Homiletica - Preparación y Presentación de Sermones Efectivos / Dia 3 (Cartagena)

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IV. La Preparación del Sermón

Ahora que sabemos sobre estructura de un sermón. Nos debemos preguntar: ¿cómo preparar mi sermón de manera práctica?
I. Preparación General
La preparación del sermón incluye tres aspectos importantes: preparación del lugar, preparación personal y preparación de la congregación.
a. Preparación del lugar: Es fundamental tener un lugar adecuado para estudiar, escribir y orar. Debe ser un lugar donde pueda concentrarse, bien ventilado e iluminado. Un lugar inapropiado puede afectar negativamente su concentración. Aquí hay algunos consejos:
· Encuentre un lugar tranquilo: Evite lugares públicos con distracciones como teléfonos, mascotas o ruido.
· Considere una oficina: Si es posible, tenga una oficina en casa o use un aula de la iglesia. Si no es posible, considere usar una biblioteca pública.
· Tenga las herramientas necesarias: Asegúrese de tener su computadora y otras herramientas de estudio accesibles.
b. Preparación personal: La preparación personal es crucial y se divide en tres áreas: física, mental y espiritual.
o Preparación física: Mantenga una buena condición física. Hacer ejercicio, dormir bien y evitar el exceso de televisión y computadoras mejorará su concentración y rendimiento cerebral.
o Preparación mental: Resuelva preocupaciones y conflictos emocionales, especialmente en relaciones cercanas como con su esposa. La reconciliación es clave para una mente clara y enfocada.
§ Continúe educándose. Lea libros sobre teología, homilética, historia, lenguajes bíblicos, consejería y biografías. Las ciencias y matemáticas también pueden ser útiles para ilustraciones y para disciplinar su mente en la lógica.
o Preparación espiritual: Esfuércese por mantener una vida devocional activa y una comunión continua con Dios en oración. La oración es fundamental en cada etapa de la preparación del sermón. Ore por sabiduría y dirección divina. La ayuda de Dios es esencial para un sermón efectivo. Ore antes, durante y después de la preparación del sermón
c. Preparación de la congregación: La preparación de la congregación también es vital y se puede lograr de varias maneras:
o Orden del culto: Elija himnos y oraciones que preparen a la congregación para recibir la Palabra de Dios con reverencia y atención.
o Comunicación previa: Informe a la congregación sobre la serie de sermones o temas específicos que se abordarán. Esto puede hacerse a través de anuncios en el culto, boletines o redes sociales de la iglesia.
o Oración por la congregación: Ore específicamente por los miembros de su congregación. Pídales que lean 1 Samuel 12:23 y las oraciones del apóstol Pablo por la iglesia en Efesios 1:15-23 y 3:14-21. La oración eficaz por su congregación prepara sus corazones para recibir el mensaje.
o Visitación pastoral: Visite a las familias de la iglesia regularmente. Conozca sus problemas y ansiedades. Esta interacción personal le dará un mejor entendimiento de sus necesidades espirituales y cómo abordar esos temas en sus sermones.
Comentario adicional sobre el ambiente de la iglesia antes del culto:
Fomente un ambiente de preparación y reverencia antes del culto. Enseñe a la congregación a calmar sus mentes, buscar a Dios en oración y meditación en lugar de convertir la iglesia en un lugar de socialización ruidosa. Un ambiente tranquilo y devoto prepara mejor a la congregación para escuchar el mensaje de Dios.
Conclusión
Preparar un sermón eficaz requiere un lugar adecuado, una preparación personal integral y una congregación preparada. Al seguir estos principios, estará mejor equipado para comunicar la Palabra de Dios de manera clara y poderosa.
II. Preparación Especifica
Voy a compartir 15 pasos específicos para preparar un sermón. Este método no es un sistema dogmático, sino de una guía que pueden ajustar para que les sea útil.
1. Orar por:
a. Iluminación Divina: Pedir a Dios que abra nuestra mente y corazón para entender Su Palabra (Salmo 119:18: "Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley").
b. Protección contra el Error: Solicitar sabiduría para evitar interpretaciones erróneas (Santiago 1:5: "Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios").
c. Transformación Personal: Rogar por un cambio de corazón en nosotros mismos (Salmo 51:10: "Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí").
d. Transformación de la Audiencia: Pedir por la santificación y salvación de los oyentes (Juan 17:17: "Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad").
2. Leer, Traducir y Establecer el Texto
Lo primero y más importante es leer y estudiar el pasaje bíblico que vamos a predicar. A menudo, algunos predicadores comienzan con comentarios o sermones de otros, pero primero debemos estudiar lo que dice la Biblia directamente y mejor si podemos leer los idiomas originales o usar recursos disponibles.
Considerar la autenticidad del texto: Si el pasaje no aparece en los manuscritos más antiguos, debemos explicar la situación a la congregación, discernir si fue añadido o removido, y comunicar con claridad nuestra posición al respecto (Marcos 16:9-20 y su ausencia en algunos manuscritos antiguos)
3. Leer sobre el Contexto Histórico
Entender el contexto: Transportarse a la época y lugar del pasaje, poniéndose en los zapatos de la audiencia original. No se trata de dar una lección de historia, sino de utilizar la información histórica que ayude a comprender mejor el texto.
o Tipo de Literatura: Identificar si estamos leyendo una epístola, poesía, profecía, evangelio, proverbio, oración, discurso, apocalíptica, o historia.
o Situación Histórica: Examinar quién escribe, a quién, dónde estaban los lectores, sus circunstancias personales, cuándo se escribió el pasaje, dónde estaba el autor, y el propósito del texto (Gálatas 1:1-2: "Pablo, apóstol... a las iglesias de Galacia").
o Pasajes Bíblicos Relacionados: Utilizar otros pasajes de la Biblia que arrojen luz sobre el texto en estudio (Efesios 6:14-17 y su conexión con Isaías 59:17).
o Fuentes Primarias y Secundarias: Consultar obras como las de Josefo, Edersheim, y libros históricos para obtener una mejor comprensión del contexto, aunque reconociendo que no son inspirados.
o Comentarios y Biblias de Estudio: Usar estos recursos para profundizar en el contexto histórico.
