EL MINISTERIO PASTORAL EN LA IGLESIA LOCAL - PARTE II

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INTRODUCCIÓN

Lectura: 1 Timoteo 3:1-7
Oración
INTRODUCCIÓN
Durante mi tiempo en la universidad estudiando mi licenciatura en Recursos Humanos, aprendí muchas cosa, pero una de las que puse mucho en práctica en mi carrera fue la de hacer entrevistas para el proceso de reclutamiento y selección.
Especialmente, saber qué tipo de preguntas hacer para determinar si un candidato era idóneo para el puesto al que estaba aplicando. La intención era aprender a hacer buenas preguntas que nos ayudarán a conseguir la información que necesitábamos. En muchas ocasiones, podían ser preguntas directas o no tan directas, de forma que el candidato revelara información acerca de su experiencia laboral que nos fuera útil al momento de decidir si lo contrataríamos o no.
Sin embargo, en todo este proceso, también aprendí que había ciertas preguntas que estaban prohibidas en una entrevista, preguntas que si la persona de Recursos Humanos hacía, podía ser considerado, incluso, como discriminatorio. La razón de esto, es porque estas preguntas estaban más relacionadas al ámbito personal y a la vida privada del candidato que a lo laboral.
Preguntas acerca de las creencias o los objetivos personales, estaban fuera de lugar.
Esto tiene una razón de ser en el ámbito profesional. Cuando se evalúa un candidato para el puesto de trabajo el foco está en sus habilidades y experiencia, pero no en su vida privada. El enfoque del mundo siempre ha sido el talento y la habilidad, mas no el carácter. De hecho, los grandes ídolos del mundo suelen ser personas muy talentosas que lograron mucho profesionalmente, pero con una vida privada tristemente desastrosa. Uno de los mayores ejemplos de esto, es Maradona. Uno de los futbolistas más talentosos de la historia, pero con una vida privada lamentable.
Lo triste de este asunto, es que muchas iglesias han adoptado el mismo enfoque del mundo cuando buscan un candidato para liderar la iglesia. En muchas congregaciones se evalúa la capacidad de gestión y las calificaciones académicas, más que evaluar el carácter de este hombre.
En muchas iglesias buscan un líder prominente, carismático y con grande habilidades gerenciales. Y, esto no está mal del todo, pues, el pastor debe liderar y guiar a la iglesia, y en ese trabajo, necesitará algunas de esas habilidades, sin embargo, el problema está cuando se enfatizan estas habilidades en detrimento del carácter.
De hecho, la Biblia pone mayor énfasis en el carácter que en las habilidades. En el texto que acabamos de leer, vemos que de toda la lista de requisitos que Pablo nombra, solo uno tiene que ver con las habilidades y lo dones, y es la habilidad de enseñar. En esta lista de 14 cualidades que debe tener un pastor, solo 1 está relacionada a la habilidad. El resto tienen que ver con el carácter y la vida privada de este hombre. De hecho, contrario a lo que aprendí en la universidad, cuando estamos evaluando a un candidato para ser pastor, las preguntas personales e íntimas son las más importantes.
La iglesia no debe dejarse llevar por el carisma, la personalidad, ni el talento de un hombre cuando está evaluando su aspiración al ministerio, sino su carácter en los público y en lo privado.
Por esto Pablo dejó instrucciones clara a su hijo discípulo Timoteo, quien estaba pastoreando la iglesia en Éfeso, y había sido encomendado con la difícil tare de corregir la falsa doctrina y la vida impía de los ancianos en Éfeso.
Pablo deja bien claro cuál debe ser el énfasis de Timoteo. No es el talento, es el carácter.
Así que, nuestro argumento para esta tarde es el mismo que mencionamos el domingo anterior: “Los pastores fieles y piadosos son un regalo para la iglesia local”.
Dios quiere que su iglesia sea liderada por hombres piadosos. Cuando la iglesia cuenta con hombres fieles al Señor, son bendecidas en gran manera, y crecen en madurez cristiana.
Así que, esta es la segunda parte de este sermón titulado: “El ministerio pastoral en la iglesia local”. Mi intención es argumentar desde la Escrita cuál debe ser el enfoque de la iglesia en la búsqueda de un pastor. Planeo hacer esto en tres partes, donde veremos:
Su persona.
