidad dinámica que transforma la vida del creyente.

Lloyd-Jones explica que vivir según el Espíritu es una experiencia activa que produce frutos visibles en la vida cristiana.

Lo Imposible para la Ley (Romanos 8:3)

Explicación:

Pablo aborda la limitación de la ley en su incapacidad para salvar debido a la debilidad de la carne.

Dios, en cambio, ha enviado a Su Hijo en semejanza de carne pecadora para condenar el pecado.

Esto demuestra que la solución para el pecado no reside en la ley, sino en la obra redentora de Cristo.

al enviar a su propio Hijo

¡Qué profundidad de sentimiento, qué compasión, qué emoción hay en esta expresión! Involuntariamente nuestra mente retrocede hasta Gn. 22:2 (Dios habla a Abraham): “Toma ahora a tu hijo, tu único hijo a quien amas, Isaac … y ofrécelo como holocausto …” Véase también Jn. 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo, el unigénito …” Mt. 21:37

Aplicación en la Vida Cotidiana:
Los creyentes pueden encontrar libertad al comprender que sus esfuerzos para cumplir la ley por sí solos no son suficientes.
Por ejemplo, al enfrentar la frustración por las fallas personales en cumplir normas religiosas, es liberador reconocer que la salvación y el perdón provienen de la gracia de Dios, no de los méritos personales.
Versículos Bíblicos Relacionados:
Hebreos 10:1-4 ("Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas")
Mateo 5:17 ("No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir").

Comentario:

John F. MacArthur destaca que Cristo cumple lo que la ley no pudo hacer y provee una solución total al problema del pecado.

La obra de Cristo es superior a la ley porque aborda la raíz del pecado y ofrece una transformación interna.

Vivir Según el Espíritu (Romanos 8:4-6)

Explicación:

Pablo presenta dos modos de vida: uno según la carne y otro según el Espíritu.

La mente puesta en la carne lleva a la muerte, mientras que la mente puesta en el Espíritu trae vida y paz.

Vivir en el Espíritu significa buscar y desear lo que agrada a Dios, en contraste con vivir en oposición a Dios.

Aplicación: ¿Quién gobierna nuestra actividad? ¿La carne o el Espíritu? ¿Cuál es nuestra elección?
Como creyentes en forma permanente debemos enfrentarnos a la elección de actuar en la carne—lo que somos en Adán—o considerarnos muertos al pecado, resucitados con Cristo, y en consecuencia andar en el Espíritu.
Cuando hacemos algo malo, no dudamos que lo hemos hecho en la carne.
Pero, ¿cuántas cosas buenas hacemos en la carne, y por lo tanto no agradamos a Dios?
Son buenas obras, pero no son las diseñadas por Dios para que nos ocupemos en ellas (Ef. 2:10).
No tienen la vida, la marca del Espíritu, sino la marca de muerte de nuestra naturaleza caída.
Aun siendo creyentes podemos y solemos ser carnales.
Busquemos por la fe que nuestro andar, nuestra actividad, sea en el Espíritu que levantó a Cristo de los muertos.
La vida de fe es eso. “El justo (el que ya ha sido justificado), por su fe vivirá”. La fe es un acompañante imprescindible de la nueva vida, y es la que la nutre en forma continua.
Por un solo acto de fe recibimos la vida, y por el ejercicio continuo de la fe la disfrutamos en esta etapa presente de nuestra segura y eterna salvación. Podemos vivir como cristianos carnales, de fracaso en fracaso, o como cristianos victoriosos, de triunfo en triunfo. Por lo general vivimos una mezcla de ambas cosas.
Procuremos en nuestro Señor triunfante la fe para vivir su vida, ocupándonos en esto como una actividad permanente y no accidental (ver 1 Co. 6:19, 20).
Aplicación en la Vida Cotidiana:
En la vida diaria, esto se traduce en tomar decisiones que reflejen los valores y principios del Espíritu en lugar de seguir deseos carnales. Por ejemplo, en decisiones éticas o morales en el trabajo, buscar la guía del Espíritu para actuar con integridad y justicia.
Versículos Bíblicos Relacionados:
Gálatas 5:22-23 ("Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz...")
Colosenses 3:2 ("Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra").
En los vv. 4–8 hay una serie de etapas:
a. “andar en la carne” (v. 4) (actividad)
b. “ser de la carne” (v. 5) (pertenencia)
c. “pensar en las cosas de la carne” (v. 5) (pensamiento)
d. “ocuparse de la carne” (v. 6) (hábito)
e. “vivir según la carne” (v. 8) (estilo de vida)
“Vivir según la carne” es un estilo de vida resultante de todo lo anterior que concluye en “muerte” (vv. 6–8). Es vivir según los dictados de la naturaleza pecaminosa, según lo que la persona es en sí misma. Es lo que a veces enfatizamos para justificarnos: “yo soy así“. La muerte (v. 6) es la consecuencia segura de andar en la carne, de ser de la carne, de pensar en las cosas de la carne, de ocuparse de la carne.

Comentario: Martyn Lloyd-Jones señala que vivir en el Espíritu implica una vida de transformación y renovación continua.

Este modo de vida es una evidencia de la obra del Espíritu en el corazón del creyente, que resulta en una vida centrada en Cristo y en la obediencia a Su voluntad.

Conclusión

Romanos 8:1-6 es una rica fuente de inspiración y esperanza para la vida congregacional.

Debemos ver en estos versículos una invitación a vivir con la plena seguridad de la salvación y a experimentar la transformación que el Espíritu Santo ofrece.

Para la congregación, esto implica una vida de adoración genuina, búsqueda de la santidad, y un testimonio vibrante de la gracia de Dios en acción.

Te animo querido hermano (creyente) a abrazar estas verdades con fervor y a vivir cada día en la luz de la liberación que se encuentra en Cristo.

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