4. Observar el Texto y su Contexto
o Flujo de Pensamiento del Autor: Considerar el capítulo, libro y testamento al que pertenece el pasaje, así como las lecciones de toda la Biblia.
o Divisiones del Texto: Crear divisiones para insertar lo aprendido en la sección apropiada. Analizar la lógica, el punto principal, y los puntos secundarios del texto.
o Haga preguntas al pasaje como un detective. Preguntas Clave:
• ¿Qué está comunicando el autor? (Juan 3:16: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito...").
• ¿Cómo conecta el texto con el argumento del libro? (Romanos 8:1: "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús").
• ¿Hay contrastes, comparaciones, listas, definiciones, causas y efectos? (1 Timoteo 3:1-7: Requisitos para los ancianos).
• ¿Qué recursos literarios y elementos culturales aparecen en el texto? (Mateo 13:33: La parábola de la levadura como ilustración).
• ¿Cuáles son los temas principales del texto? (Romanos 5:10: Justificación y reconciliación).
Contraste con lo opuesto: Note lo opuesto a lo que dice el versículo. Esto puede ofrecer nuevas lecciones y perspectivas.
5. Analizar las Frases (Sintaxis)
Relaciones entre Frases: Identificar las transiciones y su propósito (inferencias, contrastes, propósito) (Romanos 12:1: "Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios...").
Análisis Lógico y Sintáctico: Representaciones visuales para entender mejor la relación entre frases y palabras en el texto.
6. Estudiar Palabras (Morfológica y Léxicamente)
Identificar Palabras Clave: Buscar palabras cuyo significado no es obvio, se repiten, son poco frecuentes, tienen implicaciones teológicas, etc.
Estudiar las Palabras Clave: Definir su sentido léxico, determinar significados probables y específicos según el contexto inmediato (Juan 1:1: "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios").
7. Comparar Traducciones
Identificar Diferencias: Leer el texto en diferentes traducciones para identificar palabras/frases difíciles, posibles dificultades, y variantes en los manuscritos.
Ejemplo: Romanos 8:28 en diferentes versiones para comprender mejor las variaciones y su impacto en la interpretación.
8. Corroborar con Comentarios
Usar Comentarios Exegéticos, Expositivos y Devocionales.
Al usar comentarios bíblicos como herramientas en la preparación de sermones, es importante tener en cuenta ciertos aspectos para sacar el mayor provecho de ellos y evitar errores comunes.
a. Los Comentarios No Son Inspirados: Ningún comentario, por más reconocido que sea, es infalible ni inspirado como la Biblia misma
Actitud Bereana: Al igual que los Bereanos en Hechos 17:11, cotejemos y verifiquemos todo a la luz de las Escrituras. No asumamos que todo lo escrito en un comentario es necesariamente verdad, incluso si proviene de autores respetados como Matthew Henry, Charles Spurgeon, John MacArthur o Martyn Lloyd-Jones.
b. Consciencia de los Prejuicios Doctrinales: Todos los comentaristas escriben desde una perspectiva teológica específica. Conocer a los comentaristas, su teología y presuposiciones. Investigue quién escribió el comentario y cuál es su línea teológica. Por ejemplo, Lenski es un buen comentarista, pero es luterano y muy anticalvinista. Algunos comentarios modernos pueden contener doctrinas liberales o puntos de vista que no concuerdan con la doctrina bíblica. Sea crítico y cuidadoso al leer comentarios modernos. Muchos de estos pueden cuestionar la inspiración de la Biblia, ofrecer explicaciones científicas de los milagros, o tener una visión crítica de los manuscritos griegos. Verifique siempre sus afirmaciones con la Biblia
c. Diversidad de Perspectivas: Considere leer comentarios de diversas tradiciones teológicas para obtener una visión más amplia del pasaje.
d. Ordenar la consulta de los comentarios y archivar sus aportaciones.
e. No Robar: Es fundamental ser íntegro en el uso de las ideas y palabras de otros. Si utiliza ideas o frases de un comentario, hágalo con la atribución adecuada. Diga algo como "leí en un comentarista..." o "Lloyd-Jones dijo...". No presente las ideas de otros como si fueran suyas. Generalmente, no es recomendable citar comentarios directamente en su sermón. Citar extensamente a comentaristas puede dar la impresión de orgullo o pereza. En la mayoría de los casos, es mejor integrar las ideas y enseñanzas de los comentarios en su sermón de manera que fluyan naturalmente con su propio estudio y reflexión del texto bíblico.
Usar comentarios bíblicos puede ser muy útil para profundizar nuestro entendimiento del texto bíblico. Sin embargo, es crucial mantener una actitud crítica y cuidadosa, reconociendo las limitaciones y prejuicios de los autores, y asegurándonos de ser íntegros en nuestra preparación y presentación del sermón. Recuerde siempre que la Biblia es nuestra autoridad final y los comentarios son solo herramientas que nos ayudan en nuestro estudio de la Palabra de Dios.