Su familia.
Su testimonio.
Así que, te animo a que leas conmigo nuevamente el texto de hoy: 1 Timoteo 3:1-7.

I. SU PERSONA (1 Timoteo 3:1-3)

REQUISITOS OBLIGATORIOS
El apóstol Pablo comienza afirmando que la aspiración al ministerio pastoral empieza con un fuerte deseo y anhelo en el corazón de un hombre, que quiere servir al Señor de manera voluntaria, para cuidar, proteger y alimentar a su pueblo. Este deseo, debe ser luego ratificado o denegado por la iglesia local. La pregunta es, ¿en base a qué? ¿Qué criterio debe usar la iglesia para aceptar o rechazar a un hombre como pastor?
La Escritura responde a esta pregunta en 1 Timoteo 3:1-7. Ahora bien, estas cualificaciones no son opcionales.
De hecho, justo después de decir que el aspirante al pastorado desea una buena obra, continúa diciendo que el anciano debe ser irreprensible. La expresión griega denota una obligatoriedad, es decir, es necesario que sea irreprensible. No hay lugar a excepciones. Es lo que debe ocurrir sí o sí, es absolutamente necesario.
Amada iglesia, esto es verdaderamente importante. Cuando aplicamos a un trabajo, hay requisitos en la descripción del puesto que no son negociables. Recuerdo hace un buen tiempo atrás, me encontraba en un proceso de selección para un empresa que me había contactado, y después de varias entrevista, el reclutador me dijo que les había encantado mi perfil, y que era el tipo de candidato que querían pero que lamentablemente, la experiencia que ellos necesitaban yo no la tenía, así como las habilidades comerciales que buscaban para esta posición. A esta empresa no les importó el tiempo que invirtieron en conocerme, ni el tiempo que me hicieron invertir a mí en ir hasta sus oficinas y pasar por diversas entrevistas.
Cuando se trata de tener al candidato más idóneo para una posición, las empresa no vacilan en descartar personas por muy buenas o amigables que sean.
De la misma forma ocurre con la iglesia que debe evaluar candidatos para el ministerio. Debemos entender cuáles son los requisitos.
Y ojo, esto no quiere decir que este hombre deba cumplir todos los requisitos a la perfección en todo momento sin excepción alguna. No, esto no es lo que está diciendo el texto. Lo que nos enseña, es que obligatoriamente, el hombre que es considerado para el ministerio debe ser un ejemplo para los demás, que no tiene ninguna acusación en su contra, pues no hay evidencia alguna de que su conducta no sea piadosa.
Este hombre fallará y pecará al igual que cualquier otro cristiano, pero aún en su confesión y arrepentimiento es un ejemplo.
SER ANTES DE SER
Así que, el texto nos enseña que es absolutamente necesario, y que no es negociable, que el hombre que aspire al ministerio pastoral sea irreprochable.
Y usted se preguntará, ¿qué significa esto? En primer lugar, lo que esto significa, es que, cuando del liderazgo se trata, la Biblia pone su énfasis en el carácter y no en las habilidades. Cuando Pablo describe a Timoteo esta lista, incluye catorce requisitos, de los cuales solo uno está relacionado a la habilidad o capacidad. El resto de las cualidades muestran que es un hombre irreprochable en su su persona, su familia y su testimonio.
Así que, comenzamos en primer lugar, con su persona. Lea conmigo 1 Timoteo 3:1-3.
MARIDO DE UNA SOLA MUJER
Ser irreprochable, en primer lugar significa “ser marido de una sola mujer”. Y la mejor forma de entender este requisito es sabiendo lo que no significa. Marido de una sola mujer no implica que el pastor deba obligatoriamente estar casado. Un hombre soltero puede ser pastor siempre que viva una vida piadosa y en santidad. Pablo mismo, quien escribió esta carta no estaba casado. Nuestro Señor Jesucristo tampoco estaba casado.
Ahora bien, es de esperar que un pastor esté casado, ya que para que un hombre pueda ser pastor debe haber una madurez personal y espiritual. Esto, generalmente llega a una edad en la que el hombre ya se ha casado o está listo para casarse. Es de esperar, que un hombre que aspire al ministerio, esté casado.
