CRISTO ES PREDICADO

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1. INTRODUCCIÓN

Salmo 104:33–34 RVR60
A Jehová cantaré en mi vida; A mi Dios cantaré salmos mientras viva. Dulce será mi meditación en él; Yo me regocijaré en Jehová.
Estamos iniciando hoy una serie sobre El Gozo Cristiano, y nuestro libro base será la Carta del Apóstol a los Filipenses durante el mes de Setiembre.
Cuando el Espíritu Santo está en nosotros nos llena de gozo. Un gozo que nos hace alabar al Señor, un gozo que nos llena de emoción y denuedo cuando compartimos la Palabra de Dios, un gozo que nos colma de satisfacción cuando servimos a nuestro prójimo que está pasando necesidad.
Pero también el mismo gozo nos da serenidad y quietud en medio de las dificultades, en medio de la enfermedad, cuando nos quedamos repentinamente sin trabajo.
Parece una completa contradicción hablar de gozo en medio de la dificultad, ¿verdad? Entonces, ¿de qué clase de gozo estamos hablando? No es lo que escuchamos en las fiestas o reuniones sociales o fiestas grandes: “vamos a gozarrr!” ¿Será ese mismo tipo de gozo?
Un Diccionario bíblico define que “el gozo es una emoción que se identifica con un sentimiento de plenitud y de satisfacción. Es el resultado de una experiencia de felicidad por el cumplimiento de lo esperado o anhelado. El gozo pertenece al centro del mensaje bíblico y va siempre asociado a la experiencia de la salvación.
También nos dice que Dios se deleita y se complace en cumplimiento de su buena voluntad y en la práctica de la justicia. Dios se alegra del bienestar de su pueblo, lo que es motivo de alegría para ellos. Es un gozo mutuo, tal como se refleja en el pasaje del libro de los Salmos.
Ese es el tipo de gozo que estamos hablando, pues no hay nada en la tierra que llene más al ser humano, que el gozo de su salvación. Esa sensación permanente de bienestar.

2. LA CARTA A LOS FILIPENSES

Filipos era una ciudad griega importante de la región occidental de Macedonia. Pablo tenía un afecto paternal hacia la iglesia que se formó en Filipos, pues él fue el instrumento escogido por Dios para plantarla. Fue la primera comunidad cristiana de Europa, fundada en el año 52 d.C.
Hay 4 detalles importantes de esta Iglesia que Pablo había establecido.
1) Dios lo llamó en visión a predicar el Evangelio en la ciudad de Filipos: Un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos (Hch. 16:9).
2) La primera persona que creyó y fue bautizada fue Lidia una mujer griega, de la ciudad de Tiatira. Al inicio fué sólo ella y su familia. Si no se ve mucho fruto al principio, quizás está madurando para rendir después más.
Hechos de los Apóstoles 16:14–15 RVR60
Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos.
3) En Filipos sufrió graves aflicciones, fue azotado y encarcelado, y librado por un gran terremoto; con todo, no perdió por eso su afecto hacia dicha ciudad. Nunca debemos amar menos a nuestros amigos, por el hecho de que nuestros enemigos nos traten peor.
4) La iglesia de Filipos establecida en la casa de Lidia fue con personas de cultura griega, y creció después hasta llegar a ser una floreciente comunidad; en particular, los hermanos de allí se portaron muy amablemente con Pablo, pues él expresa su reconocimiento por la generosidad de los hermanos de Filipos.
Por tanto, habiéndoles engendrado mediante el Evangelio, estaba deseoso de criarlos y nutrirlos con el mismo Evangelio, y les escribe desde su tiempo en prisión domiciliaria en Roma, mientras esperaba su juicio ante Nerón. En aquel tiempo escribió otras tres: Efesios, Colosenses y Filemón. Las cuatro cartas se denominan las “cartas de la prisión”. La fecha más probable es hacia el final de este período, el 61 o 62.
A diferencia de otros casos, esta epístola no tenía como motivo corregir una crisis en el seno de la iglesia. Esta carta es el mensaje de un pastor a su grey.

3. SIERVOS DE JESUCRISTO

Ahora empezaremos a escudriñar el capítulo 1 de Filipenses, y buscaremos su aplicación a nuestras vidas en el siglo 21.
Filipenses 1:1–2 RVR60
Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
El más alto honor del gran apóstol y de su colaborador Timoteo, dos eminentes ministros de Dios, es ser los siervos de Jesucristo; no los amos de las iglesias, sino los esclavos de Cristo. Tristemente hoy muchos se hacen llamar “apóstoles”.
La carta va dirigida a todos los santos, al más notable o al más sencillo, incluso a los más débiles, a los más pobres y a los de menores dones. Cristo no hace diferencia; el rico y el pobre se encuentran por igual en Él: “santos en Cristo Jesús”. Fuera de Cristo, los mayores santos aparecerían como los más perdidos pecadores, indignos de comparecer ante la presencia de Dios.
La gracia y la paz de Cristo son el fundamento y la motivación para la fidelidad de Pablo y están estrechamente relacionadas con gran parte de su exhortación.