9. Resolver Problemas en el Texto y el Contexto
Dividir y Estudiar el Problema: Enlistar argumentos de cada posición, tomar una posición basada en el mejor entendimiento del texto, y explicar la solución con claridad y brevedad (Ejemplo: Debatir la interpretación de 1 Corintios 11:2-16 sobre el velo y la autoridad).
10. Escribir la Proposición Exegética (con Bosquejo)
Idea Central del Pasaje: Después de leer el pasaje, decidir el texto específico y profundizar en él, el cuarto paso es meditar en la idea principal del texto. Este es un paso crucial porque generalmente, el tiempo solo le permitirá explicar una idea principal, por lo cual es importante haber limitado su texto.
Formular una sola oración que exponga lo que el autor original quiso comunicar, incluyendo las obligaciones de fe y práctica para la audiencia original (Ejemplo: Proposición exegética para Juan 15:1-8: "Jesús nos llama a permanecer en Él para llevar mucho fruto").
Oración Homilética: Convertir la proposición exegética en una declaración clara de lo que se comunicará a la iglesia, incluyendo creencias y acciones derivadas del estudio.
11. Desarrollar el Manuscrito del Sermón
La Introducción: Preparar la Introducción: Aunque es lo primero que se presenta, se prepara al final del proceso de elaboración del mensaje. Marca el tono del sermón y guía a la congregación sobre la dirección y el camino que seguirá el sermón.
El Cuerpo del Sermón: Exposición del Pasaje: Incluir información, enseñanzas, ilustraciones, transiciones, aplicaciones, objetivos y organización (bíblica, simétrica, breve, progresiva, memorable).
La Conclusión del Sermón. Finalizar con Impacto: La conclusión debe reforzar el mensaje y dejar una impresión duradera en la congregación.
12. Mejorar la Presentación del Sermón (Laboratorio de Predicación)
Revisión del Contenido: Revise su sermón completo, asegúrese de que esté claro y coherente. Enriquecimiento: Añada cualquier enseñanza, ilustración o implicación adicional que pueda haber omitido. Ilustraciones y Transiciones: Verifique que las transiciones sean fluidas y las ilustraciones relevantes.
Ahora, su sermón está listo. Ha leído el pasaje, decidió el texto, se profundizó en él, meditó en la idea principal, y ha rellenado el bosquejo con enseñanzas, ilustraciones, y aplicaciones. Con una preparación tan detallada y guiada por el Espíritu Santo, estará listo para predicar un mensaje claro, relevante y edificante para su congregación.
Ojo: Si en algún momento no tiene ideas claras, pase a otros puntos del sermón y regrese después. Es por esto que es esencial comenzar a estudiar con anticipación, preferiblemente desde el martes, y no dejarlo para el último momento.
13. Verificación de los Elementos Esenciales: Es fundamental asegurar que el sermón incluya todos los elementos esenciales de un buen sermón bíblico. Para ello, se deben revisar y cotejar ciertos aspectos clave:
1. El Sermón Debe Guiar al Evangelio de Cristo
Enfoque en Cristo: Un sermón sin Cristo no es un sermón bíblico. Cada sermón, independientemente del pasaje (desde Génesis 1 hasta Apocalipsis 22), debe predicar sobre Cristo. La Biblia fue escrita para hacernos sabios para la salvación que es por la fe en Cristo.
Preguntas Claves: Al final del sermón, pregúntese: ¿Qué tiene que ver este sermón con Cristo? Pregúntele al pasaje:
§ ¿Qué tienen que ver estos versículos con la historia de Cristo?
§ ¿Nos muestran la necesidad de Cristo?
§ ¿Profetizan de Cristo?
§ ¿Enseñan cómo es Cristo?
§ ¿Enseñan cómo adorar a Cristo?
§ ¿Qué enseñan del evangelio de Cristo?
Aspectos a Incluir: Tipos, Vida, antepasados, seguidores de Cristo, condiciones de salvación, mandamientos, gracia, venida, y reino de Cristo. Haga todo lo posible para llegar a la cruz en cada sermón.
2. El Sermón Debe Ser Claro
o Claridad de Palabras: Asegúrese de que todas las palabras sean comprensibles y no arcaicas, domingueras o excesivamente teológicas.
o Visibilidad de Puntos Principales: Los puntos principales deben ser claramente identificables.
o Comprensibilidad: El sermón debe ser comprensible para todos, incluso para un niño.
o Evitación de Información Innecesaria: Elimine cualquier información que no sea esencial.
o Ilustraciones Claras: Asegúrese de que las ilustraciones aclaren el punto en lugar de oscurecerlo.
o Sencillez: No trate de impresionar a teólogos o pastores visitantes, sea claro para que todos entiendan el evangelio.
3. El Sermón Debe Tener Aplicaciones Personales Directas
Aplicaciones y Exhortaciones: El sermón debe incluir aplicaciones prácticas y exhortaciones directas.
¿Cómo se aplica el mensaje a una viuda? ¿Cómo puede aplicarlo un niño rico? ¿Cómo lo aplica un joven rebelde? ¿Y un cristiano con 50 años en la iglesia?
4. Asegurarse de que los Versículos sean Apropiados y Correctos
Exactitud Bíblica: Las enseñanzas deben ser 100% bíblicas y deben surgir naturalmente del texto.
