PASANDO POR ALTO EL PECADO DE LA MURMURACIÓN
Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 11,675 viewsNotes
Transcript
INTRODUCCIÓN:
INTRODUCCIÓN:
Buen día amados hermanos, el Señor en Su bendita gracia les bendiga en esta mañana. Es para mí muy grato poder estar aquí nuevamente con ustedes, para poder compartir una enseñanza hoy. Le sigo dando gracias a Dios que le place usar a este hombre débil como yo para enseñar Su Palabra que tiene el poder de transformar la vida de cualquiera de nosotros.
Quiero empezar hoy hablando con estas dos frases que encontré:
«Si te vienen a decir que alguno ha hablado mal de ti, no te embaraces en negar lo que ha dicho; responde solamente que no sabe todos tus otros vicios, y que de conocerlos hubiera hablado mucho más» (Epícteto).
«Ciertas personas son malas únicamente por necesidad de hablar. Su palabra, conversación en la sala, habladuría en la antecámara, es como esas chimeneas que consumen pronto la leña; necesitan mucho combustible y el combustible es el prójimo» (Víctor Hugo).
Ahora, tal vez se pregunten, por qué estoy citando esas frases. Pues bien, el propósito es poder hablar del tema que el Señor me ha inquietado no solo en esta última semana, si no también en los últimos meses a hablar hoy a Su iglesia. Y es el tema de la murmuración, el chisme, la no confrontación junto con sus implicaciones, consecuencias y otros puntos más que veremos hoy.
El título a la enseñanza de hoy es PASANDO POR ALTO EL PECADO DE LA MURMURACIÓN, y para ello vamos a mirar el origen de este tema en el AT, con una historia muy importante que quiero que leamos todos. De esta historia vamos a hablar de varios versículos y temas importantes que la biblia nos habla para que, en Su soberana voluntad, quiera Dios ayudarnos a todos, empezando por mí, que en adelante tengamos cuidado de seguir cometiendo lo mismo.
Vamos a la lectura, acompáñenme a Ex 15.22-27:
Éxodo 15:22–27 (NBLA)
22 Moisés hizo partir a Israel del Mar Rojo, y salieron hacia el desierto de Shur. Anduvieron tres días en el desierto y no encontraron agua. 23 Cuando llegaron a Mara no pudieron beber las aguas de Mara porque eran amargas. Por tanto al lugar le pusieron el nombre de Mara. 24 El pueblo murmuró contra Moisés diciendo: «¿Qué beberemos?»
25 Entonces Moisés clamó al Señor, y el Señor le mostró un árbol. Él lo echó en las aguas, y las aguas se volvieron dulces. Y Dios les dio allí un estatuto y una ordenanza, y allí los puso a prueba. 26 Y Dios les dijo: «Si escuchas atentamente la voz del Señor tu Dios, y haces lo que es recto ante Sus ojos, y escuchas Sus mandamientos, y guardas todos Sus estatutos, no te enviaré ninguna de las enfermedades que envié sobre los egipcios. Porque Yo, el Señor, soy tu sanador». 27 Entonces llegaron a Elim, donde había doce fuentes de agua y setenta palmeras, y acamparon allí junto a las aguas.
Les doy un poco de contexto para entender mejor la historia que acabamos de leer. El pueblo de Israel acaba de ser liberado de los 430 años de esclavitud en Egipto. Ellos han salido luego de varias confrontaciones con el Faraon pidiendo la liberación de Israel a través de Moisés y Aarón. Luego de 10 poderosas plagas logran salir y al llegar al mar rojo se ven con la primera dificultad donde Dios con Su mano poderosa los hace atravesar este mar, durante toda la noche hasta rayar el alba, como si fuera por tierra seca. Ellos logran salir con vida, miles de hombres de los soldados de Egipto mueren y desde el inicio del capítulo 15 el pueblo trae un cántico maravilloso de quién es Dios, Sus atributos, Sus prodigios y la manera en que Él les ama preservando Su pacto para con ellos. Pero, lamentablemente, ellos después de 3 días como vemos, empezaron a quejarse contra Moisés y contra Dios de que no tenían agua dulce para beber. Finalmente Dios obra milagrosamente y satisface su necesidad y queja.
Ahora, con esta historia, quiero empezar a hablar sobre la necesidad de que tengamos cuidado sobre este pecado que es tan sutil y que muchas veces nosotros lo tenemos como inadvertido. Es algo silencioso, aunque en el fondo nuestra conciencia y el Espíritu Santo nos dice que no esta bien.
