IDENTIDAD Y CRECIMIENTO DEL CREYENTE BAJO PRUEBA

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El creyente debe ser intensional en su crecimiento en Cristo a fin de vivir la identidad y propósito de Dios para su vida.

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INTRODUCCIÓN

Todos los seres vivos tienen la capacidad y necesidad de crecer.
Los árboles… nacen y crecen.
Los animales… nacen y crecen.
El ser humano… nace y crece.
Pero el crecimiento físico no es lo único. También existen otros tipos o áreas de crecimiento. Un ejemplo podemos verlo con nuestro Señor Jesucristo, luego de ser presentado en el templo de Jerusalén, sus padres volvieron a Nazaret y se dice del niño:
“Y el Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre Él.” (Lucas 2:40, NBLA)
Jesús tuvo un crecimiento biológico o corporal, donde su cuerpo se desarrollaba de manera normal y saludable.
Jesús también tuvo un crecimiento cognoscitivo, donde su conocimiento, capacidades mentales y de razonamiento también se desarrollaban adecuadamente.
Pero, además, tuvo un crecimiento en gracia, que era el aporte sobrenatural de Dios a todo su proceso de crecimiento, haciéndolo especial.
El creyente también tiene que crecer. De manera natural, hemos crecido biológicamente: nuestros cuerpos se han desarrollado, nuestros órganos internos de igual manera. Nuestra capacidad cognoscitiva también: podemos pensar, razonar, interpretar, analizar, etc. Pero ¿qué de nuestro crecimiento como cristianos? Si nos autoevaluáramos ¿llegaríamos a la conclusión de que hemos crecido todo lo que podemos crecer?
Pedro, en esta ocasión, nos enseña sobre este crecimiento y nuestra identidad en Cristo. Por esto nuestro sermón se titula “Identidad y Crecimiento del Creyente bajo Prueba.”

PARTE I: OCUPADOS DEL CRECIMIENTO PERSONAL (LEER V. 1-5)

Ilustración: si quisiéramos un crecimiento profesional, ¿Qué necesitaríamos? Pues, se me ocurrió hacerle esta pregunta a una inteligencia artificial (ChatGPT) y me sorprendió con su respuesta. Esto fue lo que me indicó:
Para lograr un crecimiento profesional, necesitamos:
1. Educación y Capacitación Continua: Adquirir nuevas habilidades y conocimientos a través de cursos, talleres, seminarios y educación formal.
2. Establecer Metas Claras: Definir objetivos específicos, medibles, alcanzables, relevantes y con tiempo determinado (SMART).
3. Networking: Construir y mantener relaciones profesionales que puedan ofrecer oportunidades y apoyo.
4. Mentoría y Asesoramiento: Buscar mentores y consejeros que puedan proporcionar orientación y retroalimentación.
5. Desarrollo de Habilidades Blandas: Mejorar habilidades interpersonales, de comunicación, liderazgo, y gestión del tiempo.
6. Experiencia Laboral: Ganar experiencia práctica en el campo a través de trabajos, pasantías, y proyectos voluntarios.
7. Adaptabilidad y Resiliencia: Ser flexible y capaz de adaptarse a cambios y desafíos en el entorno profesional.
8. Evaluación y Retroalimentación: Reflexionar sobre el progreso y aceptar retroalimentación constructiva para mejorar continuamente.
9. Equilibrio Vida-Trabajo: Mantener un equilibrio saludable entre la vida profesional y personal para evitar el agotamiento y mantener la motivación.
Cada uno de estos aspectos contribuye al crecimiento y desarrollo profesional, ayudando a alcanzar las metas personales y profesionales a largo plazo.
Me parece que nos es necesario, entonces, preguntarnos: ¿Qué necesitamos hacer para crecer como creyentes? Aunque en el texto que hemos leído el apóstol Pedro no pretende ser exhaustivo en cuanto a sus indicaciones para los creyentes sobre lo que debemos de hacer para crecer, si nos aporta tres recomendaciones que nos pueden ayudar mucho para nuestro desarrollo y crecimiento en el Señor.

