La clave de la vida abundante
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Introducción
Introducción
Avisos previos:
Invitación a curso Intro a la Biblia II - Panorama del NT
Invitación a la lectura en 100 días.
Te quiero animar a que anotes
¿Qué tipo de vida has vivido los últimos 5, 10 o 20 años? Y no “cómo” ha sido tu vida (para no caer en pensar en las circunstancias). Que vida tu has vivido en los últimos…
¿Qué tipo de vida quieres vivir en 5, 10 o 20 años? Más allá de las circunstancias que nos toque a cada uno vivir ¿cómo vivirás esas circinstancias? ¿sobreviviendo? ¿sufriendo? ¿víctima? o ¿una vida abundante y dichosa?
La Biblia nos habla de esto con profunda sencillez. Nos presenta el camino para vivir una vida de deleite y gozo, junto con las decisiones que hay que tomar para vivir esa vida.
La vida abundante no es una vida espontánea. Dios quiere que cada uno de nosotros vivamos la vida que él quiere darnos, y por eso, hoy leeremos y reflexionaremos en un salmo.
Este salmo puede considerarse como SALMO PREFACIO, ya que viene a ser un resumen del contenido completo de todo Libro de los Salmos.
El deseo y propósito de su autor es enseñarnos el camino a la bienaventuranza y advertirnos de la destrucción segura que aguarda a los pecadores. Una suerte de texto clave sobre el cual sustenta su mensaje divino todo el conjunto de los demás Salmos. (C. H. SPURGEON)
La Biblia de las Américas (Salmo 1)
¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores,
2 sino que en la ley del SEÑOR está su deleite, y en su ley medita de día y de noche!
3 Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo,
y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera.
4 No así los impíos, que son como paja que se lleva el viento.
5 Por tanto, no se sostendrán los impíos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos.
6 Porque el SEÑOR conoce el camino de los justos, mas el camino de los impíos perecerá.
Querida Iglesia, esta mañana quiero compartir sobre este maravilloso salmo.
El salmo 1 es tremendamente significativo y profundo.
La gran mayoría de los Salmos son oraciones y cánticos inspiradas a Dios. Eran el libro de oraciones y alabanzas para el Israel del Antiguo Testamento. La vida de oración de Jesús estaba impregnada de ellos, de modo que los cantaba incluso mientras era traicionado (Mat. 26:30) y los oraba incluso mientras era crucificado (Sal. 22; 31:5). La vitalidad espiritual de los primeros cristianos estaba profundamente arraigada en ellos (Ef. 5:19; Col. 3:16). Así que cuanto más familiarizados estemos con los Salmos, más efectivas serán nuestras vidas en oración, en santidad, en plenitud, como veremos en esta serie.
Curiosamente, sin embargo, estas oraciones inspiradas comienzan con dos Salmos que no son oraciones, ni canciones, sino un consejo, una advertencia, pero al mismo tiempo una invitación para nosotros esta mañana.
Este salmo nos muestra —y quiero que reflexionemos en esto— que hay solo dos caminos, pero una sola vida es la que el Señor te ofrece.
Hay dos caminos: una vida sin Dios y otra con Dios.
Este es un reflejo de dos formas diferentes de cómo ser humano: está la persona que es como un árbol de la vida, que florece plantado junto a corrientes de aguas, y está la persona que es como la paja, que se la lleva el viento.
Quiero que veamos en este salmo cuáles son las características de la vida que Él nos quiere ofrecer, la vida que Él quiere que tú y yo vivamos. ¿Qué vida quieres vivir? No importa cuántos años tengas, si eres joven, adulto, anciano, hombre o mujer, casado, soltero o viudo, nada de eso importa. Dios ofrece una vida abundante a todo aquel que la quiera tomar.
Esta mañana, te invito a que, mientras reflexionamos en este salmo, abras tu mente y tu corazón para recibir lo que Dios te quiere ofrecer. Pero quiero que sepas algo: Dios te lo va a ofrecer, pero eres tú quien decide si lo tomas y lo incorporas a tu vida. Ya sea que hayas venido por primera, segunda vez, o lleves años asistiendo a la iglesia, esta es una oferta de Dios para ti. Es un regalo de vida, es la gracia que Él derrama y ofrece por medio de Jesús. ¿Lo quieres o no? Dependerá de ti.