5. El Sermón Debe Estar Balanceado
6. Balance en el Contenido: Un sermón debe estar bien balanceado como un buen platillo. Evite excesos de un solo tipo de contenido (ej., demasiadas ilustraciones, pocas enseñanzas).
o Balance Doctrinal y Organizacional: Las enseñanzas deben ser bíblicas y presentarse de manera equilibrada y simétrica. Las aplicaciones serán más memorables si se usa el mismo vocabulario.
o Ejemplos de Bosquejos: Problema del Sermón Mal Balanceado: Un sermón con un punto principal sobre la soberanía de Dios, otro sobre orar por los que sufren y una conclusión sobre el aniversario del tsunami está desbalanceado. Corrección: Asegúrese de que todos los puntos principales y subpuntos sean simétricos y lógicos.
14. Escribir el Sermón
o Ventajas de Escribir: Al escribir su sermón, podrá detectar fallas más fácilmente y editarlo de manera eficiente.
o Métodos de Escritura: Utilice una computadora para facilitar la edición. Si no es bueno mecanografiando, escríbalo en un cuaderno.
o Agregar Elementos: Agregue ilustraciones, aplicaciones y transiciones mientras escribe.
15. Último Paso: Añejar el Sermón
o Proceso de Añejar: Deje el sermón sin estudiarlo o editarlo más por un tiempo (puede ser un día, unas horas, o unos minutos).
o Beneficios del Añejar: Al retomar el sermón, notará errores, omisiones y áreas de mejora. Muchas veces, Dios puede agregar otra lección durante este tiempo.
Conclusión
Un sermón bien preparado y equilibrado, que guía al evangelio de Cristo, es claro, incluye aplicaciones prácticas y es bíblicamente exacto, será más efectivo para edificar a la congregación. La preparación diligente y el tiempo dedicado a meditar y revisar el sermón asegurarán que el mensaje sea claro, relevante y centrado en Cristo.
III. Consideraciones sobre el Sermón Temático
El sermón temático puede ser una herramienta poderosa para abordar temas específicos relevantes para la congregación. Sin embargo, se deben tener en cuenta ciertos puntos clave para asegurar su efectividad y fidelidad bíblica.
a. Incluir Versículos Claves del Tema
Identificación de Pasajes Claves: Asegúrese de incluir los versículos más relevantes y significativos relacionados con el tema. Por ejemplo, si predica sobre el amor de Dios, incluya 1 Juan 4.
Herramientas de Estudio: Utilice una Biblia Thompson y una concordancia para identificar todos los versículos relevantes. No confíe únicamente en su memoria, ya que es fácil olvidar pasajes importantes.
Material para Series: Al estudiar todos los versículos relacionados con el tema, puede descubrir una gran cantidad de material, suficiente para desarrollar una serie de sermones. Esto permite una cobertura más profunda y edificante del tema.
b. Mencionar a Cristo y Su Evangelio
Cristo en el Sermón Temático: Es común que en un sermón temático Cristo quede excluido. Asegúrese de que cada sermón, sin importar el tema, mencione a Cristo y Su evangelio. Un sermón sin Cristo no es cristiano.
Aplicación Cristocéntrica: Si predica sobre las madres, describa a la madre virtuosa como una mujer que conoce a Cristo. Al concluir, confronte a las madres a examinarse si están en Cristo y comparta el evangelio de Cristo como la fuente de perdón y energía espiritual.
c. Asegurarse de que los Puntos sean 100% Bíblicos
Evitar Eisegesis: Es fácil caer en la tentación de imponer nuestras ideas o ideas mundanas en el sermón y luego buscar versículos que las respalden. En su lugar, deje que las enseñanzas surjan naturalmente de los versículos.
Proceso Correcto: Primero, estudie los versículos y luego desarrolle las lecciones basadas en ellos. Esto asegura que el sermón sea auténticamente bíblico.
d. Diversificar los Temas
Evitar la Repetición: No predique los mismos temas año tras año, excluyendo otros importantes del consejo de Dios. Esto puede llevar a una comprensión desequilibrada de la Biblia.
Planificación Temática: Haga una lista de los sermones que predica y revise los temas. Asegúrese de que hay una variedad equilibrada entre sermones temáticos, teológicos y expositivos.
Series Expositivas: Estudiar consecutivamente libros de la Biblia le ayudará a cubrir una amplia gama de temas y a abordar incluso temas delicados de manera natural y oportuna.
e. Evitar el Plagio en los Puntos Principales
Originalidad y Ética: Evite tomar puntos y sermones palabra por palabra de libros o internet. Aunque es válido buscar inspiración, la enseñanza debe ser fruto de su propio estudio y reflexión.
Autenticidad: Robar sermones no solo es éticamente incorrecto, sino que también reduce su credibilidad como predicador. La congregación puede darse cuenta y perder confianza en su liderazgo espiritual.
Citar Fuentes: Si utiliza ideas de otros, cítelas adecuadamente. Esto no solo es honesto, sino que también puede enriquecer su sermón mostrando la colaboración y la riqueza de la tradición cristiana.
Conclusión: El sermón temático, cuando se prepara con cuidado y fidelidad bíblica, puede ser una herramienta poderosa para abordar necesidades específicas de la congregación. Asegúrese de incluir versículos clave, centrar el mensaje en Cristo, basar sus puntos en la Biblia, diversificar los temas y evitar el plagio. Estos principios le ayudarán a crear sermones temáticos que son edificantes, fieles a la Escritura y transformadores para su audiencia.
IV. Priorizar la Preparación del Sermón
La preparación para predicar es una tarea sagrada y de gran responsabilidad. Si siente que no tiene tiempo suficiente para hacerlo adecuadamente debido a sus múltiples responsabilidades, es esencial tomar medidas para asegurar que puede cumplir con este deber de manera efectiva.
