Familias que Adoran 1
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Ideal o Real
Ideal o Real
Agradecer al pastor y a quienes me invitaron.
Usar el mismo púlpito que usó mi papá. Es evidencia que Dios quiere intervenir y usar no sólo a personas, sino a familias por generaciones.
Me gustaría invitarle a que así como están hoy, vengan mañana y el domingo, porque voy a predicar así como en las series de Netflix, por episodios. Ésta será una serie de 3 episodios, empieza hoy y termina el domingo. Inviten alguien más.
La familia es el mejor lugar para estar, en familia tenemos los mejores recuerdos, las mejores experiencias, pero también es en la familia que tenemos los problemas más graves, las heridas más profundas.
Todos tenemos diferentes experiencias de familia, pero con toda esa diferencia, todas las personas tenemos algo en común.
No elegimos a la familia. Puedes escoger tus amigos, con quien te casas, pero no a la familia de sangre. Te gustaría haber nacido en otra familia, pero te quedas con la que tienes, aunque tú no la elegiste.
No elegiste a tus padres, hermanos. Al oír la palabra papá o mamá eso lleva una emoción a la mente y al corazón. Hay alegrías, tristezas y quizá también hay dolor. Hay buenos recuerdos y otros no tan buenos.
Algo más que tenemos en común es:
Ningún familiar es tan listo como tú. Eso lo has pensado en algún momento, porque ves alguna situación, se están organizando para algo y tu piensas: si tan sólo hicieran lo que les digo. Para cuando los hijos están en la universidad, creen que sus padres no saben nada de nada y le dan ganas de sentarlos y decirles: si me dan 20 minutos resuelvo el desastre, no es complicado: tú deja de ser bolo, tú báñate más seguido, tú ponte a trabajar de verdad ¡listo! Si fueran tan listos como yo ¡sería otra cosa!
Si como cristiano, quieres buscar en la biblia una familia que sea ejemplo ¡es complicado! Casi no hay buenos ejemplos; incluso en la familia de Jesús no había buena comunicación, cómo ves que van de regreso a su pueblo y se preguntan ¿Jesús va contigo? ¡no! ¿qué no va contigo? ¡lo olvidaron en el templo!
La primera familia que existió en el huerto ¿cuánto tiempo duró bien el matrimonio? ¡nada! Era el ambiente perfecto y Adán decide obedecer a Eva en lugar de a Dios y desde entonces, parece que sigue siendo igual ¡me han contado de algunos casos en otros lugares!
El primer homicidio ¡se da entre 2 hermanos! Los hijos de Adán y Eva.
En el AT la familia está lleno de malos ejemplos, la primera guerra civil en Israel fue entre David ¡y su hijo! Mueren miles de personas por el pleito entre un padre con su hijo.
En el NT Pablo toma las enseñanzas de Jesús, va como misionero a otros países y ahí enseña cómo debe ser la familia. Pero lo que enseña es bien diferente a lo que ellos sabían, nadie había enseñado nada parecido, nadie vivía así como Pablo les dice.
Al leer sobre la familia en el NT y lo que Pablo enseña, debes saber que cuando escribió esto y lo enseñó en el 1er siglo, son ideas nuevas. Muchas de esas enseñanzas han llegado a nuestra cultura, ahora creemos que siempre ha sido así, pero la verdad es que ¡no es así!
En esa cultura, por ejemplo, la mujer y los niños no tenían valor. Cuando hablaban en las asambleas, no eran contadas ni las mujeres ni los niños. A los niños no los tomaban en cuenta porque ¡no sabían si vivirían más de 5 años! por las enfermedades infantiles. A veces las familias en Roma, Grecia preferían heredar a jóvenes sanos, aunque no fueran su familia. No te estoy dando ideas.
Jesús habla con adultos, de pronto se detiene y dice ¡dejen que los niños se acerquen! Nosotros pensamos ¡qué tierno, qué amable! Pero ellos dicen ¡que se acerquen! ¿para qué? son una molestia, no hablamos con ellos. Pero Jesús dice: el reino de los cielos les pertenece.
Pablo, siguiendo con el mensaje de Jesús, eleva la condición de la mujer y los niños, esto es nuevo para todos.
Es el cristianismo lo que abre las puertas a las mujeres y los niños como ninguna otra cultura o pueblo lo ha hecho antes. Cuando Pablo enseña esto que vamos a estudiar, los hombres se preocuparon, porque le da esperanza a las mujeres. Les dice que cuando Jesús muere en la cruz, muere por todos: hombres, mujeres, niños y que las mujeres son herederas del reino de los cielos, son ciudadanas del cielo. Quizá no puedan ser ciudadanas de Roma, pero sí del cielo, igual que sus esposos e hijos. Y todo esto es nuevo para ellos.