Verso 1
Verso 1
¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la silla de los escarnecedores,
El poema inicia diciendo: "Bienaventurado es el hombre que...".
Pero, ¿qué significa eso de ser bienaventurado?
Bueno, cuando vemos la palabra "bienaventurado" es una palabra MUY expresiva. Es, de hecho, una palabra plural, ya que tiene que ver con la multiplicidad de bienaventuranzas que disfruta una persona bienaventurada.
puede estar traduciendo una de dos palabras hebreas diferentes. Está la palabra "barok", que describe a una persona que está experimentando el favor y la abundancia de Dios en su vida, y que usualmente se traduce como "bendito".
Pero el Salmo uno empieza con una palabra diferente: "ashrei". Esta palabra se refiere a lo que la gente dice de una persona que es "barok". Es una forma de expresar cuán deseable y bueno es cuando alguien experimenta la bendición de Dios. Es como decir: "¡Esa persona sí que tiene una buena vida!". Así que se podría traducir como: "Oh, ¡qué buena vida la del hombre!"
Es una expreción de júbilo, de alegría profunda, de gozo, de plenitud. La palabra bienaventurado es una expresión superlativa. Es una condición de bienevestar, de gozo, de paz, que no depende de las circunstancias temporales. No es una felicidad momentánea por algo externo, sino que es una condición interna, profunda y permanente. No es una risa superficial, sino una condición de plenitud, gozo y paz que supera las emociones momentáneas y que SOLO DIOS PUEDE DAR y que él QUIERE DARTE.
Esta vida bienaventurada es el resultado de tres decisiones que toma esta persona:
“no anda en el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores/burladores”
Observa que hay una progresión aquí: el hombre pasa de caminar a detenerse, a sentarse. Es una progresión del movimiento al estancamiento.
1.1- No anda en el consejo de los malvados / no sigue el consejo de los malvados (NVI)
1.1- No anda en el consejo de los malvados / no sigue el consejo de los malvados (NVI)
Esto es que no camina ni se mueve con el consejo de los malvados.
Esto significa que no anda en esas conversaciones ni relaciones que desvían.
El consejo de los malvados se refiere a un estilo de conversación, una forma de relacionarse que implica prestar oído a lo incorrecto. La persona justa, el bienaventurado, no se involucra en esas charlas. Como dijo el apóstol Pablo: “Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”. Esto es una ley; lo que hablas y comunicas puede corromper el alma si es corrupto.
Ahora te pregunto esta mañana, ¿en qué tipo de conversaciones has estado? ¿Qué consejos sigues? ¿Cuáles son tus palabras y en qué estás atento? Este pasaje nos dice que no debemos andar en esas conversaciones. Primera advertencia: ¿qué tipo de diálogos estás teniendo?. Te desafío a reflexionar sobre esto: ¿hay amistades que te están corrompiendo por el tipo de conversación o consejo que cultivan?
1.2- No se detiene en el camino de los pecadores
1.2- No se detiene en el camino de los pecadores
Observa la progresión: primero, camina; ahora, se detiene. Detenerse es un acto más profundo; ya no solo es andar ocasionalmente por un mal camino, sino detenerse en él, asentarse, echar raíces. Es un estilo de vida en el que ya no se trata de solo ir y venir, sino de detenerse y adoptar ese camino como propio.
1.3- Ni se sienta en la silla de los burladores
1.3- Ni se sienta en la silla de los burladores
Finalmente, el pasaje dice: ni se sienta en la silla de los blasfemos. Otras versiones lo traducen como "escarnecedores", que son aquellos que se burlan de las cosas sagradas.
Esta es una condición aún más grave: ya no es solo seguir o detenerse, sino sentarse y establecerse en un estilo de vida corrupto. El burlador se convierte en alguien que desprecia y ridiculiza lo sagrado de manera osada y temeraria.
Este es el proceso: primero sigues el consejo, luego te detienes en un estilo de vida, y finalmente te sientas, echas raíces y cultivas la blasfemia.