Por lo tanto, en caso de que esté casado, este hombre debe ser marido de una sola mujer, es decir, debe ser fiel tanto física como emocional y mentalmente a su esposa. Es un hombre que no ha caído en adulterio, ni que tiene relaciones con otra mujeres que puedan cuestionar su fidelidad a su esposa. No significa un matrimonio perfecto, porque todos tenemos discusiones y problemas en nuestra relación con nuestro cónyuge. Lo que significa es fidelidad y devoción hacia su esposa.
Este requisito está relacionado con la pureza sexual del hombre, no tanto con su estado civil.
Y es necesario que una vida irreprochable se evidencia en la pureza sexual. Lamentablemente, mucho hombres que eran admirados en el ministerio terminaron cayendo gravemente en pecado siendo infieles a sus esposas. Cada vez escuchamos de casos de pastores que han caído en adulterio, o peor aún, han caído en abusar sexualmente de otras mujeres.
Tal fue el caso del apologista Ravi Zacharaias. Un hombre que era admirado por muchos, incluyéndome. Un hombre con mucho conocimiento de la Escritura, y una sabiduría y capacidad para persuadir y predicar increíble. Viajaba por todo el mundo visitando universidades, debatiendo personas ateas, y predicando el evangelio. Sin embargo, tras su muerte en el 2020, se hicieron públicas una serie de acusaciones en su contra por una conducta sexual inapropiada, no solo una vez ni con una mujer, sino en muchas ocasiones y con múltiples mujeres.
En otra historia, Art Arzurdia, quien fue un pastor reformado y profesor de un seminario, mantuvo una relación sentimental con una de sus estudiantes hasta el punto de caer en el adulterio. Y así, muchos casos más.
Amados hermanos, esto es un gran problema. Y todos los pastores somos susceptibles de caer en este pecado, ninguno de nosotros por muy firme que esté puede bajar la guardia. Por esta razón, la buena conciencia de la que Pablo habla es tan importante. Porque nadie cae en pecado sexual de la noche a la mañana, sino que poco a poco va cediendo terreno en nuestra mente, hasta el punto en que ya nos sentimos cómodos pensando ciertas cosas acerca de ciertas personas. Alimentando ideas o pensamientos que no son puros con hermanas de la iglesia, y pronto ese pensamiento se transforma en un deseo, y finalmente en un hecho.
Por eso, en 1 Timoteo 5:2… a las más jóvenes [exhórtalas], como a hermanas, con toda pureza.
Pablo sabía de las tentaciones que un hombre tiene, especialmente, si está en el ministerio. De nuevo, marido de una sola mujer no tiene que ver con el estado civil, sino con la pureza del corazón. Amados, tengamos cuidado de lo que vemos, tengamos cuidado de lo que pensamos, de lo contrario vamos a lamentar terribles consecuencias.
SOBRIO
Seguidamente, se nos dice que este hombre debe ser sobrio. Literalmente, alguien que no está intoxicado por el alcohol, alguien que no está dominado por la bebida. De hecho, más adelante lo dirá más claramente “no dado al vino”.
El pasaje en Efesios 5 tiene mucho que decir al respecto. Efesios 5:15–18Por tanto, tengan cuidado cómo andan; no como insensatos sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Así pues, no sean necios, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor. Y no se embriaguen con vino, en lo cual hay disolución, sino sean llenos del Espíritu.
Una persona que está ebria, es controlada por los efectos del alcohol. No tiene dominio de sus acciones ni reacciones. Un que no está en pleno uso de sus facultades, por eso un borracho no puede conducir, porque sus reflejos, su visión y todas sus facultades serán afectadas. Ser sobrio es lo opuesto, un hombre que siempre está alerta. Un hombre que está en pleno control de si mismo y que no se deja intoxicar por nada para no perder su sobriedad.
Esto es algo físico, pero también espiritual. Un hombre borracho no se entera de lo que está pasando a su alrededor. Un hombre sobrio sí. De la misma forma, esta sobriedad debe evidenciarse en su actitud de alerta y vigilia en lo espiritual.
PRUDENTE Y DECOROSO
Esto nos lleva a las siguientes dos cualidades, prudente y decoroso. Ambas están relacionadas con la sobriedad, aunque no son exactamente lo mismo.
