18. El Libro del Génesis: La adoración verdadera de Abel y la adoración falsa de Caín
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Introducción
Introducción
Amados, por la gracia del Señor hoy continuaremos con nuestra serie de predicación expositiva en el Libro del Génesis.
Recordemos brevemente nuestro último sermón en el cual tratamos la “Destitución del hombre de la Gloria de Dios”: La Santa Ironía, el hombre es destituido de la Gloria de Dios y las medidas divinas para guardar el árbol de la vida.
Hoy comenzaremos la exposición del capítulo 4 del libro del Génesis, el cual enseña en términos generales:
El relato de Caín y Abel
El errante Caín y su descendencia impía
La restitución divina de la simiente santa
Veamos a continuación, el relato de Caín y Abel. Por las implicancias del relato veremos en 2 sermones este relato.
Hoy veremos la primera parte donde meditaremos en el carácter de los dos hijos de Adán y Eva, para lo cual estudiaremos:
La Misericordia del Señor al dar descendencia a Adán y Eva.
El significado de los nombres de los hijos de Adán y Eva.
Las vocaciones de Caín a Abel.
La adoración al Señor presentada por Caín y Abel. (título del sermón)
Exposición Bíblica
Exposición Bíblica
Y Adán conoció a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: He adquirido varón con la ayuda de Jehová.
Y otra vez concibió y dio a luz a su hermano Abel. Y fue Abel pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra.
Y aconteció, al cabo de un tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra un presente a Jehová.
Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas y de su grosura. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su presente,
pero no miró con agrado a Caín ni a su presente. Y se enojó Caín en gran manera y decayó su semblante.
Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has enojado, y por qué ha decaído tu semblante?
Si bien hicieres, ¿no serás ensalzado? Y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.
(Gn 4:1-7)
La Misericordia del Señor al dar descendencia a Adán y Eva.
La Misericordia del Señor al dar descendencia a Adán y Eva.
Y Adán conoció a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz...
Pese a la gran traición hecha en el Edén, el Señor brinda la misericordia de tener hijos a nuestros primeros padres. Claramente en vista al cumplimiento de la promesa de la simiente que vendría de la mujer.
Eva experimentó el dolor del parto, pero veremos que su gozo estaba en que por la ayuda del Señor había tenido un hijo.
Claramente no fueron los únicos hijos de Adán y Eva. Gn5.4.
Aplicaciones
Aplicaciones
Amadas hermanas madres, mediten en la enorme misericordia de haber concebido y dado a luz un hijo. Puesto que el Señor obró de manera misericordiosa en uds. Y uds. mujeres que aún no tuvieron un hijo, solo lo tendrán si el Señor es misericordioso con ustedes. Jamás vean el embarazo como un proceso naturalista.
Aún en lo inmerecido amados, el Señor ofrece bendiciones a sus hijos, como por ejemplo, tener descendencia.
Pero mayor misericordia es aquel que nació por salvarnos de nuestros pecados. Aquel que Adán y Eva esperaban nació y los salvó y nos salvó por su pureza y sacrificio.
Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, hecho de mujer, hecho súbdito a la ley,
para redimir a los que estaban bajo la ley, a fin de recibir la adopción de hijos.
(Gl 4:4-5)
Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no se pueda compadecer de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.
(Heb 4:15)
El significado de los nombres de los hijos de Adán y Eva.
El significado de los nombres de los hijos de Adán y Eva.
Caín, y dijo: He adquirido varón con la ayuda de Jehová. Y otra vez concibió y dio a luz a su hermano Abel...
El significado de los nombres de los hijos de Adán y Eva es un tema muy interesante, ya que:
Caín significa “posesión”. Expresa que gracias al Señor tuvo descendencia aunque ella misma es inmerecedora de ello por su pecado.
Abel significa “Vanidad”. Eva nombra así a su hijo como un recordatorio a toda la posteridad sobre la vanidad del hombre. Que si bien se alegró y gozó con el nacimiento de su primogénito, el segundo es un recordatorio de la vanidad del hombre en su estado de pecado.
Mientras Eva había testificado, en el nombre dado a su primogénito, la alegría que repentinamente estalló en ella, y celebró la gracia de Dios; ella después, en su otra descendencia, volvió al recuerdo de las miserias de la raza humana.
— Juan Calvino
Ahora bien, acá tenemos el inicio de las dos simientes (que probablemente hayan sido gemelos). La simiente santa la cual por la fe: cree, obedece y adora conforme el Señor manda en su Palabra y la simiente maldita, la cual aborrece todo lo relacionado con el Señor.
Aplicaciones
Aplicaciones
Los hijos son herencia del Señor, pero sólo él corazón de cada uno de ellos. Oremos porque los hijos que nacen dentro del pacto sean salvos por la fe.
Si bien podemos gozar de las misericordias del Señor en esta tierra, no debemos olvidar la vanidad de esta vida. Los nombres Caín y Abel nos enseñan eso.
Pero el nombre de Jesús es mucho más perfecto para meditar, ya que significa “El Señor es mi Salvación”
Las vocaciones de Caín a Abel.
Las vocaciones de Caín a Abel.
Y fue Abel pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra...
Ambos eran agricultores, labor enseñada por su padre, que a su vez fue comisionada por su creador.
Tomó, pues, Jehová Dios al hombre y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardara.
(Gn 2:15)
Ambas labores eran aprobadas por el Señor, ya que de ello dependía su alimentación después de haber perdido los privilegios del Edén.
Aplicaciones
Aplicaciones
Estimados padres presentes. Deben enseñar a sus hijos a trabajar, a que se dediquen a su vocación con la cual podrán sustentarse.
