CONSEJOS PARA UN MATRIMONIO EXITOSO
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En nuestra cultura contemporánea, las percepciones sobre el matrimonio son sumamente diversas. Algunos lo idealizan como una experiencia maravillosa, casi como un cuento de hadas, pero a menudo se enfrentan a la desilusión con el paso del tiempo. Por otro lado, hay quienes ven el matrimonio como una carga, algo que prefieren evitar o simplemente tolerar.
Además, muchas personas no construyen sus matrimonios de manera sabia ni toman decisiones informadas sobre con quién casarse. Esta falta de discernimiento puede conducir a la frustración y la desilusión.
Y aun mas si consideramos un mundo donde las decisiones sobre el matrimonio ya no se valoran como antes, es común que las elecciones se realicen sin la debida reflexión.Los medios de comunicación, la televisión, los dispositivos móviles y las películas perpetúan constantemente la imagen de parejas felices y matrimonios en crisis, lo que distorsiona aún más el significado del matrimonio.
La Creación del Matrimonio
La Creación del Matrimonio
Génesis 2:18–24 nos recuerda la intención divina detrás del matrimonio:
“18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. 19 Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. 20 Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él. 21 Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. 22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. 23 Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. 24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.”
Dios creó el matrimonio como una unión perfecta; el hombre no está completo sin su esposa. Sin embargo, el pecado ha distorsionado esta relación.
Hoy en día, hay menos adultos casados que en el pasado, y el compromiso se está volviendo menos común. Asi que debemos volver al diseno inicial de Dios en cuanto al matrimonio,El matrimonio requiere sabiduría, compromiso y motivación espiritual. Como se menciona en Proverbios 24:3-4:
Hoy en día, hay menos adultos casados que en el pasado, y el compromiso se está volviendo menos común. Asi que debemos volver al diseno inicial de Dios en cuanto al matrimonio,El matrimonio requiere sabiduría, compromiso y motivación espiritual. Como se menciona en Proverbios 24:3-4:
“Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará.”
1.-1. Pon a Dios en el centro del matrimonio
1.-1. Pon a Dios en el centro del matrimonio
Colocar a Dios en el centro del matrimonio es fundamental para construir una relación sólida y duradera. la presencia de Dios transforma el matrimonio y proporciona un fundamento firme para enfrentar los desafíos de la vida en pareja, el problema es que siempre queremos prevalecer, una de las cosas que mas he aprendido es que el matrimonio te muestra cuan egoista puedes ser.
El egocentrismo puede ser un gran desafío en el matrimonio. Cada cónyuge puede caer en la trampa de centrarse en sus propias necesidades y deseos, lo que puede llevar a conflictos y desilusión. La Biblia nos recuerda que debemos considerar a los demás antes que a nosotros mismos.
El egocentrismo puede ser un gran desafío en el matrimonio. Cada cónyuge puede caer en la trampa de centrarse en sus propias necesidades y deseos, lo que puede llevar a conflictos y desilusión. La Biblia nos recuerda que debemos considerar a los demás antes que a nosotros mismos.
Filipenses 2:3-4: "Nada hagáis por contienda o por vanagloria, antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros."Este pasaje nos invita a desarrollar una actitud de humildad y servicio, lo cual es esencial para un matrimonio saludable.
Cuando Dios está en el centro, los cónyuges pueden experimentar una verdadera unidad. Esta unidad no solo se refiere a la conexión emocional y física, sino también a la conexión espiritual. Al buscar a Dios juntos, las parejas pueden fortalecer su vínculo y enfrentar los desafíos de la vida con confianza.
Eclesiastés 4:12: "Y si uno prevaleciere contra él, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto." Este versículo ilustra cómo la presencia de Dios en el matrimonio proporciona una fortaleza adicional que no se puede lograr solo entre los cónyuges.
Al priorizar a Dios en todas las áreas de su vida matrimonial, las parejas pueden enfrentar los desafíos con confianza y esperanza. En última instancia, el matrimonio se convierte en una aventura noble y transformadora, donde la presencia de Dios guía cada paso y cada decisión, haciendo que la relación sea verdaderamente rica y satisfactoria.
2. Practica la comunicación constante y sincera
2. Practica la comunicación constante y sincera
Hay muy pocos temas que podríamos hablar sobre lo que puede hacer o romper un matrimonio. La comunicación es uno de ellos… “Si el matrimonio es fuente de unión, el sexo es la imagen de la unión, la familia es el fruto de la unión, entonces la comunicación es la esencia de la unión: es donde la unión fracasará o tendrá éxito.”