4. INTERCESIÓN POR LOS SANTOS

Filipenses 1:3–5 RVR60
Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros,siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros,por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora;
La mejor memoria que podemos hacer de nuestros amigos es recordarlos ante el trono de la gracia, cuando oramos por ellos intercediendo por sus necesidades y sus luchas. Mucho más cuando vemos la cooperación que los hermanos han manifestado en extender el evangelio, ya sea entregando un pequeño tratado, invitando a otras personas a sus casas para que escuchen el mensaje de salvación cuando el siervo de Dios va llevando la Palabra.

5. CONFIANZA PLENA

Filipenses 1:6 NVI
Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús.
Este verso nos debe llenar de toda confianza en que, el Espíritu Santo quien nos convenció de pecado (Juan 16:8) y nos condujo al arrepentimiento (Hechos 2:37), Él mismo ha de guardarnos libre del mal (Gál. 5:22-23). Él es nuestro maestro y nos guía a toda la verdad (Juan 16:13). Lo más conmovedor es que estamos en las manos de Jesús (Juan 10:27-28).
Este pasaje nos da confianza de que, cuando compartimos el evangelio con alguien, el Señor mismo hará germinar la semilla plantada (1 Cor. 3:6-7) y esta persona llegará a producir fruto. Solo debemos tener paciencia, y seguir orando por aquellos que sinceramente aceptaron a Cristo, hasta que el Señor venga por su Iglesia, es decir el Dia de Jesucristo.
Filipenses 1:7–11 NVI
Es justo que yo piense así de todos ustedes porque los llevo en el corazón; pues, ya sea que me encuentre preso o defendiendo y confirmando el evangelio, todos ustedes participan conmigo de la gracia que Dios me ha dado. Dios es testigo de cuánto los quiero a todos con el entrañable amor de Cristo Jesús. Esto es lo que pido en oración: que el amor de ustedes abunde cada vez más en conocimiento y en buen juicio, para que disciernan lo que es mejor, y sean puros e irreprochables para el día de Cristo, llenos del fruto de justicia que se produce por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.
Los creyentes de Filipos habían sido testigos de las prisiones y dificultades de Pablo y Silas, y ellos les apoyaron en tales ocasiones.
Por ello, el amor del apóstol Pablo por sus discípulos es palpable en los siguientes versos, orando para que ellos lleguen a un conocimiento pleno de la voluntad de Dios, para que puedan percibir, discernir o descubrir lo mejor, lo que más vale para su crecimiento spiritual, desechando toda obra mala.
De ese modo los creyentes pueden estar irreprensibles para cuando el Señor venga por los suyos (1 Ts. 4:15, 16).

6. PRISIONERO POR CRISTO

Filipenses 1:12–14 RVR60
Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio,de tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás.Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor.
Para la época en que el apóstol fuese llevado de Cesarea a Roma, y puesto en una prisión domiciliaria, y siendo encadenado a un soldado romano de la guardia pretoriana en Roma, él ya había sobrevivido a múltiples castigos, apedreamiento, naufragio en el mar, en muchos peligros, en trabajo, fatiga y muchos desvelos, en hambre y desnudez. (2 Cor. 11:23-28). Pero todo eso en vez de desalentar su glorioso ministerio llevando el mensaje de Cristo, fue más bien un poderoso testimonio de resiliencia, perseverancia, bajo la guía del Espíritu Santo.
La guardia pretoriana era una legión de 9 mil soldados de élite, especialmente encargados de proteger el emperador y sus intereses. Al parecer, el caso de Pablo tenía una alta prioridad para Nerón, pues el apóstol encarcelado estaba siendo vigilado las veinticuatro horas del día por la élite imperial. Una cadena de 18 pulgadas conectaba el grillete en su muñeca al del guardia romano. Sin embargo, no se trataba del mismo guardia todo el día, ni todos los días. Los soldados tenían turnos de seis horas. Eso significa que, durante casi dos años, Pablo entró en contacto con varios soldados imperiales, cada día eran diferentes y tenía a su disposición a cada uno durante seis horas. ¡Y les predicaba de Cristo!
Esta palabra se extendió por toda la guardia. Con el tiempo, una cosa asombrosa comenzó a suceder. Dios comenzó a otorgar a estos soldados arrepentimiento y la fe en Cristo, uno por uno. Tanto así que Pablo pudo cerrar la carta a los Filipenses, en el capítulo 4 versículo 22, diciendo: "Todos los santos os saludan, especialmente los de la casa de César". Una multitud de guardias, cada uno por seis horas, durante los dos últimos años, escucharon el evangelio.
El Señor obró a través de circunstancias, que para la mayoría habrían sido vistas como un obstáculo para el ministerio de Pablo, para avanzar su ministerio. Y en tales circunstancias de adversidad, su respuesta no era de quejarse, culpar a Dios, o hundirse en el descontento y la depresión.
Al ver ese testimonio de Pablo, los hermanos de la iglesia en Roma y de otras regiones, que lo visitaban, se atrevieron mucho más a hablar la palabra sin temor.
Lo mismo nosotros debemos aprender a recibir cualquier prueba como una oportunidad enviada directamente de Dios para que el evangelio de Cristo sea conocido.