Entonces, la vida que Dios quiere darte no se puede recibir si estás en este proceso degradante. El pecado te arrastra y tiene una inercia hacia lo peor. Como vemos en la Biblia, la generación de Noé era continuamente malvada; el pecado degrada y arrastra al hombre cada vez más hacia el mal. También Pablo nos habla de esto en Romanos 2.
Así que esta es una invitación a meditar en cómo nuestras decisiones nos van moldeando poco a poco con el tiempo.
Lo que Dios te quiere ofrecer es una vida nueva, una nueva naturaleza. No es simplemente una "mejor versión de ti mismo", sino una vida completamente nueva. Jesús dijo: "El ladrón viene solo para robar, matar y destruir; pero yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia". Esta vida es mucho más que una vida biológica; es vida espiritual, vida que da vida a través del Espíritu Santo.
2. Sino que en la ley del SEÑOR está su deleite y en su ley medita de día y de noche!
2. Sino que en la ley del SEÑOR está su deleite y en su ley medita de día y de noche!
La palabra "ley" es el término hebreo "Torá", que significa enseñanza o sabiduría de Dios.
Esto no es un llamado a vivir bajo la ley o, en toras palabras, tratar de cumplir la ley para que Dios se apiade de ti y le agrades. Eso sería el estilo de los fariseos. Una religión basada en obras, que pesa como un yugo que oprime la existencia del ser humano.
El justo se deleita en la ley, No está bajo la Ley, sujeto a ella o sometido por ella a maldición o condenación; sino que simplemente está en la Ley, es decir, está con ella, está de su parte y la convierte en su norma de vida; se deleita en ella y medita en ella;
¿Por qué? Por que para quien ha sido justificado, la “Ley” es, ante todo, manifestación de Dios; es “la instrucción” con la que el Padre dirige al creyente. De la Ley, así concebida y vivida, puede decirse que es «la corriente de la vida que da fertilidad a la existencia humana para el bien, para desarrollar una actuación con éxito»
Salmo 19:7–14 (LBLA)
La ley del Señor es perfecta, que restaura el alma;
el testimonio del Señor es seguro, que hace sabio al sencillo.
Los preceptos del Señor son rectos, que alegran el corazón;
el mandamiento del Señor es puro, que alumbra los ojos.
El temor del Señor es limpio, que permanece para siempre;
los juicios del Señor son verdaderos, todos ellos justos;
deseables más que el oro; sí, más que mucho oro fino,
más dulces que la miel y que el destilar del panal.
Además, tu siervo es amonestado por ellos;
en guardarlos hay gran recompensa.
¿Quién puede discernir sus propios errores?
Absuélveme de los que me son ocultos.
Guarda también a tu siervo de pecados de soberbia;
que no se enseñoreen de mí.
Entonces seré íntegro,
y seré absuelto de gran transgresión.
Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti,
oh Señor, roca mía y redentor mío.
“Sino que en la ley del SEÑOR está su deleite”
“Sino que en la ley del SEÑOR está su deleite”
¡Qué maravillosa palabra: "deleitarse"!
Este deleite no es solo superficial; es un gozo profundo, una paz y consuelo que brota desde adentro. Este deleite no es por causa de lo que la palabra de Dios promete, sino por causa de que ES la Palabra de Dios. El que ama la Palabra de Dios, recibe consuelo, conforte, restauración, gozo, paz, luz, etc.
“ni la prosperidad, ni la adversidad, ni el mundo, ni el príncipe de este mundo puedan eliminarlo o destruirlo, porque se abre camino victoriosamente en medio de la pobreza, de la calumnia, de la cruz, de la muerte y el infierno. Y cuanto mayores y más intensas sean las adversidades, mayor es la intensidad con la que su luz brilla.” Martin Lutero
Cuanta santidad y profundidad espiritual experimentan aquellos que se deleitan en la Palabra de Dios. Cuando logras deleitarte en la Palabra, te das cuenta que cualquier otro distractor, es como comer comída insípida en comparación a un banquete variado...
¿Te deleitas en la ley del Señor?
¿En qué te alegras? ¿Qué te llena? ¿Dónde está tu gozo? ¿Qué anhelas? Solo te puedes deleitar en aquello que de verdad deseas.
¿Cuáles han sido tus deseos predominantes en el último mes? ¿Año? Los deseos son el térmometro del alma.
