entendiendo mi don

dones del Espiritu Santo  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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entendiendo mi don.

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Introducción: el árbol triste. Se cuenta que un jardín todos los árboles eran felices, excepto un árbol. Un día se le acercó un búho a dicho árbol, y le preguntó porque estaba triste. El árbol le contó mira a los árboles muy felices con sus flores y frutas, pero él no podía tener flores ni frutas; y eso le causaba mucha tristeza. Le contó al búho que había intentado a dar rosas, pero no pudo; intentó dar manzanas, tampoco pudo; así intento ser como todos los árboles a su alrededor durante muchos años, pero tristemente nunca logró. El búho le miró fijamente, le dijo “puedes intentar ser como todos los árboles, pero nunca serás como uno de ellos, y así nunca serás feliz. Porque tú no eres rosal, ni manzano, tú eres roble. Tu eres roble, te toca crecer y ser un árbol grande. En tus ramas se harán nidos de todo tipo de animales, dará sombra a todos los pasajeros, y te tendrás hermosas bellotas. Solo así serás feliz en todos los días de tu vida, y el jardín será muy feliz”
Una de las razones de la falta de gozo en la vida del creyente es porque muchas veces intentan ser como otras personas. Cuando no logran ser, pues, viene la envidia, la tristeza, y eso daña a la iglesia. No entender nuestros dones, o no entender quienes somos en la iglesia nos impide trabajar en la viña del Señor.
Proposición: hoy vamos a ver dos puntos: en primer lugar, ignorar los dones trae confusiones y mal usamos los dones, al no usarlos correctamente no edificamos el cuerpo de Cristo; también desconocer acerca de los dones nos impide usarlo correctamente, muchos no usan sus dones porque no saben acerca de sus dones y, por tanto, no estamos ayudando ni sirviendo en nuestra iglesia. En segundo lugar, vamos que tenemos que servir en nuestra iglesia con nuestros dones, todos tenemos el llamado a estar ocupado en nuestra iglesia, sirviendo en diferentes áreas, pero todo para edificar y servir a los demás.
Propósito: para todos podemos servir con alegría según el don que hemos recibido. Después de este mensaje tendremos con claridad que no debemos criticar al hermano o hermana que no está haciendo lo que estamos haciendo. Sino que todos tenemos diferentes dones. Eso no quiere decir que estoy solo con mi don, sino podemos unirnos que el hermano que tiene el mismo don que tenemos para trabajar en equipo.
I. Dos efectos de la ignorancia. 1 Co. 12:1.
No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales.
Espirituales. palabra “pneumatikos”, usado en 1 Co. 12:1 y 14:1, en el contexto de los dones, añade la dimensión de ser espiritual en contraste con ser natural (1 Co. 2:14-15; 15:46). Son dones que el Espíritu Santo que ha dado a los creyentes para edificar la iglesia. El uso de los dones debe estar bajo la guía del Espíritu Santo, cualquier descontrol no sería Su obra.
No debemos ignorar acerca de los dones. “Agnoeō” “no saber, no tener información, ignorar”
“La ignorancia en el uso de los dones puede llevar a dos resultados que son problemáticos y traen divisiones. Por un lado, cuando eres ignorante puedes usar los dones de forma incorrecta; por otro lado, la ignorancia te puede llevar a descuidarlos y no usarlos”. (Joselo Mercado. Pág. 123)
A. Abusos de los dones.
En el primer grupo encontramos muchos pentecostales haciendo un mal uso de los dones, tales como el don de lengua, sanidad y profecías. Olvidan o ignoran que el propósito de los dones es para edificar el cuerpo de Cristo. “El cuerpo se beneficia cuando todos participamos y aportamos con los dones que Dios nos ha dado de forma soberana y por el Espíritu Santo”.
Este grupo depende sus doctrinas en experiencias y prácticas. No es que las experiencias son malas per se, sino que muchas de sus experiencias son contrarias a la Escritura.
¿Cómo edifica cuando hay desorden en la iglesia? El Espíritu Santo no hará Su trabajo (edificar a la iglesia) cuando no se toma en cuenta la Palabra de Dios.
¿Cómo sabemos si hay desorden en el uso de los dones? Cuando los dones están siendo usados de forma incorrecta, es decir, no de forma bíblica. Ejemplo del don de lengua. (1 Co. 14:26-28).
1. Solo dos o máximo tres personas en un culto.
2. Una persona a la vez. Por turno, no todos a la misma vez.
3. Solo con intérprete. Sin estas condiciones, la persona debe callar en el culto.
“La ignorancia había hecho surgir una profunda dificultad en la iglesia, en el ejercicio de los dones” (Samuel Pérez Millos). Así como hubo confusión en la iglesia primitiva, lo mismo ocurre en nuestros días cuando hay ignorancia acerca de los dones espirituales. No solo ignorancia en cuanto a su uso, sino también ignorancia en cuanto a su propósito.