Bueno, ahora uno piensa, ok, solo fue esta vez que el pueblo de Israel murmuro contra Moisés y contra Dios, pero realmente no fue así. Vamos a leer otros pasajes del AT sobre esto y luego vamos a desarrollar los puntos de nuestra enseñanza.
Empecemos con Ex 16 1-12
Éxodo 16:1–12 (NBLA)
1 Partieron de Elim, y toda la congregación de los israelitas llegó al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, el día 15 del segundo mes después de su salida de la tierra de Egipto. 2 Y toda la congregación de los israelitas murmuró contra Moisés y contra Aarón en el desierto. 3 Los israelitas les decían: «Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en la tierra de Egipto cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos. Pues nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud». 4 Entonces el Señor dijo a Moisés: «Yo haré llover pan del cielo para ustedes. El pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de cada día, para ponerlos a prueba si andan o no en Mi ley.
5 »Y en el sexto día, cuando preparen lo que traigan, la porción será el doble de lo que recogen diariamente» 6 Entonces Moisés y Aarón dijeron a todos los israelitas: «A la tarde sabrán que el Señor los ha sacado de la tierra de Egipto. 7 Por la mañana verán la gloria del Señor, pues Él ha oído sus murmuraciones contra el Señor. ¿Qué somos nosotros para que ustedes murmuren contra nosotros?».
8 Y Moisés dijo: «Esto sucederá cuando el Señor les dé carne para comer por la tarde, y pan hasta saciarse por la mañana; porque el Señor ha oído sus murmuraciones contra Él. Pues ¿qué somos nosotros? Sus murmuraciones no son contra nosotros, sino contra el Señor.”
9 Entonces Moisés dijo a Aarón: «Dile a toda la congregación de los israelitas: “Acérquense a la presencia del Señor, porque Él ha oído sus murmuraciones”». 10 Mientras Aarón hablaba a toda la congregación de los israelitas, miraron hacia el desierto y, vieron que la gloria del Señor se apareció en la nube. 11 Y el Señor habló a Moisés y le dijo: 12 «He oído las murmuraciones de los israelitas. Háblales, y diles: “Al caer la tarde comerán carne, y por la mañana se saciarán de pan. Sabrán que Yo soy el Señor su Dios”».
Vamos ahora a leer el tercer pasaje en Números 16:41-49
Números 16:41–49 (NBLA)
41 Pero al día siguiente, toda la congregación de los israelitas murmuró contra Moisés y Aarón, diciendo: «Ustedes son los que han sido la causa de la muerte del pueblo del Señor». 42 Sucedió, sin embargo, que cuando la congregación se había juntado contra Moisés y Aarón, se volvieron hacia la tienda de reunión y vieron que la nube la cubría, y la gloria del Señor apareció. 43 Entonces Moisés y Aarón fueron al frente de la tienda de reunión, 44 y el Señor habló a Moisés y dijo: 45 «Apártense de en medio de esta congregación, para que Yo la destruya en un instante». Entonces ellos cayeron sobre sus rostros.
46 Y Moisés le dijo a Aarón: «Toma tu incensario y pon en él fuego del altar, y echa incienso en él; tráelo entonces pronto a la congregación y haz expiación por ellos, porque la ira ha salido de parte del Señor. ¡La plaga ha comenzado!». 47 Aarón tomó el incensario como Moisés le había dicho, y corrió hacia el medio de la asamblea, pues vio que la plaga ya había comenzado entre el pueblo. Y echó el incienso e hizo expiación por el pueblo. 48 Entonces se colocó entre los muertos y los vivos, y la plaga se detuvo. 49 Y los que murieron a causa de la plaga fueron 14,700 sin contar los que murieron por causa de Coré.
Bueno, hemos leído tres pasajes un poco largos para entender el tema de la murmuración, como la ve Dios en el AT y que nos dice Él también en el NT. Y como hemos visto, al menos, estos tres pasajes son los más importantes sobre este tema en el AT, y ¿qué vemos en cada historia?
En la primera vemos a un pueblo murmurando porque no tenían agua dulce para beber, a pesar de que horas antes estaban cantando llenos de júbilo y gozo al Señor, como los libero de los soldados egipcios, lo cuáles venían con la intención de matar a muchos de ellos y los demás hacerlos regresar a la esclavitud en Egipto.