Gálatas 5:16-18, 22-25
Nueva Versión Internacional Capítulo 5
16 Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa. 17 Porque ésta desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu desea lo que es contrario a ella. Los dos se oponen entre sí, de modo que ustedes no pueden hacer lo que quieren. 18 Pero si los guía el Espíritu, no están bajo la ley.
Nueva Versión Internacional Capítulo 5
22 En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, 23 humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. 24 Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos. 25 Si el Espíritu nos da vida, andemos guiados por el Espíritu.
“y en su ley medita de día y de noche”
“y en su ley medita de día y de noche”
El pasaje también nos habla de meditar en ella día y noche, y aquí hay una conexión interesante, una simetría: cuanto más meditas en la ley, más te deleitas en ella. Y cuanto más te deleitas en ella, más meditas en ella.
Es un ciclo virtuoso, un principio espiritual que nos arrastra (positivamente) a profundizar cada vez más en la palabra de Dios. Esto es una seducción del Espíritu.
Ahora, esta palabra "meditar" es la palabra hebrea "haga". En otros casos se usa para describir el sonido de una paloma arrullando o de un oso gimiendo mientras mastica su comida.
Para los seres humanos, significa recitar las palabras de la Escritura en voz alta o en tu mente, como una manera de enfocar tu atención para que estas palabras se vuelvan parte de ti. La “meditación” no es acción exclusiva de la interioridad; el cuerpo participa en la “la meditación” de la Ley, que es susurro en los labios.
De este modo, la Palabra de Dios va impreg nando todos los poros del justo, hasta convertirse en algo propio, como si de una segunda naturaleza se tratara. La Ley es la gran e íntima compañera del camino de este creyente que ama a Dios.
Y ese tipo de meditación es el camino a la buena vida.
3 Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera.
3 Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera.
Entonces, al principio del poema había una forma de plantarse a sí mismo que llevaba a la ruina, pero a través de la meditación en la instrucción de Dios, puedes plantarte de una manera que dé vida.
No un árbol silvestre que crece al azar sino un árbol cuidadosamente “plantado”, escogido, considerado como propiedad privada, cultivado y protegido.
Junto a corrientes de aguas. No junto a “una corriente” sino a “muchas corrientes”, de modo que aun cuando una falle o se seque, siempre quede otra disponible. Los ríos del perdón y de la gracia, los ríos de la promesa y los ríos de la comunión con Cristo, son fuentes de provisión que no fallan nunca. El justo será “como árbol plantado junto a corrientes de aguas”:
Que da su fruto a su tiempo. No a destiempo. La persona que se deleita en la Palabra de Dios y recibe instrucción de ella, contará con todos los recursos de Dios para enfrentar las distintas temporadas de la vida y dar el fruto que Dios diseño para ti.
No vas a dar el fruto de tu esposo, ni el fruto del Pastor, ni nada de eso. Vas a dar el fruto que Dios diseñó de antemano.
¿Por qué? Porque Dios te creó con un propósito. Pero no vivirás ese propósito, ni darás el fruto, si vives como los pecadores.
Dar fruto es una característica esencial del hombre que posee la gracia, y su fruto será siempre en sazón.
Colosenses 1:10 (NVI) Para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo. Esto implica dar fruto en toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios
todo lo que hace, prospera. No debemos caer en el error de medir la bendición de Dios en términos materiales o económicos, sino en términos espirituales ya que....:
Romanos 8:28 (NVI)
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.
Y nota el lenguaje del Jardín del Edén: un árbol que crece junto a corrientes de agua, con abundante fruto, hojas que nunca marchitan. Es como ser un árbol de vida.
Cuando las personas meditan y viven conforme a la instrucción de Dios, empiezan a saborear la vida abundante para sí mismos y para los demás.
La sabiduría de Dios lleva a la buena vida, y así la primera parte del poema llega a su fin e inicia la segunda parte: "Pero los malos son como la paja que se lleva el viento".
Así que nota el contraste: un tipo de persona es como un árbol firmemente plantado, lleno de fruto, mientras el otro tipo de persona es como una cáscara de trigo vacía que se descascara y vuela.