7. PARA MI EL VIVIR ES CRISTO

Filipenses 1:15–18 RVR60
Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad. Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones; pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio. ¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún.
Pablo padecía también por parte de falsos amigos, lo cual era más triste, pero tampoco esto le detenía. Estos versículos son prueba evidente de la extraordinaria magnanimidad y pureza de intención del apóstol.
Éste es un fenómeno que se ha dado en todas las épocas de la Iglesia. Van a aparecer predicadores, llenos de envidia, que van a tratar de brillar ellos mismos con el intento de mostrar que un siervo fiel, como Pablo, no es el único predicador dotado de las mejores cualidades para ese ministerio.
En cambio, respecto a Pablo, había también quienes predicaban el Evangelio de buena voluntad, con rectitud de intención y de buen grado, por amor a Cristo y por amor, también, al apóstol, sintiéndose santamente orgullosos de ser sus colaboradores en la misma viña del Señor.
¿Como estas tu colaborando con la obra de Cristo? Lo que debe interesar es que Cristo sea predicado y, que se predique de forma correcta el Evangelio.
Filipenses 1:19–21 RVR60
Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación, conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte. Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.
En este notable pasaje, el apóstol se somete a la voluntad de Dios, pues su interés último está cifrado en que Cristo sea glorificado en su cuerpo, ya sea por vida o por muerte, como lo va a explicar a continuación. Lo mismo si la sentencia es de liberación como de condenación, Cristo será magnificadoen Pablo, si Pablo magnifica a Cristo, no sintiéndose avergonzado de sufrir por Él, sino lleno de audacia santa para confesarle delante de los hombres.
Luego en los versos 22 al 26 el apóstol Pablo es consciente de su influencia para la extensión del evangelio, sobre todo para afianzar a los creyentes. Y por eso también está dispuesto a permanecer, “para vuestro provecho y gozo de la fe”.
Al final Dios es soberano. Dios tiene un propósito con cada uno de nosotros, y solo partiremos cuando ese propósito haya sido cumplido.

8. ESTAR FIRMES EN UN MISMO ESPÍRITU

Filipenses 1:27–30 RVR60
Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio, y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación; y esto de Dios. Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él, teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís que hay en mí.
El apóstol Pablo termina el capítulo con una exhortación a la perseverancia, bien fundados en la unidad de la iglesia, en la humildad personal y en el denuedo para pelear conjuntamente y con fidelidad el buen combate.
Esta frase “en nada intimidados por lo que se oponen” debe sonar fuerte para todos nosotros, a quienes nos han alcanzado los fines de los tiempos, donde se han levantado falsas doctrinas, falsos maestros, promotores de destructivas ideologías que atacan frontalmente la familia. El Espíritu Santo nos ha de llevar triunfantes en Cristo.
2 Corintios 2:14–17 RVR60
Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden;a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente?Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo.

CONCLUSIÓN

En este primer capitulo de Filipenses hemos aprendido que:
Hemos sido llamados los siervos de Jesucristo, para servir a su Iglesia, y no servirnos a nosotros mismos.
Estemos orando los unos por los otros, intercediendo por sus necesidades y sus luchas.
Nos toca sembrar la palabra, la cual a su tiempo ha de germinar, porque el crecimiento lo da Dios.
Solo debemos tener paciencia, y seguir orando por aquellos que sinceramente aceptaron a Cristo.
Tengamos presente que si pasamos por alguna dificultad, miremos como una oportunidad enviada para testificar de Cristo, sin desalentarnos.
En el siglo presente vamos a enfrentar cada vez mas falsas doctrinas, falsos maestros, promotores de destructivas ideologías, que atacan frontalmente a la familia.
Que ese sentir en el corazón de Pablo y nuestros hermanos creyentes del primer siglo, sea un ejemplo para nosotros en este siglo 21. Aún hay muchos a quienes alcanzar, a quienes el Evangelio es olor grato; sin estar intimidados por aquellos que se pierden.
Queda una pregunta final. ¿Te suena esto raro o extraño todo esto? Aquel que ha sido lleno del Espíritu Santo tiene en su corazón el anhelo de compartir el mensaje de salvación a los que le rodean.
Si nada de esto está ocurriendo en nuestra vida, es el momento de preguntarnos: ¿realmente le hemos entregado nuestra vida a Cristo? Es el momento de examinar nuestro corazón y volvernos a Cristo.
Juan 6:37 RVR60
Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.
OREMOS
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