B. Descuido de los dones.
El segundo grupo es el que descuida los dones y no los usa. Personalmente creo que esta es una reacción al movimiento pentecostal. Por eso muchos carismáticos tildan a la iglesia evangélica como una iglesia “seca”, “sin pasión” y “sin dones” o como diría Francis Chan en su libro el Dios olvidado.
“Desde mi perspectiva, el Espíritu Santo es trágicamente abandonado y, para todo propósito y práctico, olvidado. Aunque ningún evangélico negaría su existencia, estoy dispuesto a apostar que hay millones de asistentes a la iglesia en todo lugar que no pueden decir con confianza que han experimentado su presencia o su acción en sus vidas en este año anterior. Y muchos de ellos no creen que puedan experimentarla. El punto de referencia para determinar el éxito en los servicios de la iglesia se ha marcado más en términos de asistencia que del mover del Espíritu Santo” (pág. 15).
Este grupo ha ido al otro extremo. Vio el movimiento pentecostal, las desordenes y abuso en los dones, entonces, los hermanos prefirieron no hablar nada con respecto a los dones, y como resultado, muchos hermanos ignoran los dones espirituales.
Este grupo no quiere hablar acerca de las experiencias, y como resultado muchos no quieren buscar la presencia del Espíritu Santo en sus vidas. Y hablar de los dones y talentos se ha vuelto como un tabú. Esta manera de pensar tampoco edifica a la iglesia.
Es mi responsabilidad como creyente entender los dones y usarlo para la edificación del Cuerpo de Cristo.
II. Poniendo mis dones en servicio o en práctica. Ro. 12:3-8.
¿Cuál es el propósito de los dones? Es para servir a los demás creyentes, o para edificar el cuero de Cristo. “10Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros” (1 P 4:10.)
A. Los dones no deben generar orgullo. 3. (Fil. 2:3)
Digo, pues, por la gracia que me es dada,
a cada cual que está entre vosotros,
que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener,
sino que piense de sí con cordura,
conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.
Pablo reconoce que su apostolado fue dado por gracia, él no apela a su apostolado, sino a la gracia que ha recibido. Nadie debe pensar que es más importante que los otros, en la iglesia ningún don (“cargo”) es más importante.
El creyente debe pensar con cordura, debe “pensar con sano juicio, pensar con sobriedad” el que piensa con cordura llega a la conclusión que no tiene nada por sí mismo, sino que todo lo que tiene es por gracia y puede ser usado para servir a Cristo.
Por tanto, nadie debe humillar a otros, o sentirse superior a otros. Pablo nos presenta una manera de como servir en la iglesia.
“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” (Fil. 2:3.)
B. Una excelente analogía. 4-5.
1. El cuerpo tiene muchos miembros.
2. No todos tienen la misma función.
Todas partes del cuerpo son necesarias en el cuerpo. Hay partes que son muy llamativas, como la boca, con ella hablamos, sonreímos, comemos; pero hay partes no son visibles, pero también necesarias, por ejemplo, el hipotálamo, es una parte del cerebro tan pequeño, pero su función es que nos regula la sed, el hambre y el sueño (su tamaño es como un granito de arroz). Si esa parte no funciona bien, no dormimos bien, no descansamos y nos enfermamos e incluso causa la muerte. Tanto la boca y el hipotálamo son importantes en la vida del ser humano.
“hay miembros puestos para realizar diferentes funciones, pero, la realidad es que todos ellos están formando una unidad corporativa” (Samuel Pérez Millos)
La enseñanza de Pablo. Lo mismo en la iglesia, hay dones/privilegios/cargos que parecen ser muy llamativos, pero también hay algunos que son llamativos, pero todos tienen la misma función: servir en la iglesia. Buscar la membresía no es una opción en la vida del creyente, sino es una realidad absoluta para el creyente. Es decir, no es que, si quiero ser miembro, sino, si soy cristiano, ya soy parte del cuerpo de la iglesia.
Todos nos necesitamos los unos de los otros. No somos independientes del cuerpo de nuestra iglesia.
Algunos dicen “no necesito ir a la iglesia porque soy la iglesia”. Una parte del cuerpo no representa ni es todo el cuerpo, es solo parte del cuerpo.
C. Sirviendo en diferentes áreas. 6-8.
“pero teniendo diferentes dones, según la gracia que nos ha sido dad, usémoslos” (NBLA)
¿Qué llega a nuestra mente cuando escuchamos la palabra servir?