Prudente puede ser traducido como “dueño de sí mismo” o “alguien con dominio propio.” Un hombre que es disciplinado.
Por su parte, decoroso nos lleva a pensar sobre un hombre ordenado, alguien que vive una vida en orden. Y esto tiene que ver con orden físico pero también mental y de vida. Alguien que tiene sus prioridades en orden, alguien que tiene unos hábitos de vida que muestran la diligencia y el orden con que lleva su vida.
Ambas características son importantes, ya que una persona que no se lidera a sí mismo, ¿cómo pretende liderar a los demás?
HOSPITALARIO
El quito requisito es ser hospitalario. La palabra hospitalario en el griego literalmente significa amor por los extranjeros. Ser hospitalario no es invitar a tus amigos a casa, sino demostrar generosidad y cuidado por aquellos que no son tus amigos. El Señor Jesús en Lucas 14:12–14Jesús dijo también al que lo había convidado: «Cuando ofrezcas una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos, no sea que ellos a su vez también te conviden y tengas ya tu recompensa. »Antes bien, cuando ofrezcas un banquete, llama a pobres, mancos, cojos, ciegos, y serás bienaventurado, ya que ellos no tienen para recompensarte; pues tú serás recompensado en la resurrección de los justos».
Ser hospitalario es un reflejo del evangelio. Porque, de la misma forma que Cristo me recibió cuando yo no era parte de su pueblo ni de su familia, así también debo recibir a los demás.
Ahora bien, la hospitalidad tiene dos implicaciones, una positiva y otra no tanto. Comencemos con la positiva, ser hospitalario permite que la gente vea tu vida familiar y privada de una manera directa. Ser hospitalario abre tu hogar y expone tu hogar al escrutinio de otros. Y esto es bueno. La gente ve cómo tratas a tu esposa y a tus hijos.
Pero, por otro lado, la hospitalidad puede hacer que incurramos en pérdidas por aquellos que abusan de la hospitalidad y la generosidad. Y no me refiero a pérdidas económicas únicamente. Al recibir a alguien en casa, estás dejando que alguien tenga acceso a tus cosas, a tu información, a tus familiares. Más de una vez hemos escuchado historias de personas que pagaron la hospitalidad abusando sexualmente de alguno de los miembros del hogar, o robándose objetos valiosos.
Aún así, esto no es una razón para no ser hospitalario. Lo que esto nos enseña es que debemos ser hospitalarios pero siendo sabios. De hecho, es un mandato bíblico, el ser hospitalario. Pero también debemos protegernos para minimizar los posibles riesgos. Vivimos en un mundo lleno de pecado, y esto expone a nuestras familias grandemente.
APTO PARA ENSEÑAR
Hablaremos de este requisito en el siguiente sermón, pero por ahora, es importante destacar que éste es el único requisito relacionado a la habilidad, y es el único requisito que diferencia a los ancianos de los diáconos.
Ambos están llamados a tener vidas piadosas e irreprochables, pero solo los ancianos son llamados a enseñar. Los diáconos no tienen la responsabilidad de predicar ni enseñar, pueden hacerlo, ya que hay diáconos que tienen el don de enseñanza, pero no es un requisito que ejerzan ese don para poder ser diáconos. Los ancianos sí. Para ser anciano, es obligatorio tener el don de enseñanza. No saber enseñar o predicar la Biblia descalifica a un hombre para el ministerio pastoral, sin importar cuán piadoso sea.
Hablaremos más acerca de esto en un par de semanas.
NO PENDNECIERO (NI CONTENCIOSO) SINO AMABLE
Su actitud hacia la oposición o hacia el conflicto es importante. No debe ser un hombre que genere conflicto o rencilla. No debe ser un hombre violento físicamente, o que le guste discutir. Esto es precisamente lo que Pablo estaba corrigiendo, ¿recuerdan lo que dijo en el capítulo 1?
1 Timoteo 1:3–4Tal como te rogué al salir para Macedonia que te quedaras en Éfeso para que instruyeras a algunos que no enseñaran doctrinas extrañas, ni prestaran atención a mitos y genealogías interminables, lo que da lugar a discusiones inútiles en vez de hacer avanzar el plan de Dios que es por fe, así te encargo ahora.