La situación que vivimos actualmente, los derechos humanos ahora nos parece algo normal, pero para los cristianos del primer siglo era algo nuevo, algo del futuro.
Cuando la nación se aleja del consejo de Dios, el grupo que sufre más son las mujeres y los niños. La sociedad que dice que el matrimonio ya es anticuado, que ya no es opción, el grupo que más sufre son las mujeres y los niños.
Pero hace 2 mil años Jesús dio ánimo al grupo más vulnerable cuando dijo que las mujeres, niños, al pie de la cruz ¡son iguales! Pablo toma estas enseñanzas y les dice: así es como es una familia que adora, así es cómo debe ser la familia: El resumen es este:
“Hijos, obedezcan en el Señor a sus padres, porque esto es justo. «Honra a tu padre y a tu madre—que es el primer mandamiento con promesa—” (Efesios 6:1–2, NVI)
“Esposas, sométanse a sus esposos, como conviene en el Señor.” (Colosenses 3:18, NVI)
Pastor ¡no conoces a mi esposo! Wait, esto sigue:
“Maridos, ame cada uno a su esposa y nunca la trate con aspereza.” (Colosenses 3:19, NTV)
¿Por qué dice esto? Porque en esa cultura era normal que los hombres le pegaran a sus esposas o las trataran como un animal. Las mujeres no tenían valor. Pablo les dice: ¡alto! la familia cristiana no hace eso. Debes amar a tu esposa. No seas duro con ella.
Esto era nuevo para ellos, se quedan viendo raro, porque eleva la condición de la mujer y esto era nuevo ¡nadie hacia eso!
“Padres, no exasperen a sus hijos, para que no se desanimen.” (Colosenses 3:21, NTV)
Como padre quizá esta es una enseñanza que más se viola, a veces sin intención. Exasperar es decir cosas a tus hijos, quizá con buena intención, para animarlos, disciplinarlos, pero sin querer los frustras, los lastimas. Los hieres porque el peso de tus palabras provoca que ellos se desanimen. Las palabras de mamá pesan 5 kilos, pero las palabras de papá pesan 50 kilos.
El apóstol Pablo no dice: mujeres no exasperen a su esposo”. Porque son los padres que tenían la costumbre de tratar a sus hijos como esclavos, como una cosa material o como animales. Pablo les dice: “El Señor Jesús te pide que dejen que los niños se acerquen a ÉL, por eso cuida cómo hablas a tus hijos”.
Hay tantos padres que quisiéramos regresar el tiempo y no decir palabras que dijimos a los hijos, palabras que ¡quizá eran verdad! Pero aplastaron su espíritu.
“De igual manera, ustedes esposos, sean comprensivos en su vida conyugal, tratando cada uno a su esposa con respeto, ya que como mujer es más delicada...” (1 Pedro 3:7, NVI)
Ahora es Pedro quien habla. Esto para nosotros es normal, pero para ellos esto era del futuro. Pedro dice: considera cómo se siente tu esposa. Ellos pensaban ¿de qué hablas? te refieres a mi mujer ¿la que mi papá me compró? Estaba en oferta porque no se casaba, nos dieron una vaca para casarme con ella ¿de ella estás hablando? Pedro dice: ¡sí de ella!
“… y ambos son herederos del grato don de la vida. Así nada estorbará las oraciones de ustedes.” (1 Pedro 3:7, NVI)
Ella es tan heredera como tú. Pero si su familia no tenía dinero para casarle ¿de qué herencia hablas? Pedro dice; cuando Jesús dio Su vida en la cruz, la dio por tu esposa, por eso no es sólo tu esposa, sino que es ¡hija de Dios! Y es igual de heredera que tú. Comparten el mismo Padre Celestial. El resumen hasta ahora es este:
Esposos amen a su esposa y sean considerados con ella
Esposas, sométanse a su esposo
Hijos, obedezcan a sus padres
Padres, no exasperen a sus hijos.
Ahora bien, el sentido común, la vida nos dice que esto es ideal pero ¡no es real! Porque no vienes de una familia que vivió así. Tu familia, mi familia no fue ideal. Ahora te casas, tienes hijos y no has creado una familia ideal, quizá es más o menos ideal de la que vienes, pero no es ideal y esa es tu familia Real.
Esto nos enfrenta entre lo que es Real y lo que es Ideal. Y hay una separación entre las 2.
El Señor Jesús enseña cosas así una y otra vez. Jesús enseñó y señaló a un ideal y se negó a condenar a quienes no cumplían.
La ley dice ¡no matarás! Jesús dice, vamos a hacerlo más alto ¡si te enojas con tu hermano y le dices necio, es como si lo hubieras matado! Íjole en ese momento Jesús hizo de todos sus oyentes y de nosotros ¡asesinos!