Joven, aprende el oficio de tu padre, será de ayuda en tu sustento
Padres a hijos. En casa oh padre debes enseñar de Cristo y tu joven debes aprender de él. Mediten en sus oficios para que ambos encuentren la salvación en ello.
La adoración al Señor presentada por Caín y Abel.
La adoración al Señor presentada por Caín y Abel.
Y aconteció, al cabo de un tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra un presente a Jehová.
Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas y de su grosura. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su presente,
pero no miró con agrado a Caín ni a su presente. Y se enojó Caín en gran manera y decayó su semblante.
Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has enojado, y por qué ha decaído tu semblante?
Si bien hicieres, ¿no serás ensalzado? Y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.
En este relato ocurren 4 cosas:
Caín y Abel llevan presentes al Señor.
El Señor aprueba la ofrenda o presente de Abel más no a Caín y su presente u ofrenda.
La reacción de Caín ante el rechazo de una adoración impía.
El Señor exhorta pacientemente a Caín a que corrija su impía adoración.
Caín y Abel llevan presentes al Señor
Caín y Abel llevan presentes al Señor
El principio del sacrificio fue enseñado por Dios a Adán y él a sus hijos. Por medio del sacrificio Dios probaría así la fe de Adán en la promesa y su obediencia a la ley reparadora; establecería así una nueva relación entre el Cielo y la tierra y ofrecería la sombra de los bienes venideros (He. 10:1)
El Señor instituyó los sacrificios porque:
En primer lugar, para que el ejercicio de la piedad fuera común a todos, puesto que se consideraban propiedad de Dios y estimaban que todo lo que poseían lo habían recibido de él; y,
en segundo lugar, para advertirles de la necesidad de alguna expiación para su reconciliación con Dios.
Aquí se hace mención de los sacrificios que son lícitos y aprobados por Dios, de los cuales nada más que una imitación adulterada descendió después a los gentiles.
El Señor aprueba la ofrenda o presente de Abel más no a Caín y su presente u ofrenda
El Señor aprueba la ofrenda o presente de Abel más no a Caín y su presente u ofrenda
Génesis Génesis 4:3–5
La principal diferencia era esta: que Abel sacrificó con fe y Caín no lo hizo. Existía una diferencia en cuanto a la razón por la que iban. Abel sacrificó con la mirada puesta en la voluntad y en la gloria de Dios como fin y con la seguridad en la promesa de un Redentor; pero Caín hizo lo que hizo tan solo por motivo de la visita o para salvaguardar su buen nombre, no por fe y así se convirtió en pecado para él. Abel era un creyente arrepentido, como el publicano que fue justificado. Caín no estaba arrepentido; su confianza residía en sí mismo; era como el fariseo que se glorificaba a sí mismo, pero no estaba justificado en absoluto ante Dios.
Abel es el ejemplo de un verdadero adorador en espíritu y verdad, ya que su ofrenda hecha en fe.
El fuerte olor de la grasa quemada no podía conciliar el favor divino con los sacrificios de Abel; pero, al estar impregnados del buen olor de la fe, tenían un sabor dulcemente perfumado.
— Juan Calvino
Por la fe Abel ofreció a Dios mayor sacrificio que Caín, por la cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.
(Heb 11:4)
El objeto de la fe de Abel era el Cristo que iba a venir.
Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.
(Heb 11:13)
Caín por el contrario, es un ejemplo no solo de desobediencia en la adoración, sino de impiedad y maldad ya que:
Se presenta hipócritamente o por costumbre a adorar al Señor.
Presenta una ofrenda que el Señor no mandó ni enseñó.
Al ser recriminado se enoja y no escucha la exhortación hecha por el Señor mismo.
El Señor lo exhorta como si dijera: 'Tu obstinación no te aprovechará; porque, aunque no tengas nada que ver conmigo, tu pecado no te dará descanso, sino que te impulsará bruscamente, te perseguirá y te urgirá, y nunca te dejará escapar'
En Caín podemos ver que: Cuanto mayores son los beneficios divinos, tanto más traiciona su impiedad, a menos que se esfuerce sinceramente por servir al Autor de la gracia a quien está obligado.
Cuando Abel era considerado como inferior a su hermano, era, sin embargo, un diligente adorador de Dios. Pero el primogénito adoraba a Dios negligente, a pesar de que, por la bondad divina, había llegado a tan alta dignidad; y, por lo tanto, Dios agrava su pecado, porque no había imitado al menos a su hermano, a quien debería haber superado tanto en piedad como en grado de honor.
Es por ello que sólo la verdad interior distingue, en los signos externos, el culto genuino y racional de Dios del que es grosero y supersticioso.
Aplicaciones
Aplicaciones
Amados padres cristianos, deben enseñar la adoración correcta al Señor en Cristo y corregir a sus hijos cuando lo hagan de manera incorrecta por el bien de sus almas.
Amados ¿Cómo nos presentamos a adorar al Señor? ¿Hipócritamente o en Espíritu y verdad?
¿Cuál es el objeto de tu fe?
La forma en que reaccionamos al ser exhortados por el Señor nos mostrará nuestra fidelidad al Señor.
Los que son como Abel adoran al Señor en Cristo, y al ser corregidos son llevados al arrepentimiento y crecimiento.
Los que son como Caín dicen adorar al Señor, pero solo son hipócritas que al ser exhortados reniegan contra el Señor.
En última instancia, Dios tendrá en cuenta nuestra obediencia, cuando nos mire en Cristo.