La actitud de los hombres era de contienda y no de unidad en la iglesia. 1 Timoteo 2:8Por tanto, quiero que en todo lugar los hombres oren levantando manos santas, sin ira ni discusiones.
No está mal tener discusiones amables, en las que abordamos un tema que sea de interés y tener posturas diferentes, pero una actitud contenciosa constantemente, no es una muestra de piedad.
Si un hombre recurre a la violencia física o verbal cuando es desafiado, entonces, no está calificado para ser pastor. En los Estados Unidos hubo un caso famoso de un pastor muy popular que terminó destruyendo la iglesia y causando terribles consecuencias en las vidas de las personas por tener una actitud altanera.
1 Timoteo 6:1–5 “Todos los que están bajo yugo como esclavos, consideren a sus propios amos como dignos de todo honor, para que el nombre de Dios y nuestra doctrina no sean blasfemados. Y los que tienen amos que son creyentes, no les falten el respeto, porque son hermanos, sino sírvanles aún mejor, ya que son creyentes y amados los que se benefician de su servicio. Enseña y predica estos principios. Si alguien enseña una doctrina diferente y no se conforma a las sanas palabras, las de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido y nada entiende, sino que tiene un interés corrompido en discusiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, y constantes rencillas entre hombres de mente depravada, que están privados de la verdad, que suponen que la piedad es un medio de ganancia.
Por el contrario, el anciano debe ser un pacificador, como dice Mateo 5:9»Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios.
En su segunda carta a Timoteo Pablo dice lo siguiente 2 Timoteo 2:24El siervo del Señor no debe ser rencilloso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido.
El pastor debe sufrir el agravio sin buscar venganza. Debe sufrir el daño que le han causado sin buscar su propia vindicación, ni tratar mal a los demás por lo que le han hecho, sino ser amable. Debe perdonar fácilmente a los demás.
NO AVARICIOSO
Finalmente, no debe ser avaro. 1 Timoteo 6:8–10Y si tenemos qué comer y con qué cubrirnos, con eso estaremos contentos. Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo y en muchos deseos necios y dañosos que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores.
1 Pedro 5:2pastoreen el rebaño de Dios entre ustedes, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo;
Lamentablemente, muchos ven al ministerio como un negocio. Una oportunidad para sacar dinero de la gente. Hay falsos maestros como Guillermo Maldonado, Cash Luna, entre otros que lo único que quieren es el dinero de la gente. En su segunda carta, el apóstol Pedro aborda este tema hablando de los falsos maestros en la iglesia, y dice lo siguiente 2 Pedro 2:3En su avaricia los explotarán con palabras falsas. El juicio de ellos, desde hace mucho tiempo no está ocioso, ni su perdición dormida.
En otras versiones dice que “en su avaricia harán mercadería de vosotros”, esta explotación de la que habla es una explotación económica. Pastores que tienen mansiones y coches de lujo. Aprovechándose de la fe de las personas para sacar dinero.
DEVOCIÓN PERSONAL
Todos estos requisitos son para mostrar una piedad personal en el pastor. Un hombre que verdaderamente sea devoto a Dios en sus motivaciones e intenciones, en sus actitudes y sus prioridades. Debe ser un hombre ejemplar para el resto de la congregación.

II. SU FAMILIA (1 Timoteo 3:4-5)

Esta piedad personal también debe verse reflejada en su familia. En este caso, se ve la aptitud pastoral del candidato. Antes de ser pastor en la iglesia, un hombre debe ser pastor en su hogar.
1 Timoteo 3:4–5Que gobierne bien su casa, teniendo a sus hijos sujetos con toda dignidad; (pues si un hombre no sabe cómo gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios?).
GOBERNAR BIEN SU CASA
El verbo gobernar significa “presidir”, “tener autoridad” o “liderar”. Un hombre debe guiar bien a su familia, y no solamente en la crianza, sino también en la parte financiera y en la dinámica familiar. Una familia que tenga unas finanzas desordenadas demuestra un liderazgo masculino negligente. Una mala mayordomía de los recursos físicos es evidencia de una mala mayordomía en lo espiritual. Una familia que está en bancarrota demuestra un hombre que no ha sido cuidadoso con su hogar ni ha gobernado bien su casa.