4 No así los impíos, que son como paja que se lleva el viento. 5 Por tanto, no se sostendrán los impíos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos. 6 Porque el SEÑOR conoce el camino de los justos, mas el camino de los impíos perecerá.
4 No así los impíos, que son como paja que se lleva el viento. 5 Por tanto, no se sostendrán los impíos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos. 6 Porque el SEÑOR conoce el camino de los justos, mas el camino de los impíos perecerá.
. Recuerda: el que medita decide no detenerse en la senda de los pecadores, y eso ahora se contrasta con los malos, que no pueden permanecer de pie cuando Dios hace justicia.
Porque "Yahweh conoce el camino de los justos, pero el camino de los malos perecerá".
Y así terminamos donde comenzamos: eligiendo entre dos caminos, dos formas de ser humano que llevan a la vida floreciente o a la ruina marchita. Y la diferencia está en lo que meditas.
Sí, este poema y toda la instrucción de Dios están diseñados para una vida de meditación, de leer y volver a leer lentamente, permitiendo que guíe todas nuestras decisiones. Y el resultado es convertirnos en árboles de vida para los demás.
Conclusión
Conclusión
¿Cuál de estos dos grupos te describe a ti? ¿Qué camino estás transitando en tu vida? ¿Cuál de estas dos filosofías te define? Reflexiona, porque no puedes cosechar los resultados de una filosofía mientras vives de acuerdo a la otra. No, no es posible.
¿Eres uno de esos justos que no siguen el consejo de los impíos, sino que se deleitan en la ley del Señor día y noche? ¿Es la Palabra de Dios placentera para ti, guiando tu existencia? Cuando te apartas del camino, porque todos nos apartamos en algún momento, ¿regresas arrepentido y avergonzado, con fe en Dios? Si esto te describe, eres bienaventurado. Sí, eres una persona bienaventurada.
No conozco las circunstancias que atraviesas en este momento, pero si has creído en Cristo, nunca pienses que eres digno de lástima. No lo eres. Eres bendecido por Dios. Eres bendecido y lo serás por los siglos de los siglos. Como nos enseña Efesios 1:3: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Dios te escogió antes de la fundación del mundo para que fueras santo y sin mancha delante de Él, en amor, habiéndote predestinado para ser adoptado como hijo Suyo.” ¡Tú eres hijo de Dios!
Ahora bien, si Cristo no es tu Salvador, si nunca has llegado al punto de reconocer que eres un pecador que necesita urgentemente a Cristo, estás en graves problemas. Serás un desdichado que, aunque disfrutes momentos de felicidad, tras la muerte te espera un destino de miseria sin fin.
Pero no tiene que ser así. Hay esperanza para ti en el evangelio, esperanza de ser verdaderamente dichoso, pleno y satisfecho.
Permíteme aclarar algo antes de terminar. Debo aclararte que el mensaje del evangelio no es que debas esforzarte por vivir como el justo descrito en el Salmo 1 para ser salvo. No, el evangelio es algo muy diferente.
Ninguno de nosotros es ese hombre perfecto del Salmo 1. Solo Cristo lo es.
La buena noticia del evangelio es que Cristo vivió esa vida perfecta y sin pecado que nosotros nunca podríamos vivir. Él murió en la cruz, pagando por completo el precio de nuestros pecados. La esencia del evangelio no es que debemos vivir perfectamente para ser salvos, sino que Cristo ya vivió la vida perfecta en nuestro lugar y ahora nos ofrece esa perfección a través de la fe. Él pasó el examen por nosotros y lo hizo perfectamente.
Pero eso no es todo. Cristo promete transformar a quienes son suyos, enviando a su Espíritu para morar en ellos. El Espíritu de Dios se convierte en una fuente inagotable dentro de nosotros, como se describe en el Salmo 1. Todos los creyentes podemos disfrutar de la bienaventuranza de este salmo porque estamos en Cristo y porque el Espíritu de Dios nos capacita para vivir la vida del justo.
Si hoy estás sin Cristo, te exhorto a que no sigas transitando un camino que inevitablemente lleva a la destrucción. Dios te está llamando a que vengas a Él con arrepentimiento y fe. Aún estás a tiempo. Puedes comenzar a disfrutar de la vida bienaventurada que solo se encuentra en nuestro precioso y glorioso Señor Jesucristo.