Podemos preguntar, pero Jesús ¿qué pasará con los que hemos asesinado con el pensamiento? Jesús responde: ¡los voy a perdonar! ¿de verdad? ¡claro! O sea que Jesús sube el estándar pero aumento SU Gracia. El perdón es más abundante. Subió el estándar y SU Poder demostrado en la cruz se hizo más evidente. Los religiosos no pueden entender esto y señalan con saña los pecados de otros, pero esconden sus pecados.
La gente de esa época no entendía. Jesús es en persona, la Gracia y la Verdad. Enseña lo que es ideal, pero no condenó a quienes no cumplían, sino que los perdonó. Y a veces no entendemos esto.
Pero la decisión que debemos tomar es: Estamos dispuestos a vivir buscando el ideal en nuestro matrimonio, con nuestros hijos, la familia. O dejamos de buscar lo que es ideal, para sentirnos más cómodos con lo real.
Aceptamos el ideal que Dios nos pide, sabiendo que quizá no lleguemos a ese ideal. O vamos a renunciar a buscar ese ideal, porque no podemos y acepto lo que es real sin aspirar al ideal.
La ilustración más profunda del ministerio de Jesús tiene que ver con las relaciones en la familia. Y está en un pasaje donde vemos esa tensión. De alguna forma, parece que Jesús nos dice que aprendamos a vivir con esa tensión. Esta es la historia:
“Algunos fariseos se le acercaron y, para ponerlo a prueba, le preguntaron: —¿Está permitido que un hombre se divorcie de su esposa por cualquier motivo?” (Mateo 19:3, NVI)
Estos fariseos no quieren aprender sino ponerle trampa. ¿Es legal de acuerdo con la ley de Moisés? En esa época para divorciarse no tenían que hacer ningún proceso legal, si un hombre no quería seguir casado, sólo le decía a la esposa: te divorcio 3 veces y listo. Sin abogados, ni nada y ella empacaba sus cosas.
Si una mujer quería divorciarse ¡lástima! ¡no podía! No tenía derechos, tenía que seguir casada. El hombre se puede separar por cualquier razón. Esto hombres escuchan sus enseñanzas que parece que contradice la ley de Moisés y querían que Jesús cumpla esa ley. Y Jesús les dice:
“—¿No han leído—replicó Jesús—que en el principio …,” (Mateo 19:4, NVI)
Les dice esto a los maestros de la ley que la saben de memoria. Ellos hablan del ahora, de ese momento. ¿Se puede divorciar de la esposa? Jesús les dice: ¡mejor vamos al principio! Al principio cuando las cosas eran perfectas, ideales, cuando eran como Dios quería que fueran. Y ahí esta el problema, porque si vemos lo que es ideal y lo confronto con el presente ¡no concuerdan! Lo ideal entra en conflicto con lo real y no sabemos qué hacer con esa tensión. Lo que Jesús dice es ¡acéptenlo!
“… en el principio el Creador “los hizo hombre y mujer”, y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo”?” (Mateo 19:4–5, NVI)
“Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.” (Mateo 19:6, NVI)
No lo separe el hombre ¡ni siquiera Moisés! Los lleva el Edén. Su pregunta no importa, porque no han entendido lo que es el matrimonio. Dios hizo que al casarse esas 2 personas se vuelvan 1. Ahora ustedes intentan hacer 2 de lo que Dios ya hizo 1.
Esto confunde a los fariseos. Venían a poner trampa a Jesús y ahora ellos son los confundidos y se olvidan de la trampa y quieren más información.
Jesús dice: ustedes ven tanto lo real, su presente, que han perdido de vista lo idea. Entiendo que las cosas no funcionen, que las personas se divorcian, que debe haber un mecanismo para salir y proteger a la mujer de hombres abusadores ¡lo entiendo! Pero no por eso dejaré de ver que en el principio el divorcio no es el plan de Dios. Dios los creó de manera que 2 personas se vuelven 1 y ustedes no pueden deshacer lo que Dios ha hecho.
Quizá dicen ¿y ahora qué hacemos? ¿quién podrá defendernos?
“Le replicaron: —¿Por qué, entonces, mandó Moisés que un hombre le diera a su esposa un certificado de divorcio y la despidiera?” (Mateo 19:7, NVI)
¿Por qué Moisés autorizó esto del divorcio? Jesús responde:
“—Moisés les permitió a ustedes divorciarse de sus esposas por lo obstinados que son—respondió Jesús—. Pero no fue así desde el principio.” (Mateo 19:8, NVI)
¡Esto es duro! ¿no es cierto! Y decimos ¿qué hacemos con los divorciados? ¡nada! No les haré nada, pero haré algo por ellos. ¿Qué harás con quienes se han divorciado? ¡les daré mi vida! Y esto no es fácil de entender y no debemos hacerlo porque si lo haces te pierdes de algo asombroso, algo importante.