Reflexión y Acción
o Reflexión sobre Prioridades: Si realmente no tiene tiempo para prepararse, debe reconsiderar sus prioridades y responsabilidades. Predicar no es un juego, es una responsabilidad que implica transmitir la Palabra de Dios con fidelidad y diligencia.
o Buscar Apoyo: Ore a Dios para que le muestre Su voluntad en cuanto a sus responsabilidades. Hable con su iglesia y el presbiterio para buscar apoyo, ya sea en forma de ayuda con sus tareas o en términos de sueldo para poder dedicar más tiempo a la preparación.
Consejos Prácticos para Maximizar el Tiempo
1. Priorizar la Preparación: No lea el periódico, internet, ni hable por teléfono hasta haber dedicado tiempo a la preparación del sermón.
2. Lista de Tareas: Haga una lista realista de lo que necesita hacer en el día y elimine actividades vanas o innecesarias.
3. Delegar Tareas: Delegue más responsabilidades a otros miembros de la iglesia o equipo.
4. Renunciar a Hobbies: Reduzca o elimine deportes o hobbies que le roban tiempo valioso.
5. Dormir lo Necesario: Asegúrese de dormir lo suficiente para estar bien descansado, pero no más de lo necesario.
6. Apoyo Familiar: Hable con su esposa y familia para que le ayuden a cuidar su tiempo, entendiendo la importancia de su preparación.
7. Aprovechar el Tiempo de Viaje: Use el tiempo de viaje para escuchar sermones o la Biblia en audio.
8. Comenzar Temprano: Empiece a estudiar el sermón desde el martes para tener suficiente tiempo para una preparación profunda.
9. Evitar Distracciones: Evite actividades innecesarias como ver noticieros o películas que consumen tiempo sin aportar a su preparación.
10. Limitar Visitas Pastorales: Evalúe si está dedicando demasiado tiempo a visitas pastorales y busque un balance adecuado.
Conclusión: La preparación para predicar debe ser una prioridad máxima. Si encuentra que sus responsabilidades actuales le impiden dedicar el tiempo necesario, es crucial reestructurar sus prioridades, buscar apoyo y aplicar estrategias prácticas para maximizar su tiempo. Predicar la Palabra de Dios con fidelidad requiere dedicación y sacrificio, pero los frutos espirituales de su esfuerzo serán una bendición para usted y su congregación.

V. Presentación del Sermón

Tras haber abordado la preparación del sermón, ahora nos enfocaremos en su presentación: la predicación en sí misma. Analicemos algunos factores clave en esta etapa.
A. Factores de la Presentación:
a. Usted como Predicador
Uno de los aspectos más fundamentales en la presentación es usted mismo. Después de todo, es usted quien predica. Vamos a desglosar algunos aspectos importantes:
1) 1er Aspecto: Preparación Personal
En el momento de la presentación, es crucial estar listo y bien preparado. La preparación personal es la base para una buena predicación. Si no está bien preparado, puede sentirse nervioso, dudar de lo que dice, y sobre todo, podría sentirse avergonzado ante Dios por no estar listo para transmitir Su Palabra.
Si recibe una invitación para predicar y no puede prepararse adecuadamente, lo mejor es decir de antemano: “No puedo.” Es preferible no predicar que hacerlo de manera mal preparada. La predicación no es un juego; es un mensaje de vida o muerte que transmitimos de parte de Dios.
No deje la preparación para el último minuto. Comience a prepararse con antelación, idealmente desde el inicio de la semana. Organice su tiempo para asegurar una preparación adecuada. Aunque nunca estaremos al 100% preparados, debemos estar seguros de que hemos hecho todo lo posible por la gracia de Dios.
2) 2º Aspecto: Vida Espiritual
Como mencionamos previamente, su vida espiritual es crucial. El diablo es astuto y puede intentar tentarlo a no predicar o a dudar de su valía. Recuerde que, así como en la vida y la muerte, dependemos de la gracia de Dios. No somos salvos por nuestras obras, sino por la fe en el Hijo de Dios que nos amó y se entregó por nosotros.
Confíe en las promesas de Dios al predicar. La sangre de Jesucristo nos limpia continuamente de todo pecado, y esa misma sangre limpia al ser más vil. Al subir al púlpito, crea en el evangelio y no preste atención a las acusaciones del diablo.
3) 3er Aspecto: Aplicación Personal del Sermón
Es esencial que aplique el sermón a su propia vida primero. Asegúrese de que, al prepararlo, editarlo y orarlo, Dios lo use para su propia edificación. Pregúntese cómo puede aplicar el mensaje a su vida antes de intentar ayudar a otros. Recuerde, no puede quitar la viga de su propio ojo si no ha hecho primero el trabajo en su vida.
4) 4º Aspecto: Estado Físico
El nerviosismo es natural, especialmente al principio, pero con el tiempo aprenderá a manejarlo y a utilizarlo de manera constructiva. Conozca su cuerpo: qué comer y qué evitar antes de predicar, y cómo cuidar su voz. Aprenderá a no consumir bebidas que puedan afectarle y a gestionar el cansancio vocal.
Aunque algunos piensan que predicar con poder significa gritar, recuerde que el gritar en exceso puede afectar su garganta. Hable con claridad y firmeza sin dañar su voz.