En el segundo, vemos a un pueblo que se queja por no tener alimentos, el Señor entonces les da el mana más una buena porción de carne para que ellos se sacien. Los sigue poniendo a prueba pero ellos insisten en quejarse.
Y en el tercero, vemos como Coré, Datán Abiram y Ón se levantaron contra el liderazgo de Moisés y Aarón, y luego de Dios los mato haciendo abrir la tierra y descender fuego sobre ellos, sus mujeres y niños, el pueblo insistía en murmurar contra Moisés y Aarón porque ellos habían sido los culpables supuestamente de estas personas. Dios decide enviar una plaga en medio de ellos y mata al menos a 14.700 personas y si no hubiese sido, una vez más, por la intervención de Moisés y Aaron con el incienso hubiesen muerto muchos más.
Entonces tenemos aquí un patrón continúo en este pueblo y algunos de sus lideres de las familias, y esto es, un patrón continúo de murmuración, de queja, de hablar mal y de rebelión, tanto contra Moisés, Aaron y por supuesto contra el mismo Dios.
Vamos entonces ahora a entrar en materia. Los puntos que vamos a desarrollar hoy son:
I. ¿Qué es la murmuración?
II. Las consecuencias de la Murmuración
III. Cómo lidiamos con la Murmuración
IV. Conclusiones
Vamos entonces con el primero:
I. ¿QUÉ ES LA MURMURACIÓN?:
I. ¿QUÉ ES LA MURMURACIÓN?:
Voy a compartir una definición que encontré en un diccionario bíblico:
Compendio del diccionario teológico del Nuevo Testamento (γογγύζω) γογγύζω
1. Los casos primitivos manifiestan el sentido «estar insatisfecho», «murmurar a causa de esperanzas frustradas». 2. La idea es que no se ha satisfecho un derecho supuestamente legítimo. Lo que se denota es una actitud personal vehemente
Otra definición que encontré es la de:
Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia (MURMURACIÓN, MURMURAR)
Heb. 3885 lun, לון o lin, לין = «quejarse» (Ex. 16:7); 8519 telunah, תְּלוּנָה = «murmuración, queja, querella» (Ex. 16:8, 9, 12); gr. 1112 gongysmós, γογγυσμός, «murmuración, murmullo», relacionado con el verb. 1111 gongyzo, γογγύζω = «musitar, murmurar, gruñir, decir algo en un tono bajo»
De manera resumida entonces podemos decir que la Murmuración es, en palabras más simples: “UNA QUEJA PRONUNCIADA EN UN TONO BAJO E INDISTINTO”.
Vamos ahora con el segundo punto, ya teniendo estas definiciones en mente hermanos…
II. CONSECUENCIAS DE LA MURMURACIÓN:
II. CONSECUENCIAS DE LA MURMURACIÓN:
Bueno, a decir verdad, las consecuencias son muchas, me encantaría poder tratarlas hoy todas, pero necesitaría una dos horas para poderlo desarrollar. Así que, vamos solo a tocar, de manera rápidas, las tres consecuencias, que considero a mi juicio, y a lo que pude estudiar en la Palabra de Dios, de la murmuración. Las voy a mencionar y luego hablaremos de cada una:
Mi murmuración es primero contra Dios, que con los hombres
Genera raíz de amargura en nuestros corazones
Afecta la unidad de la iglesia de Cristo
Empecemos con la primera…
1. Mi murmuración es primero contra Dios y Su Palabra, que contra los hombres:
1. Mi murmuración es primero contra Dios y Su Palabra, que contra los hombres:
Vamos a recordar un pasaje que ya leímos en Ex 16:7-8
Éxodo 16:7–8 (NBLA)
7 Por la mañana verán la gloria del Señor, pues Él ha oído sus murmuraciones contra el Señor. ¿Qué somos nosotros para que ustedes murmuren contra nosotros?». 8 Y Moisés dijo: «Esto sucederá cuando el Señor les dé carne para comer por la tarde, y pan hasta saciarse por la mañana; porque el Señor ha oído sus murmuraciones contra Él. Pues ¿qué somos nosotros? Sus murmuraciones no son contra nosotros, sino contra el Señor.”