Piense en ello de esta manera, si usted está luchando con las finanzas, teniendo dificultades en la relación sexual, con pérdidas en su crianza, o no sabe cómo hacer frente a un problema, tiene que comunicarse al respecto.
Tienen que hablar entre sí con el fin de superarlo y cruzar al otro lado. La comunicación es el combustible que hace que el auto encienda. Sin eso, no va a ir a ningún lado en su matrimonio.
La comunicación es la columna vertebral de cualquier relación saludable, y en el matrimonio, es aún más crucial. La falta de comunicación puede llevar a malentendidos, resentimientos y conflictos no resueltos.
#1. Utilice sus palabras para conocer a su cónyuge y darse a conocer a su cónyuge.
El esposo y la esposa pueden usar sus palabras para revelarse a sí mismos entre sí. La palabra clave aquí es vulnerabilidad. Como esposo y esposa, ¿están escogiendo abrir su corazón y sus vidas entre sí?
¿Utilizan sus palabras para que su cónyuge pueda llegar a conocerle y usted pueda llegar a conocer mejor a su cónyuge?
#3. Utilice sus palabras para edificar la confianza.
Confiar en alguien significa que ha puesto confianza y esperanza en su integridad, fuerza y carácter. Confiar es fundamental para cualquier relación, y es especialmente importante en el matrimonio.
1 Corintios 13:7 “7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”
La confianza en un matrimonio no sólo sucede en las grandes decisiones de la vida, sino también a través de los miles de momentos cotidianos que componen su matrimonio. La confianza no es sólo para las cosas grandes, sino que debe ser para todo.
Esposos, la comunicación comienza con su iniciativa. La comunicación bíblica no se sienta y espera a que le pregunten; no se contenta a sí misma con no dar problemas; no se protege a sí misma ni exige sus derechos. Por el contrario, toma la iniciativa. Cristo es nuestro ejemplo. Jesús no esperó a que nosotros le pidiéramos que viniera. Ni se quedó en el cielo y nos ofreció consejos o nos dio instrucciones. No; Él vino, libremente y por su propia voluntad, Él tomó iniciativa con nosotros, para amarnos.
3. Sirve a tu cónyuge desinteresadamente
3. Sirve a tu cónyuge desinteresadamente
El servicio desinteresado es una manifestación del amor agape, el amor incondicional y sacrificial que Cristo nos mostró.
Los esposos deben aprender a servir a su cónyuge sin esperar nada a cambio, simplemente porque esto refleja el amor de Cristo. Servir a tu cónyuge significa estar atento a sus necesidades, apoyarlo en sus dificultades y alegrías, y buscar siempre su bienestar antes que el propio.
Este tipo de servicio es un acto de amor diario que puede transformar un matrimonio, construyendo una relación basada en la generosidad y la bondad mutua.
Versículo: Marcos 10:45: "Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos." Este versículo nos muestra el ejemplo supremo de servicio: Jesús, quien vino a la tierra no para ser servido, sino para servir y sacrificar Su vida por nosotros. Este es el modelo que debemos seguir en nuestro matrimonio, sirviendo a nuestro cónyuge con la misma humildad y amor incondicional.
Comprométanse a realizar actos de servicio diarios. Estos pueden ser pequeños gestos, como preparar la comida, limpiar la casa, o simplemente ayudar en tareas que normalmente no harían. El objetivo es crear una cultura de servicio mutuo en el hogar, donde ambos busquen activamente maneras de hacer la vida del otro más fácil y placentera.
Además, pueden hacer una lista de necesidades y deseos del otro, y buscar maneras de cumplirlos regularmente. Por ejemplo, si uno de los cónyuges está especialmente estresado por el trabajo, el otro podría asumir más responsabilidades en el hogar temporalmente para aliviar su carga. Este tipo de sacrificio no solo fortalece la relación, sino que también demuestra amor de manera tangible.
4 Perdona rápidamente y no guardes rencor
4 Perdona rápidamente y no guardes rencor
El perdón es un componente fundamental de un matrimonio sano. Dado que ambos cónyuges son seres humanos imperfectos, inevitablemente se lastimarán el uno al otro en algún momento.
el perdón refleja el evangelio, recordándonos la gracia inmerecida que Dios nos otorga diariamente.
Cuando el rencor se acumula, puede destruir la intimidad, la confianza y el amor en la relación.
Perdona rápidamente significa dejar ir las ofensas tan pronto como ocurren, siguiendo el ejemplo de Cristo, quien perdonó incondicionalmente.
