El Primer Martir Cristiano

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Introducción

En el libro de los Hechos vemos como ha crecido el rechazo contra el Cristianismo.
Primero, Pedro y Juan son arrestados y terminan en una celda en Jerusalén.
Luego, los doce apóstoles son arrestados y golpeados. Se les impone una prohibición absoluta de no predicar más acerca de Jesús y mucho menos anunciar que Jesús ha resucitado.
Cada vez va escalando más la violencia contra el pueblo cristiano.
Pero, lo que hoy vemos en Hechos 7:54-60 es el primer cristiano que muere a manos de aquellos que rechazan el cristianismo.
Es más, podríamos decir que en hechos 7:54-60 presenciamos una grave injusticia.
Lucas, el historiador, registra los detalles de lo que parece un ejecución sin el debido proceso de parte de los habitantes de Jerusalén.
Hoy veremos la primera vez que se derrama la sangre de un creyente en Jesús. Uno de nuestros padres en la fe muere por manos de los que odian el evangelio. Esta es su historia.
La víctima
Las acusaciones
La respuesta de Esteban
La respuesta de Jesús

La víctima

En Hechos 6:8 conocemos a la víctima de esta tragedia.
Hechos de los Apóstoles 6:8 NVI
8 Esteban, hombre lleno de la gracia y del poder de Dios, hacía grandes prodigios y señales milagrosas entre el pueblo.
Esteban era un judío de habla griega.
De hecho, lo conocimos en hechos 6:5 cuando la congregación lo presenta ante los apóstoles para ser parte del grupo de hombres “llenos de fe y del Espíritu Santo” que había sido elegido para servir en las mesas y así atender a las viudas de habla griega.
En Hechos 6:8 vemos que la mano de Dios está con su siervo Esteban.
La Biblia lo describe como lleno de gracia y del poder de Dios.
El poder de Dios estaba con él de tal manera que Dios lo usaba para obrar “grandes prodigios y señales milagrosas entre el pueblo.”
Dios estaba obrando milagros a través de Esteban para demostrar que él había sido enviado por Dios y que el mensaje que predicaba era verdadero.

Las acusaciones

Pero, los judíos están en su contra:
Hechos de los Apóstoles 6:9–10 NVI
9 Con él se pusieron a discutir ciertos individuos de la sinagoga llamada de los Libertos, donde había judíos de Cirene y de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia. 10 Como no podían hacer frente a la sabiduría ni al Espíritu con que hablaba Esteban,
En la sinagoga local, llamada de los Libertos”, había judíos del Norte de África y del occidente.
Seguramente es una sinagoga compuesta por personas que habían sido esclavos y habían podido comprar su libertad.
La Biblia dice que ellos no podían “hacer frente a la sabiduría ni al Espíritu con que halaba Esteban”.
Claro que no podían, la mano de Dios estaba con Esteban.
Mientras que Esteban hablaba la palabra de Dios era Dios hablando por su siervo.
Es por eso que valoramos tanto el momento de la predicación de la Palabra de Dios porque cuando el predicador es fiel al texto escrito, y lo interpreta de acuerdo a la intención original del autor, cuando habla es como si Dios mismo estuviera anunciando su mensaje a los oyentes.
Ninguno de estos hombres pueden presentar un argumento contra Esteban que él no pueda contestar. Así que recurren a artimañas clandestinas:
Hechos de los Apóstoles 6:11–14 NVI
11 instigaron a unos hombres a decir: «Hemos oído a Esteban blasfemar contra Moisés y contra Dios.» 12 Agitaron al pueblo, a los ancianos y a los maestros de la ley. Se apoderaron de Esteban y lo llevaron ante el Consejo. 13 Presentaron testigos falsos, que declararon: «Este hombre no deja de hablar contra este lugar santo y contra la ley. 14 Le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar y cambiará las tradiciones que nos dejó Moisés.»
Lo mismo que hicieron con Jesús de Nazaret ahora lo hacen con su siervo Esteban - traen testigos falsos para levantar acusaciones falsas contra Esteban.
Las acusaciones falsas que levantan contra Esteban son:
Esteban habla en contra del templo. Es más, Esteban dice que Jesús va a destruir el templo.
Esteban habla en contra de la ley y las tradiciones de Moisés.
Estas acusaciones eran completamente falsas porque en ningún momento había hablado Esteban en contra del templo de Jerusalén ni tampoco en contra de la ley de Moisés.
Las acusaciones son completamente falsas pero ha varios testigos en contra de Esteban.
Es el testimonio de varios en contra de Esteban.
Pero no olvidemos que Dios está con su siervo. Es por eso que leemos:
Hechos de los Apóstoles 6:15 NVI
15 Todos los que estaban sentados en el Consejo fijaron la mirada en Esteban y vieron que su rostro se parecía al de un ángel.