Siempre circunscribimos la palabra “servir” solamente en un área exclusivamente, nos genera confusión, es decir, pensamos que alguno otros no estar sirviendo, cuando en realidad sí están sirviendo según el don que ha recibido. Por ejemplo, cuando el pastor está enseñando, predicando, visitando, etc. Está sirviendo.
Aquí Pablo nos presente siete dones: cada uno de estos dones deben ser usados por el que lo posee.
1. Profecía. Capacitación divina de proclamar las Escrituras.
2. Servicio. Capacitación divina de ayudar de manera sacrificial y sumisa a suplir las necesidades de otros cristianos. Aunque cada creyente debe estar pendiente de la necesidad de otros cristianos, pero hay creyentes que tienen el don para las necesidades, y está dispuesto para ayudar. (muchos creen que servir es solamente en las cosas en la iglesia, pero creyente está dispuesto a servir a los demás fuera de la iglesia local. Otros creen que visitar a los demás es solamente el trabajo del pastor, pero no vemos eso en la Biblia)
3. Enseñar. Capacitación divina para interpretar con claridad, explicar y aplicar las Escrituras a los cristianos. “el don de la enseñanza se podría aplicar al profesor que enseña en un seminario, una universidad bíblica, una Escuela Dominical o cualquier otro lugar de nivel elemental o avanzado donde se enseña la verdad de Dios” (MacArthur). Este don no es solamente el de pastor, porque el don de ser pastor es aparte. “El maestro es un intérprete de la Biblia. Con todo, el maestro que ha recibido el don para enseñar, tiene que prepararse para hacerlo. Es decir, el maestro no es maestro simplemente por don, sino que junto con el don tiene que la capacidad y el conocimiento para llevarlo a cabo” (Samuel P.) (C.P 2 Ti. 2:2)
4. Exhortar. Capacitación divina para estimular con eficacia la santidad práctica en el corazón y la acción a través del aliento, el consuelo, la amonestación y la súplica. Esta palabra tiene la idea para estar al lado de una persona con la intención de dar consuelo, aliento y para ayudarlo. Esto implica que el que exhorta anima al que está pasando dificultades; y también para persuadir a un creyente de apartarse de un pecado o un mal hábito. “la exhortación nada tiene que ver sino con la idea de venir con amor al lado de otro para alentarle y consolarle, aun en medio posibles caídas espirituales” (Samuel Pérez M.)
5. Repartir. Capacitación divina de dar al Señor bienestar terrenales de manera generosa, gozosa y sacrificial para la obra del ministerio. Todos los creyentes tenemos la responsabilidad de ayudar a los necesitados, no solo los que tienen ese don (Stg. 2:15-16; 1 Jn. 3:16-17). Pero hay creyente que tienen ese don de compartir sus posesiones con otros. Un ejemplo, lo que hicieron los macedonios a los creyentes de Jerusalén (2 Co. 8:3-5). Este don de llevarse a cabo con sencillez de corazón, con humildad.
6. Liderazgo. Capacitación divina para gobernar con celo a los cristianos y conducirlos a la meta de cumplir la voluntad de Dios. Este don no es exclusivo del pastor, sino de personas que son capacitados por el Espíritu para liderar a la iglesia. “una democracia en la que todos sean libres de hacer lo que quieran se convierte en anarquía y con resultados desastrosos en cualquier sociedad, incluyendo la iglesia misma. La ausencia de líderes trae como resultados que todos hace “lo que bien le parezca” en sus propios ojos, como sucedió con los israelitas en el tiempo de los jueces (Jue. 17:6; 21:25; cp. Dt. 12:8)
7. Hacer misericordia. Capacitación divina para detectar con alegría, empatizar con otras personas y ayudarlas supliendo sus necesidades físicas, emocionales y espirituales. Son cristianos que tienen la sensibilidad especial al sufrimiento de otros, se dan cuenta con facilidad la miseria y dolor de otros cristianos. “este don involucra más que sentimientos de simpatía, se trata de un sentimiento que se traduce en acciones concretas” (MacArthur). Muchos cristianos ejercen su don visitan hospitales, cárceles, ayudando a personas que sufren en diferentes circunstancias. Este don se ejerce con alegría y amabilidad.
Conclusión: entender que todos tenemos al menos un don, eso nos motiva mucho a servir al Señor, nos ayuda a comprender tenemos diferentes dones, y que todos estamos llamados a servir. Me ayuda a no criticar al hermano que no hace lo que yo hago, puede que el hermano tiene un don diferente, él no está capacitado para hacer lo que yo puedo hacer. Cada uno tenemos el llamado para la edificación de la iglesia, pero en diferentes formas.
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