Versículo: Colosenses 3:13: "Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros." Este versículo resalta que el perdón no es opcional para los cristianos; es un mandato. Así como Cristo nos perdonó, nosotros también debemos perdonar, sin guardar rencor o resentimiento.
Establezcan un "pacto de perdón" en su matrimonio.
Esto significa comprometerse a abordar cualquier malentendido o herida lo más rápido posible, hablando abiertamente y buscando la reconciliación.
Pueden crear una rutina donde, al final de cada día, discutan cualquier pequeño conflicto o malentendido y lo resuelvan antes de dormir. Esto evita que el rencor se acumule y que pequeños problemas se conviertan en grandes barreras en la relación.
5. Mantén viva la intimidad emocional y física
Explicación Detallada:
La intimidad en el matrimonio es un regalo de Dios que abarca tanto el aspecto emocional como el físico. Mantener viva esta intimidad es esencial para fortalecer el vínculo entre los esposos. Sin embargo, con el paso del tiempo, las responsabilidades diarias, las preocupaciones y las distracciones pueden enfriar esta conexión. Es fundamental que los esposos se esfuercen activamente por mantener y cultivar esta cercanía para que su relación se mantenga vibrante y saludable.
Versículo Clave:
“Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de tu vida fugaz que Él te ha dado debajo del sol; porque ésta es tu parte en la vida y en el trabajo con que te afanas debajo del sol” (Eclesiastés 9:9).
Este versículo nos recuerda que el disfrute mutuo en el matrimonio es parte del plan de Dios. Nos anima a valorar y disfrutar de la compañía de nuestro cónyuge en todos los aspectos de la vida, incluyendo la intimidad emocional y física.
Consejo Práctico:
Conéctense emocionalmente todos los días: Dedica tiempo cada día para hablar y escuchar a tu cónyuge. Pregúntale cómo se siente, cómo fue su día, y realmente escúchalo sin interrupciones. Este tipo de comunicación fortalece el vínculo emocional y les ayuda a entenderse mejor.
Mantén la chispa en la relación: No permitas que la rutina apague la pasión. Planeen citas regulares, sorpresas y gestos románticos, como dejar una nota de amor o preparar la comida favorita de tu pareja. Estos pequeños actos mantienen viva la conexión emocional y física.
Cultiva la intimidad física: La relación sexual en el matrimonio es una expresión de amor y unificación. No la vean como una mera obligación, sino como un tiempo sagrado para conectar y expresar su amor.
El apóstol Pablo habla sobre la importancia de la intimidad física en 1 Corintios 7:3-5, donde insta a los esposos a no privarse mutuamente, salvo por un tiempo consensuado para la oración, subrayando que la intimidad física es una parte vital del matrimonio.
Cuiden su salud emocional y física: Mantener una buena salud física y emocional también es importante para la intimidad. Ejercitarse juntos, comer de manera saludable, y apoyar el bienestar emocional del otro ayuda a mantener una relación física y emocionalmente íntima.
Aplicación en el Matrimonio:
Intimidad emocional: Tómense el tiempo para compartir sus pensamientos, sueños y temores. La intimidad emocional se nutre a través de la transparencia y la confianza mutua. La Biblia nos enseña en Proverbios 31:11 que “El corazón de su marido está en ella confiado.” Esta confianza es la base de una intimidad emocional profunda.
Intimidad física: Consideren la intimidad física como una expresión de amor y compromiso. Es un tiempo para acercarse y renovar su conexión. No permitan que el estrés o las distracciones les roben estos momentos importantes. Planifiquen su tiempo juntos para que sea significativo y satisfactorio.
Deciden establecer una "noche de citas" semanal, donde se desconectan de las preocupaciones diarias y se enfocan únicamente en disfrutar la compañía del otro. Al mismo tiempo, acuerdan hablar abiertamente sobre sus necesidades y deseos en cuanto a la intimidad física, buscando comprender y satisfacer al otro. Estos esfuerzos revitalizan su relación y reavivan el amor que los unió desde el principio.
Reflexión Final:
Mantener viva la intimidad emocional y física es un esfuerzo continuo que requiere dedicación, amor y paciencia. Al hacerlo, los esposos no solo fortalecen su relación, sino que también reflejan el amor de Dios, que es cercano y profundo. Esta intimidad no solo es un don para los cónyuges, sino también un testimonio poderoso para quienes los rodean sobre el diseño perfecto de Dios para el matrimonio.
Como se menciona en Proverbios 24:3-4:
Como se menciona en Proverbios 24:3-4:
“Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará.”