La respuesta de Esteban

El sumo sacerdote, seguramente Caifás (el mismo que juzgó a Jesús), le pregunta a Esteban:
Hechos de los Apóstoles 7:1 NVI
1 —¿Son ciertas estas acusaciones?—le preguntó el sumo sacerdote.
A partir de este momento, Esteban lleno de fe, lleno del Espíritu Santo, lleno de sabiduría presenta un discurso.
Esteban no va a defenderse de las acusaciones.
Más bien, va a dar un discurso, el más largo que aparece en el libro de los Hechos, y va a demostrar:
Dios no vive en un templo - Dios es omnipresente y está en todo lugar.
Israel desde el principio ha rechazado a los mensajeros de Dios así como ellos rechazaron a Jesús.
Esteban se apoya en el Antiguo Testamento y presenta como evidencia a Abraham, a José y Jacob, a Moisés, a David y Salomón, y todos los profetas.
Abraham fue llamada por Dios antes de estar en la tierra prometida.
Hechos de los Apóstoles 7:2–4 NVI
2 Él contestó: —Hermanos y padres, ¡escúchenme! El Dios de la gloria se apareció a nuestro padre Abraham cuando éste aún vivía en Mesopotamia, antes de radicarse en Jarán. 3 “Deja tu tierra y a tus parientes—le dijo Dios—, y ve a la tierra que yo te mostraré.” 4 »Entonces salió de la tierra de los caldeos y se estableció en Jarán. Desde allí, después de la muerte de su padre, Dios lo trasladó a esta tierra donde ustedes viven ahora.
Siendo Abraham un hombre alejado de Dios, Dios irrumpió en su vida transformó su vida dándole una promesa que en su simiente serían benditas todas las naciones de la tierra.
José fue rechazado por sus propios hermanos al punto de ser vendido como esclavo.
Hechos de los Apóstoles 7:9–10 NVI
9 »Por envidia los patriarcas vendieron a José como esclavo, quien fue llevado a Egipto; pero Dios estaba con él 10 y lo libró de todas sus desgracias. Le dio sabiduría para ganarse el favor del faraón, rey de Egipto, que lo nombró gobernador del país y del palacio real.
Todos los judíos que acusaban falsamente a Esteban descendían de uno de estos patriarcas que habían vendido a su hermano menor.
Pero Dios se encargó de guardar a su siervo José y no permitió que la maldad destruyera su vida.
Es más, lo que sus hermanos malvados planearon para destruir a José Dios lo usó para salvarlos de morir de hambre.
Hechos de los Apóstoles 7:11–13 NVI
11 »Hubo entonces un hambre que azotó a todo Egipto y a Canaán, causando mucho sufrimiento, y nuestros antepasados no encontraban alimentos. 12 Al enterarse Jacob de que había comida en Egipto, mandó allá a nuestros antepasados en una primera visita. 13 En la segunda, José se dio a conocer a sus hermanos, y el faraón supo del origen de José.
Dios estuvo con Moisés aunque había sido criado por la hija de Faraón fuera de la tierra prometida. Es más, lo usó para rescatar a su pueblo de la esclavitud.
Hechos de los Apóstoles 7:33–34 NVI
33 »Le dijo el Señor: “Quítate las sandalias, porque estás pisando tierra santa. 34 Ciertamente he visto la opresión que sufre mi pueblo en Egipto. Los he escuchado quejarse, así que he descendido para librarlos. Ahora ven y te enviaré de vuelta a Egipto.”
Lo más triste de la historia de Moisés es que aunque Dios lo había enviado para rescatar a los hebreos de la esclavitud, ellos lo rechazaron una y otra vez.
Hechos de los Apóstoles 7:35–36 NVI
35 »A este mismo Moisés, a quien habían rechazado diciéndole: “¿Y quién te nombró gobernante y juez?”, Dios lo envió para ser gobernante y libertador, mediante el poder del ángel que se le apareció en la zarza. 36 Él los sacó de Egipto haciendo prodigios y señales milagrosas tanto en la tierra de Egipto como en el Mar Rojo, y en el desierto durante cuarenta años.
