EL VALOR INCOMPARABLE DEL REINO DE LOS CIELOS

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Mateo 13:44–46 RVR60
44 Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. 45 También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas,46 que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.

Introducción.

Jesús nos presenta en privado las parábolas del tesoro escondido y de la perla de gran precio, las cuales podrían referirse al mismo asunto: El valor incalculable del Reino de los Cielos. El Reino de los Cielos es uno de los temas centrales en las enseñanzas de Jesús, pero ya había hablado a la multitud, ahora les hablaría en privado a sus discípulos (Mt. 13:36) sobre un hombre que vendió todo para llegar a poseer un gran tesoro, y sobre otro que gastó todo lo que tenía para comprar una perla de gran precio.
¿Cuál es el mensaje que Jesús desea transmitir? Los judíos que escuchan por primera vez estas palabras concebían el reino de Dios como el gran acontecimiento futuro en el que depositaban toda su esperanza y por el que suplicaban fervientemente en sus oraciones. Por lo que ningún judío necesitaba ser convencido del valor que tenía este reino. Pero lo que sí necesitaban comprender, era que para pertenecer al Reino de Dios había que estar dispuestos a darlo todo y establecer una relación con Dios y manifestar nuestra fidelidad a Él.
Ambas parábolas nos invitan a reflexionar sobre qué tan importante es el Reino para nosotros y qué estamos dispuestos a hacer para alcanzarlo. En la primera parábola podemos ver...

UN TESORO QUE NO ES BUSCADO, PERO ES ENCONTRADO.

Mateo 13:44 RVR60
44 Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.
Un hombre encuentra accidentalmente un tesoro escondido en un campo. Tal vez él iba caminando o estaba trabajando en ese campo que es el mundo, y de repente se encuentra con ese precioso tesoro, el cual representa el Reino de los Cielos que está oculto para muchos, pero es revelado a quienes Dios lo quiere revelar.

El evangelio del Reino es un gran tesoro.

Marcos 1:15 RVR60
15 diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.
Romanos 1:16 RVR60
16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.
Hermanos, no hay ser humano que no haya pecado gravemente ante Dios. No hay quién pueda levantar la cabeza y decir: Yo vivo sin pecado, incluso, no hay nadie en la iglesia que diga he sido un cristiano fiel, ideal y sin pecado.
Romanos 3:10–12 RVR60
10 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11 No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. 12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
Lo bueno que tenemos viene de Él y no de nosotros. Todos merecíamos el más severo castigo, todos merecíamos el infierno y la muerte eterna...
Romanos 6:23 RVR60
23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
hasta que un día llegó el mensaje de Cristo a nuestra vida y nos trajo esperanza.

Es un tesoro que Dios ha puesto a nuestro alcance.

Esta es una buena noticia amigos y hermanos, porque nuestro pecado y nuestra necesidad de perdón por parte de Dios a quien hemos ofendido es innegable. El “Evangelio” nos enseña que porque no podíamos cambiar de carácter ni podíamos evadir el pecado, Jesucristo tomó nuestro lugar en la Cruz del Calvario.

¿Qué es lo que debemos hacer?

¿Qué hizo el hombre de la parábola? Al darse cuenta del valor del tesoro, el hombre vende todo lo que tiene para comprar el campo y adquirir el tesoro. Aquí vemos un sacrificio total, una entrega completa. Esto nos enseña que el Reino de los Cielos es tan valioso que vale la pena sacrificarlo todo para obtenerlo.
¿Qué haremos nosotros? ¿Estamos dispuestos a hacer los sacrificios necesarios para seguir a Cristo y ser parte del Reino de los Cielos? Esto puede implicar renunciar a placeres temporales, posesiones materiales o incluso relaciones que nos apartan de Dios. La verdad central sería: La prioridad del reino es de tanto valor que vale la pena sacrificar todo para obtenerlo.

UNA PERLA DE GRAN VALOR.

Mateo 13:45–46 RVR60
45 También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas,46 que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.
En esta parábola el mercader es un buscador intencional y persistente, y representa a aquellos que buscan el significado y propósito de la vida.

Había encontrado muchas perlas valiosas.

En su búsqueda de propósito había encontrado riquezas materiales, conocimiento y filosofía de la vida, etc. Pero seguía, insatisfecho, vacío. Hasta que encontró esta perla de gran precio. Este es el Reino de los Cielos, al cual llegan a pertenecer aquellos que buscan a Dios con todo su corazón. El reino de Dios es el objeto de la búsqueda de todos los que anhelan algo más allá de lo terrenal.

Esta perla tiene un gran costo

Vemos la idea del sacrificio total para obtenerlo, pero en este caso, de manera deliberada. Este costo no es solo material, sino que puede implicar renunciar a posesiones, relaciones, etc. Hermanos ¿Estamos buscando solo lo temporal y pasajero o estamos buscando el Reino de Dios?
Aunque el costo es alto, la recompensa es infinita. El Reino de los Cielos no solo nos ofrece vida eterna, sino también una relación personal con Dios, paz, gozo y propósito en esta vida.

Conclusión.

Las parábolas del tesoro escondido y la perla de gran precio nos desafían a considerar el valor que le damos al Reino de los Cielos y a evaluar nuestras vidas para que seamos hallados entre aquellos que valoran el Reino por encima de todo y viven en una rendición total a Cristo ¿Estaremos dispuestos a sacrificarlo todo para seguir a Cristo? ¿Nos comprometeremos a buscar a Dios con todo nuestro corazón, sabiendo que lo que Él nos ofrece es más valioso que cualquier otra cosa? Que el Señor nos conceda la gracia de valorar, buscar y sacrificar por lo que verdaderamente importa: el Reino de Dios.
Hoy puede ser el día en que tú amigo decidas hacer lo mismo, y dale valor al tesoro que hasta ahora estaba escondido para ti, o a la perla de gran valor que acabas de encontrar, el evangelio de Salvación que es Jesucristo mismo.
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