En primer lugar, invita a los creyentes a “desechar (v. 1)

Malicia, engaño, hipocresías, envidias y difamación son la lista de cosas a las cuales deberían los creyentes desechar o despojarse.
Los primeros remitentes estaban siendo objeto de estos tipos de acciones, en su proceso de prueba:
1. Personas los trataban con malicia.
2. Los engañaban injustamente.
3. Sus conciudadanos eran hipócritas con ellos.
4. Eran objeto de envidia.
5. Y sufrían de difamaciones.
Ahora el apóstol le instruye que, como parte de su crecimiento como creyente, no podían responder a sus conciudadanos de esta manera ni mucho menos entre hermanos en Cristo. Todas estas actitudes afectan directamente a los demás. Y para crecer en semejanza al Señor, deben de desinstalar de su sistema todo esto, como bien dijo el apóstol Pablo:
“que en cuanto a la anterior manera de vivir, ustedes se despojen del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos,” (Efesios 4:22, NBLA)
Permítanme realizar algunas aplicaciones prácticas de esta primera instrucción del apóstol Pedro.
1. ¿Qué actitud maliciosa puede haber en tu corazón? Tal vez te enfrentas a un deseo de venganza contra alguien que te ha herido de alguna forma. Esto y cualquier cosa maliciosa tiene que ser desechada o abandonada por ti.
2. ¿Has practicado el engaño de alguna forma? Puede ser que te hayas copiado en un examen, o que en una negociación te aprovechaste de la ignorancia de otro para sacarle provecho. Puede ser que hayas hablado mentira con el propósito de sacar algún tipo de ventaja o beneficio o no ser perjudicado de alguna manera. Esta actitud también debe ser repudiada si queremos crecer en el Señor y honrarle.
3. Y ¿Qué de la hipocresía? Tal vez te has visto en la necesidad de una actitud simulada o falsa para ganar ventaja en algo. O puede ser que para estar bien con todos asumes una actitud hipócrita porque no quieres ser rechazado o deseas evitar el conflicto y la confrontación. Cristo condenó esta actitud y nosotros también debemos evitarla a toda costa.
4. ¿Qué me dices de la envidia? Una definición es “La envidia es aquel sentimiento o estado mental en el cual existe dolor o desdicha por no poseer uno mismo lo que tiene el otro, sea en bienes, cualidades superiores u otra clase de cosas. La RAE la ha definido como tristeza o pesar del bien ajeno, o como deseo de algo que no se posee.”[1] La pregunta sería ¿has sentido dolor o un sentimiento de desdicha por lo que tiene otra persona que tú no tienes? Puede ser el caso de un amigo de infancia que logró gran éxito y te comparas con él y vez que te quedaste rezagado y ambicionas lo que él es. También la envidia se puede ver en los casos de los dones y talentos, en los ministerios y servicios en la iglesia, en los tratos recibidos por otros y hasta lo que Dios ha hecho en la vida de otros que no lo ha hecho en la nuestra. Cualquiera que sea el caso, desechemos este estado emocional porque arruina nuestro crecimiento.
5. ¿Has sido el autor de alguna difamación, calumnia o falso testimonio? Esto puede ocurrir tanto intensional como no intencionalmente. Puede darse el caso que hables mal de una persona convencido que estas en lo correcto pero la información que tienes es incorrecta. Por esto hay que tener mucho cuidado con los juicios de valores que hacemos y las base que tenemos para hablar de los demás. Cristo fue calumniado en su juicio, Pablo también lo fue. Todos en algún momento lo hemos sido. No caigamos en el error de cometer lo mismo.

En segundo lugar, les insta a los creyentes a “desear” o “anhelar” la Palabra de Dios (v. 2).