Hechos de los Apóstoles 7:39–40 NVI
39 »Nuestros antepasados no quisieron obedecerlo a él, sino que lo rechazaron. Lo que realmente deseaban era volver a Egipto, 40 por lo cual le dijeron a Aarón: “Tienes que hacernos dioses que vayan delante de nosotros, porque a ese Moisés que nos sacó de Egipto, ¡no sabemos qué pudo haberle pasado!”
En esto los hebreos estaban rechazando a aquel que Dio habría enviado para librarlos de su sufrimiento.
Tanto se rebelaron contra Moisés y contra a aquel que lo envió que empezaron a adorar ídolos.
Hechos de los Apóstoles 7:41 NVI
41 »Entonces se hicieron un ídolo en forma de becerro. Le ofrecieron sacrificios y tuvieron fiesta en honor de la obra de sus manos.
Sin embargo Dios tuvo misericordia de los hebreos y les permitió establecerse como nación y surgió la monarquía.
Entre sus reyes surge el gran rey David quien había propuesto en su corazón construir un templo para Dios.
Hechos de los Apóstoles 7:45–46 NVI
45 Después de haber recibido el tabernáculo, lo trajeron consigo bajo el mando de Josué, cuando conquistaron la tierra de las naciones que Dios expulsó de la presencia de ellos. Allí permaneció hasta el tiempo de David, 46 quien disfrutó del favor de Dios y pidió que le permitiera proveer una morada para el Dios de Jacob.
Pero, Dios no le permitió a David construir el templo. Se lo permitió a Salomón - pero Dios habló por medio del profeta Isaías acerca de los que pretenden hacer un templo para que habite Dios:
Hechos de los Apóstoles 7:48–50 NVI
48 »Sin embargo, el Altísimo no habita en casas construidas por manos humanas. Como dice el profeta: 49 »“El cielo es mi trono, y la tierra, el estrado de mis pies. ¿Qué clase de casa me construirán? —dice el Señor—. ¿O qué lugar de descanso? 50 ¿No es mi mano la que ha hecho todas estas cosas?”
Dios no puede ser contenido por un edificio.
La presencia de Dios no puede ser encerrada entre cuatro paredes.
Dios es tan grande, tan maravilloso que nada de este mundo creado lo puede contener.
El hacedor de todas las cosas no puede ser contenido dentro de algo hecho por seres mortales.
Esteban, lleno del Espíritu, con la mano de Dios sobre él, el acusado - ahora les devuelve la jugada y es ahora él el que los confronta y descubre el pecado de los que lo acusan falsamente.
Hechos de los Apóstoles 7:51–53 NVI
51 »¡Tercos, duros de corazón y torpes de oídos! Ustedes son iguales que sus antepasados: ¡Siempre resisten al Espíritu Santo! 52 ¿A cuál de los profetas no persiguieron sus antepasados? Ellos mataron a los que de antemano anunciaron la venida del Justo, y ahora a éste lo han traicionado y asesinado 53 ustedes, que recibieron la ley promulgada por medio de ángeles y no la han obedecido.
Esteban les recuerda que ellos no son diferentes a los hebreos que rechazaron a Moisés.
Ellos no son diferentes a los que hicieron ídolos en lugar de adorar al Dios que los rescató de Egipto.
Ellos son iguales a aquellos hermanos malvados que vendieron a su propio hermano como esclavo.
Ellos han convertido al templo en un ídolo en lugar de adorar al único y verdadero Dios.
Ellos demuestran que son ciegos porque cuando vino el Mesías le dieron la espalda, lo acusaron falsamente, y lo crucificaron.
Aunque creen ser gente integra, están aquí acusándolo falsamente, según celosos de la ley de Dios pero quebrantando los mandamientos.
Deuteronomio 5:20 NVI
20 »ni des falso testimonio en contra de tu prójimo.