5) 5º Aspecto: Presentación Personal
Aunque su vestimenta no le dará poder automático sobre el sermón, debe ser adecuada para reflejar el respeto hacia el mensaje que lleva. Vístase de manera que demuestre seriedad y respeto hacia el mensaje de Dios. Evite atuendos inadecuados como shorts o camisetas inapropiadas.
Recuerde que su vestimenta también impacta cómo los demás lo perciben fuera del púlpito. Vístase de tal manera que sus congregantes se sientan orgullosos de decir que usted es su pastor, manteniendo un equilibrio entre humildad y respeto.
6) 6º Aspecto: Oratoria
La habilidad para hablar en público es fundamental. Analicemos varios elementos:
o Caminar al Púlpito: Su actitud al acercarse al púlpito dice mucho. No debe parecer temeroso ni excesivamente jovial. Camine con confianza, sabiendo que va a hablar de parte de Dios y que está en un lugar sagrado.
o Uso de la Voz: Hable con la suficiente claridad y volumen para ser escuchado por todos. Asegúrese de pronunciar correctamente las palabras y evitar hablar demasiado rápido. Practique el control de su voz para adaptarse al tiempo asignado.
o Tono: Varíe su tono según el mensaje que transmite. Un tono monótono puede cansar a la audiencia, mientras que un tono variado mantiene el interés. Evite un tono artificial; sea genuino en su expresión.
o Gestos: Utilice gestos naturales y coherentes con el mensaje. Evite exagerar y asegúrese de que sus gestos ayuden a comunicar el mensaje de manera clara.
o Variación: Mantenga la atención de su audiencia variando su estilo de presentación. Pauses y cambios en su postura pueden ayudar a evitar la monotonía.
o Sentimientos: Su actitud debe reflejar el contenido del mensaje. No exprese emociones inapropiadas para el tema que está tratando.
o Fervor: El fervor, o denuedo, es crucial. Este ardor en la predicación proviene del Espíritu Santo y ayuda a convencer a la audiencia de la verdad del mensaje.
o Contacto Visual: Mantenga contacto visual con su audiencia para involucrar a todos y hacer que el mensaje sea personal y efectivo. Evite fijarse en una sola persona, especialmente al hacer declaraciones específicas.
o Salida del Púlpito: Su salida del púlpito también es significativa. Su actitud al terminar debe reflejar la seriedad y el compromiso con el mensaje.
Advertencias sobre la Oratoria: La oratoria no debe sobreponerse al mensaje. No debe ser artificial, mecánica, o basada en técnicas mundanas. La oratoria natural, inspirada por el Espíritu, es la mejor. Evite que la oratoria cause orgullo o desvíe la atención del mensaje. Recuerde que, al final, Dios puede usar Su Palabra sin importar nuestras habilidades oratorias.
b. La congregación también juega un papel crucial en la presentación del sermón. Ajuste su mensaje según el perfil de los oyentes:
Niños: Use un lenguaje sencillo y temas adecuados para su edad. La repetición y las ilustraciones concretas son clave para captar su atención.
Jóvenes: Considere sus necesidades y desafíos. Sea sensible a su contexto y use ilustraciones que conecten con sus experiencias. La compasión es vital para resonar con ellos.
Inconversos: Si hay personas sin fe, enfoque el sermón en un tono evangelístico y claro. Ofrezca el mensaje de salvación de manera directa.
Cristianos maduros: Profundice en aspectos doctrinales, pero recuerde que muchas veces lo más útil es volver a los fundamentos de la fe cristiana
Congregaciones hostiles: Sea breve y claro, compartiendo el evangelio con sinceridad y orando por un cambio en el corazón de los oyentes.
Audiencia invisible: En contextos como la radio o internet, sea conciso y mantenga el mensaje directo para captar la atención en un entorno menos personal.
c. El tipo de culto también influye en la presentación:
Cultos de adoración: Estos suelen ser más extensos y pueden abordar temas variados sin restricciones estrictas de tiempo
Bodas: Mantenga el sermón breve y centrado en la pareja y el evangelio. Evite temas inapropiados y sea sensible a la ocasión.
Funerales: Sea respetuoso y honesto. No se enfoque en exagerar el estado espiritual del fallecido, y mantenga la invitación al evangelio adecuada para el contexto.
Eventos especiales: En aniversarios o inauguraciones, use un tono de celebración y mantenga el sermón breve, destacando la obra de Dios.
d. El lugar de predicación puede afectar la presentación:
Acústica: Asegúrese de que su voz sea audible en el lugar. Verifique la calidad del sonido y ajuste el micrófono si es necesario.
Púlpito: Evalúe la comodidad y funcionalidad del púlpito. Asegúrese de que pueda usarlo de manera efectiva durante la predicación.
Iluminación: Verifique que la iluminación sea adecuada tanto para usted como para la congregación. Asegúrese de poder leer sus notas y que no haya distracciones visuales.
Comodidad de los oyentes: Asegúrese de que la congregación esté cómoda, ya sea que estén sentados en bancas, sillas o de pie. La comodidad física impacta la atención y la receptividad.
Temperatura: Mantenga el ambiente a una temperatura adecuada para evitar distracciones relacionadas con el calor o el frío.
e. La obra del Espíritu Santo es el factor más importante. La predicación efectiva depende de Su intervención:
Preparación y iluminación: El Espíritu Santo ilumina tanto al predicador como a la audiencia. Oremos para que Él actúe a través de nosotros y transforme los corazones.
Regeneración y santificación: El Espíritu es quien regenera a los incrédulos y santifica a los creyentes. Confiemos en Su poder para hacer efectiva la Palabra.