Como cristianos Jesús nos invita a enfrentar lo difícil que es la vida familiar. Vivir esa tensión entre lo ideal y lo real que vivo cada día. Al ver alrededor veo que no muchos logran este ideal y eso como que nos mete presión. La pregunta es ¿aceptarás un estándar que no podemos cumplir? ¿vamos a aceptar lo real como normal para sentirnos mejor sobre nuestra realidad?
O vamos a reconocer que somos incapaces de vivir ese ideal que Jesús nos pide y decir ¡a eso quiero aspirar! Aunque no lo logre, no quitaré mis ojos de ese estándar. Ese es mi norte para mi y mi familia.
Cuando estos ideales se presentaron a esa gente, fue revolucionario, las mujeres y los niños elevaron su estatus como nunca antes había sucedido en ninguna cultura o época.
El problema como seguidor de Jesús es que de vez en cuando te vas a sentir incómodo sobre tu situación actual, te vas a desanimar, vas a querer darte por vencido.
Seamos honestos, porque a veces no es fácil aceptarlo y eso nos inquieta, nos hace sentir incómodos. ¿Estamos dispuestos a aceptar un ideal que no podemos cumplir y lidiar con el dolor, la frustración, el sufrimiento y remordimiento que viene con eso? Pero sabiendo que la Gracia de Dios es tan grande, profunda, ancha, que nunca agotará la riqueza de SU Gracia para ti.
O vas a cambiar las reglas, borrar estos versículos con tal de crear un punto de vista de la familia que es cómodo, no te hace ver mal, pero para hacerlo, tienes que mentir y aceptar esa mentira como una verdad.
Termino probando esto que te digo. No conozco un divorciado hombre o mujer que quiera que sus hijos se divorcien. Hombres o mujeres que han enfrentado el dolor del divorcio, son quienes quieren un matrimonio exitoso en su nuevo matrimonio y lo quieren en sus hijos más que en otros.
Sin importar lo que crean de la Biblia o Dios, quienes han pasado por una infidelidad, o por un matrimonio violento ¡no quieren eso para sus hijos! Algo en ellos se niega a perder de vista el ideal cuando se trata de sus hijos, nietos. Quieren lo mejor para ellos y eso ¡no incluye el divorcio!
Ningún padre o madre soltero, que cría hijos solo o sola desea que sus hijos pasen por eso también. Las madres solteras que oran para que sus hijas un día conozcan un hombre, una mujer que los ame hasta que la muerte los separe, aunque ¡esa no haya sido su experiencia como papá o mamá!
Las madres que han sufrido un esposo alcohólico, aunque no fue su culpa, ese dolor alimenta la pasión de orar que sus hijos, hijas ¡no pasen por lo mismo! Es así, porque queremos lo mejor para ellos. Por eso no perdamos de vista el ideal, aunque la vida diaria nos recuerda esa tensión.
Jesús en Su Misericordia nos invita a vivir así como lo enseñó hace 2 mil años. Esa enseñanza cambió el mundo y creó la cimentación para lo que ahora es la norma en cómo tratar a las mujeres y los niños, pero no siempre fue así.
Mientras el resto de la sociedad se da por vencido y quiere eliminar el matrimonio, la familia, somos nosotros los cristianos los que decimos ¡no abandonaremos el regalo de la dignidad que Jesús le da al hombre, mujeres y niños!
Es verdad que a veces quedamos cortos, somos hallados faltos, a veces hago enojar a mis hijos, no siempre la esposa se somete al marido, no siempre el esposo ama a su esposa como Cristo a SU Iglesia, a veces la trato como no lo merece, a veces hago las cosas mal, pero ¿sabes algo? ¡no cambiaré las reglas sólo para sentirme mejor como esposo!
No cambiaré las reglas para sentirme mejor como esposa, como hijo o padre. No cambiaré sólo para sentirme mejor por cómo está la situación real, actual de mi matrimonio, de mi familia. Estoy dispuesto a vivir con esa tensión entre la realidad y el ideal que nuestro Señor Jesús nos dio y luchar cada día para ser mejor padre, mejor madre, mejor hijo, mejor hija.
Esta es la base para los otros 2 episodios de esta serie: Familia que adoran.
Yo no se cómo está tu familia, tu matrimonio, quizá te quieres dar por vencido, porque no puedes vivir como sabes que debes hacerlo. Pero hoy Dios te habla de SU perdón y Misericordia. En tus fuerzas no vas a poder, por eso te ofrece Su Espíritu Santo y Su Perdón. Esto es posible gracias al sacrificio de nuestro Señor Jesús en la cruz del calvario.
El futuro de nuestras familias depende de lo que decidas hoy.
Palabra de Dios
Oremos