“Desear como niños recién nacidos” apunta al anhelo o deseo interno. Pedro ilustra el ímpetu intencional que debemos tener comparándolo con los recién nacidos. La dieta de un bebe al nacer es solo leche. Pues la dieta para el creyente es La Palabra de Dios, pero “pura”.
“Leche pura de la palabra” apunta al contenido que nos alimenta. La pureza en la enseñanza que recibe el creyente es lo que va a garantizar un crecimiento saludable. De lo contrario, el crecimiento será atrofiado provocando un creyente enfermizo o incluso la muerte.
El resultado de lo anterior: “crezcan para salvación”. El deseo más la correcta instrucción en la palabra pura, dará como resultado un crecimiento para la salvación.
“La ley del SEÑOR es perfecta, que restaura el alma; El testimonio del SEÑOR es seguro, que hace sabio al sencillo. Los preceptos del SEÑOR son rectos, que alegran el corazón; El mandamiento del SEÑOR es puro, que alumbra los ojos. El temor del SEÑOR es limpio, que permanece para siempre; Los juicios del SEÑOR son verdaderos, todos ellos justos; Deseables más que el oro; sí, más que mucho oro fino, Más dulces que la miel y que el destilar del panal.” (Salmo 19:7–10, NBLA)
El creyente que no se ocupa en la Palabra de Dios, será una persona derrotada y presa fácil de los engaños y mentiras del Diablo.
“Los cristianos perezosos permanecerán siempre inmaduros porque no se dedican a un estudio serio de la Palabra de Dios” Autor: R.C. Sproul[2]
Permítanme realizar algunas aplicaciones prácticas sobre este punto:
1. Recuerde que puede acercarse a la Palabra de 5 manera:
(1) Escucharla
(2) Leerla
(3) Estudiarla
(4) Meditarla
(5) Memorizarla.
Busque maneras prácticas de hacer cada una de estas formas de asimilación de la Biblia.
2. Por otro lado, consuma sermones y predicaciones. Pero tenga cuidado con lo que consume. No todos lo que pretenden estar predicando, están enseñando correctamente. Asegúrese de que la predicación que escucha sea bíblica y contenga una buena interpretación del texto.
3. Lea libros cristianos que sean bíblicos y teológicos. Lo libros de experiencias personales y de motivación o coaching, no te serán de mucha ayuda para tu crecimiento en la fe. Necesitas leer libros que te enseñen sobre la Biblia.
4. Asista a conferencias bíblica y teológicas, a retiros espirituales, etc.
5. Haga amigos cristianos que le ayuden a crecer y aprender del Señor.
6. Sea discipulado y discipule a otros.

En tercer lugar, les invita a que sean intensionales en acercarse a Cristo, “viendo” |NBLA / “acercándoos” | RV60 (v. 4-5).

¿A qué se refiere Pedro cuando dice “piedra viva”? Recordemos que Cristo es presentado como “el Pan de vida” (Juan 6:35), y como quien hace brotar “ríos de agua viva” (Juan 7:38) pero también, como el que puede dar “agua viva”, le dijo a la samaritana.
Ahora Pedro nos muestra a Jesús como la “piedra viva”. Para nuestro crecimiento como creyentes debemos entender que Dios está construyendo una casa espiritual, de la cual Cristo es la Piedra Angular (v. 6-8) y nosotros somos pequeñas “piedras vivas” que Dios coloca en este gran edificio.
De manera que, si deseas crecer en el Señor, debes de identificar tu lugar en esta gran obra de construcción que Dios está realizando.
Una pregunta importante es ¿cómo llevamos esto a la práctica? ¿Cómo yo puedo ser una “piedra viva” como lo es Jesús? Pues la respuesta está en la segunda parte de v. 5.
Leer v. 4-5
“Por tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es el culto racional de ustedes.” (Romanos 12:1, NBLA)
“Pero lo he recibido todo y tengo abundancia. Estoy bien abastecido, habiendo recibido de Epafrodito lo que han enviado: fragante aroma, sacrificio aceptable, agradable a Dios.” (Filipenses 4:18, NBLA)
“Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante Él, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan Su nombre. Y no se olviden ustedes de hacer el bien y de la ayuda mutua, porque de tales sacrificios se agrada Dios.” (Hebreos 13:15–16, NBLA)
Comprender y vivir el evangelio es el deseo de Dios para su pueblo y es la manera en la que podemos crecer para obedecer al Señor en sus planes para nosotros. Una comprensión correcta de lo que Dios ha hecho en la persona de su Hijo Jesucristo a favor del ser humano pecador, garantizará una respuesta correcta: arrepentimiento y fe en Cristo. Cuando esto ocurre, el hombre cambia, porque la vida de Dios es infundida en él.
III- ENTENDIENDO LA IDENTIDAD OTORGADA EN CRISTO (LEER V. 5-10)
a.
IV- CONCLUSIÓN
[1] https://educalingo.com/es/dic-es/envidia [2] https://frasescristianas.org/page/3/?s=la+palabra&ct_post_type=post%3Apage
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