Unción: La unción del Espíritu puede hacer que un sermón aparentemente simple tenga un impacto profundo. La dependencia en el Espíritu Santo es fundamental para la predicación eficaz
Aunque podamos prepararnos minuciosamente, sin la obra del Espíritu Santo, todo esfuerzo es en vano. Oremos y confiemos en Su soberanía para que nuestra predicación sea fructífera y glorifique a Dios.
B. La Presentacion en si
a) Comience con un Espíritu de Oración Subir al púlpito debe ser una extensión de una vida de oración constante. Al entrar al púlpito, recalque su dependencia de Dios y la necesidad de su gracia. Orar no solo prepara su corazón, sino que también recuerda a la congregación que toda gloria pertenece a Dios.
b) Establezca una Rutina Eficaz Tener una rutina preestablecida ayuda a iniciar el sermón sin tropiezos. Personalmente, comienzo pidiendo a la congregación que se ponga de pie para leer el pasaje, seguido de una oración, y luego la introducción del sermón. Esta estructura proporciona un marco predecible que ayuda tanto al predicador como a la congregación a enfocarse en la Palabra de Dios. Use este tiempo para ajustar su material, el micrófono o tomar un poco de agua. Cada predicador debe encontrar la rutina que mejor funcione para él.
c) Empiece con un Tono Serio pero Alegre El tono con el que inicia puede establecer la atmósfera para todo el sermón. Un tono reverente pero positivo ayuda a la congregación a acercarse con expectativa. Evite los saludos informales o las introducciones demasiado tristes, ya que pueden restar seriedad al mensaje. La seriedad alegre refleja la reverencia debida en la casa de Dios, mientras se celebra la alegría del Evangelio.
d) Introduzca su Sermón desde el Inicio Inicie directamente con la introducción de su sermón. Evite distracciones como anuncios, regaños o saludos a visitantes, que pueden desviar la atención y romper el ritmo del mensaje. Comenzar directamente con la introducción mantiene la continuidad y el enfoque en el mensaje central.
e) Use un Tono Natural al Comenzar Evite comenzar con un tono muy alto o rápido. Esto puede desgastar su voz y distraer a la congregación. Sea natural en su habla y permita que la intensidad aumente de manera orgánica según lo demande el texto. Recuerde que el poder del sermón no reside en los decibeles, sino en la presencia del Espíritu Santo.
f) No Llame la Atención hacia Usted Mismo Evite comentarios sobre sus nervios, dolores de cabeza o nuevos accesorios personales. Estos desvían la atención del mensaje y pueden ser percibidos como arrogancia o falta de profesionalismo. Mantenga el enfoque en la Palabra de Dios y en el mensaje que ha preparado.
g) Siga su Bosquejo con Flexibilidad El bosquejo es una guía útil, pero no debe ser una camisa de fuerza. Si el Espíritu Santo le ilumina con una lección en medio de la predicación, no dude en integrarla. Si la hora avanza o las circunstancias lo requieren, considere dejar parte del sermón para otra ocasión, confiando en la soberanía de Dios sobre todas las cosas.
h) No se Desanime por la Respuesta de la Congregación La respuesta inmediata de la congregación no siempre refleja el impacto de su sermón. Dios bendice Su Palabra y puede usar sus mensajes de maneras que usted no anticipa. Recuerde que el valor de su predicación no se mide por sus sentimientos o por la respuesta visible.
i) No Cambie su Sermón por la Presencia de Alguien Permanezca fiel al mensaje preparado, independientemente de quién esté presente. Cambiar el sermón por la presencia de una persona específica puede ser una trampa del temor al hombre. Confíe en que Dios ha preparado ese mensaje para ese momento y audiencia específica.
j) Ignore las Acusaciones del Diablo El diablo puede intentar desanimarlo recordándole pecados pasados o haciéndolo sentir hipócrita. Si se ha arrepentido y confesado esos pecados, recuerde que están perdonados por la sangre de Cristo. Predique con confianza en el evangelio, sabiendo que su suficiencia proviene de Dios.
k) Generalmente Evite Usar Palabras Hebreas o Griegas Aunque a veces es útil explicar términos en sus idiomas originales, generalmente esto puede distraer y dar una impresión de orgullo intelectual. Use estos recursos solo cuando realmente enriquezcan la comprensión del texto para su audiencia.
l) Predique con la Conciencia de la Presencia Divina Recuerde que no solo predica a los hombres, sino también en presencia de ángeles y, más importante, del Señor mismo. Esta realidad debe infundir en usted un sentido de reverencia, cuidado y fervor en su predicación.
m) Presentar el Sermón como un Mensaje de Dios Al predicar, asegúrese de basar su mensaje en la Palabra de Dios, recordando a la congregación que es un mensaje divino. 1 Tesalonicenses 2:13 es un recordatorio clave de que la Palabra de Dios trabaja en quienes creen.
n) Dirija su Sermón a Cristo Todo sermón debe apuntar a Cristo crucificado. Sea cual sea el tema, diríjalo hacia Cristo, mostrando cómo Él es la solución y el centro de todo el consejo de Dios.
o) Maneje las Tentaciones después de Predicar Al finalizar el sermón, el diablo puede tentar al orgullo o al desánimo. Recuerde que el éxito de su sermón no depende de la alabanza o crítica humana, sino de la fidelidad a la Palabra de Dios. Mantenga la humildad y deje los resultados en las manos soberanas de Dios.
p) Sobre la Repetición de Sermones Repetir sermones no es problemático siempre y cuando se prepare nuevamente y se asegure de que el mensaje sigue siendo relevante y fresco para la congregación.