Y preste mucha atención, no es gobernar su casa, sino gobernar bien. Es decir, la autoridad masculina empleada para proteger, guiar y alimentar a la familia, tanto física como espiritualmente.
Por eso, gobernar bien el hogar implica la dirección de la familia. La forma en cómo se toman las decisiones en el hogar es evidencia de un buen gobierno. Quién lidera la oración y el estudio bíblico en casa. Todos estos son elementos de gobernar bien en el hogar. Amados hermanos, el pastorado comienza en casa.
LA CRIANZA DE LOS HIJOS
Y esto, evidentemente incluye la crianza. Y al igual que con “marido de una sola mujer”, este requisito no demanda que es obligatorio que el pastor tenga hijos. Esto es algo que no se puede controlar. El Señor puede no concederle hijos a una pareja y el hombre puede estar llamado al ministerio. De hecho, conozco dos grandes hombres de Dios, uno aquí en España y otro en Venezuela, ambos son grandes maestros de la Biblia, buenos pastores y ninguno tiene hijos.
Lo que este texto quiere decir es: Si tiene hijos, éstos deben vivir en sujeción a su autoridad como padre.
Sin embargo, en cuanto a la crianza de los hijos se ha formado mucho debate, ya que el pasaje paralelo a éste en Tito 1:6 no dice lo siguiente “Lo designarás, si el anciano es irreprensible, marido de una sola mujer, que tenga hijos creyentes, no acusados de disolución ni de rebeldía.
Amados, la conversión es una obra que solo Dios puede hacer. Los padres, por muy diligentes que sean en el discipulado y evangelismo de sus hijos, no pueden lograr ningún cambio en el corazón de sus hijos. Por lo tanto, tener hijos creyentes no depende de los padres, aunque es verdad que Dios usa a los padres como el medio por el cual salva a los hijos. Hijos creyentes se refiere a la credibilidad que el pastor tiene como padre en casa, que los hijos no vean un ejemplo en la iglesia y otro en el hogar.
Así que, ¿que sus hijos estén sujetos con toda dignidad? Significa que el padre es la cabeza del hogar tanto en su matrimonio como en la crianza. Sus hijos creen y respetan a su padre porque ejerce un liderazgo bíblico en el hogar.
Significa que lidera y cria a sus hijos en la disciplina del Señor. Significa que no exaspera a sus hijos constantemente, sino que los ama y los enseña, tal como dice Efesios 5.
No quiere decir que los hijos de los pastores sean los mejores portados, o los que mejor hacen las cosas. No se trata tanto de la conducta del hijo, sino de cómo responde a la guía de su padre. Los niños serán niños y tendrán etapas de rebeldía porque todos nacemos con una naturaleza pecaminosa, pero si el niño no responde ante la corrección del padre, esto es evidencia de una mala mayordomía en la casa.

III. SU TESTIMONIO (1 Timoteo 3:6-7)

Finalmente, amados, nos dice que no puede ser un recién convertido y que debe tener buen testimonio de los de afuera.
PROTEGE AL CANDIDATO
Esto es importante, porque en primer lugar, protege a este hombre de la tentación en la que cayó Satanás, y aunque el pasaje no lo dice claramente, lo que está implicando es el orgullo espiritual.
PROTEGE EL TESTIMONIO DEL EVANGELIO ANTE LOS INCRÉDULOS
Para que no caiga en descrédito ni él ni su mensaje.
En otras palabras, debe ser un hombre maduro. No puede ser un hombre inmaduro. Las pruebas del ministerio pastoral exigirán tener un carácter bíblico, de lo contrario, la inmadurez puede llevar a este hombre a pecar, y no protegerá su propia vida ni el testimonio del evangelio.
Para esto, los hombres deberían ser evaluados aún en su relación con los demás.
APLICACIONES
Teniendo esto en cuenta, ¿cómo debemos responder ante estas calificaciones del ministerio pastoral?
No te dejes impresionar por los candidatos, evalúa la madurez (1 Timoteo 5:22-24).
Este llamado a la piedad es para todo cristiano (1 Pedro 2:12).
Orad por los pastores (Hebreos 13:18).
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