La respuesta de Jesús

¿Cómo responden los oyentes?
Al escuchar semejante discurso era para que ellos fueran redarguidos, que doblaran sus rodillas y confesaran su falta.
Era para que confesaran ser testigos falsos, que realmente vivieran la ley de Dios, que realmente caminaran con honestidad.
Pero, hicieron odo lo contrario:
Hechos de los Apóstoles 7:54 NVI
54 Al oír esto, rechinando los dientes montaron en cólera contra él.
Miraron a Esteban con odio.
Miraron a Esteban con completo desprecio.
Completamente cegados por su odio por Esteban:
Hechos de los Apóstoles 7:57–58 NVI
57 Entonces ellos, gritando a voz en cuello, se taparon los oídos y todos a una se abalanzaron sobre él, 58 lo sacaron a empellones fuera de la ciudad y comenzaron a apedrearlo. Los acusadores le encargaron sus mantos a un joven llamado Saulo.
Es como si fueran hombres poseídos por Satanás.
Actúan como gente desquiciada, controladas por su odio, asesinos descontrolados, se avientan sobre el siervo de Dios, lo lo jalonean, lo sacan de la ciudad y comienzan a apedrarlo.
Lo desnudaron al llegar al lugar donde lo van a ejecutar.
Allí aparece un joven, Saulo, un judío respetable miembro del Sanhedrín, quien aprueba el crimen que están por cometer.
En esos momentos aun este joven se convierte en un vil cómplice del asesinato de Esteban.
Saulo, al igual que todos ellos, culpable del asesinato de un hombre inocente.
Pero, veamos al hombre de Dios:
En los últimos momentos de su vida, en los últimos segundos que le restan en este mundo:
Hechos de los Apóstoles 7:59–60 NVI
59 Mientras lo apedreaban, Esteban oraba. —Señor Jesús—decía—, recibe mi espíritu. 60 Luego cayó de rodillas y gritó: —¡Señor, no les tomes en cuenta este pecado! Cuando hubo dicho esto, murió.
¡Qué fortaleza!
¡Qué esperanza!
¡Qué fe!
…ora lo mismo que oró Jesús cuando lo crucificaban.
…en la vida, Esteban vivió como Jesús, y ahora en su muerte, entrega su vida al igual que su amado Salvador Jesús.
Me pregunto, ¿qué fue lo que fortaleció a Esteban a morir de esta manera?
¿Qué fue lo que le dio paz en medio de tanto dolor, en medio de tanto desprecio, en medio de la agonía de la muerte?
¿Qué fue lo que lo fortaleció para orar por los que lo apedreaban?
Hechos de los Apóstoles 7:55–56 NVI
55 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo y vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios. 56 —¡Veo el cielo abierto—exclamó—, y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios!
¿Qué es lo que mira Esteban?
Esteban mira a Jesús de pie a la derecha de Dios.
Vean la diferencia con Marcos 16:19.
Marcos 16:19 NVI
19 Después de hablar con ellos, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios.
Pero aquí Lucas escribe que Esteban exclamó diciendo que miraba a la gloria de Dios y a Jesús de pie, no sentado, de pie, a la derecha de Dios.
…es como si Jesús estuviera de pie preparado para recibir a su hijo Esteban quien había sido fiel hasta la muerte y ahora estaba entrando en su reposo eterno.
Mientras que los hombres de la tierra cometían el pecado de asesinato, de odio, de falsos testigos - Jesús en el cielo se puso de pie para recibir a su hijo y seguramente decir:
Mateo 25:23 NVI
23 Su señor le respondió: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en lo poco; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!”
Mateo 25:23 NBLA
23 »Su señor le dijo: “Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”.
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