La Cena del Señor: La Mesa para nuestros Hijos

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Hablemos de la Vida

Querida congregación, hoy exploraremos un tema profundamente significativo para nuestra vida de fe: la participación de los infantes en la Cena del Señor. Este sacramento, que es central en nuestra fe, no solo nos recuerda el sacrificio de Cristo, sino que también afirma nuestra comunión con Él y con Su cuerpo, la iglesia.
La pregunta que muchos se hacen es: ¿Deberían nuestros hijos, que aún no han hecho una profesión pública de fe, participar en la Cena del Señor? Para responder a esta pregunta, debemos examinar el fundamento bíblico y teológico de los pactos y considerar cómo nuestros hijos, como hijos del pacto, son invitados a la mesa del Señor.

ESCUCHEMOS A DIOS

1. Los Pactos de Dios y la Inclusión de los Niños: (7 minutos)

Leer artículos de la Constitución y Disciplina de la Iglesia.
La teología reformada se basa en el concepto de los pactos de Dios, a través de los cuales Él se relaciona con Su pueblo. Desde el principio, Dios ha incluido a los hijos de los creyentes en Sus pactos. En Génesis 17:7, Dios promete a Abraham:
Génesis 17:7 RVR60
Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.
Este pacto abrahámico establece un modelo en el que no solo los adultos, sino también sus hijos, son incluidos en las promesas de Dios. Este principio continúa en el Nuevo Testamento, como lo vemos en Hechos 2:38-39, donde Pedro dice:
Hechos de los Apóstoles 2:38–39 RVR60
Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.
Pedro reafirma que las promesas de Dios, incluyendo las del nuevo pacto, son para los creyentes y sus hijos. En la tradición reformada, entendemos que nuestros hijos, al ser bautizados, son miembros del pacto de gracia. Esto significa que están incluidos en la comunidad del pacto y son herederos de las promesas de Dios.

2. La Cena del Señor: Un Sacramento de Comunión y Discernimiento: (8 minutos)

La Cena del Señor es un sacramento que celebra la comunión con Cristo y con Su iglesia. En 1 Corintios 11:23-29, Pablo nos da instrucciones claras sobre cómo participar en este sacramento:
1 Corintios 11:23–24 RVR60
Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.
Pero también nos advierte sobre la necesidad de discernimiento:
1 Corintios 11:27–28 RVR60
De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.
El llamado al autoexamen y discernimiento ha llevado a la iglesia reformada a ser cautelosa en cuanto a la participación de los niños en la Cena del Señor. Aunque nuestros hijos son miembros del pacto y reciben el sacramento del bautismo, la participación en la Cena del Señor implica una comprensión y discernimiento que generalmente se espera que se desarrollen con la madurez y la instrucción en la fe.

3. Nuestros Hijos: Invitados a la Mesa del Señor: (7 minutos)

Ahora, consideremos un aspecto fundamental de nuestra fe: nuestros hijos, como hijos del pacto, están invitados a la mesa del Señor. Este principio se basa en la promesa de Dios de incluir a nuestros hijos en Sus bendiciones y en Su comunión.
En Salmo 128:1-4, leemos:
Salmo 128:1–4 RVR60
Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, Que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado serás, y te irá bien. Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre Que teme a Jehová.
Este salmo nos presenta una hermosa imagen de la bendición familiar en el contexto del pacto de Dios. Los hijos, representados como plantas de olivo, están presentes alrededor de la mesa familiar. Esta imagen no solo simboliza la provisión de Dios, sino también Su bendición que se extiende a toda la familia, incluyendo a los hijos.
Al invitar a nuestros hijos a la mesa del Señor, reconocemos que ellos también son recipientes de las bendiciones del pacto. La Cena del Señor no solo es un recordatorio del sacrificio de Cristo, sino también una afirmación de que nuestros hijos, como parte del pueblo del pacto, son bienvenidos a participar en las bendiciones espirituales que esta mesa ofrece.

RESPONDAMOS A DIOS:

¿A qué te invita Dios?
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