q) Predicar Sermones de Otros Hermanos Es aceptable usar sermones de otros predicadores siempre que se acredite adecuadamente y se informe a la congregación. Esto debe ser una excepción y no la norma.
r) Qué Hacer Después del Sermón Después de predicar, ore y pida a Dios que use Su Palabra. Tome tiempo para descansar y despejar su mente, evitando caer en la trampa del desánimo o la tentación
s) Cantidad de Material al Púlpito Lleve la cantidad de material necesaria para predicar eficazmente. Algunos predicadores pueden manejar un bosquejo mínimo, mientras que otros necesitan un manuscrito completo. Encuentre el equilibrio que le permita ser claro y fiel al mensaje.
t) Aprender Inglés para Prepararse Mejor o adquiera un plan de Deepl El inglés es útil debido a la abundancia de recursos teológicos disponibles en este idioma. Si puede aprender inglés, hágalo, pero no se sienta limitado si no puede.
u) La Importancia de los Títulos de los Sermones Los títulos deben ser breves, memorables, realistas y llamativos. Aunque pueden parecer no esenciales, los títulos efectivos pueden atraer y mantener el interés de la congregación.
VI. La Motivación para la Preparación y Presentación de Sermones
Hermanos, ¿de dónde obtenemos la motivación para prepararnos diligentemente para cada sermón? ¿Qué nos impulsa a mantener siempre una presentación excelente de la Palabra de Dios? ¿Es nuestra motivación la reputación, el salario, los diezmos, o la fama? El apóstol Pablo advierte contra aquellos "hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia" (1 Timoteo 6:5). Este es uno de los peores pecados que un predicador puede cometer.
Para motivarnos adecuadamente en la preparación y presentación de los sermones, consideremos las siguientes razones:
1. Para la Gloria de Dios
La máxima motivación para el cristiano es la gloria de Dios. Todo lo que hacemos, ya sea comer, beber o predicar, debe ser para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31). Recordemos que Dios nos creó, nos ha protegido, nos ha provisto todo lo que tenemos y, sobre todo, nos ha salvado y llamado al ministerio. La predicación de la Palabra es una parte integral de la adoración a Dios. Al igual que David, debemos ofrecer a Dios aquello que nos cuesta trabajo (2 Samuel 24:24). Prediquemos de manera que la gente adore a nuestro Dios.
2. Por Amor a la Congregación
Prepararse y presentar el sermón con diligencia también es un acto de amor hacia la congregación. El apóstol Pablo, en 1 Tesalonicenses 2:1-9, muestra su profundo amor por los creyentes. Sin amor por la congregación, todo esfuerzo será en vano. Aunque hablemos en lenguas angelicales, si no lo hacemos por amor, seremos como metal que resuena o címbalo que retiñe (1 Corintios 13:1). Al prepararnos y orar por la bendición de Dios, debemos hacerlo por amor a la congregación, deseando verlos edificados y maduros en la fe.
3. Por Compasión por las Almas Perdidas
No somos hipercalvinistas; creemos que Dios usa medios para salvar a los suyos. Nos usa a nosotros, los predicadores, como instrumentos para compartir el glorioso evangelio de Cristo y Su amor. Cuando vemos a la gente, debemos verlos como ovejas sin pastor, en peligro de muerte (Mateo 9:36). Debemos tener compasión por las almas perdidas y esforzarnos en la preparación y presentación del sermón para llevarles el mensaje de salvación.
4. En Obediencia al Mandato de Cumplir Nuestro Ministerio
Tenemos numerosos mandatos en la Escritura para cumplir nuestro ministerio diligentemente. Por ejemplo, en 1 Timoteo 4:13-16, Pablo instruye a Timoteo a ocuparse en la lectura, la exhortación y la enseñanza. Debemos persistir en ello para que nuestro aprovechamiento sea manifiesto a todos. Prediquemos la palabra a tiempo y fuera de tiempo, redarguyamos, reprendamos y exhortemos con toda paciencia y doctrina (2 Timoteo 4:2). Al cumplir estos mandatos, podemos decir como el apóstol Pablo: "¡Ay de mí si no predico el evangelio!" (1 Corintios 9:16).
5. Porque Predicamos a Huesos Secos
Predicamos a hombres muertos en sus delitos y pecados (Efesios 2:1). Necesitamos estar bien preparados y llenos del Espíritu Santo para que Dios nos use como instrumentos para resucitarlos. La predicación debe ser dinámica y poderosa, confiando en el Espíritu para que obre en los corazones de los oyentes.
6. Por el Orgullo Santo del Poder del Evangelio
Debemos emocionarnos con la verdad del evangelio y la gloria de Dios en la salvación de los pecadores. El apóstol Pablo declara: "Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree" (Romanos 1:16). Esta emoción y convicción nos motivan a prepararnos y predicar con denuedo.
7. Como Viendo al Invisible y Su Galardón Final
Al subir al púlpito, por fe debemos ver a los ángeles de Dios y al mismo Señor presentes en el templo. Esto nos motivará a predicar con reverencia y poder. Recordemos que al final escucharemos: "Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor" (Mateo 25:21).
En resumen, nuestra motivación para prepararnos y presentar sermones con excelencia debe estar arraigada en la gloria de Dios, el amor a la congregación, la compasión por las almas perdidas, la obediencia al mandato divino, la conciencia de predicar a hombres espiritualmente muertos, el orgullo santo en el poder del evangelio y la visión del galardón eterno. Que estas verdades nos impulsen a ser fieles y diligentes en nuestro ministerio de la Palabra.
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