Así que tenemos que tener sumo cuidado cuando nosotros proferimos con nuestra lengua, y nuestros pensamientos incluso, algún tipo de murmuración o queja contra las personas y más particularmente contra hermanos en Cristo, lo vamos a estar haciendo contra nuestro propio Señor mismo. Ahora, estas murmuraciones tiene una raíz que tenemos que detectar, y que lamentablemente buscamos ignorar. Esto es, nuestro corazón insatisfecho. Dice el mismo Señor Jesucristo en Lucas 6:45
Lucas 6:45 (NBLA)
45 »El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo, del mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca.
Tenemos que tener mucho cuidado de lo que nuestras bocas hablan hermanos. La boca solo es el medio que expresa lo que hay realmente en mi corazón. Y aquí el corazón lo debemos tomar como el centro de todas nuestras emociones, sentimientos, pensamientos e incluso voluntad. Así que cuando empezamos a murmurar y hablar mal de alguien, bien sea a sus espaldas o entre dientes, o sin ser directos, son nuestras emociones, sentimientos, pensamientos y voluntad hacía esa persona la que estamos evidenciando.
Ahora bien, la boca es algo crucial con la cuál tenemos que tener dominio propio, fruto de Su Santo Espíritu en nosotros. El retener nuestra lengua, y primero nuestros pensamientos es algo muy crucial, pues de no hacerlo estamos nosotros poniéndonos por encima de la Palabra de Dios, y por ende de Dios mismo. Miremos lo que nos dice Santiago 4:11-12
Santiago 4:11–12 (NBLA)
11 Hermanos, no hablen mal los unos de los otros. El que habla mal de un hermano o juzga a su hermano, habla mal de la ley y juzga a la ley. Pero si tú juzgas a la ley, no eres cumplidor de la ley, sino juez de ella. 12 Solo hay un Legislador y Juez, que es poderoso para salvar y para destruir. Pero tú, ¿quién eres que juzgas a tu prójimo?
Demósnos cuenta de las implicaciones que hace Santiago aquí en esta porción. Cuando yo empiezo a quejarme, a murmurar y hablar mal de mi hermano, estoy hablando mal y juzgando la ley de Dios. Y si si juzgo la ley de Dios, entonces soy juez de ella, y por tanto me estoy poniendo por encima de Dios.
¿Se dan cuenta hermanos? Cuando usted y yo hablamos mal de nuestro hermano aquí en la iglesia y fuera de ella, nos ponemos por encima de Dios. Y, ¿quiénes es usted y quién soy yo para tener semejante pretensión tan absurda?
Que Dios nos ayude a no volver tan siquiera pensar en murmurar o quejarme contra mi hermano, salvo en otros casos que voy a presentar más adelante.
Vamos ahora con el segundo punto de las consecuencias de la murmuración…
2. Genera raíz de amargura en nuestros corazones:
2. Genera raíz de amargura en nuestros corazones:
Como lo hemos definido al comienzo, la murmuración cuando no es tratada sabia y bíblicamente, por ella empieza a brotar una raíz de amargura en nuestros corazones, pues al estar insatisfechos porque alguien dijo algo contra nosotros, o porque pecó contra mí o me difamo, entonces yo me siento con el derecho de hablar sobre esa persona. Miremos lo que dice la Palabra en Heb 12:15
Hebreos 12:15 (NBLA)
15 Cuídense de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz de amargura, brotando, cause dificultades y por ella muchos sean contaminados.
Tenemos que cuidarnos de la raíz de amargura hermanos. Es algo delicado que afecta mucho, tanto nuestros vidas, como la de las personas que nos rodean. La raíz de amargura puede darse no solo por la queja o la murmuración o insatisfacción que tenga contra alguien, si no que también puede darse por otras causas. Sin embargo, aquí la menciono porque cuando nosotros no tratamos la queja o murmuración contra mi hermano, ese sentimiento de insatisfacción, esa emoción de queja y esa voluntad de no querer enfrentar el problema, empieza a crecer, a brotar y me va a causar dificultades, al punto en que voy a contaminar a otros.
Contar el testimonio de una hermana…
Ahora, miremos la tercera consecuencia de este pecado…
3. Afecta la unidad de la iglesia de Cristo:
3. Afecta la unidad de la iglesia de Cristo:
Cuando no se trata este pecado con la seriedad que el Señor le da en en Su Palabra, pues si fuera así no habría querido exterminar a Su pueblo muchas veces en el desierto, esto de manera indiscutible va a afectar la unidad de la iglesia.
¿Por qué?
Porque el amor que se empieza a manifestar entre los hermanos va a ser fingido, no va a ser genuino, va a ser solo por una apariencia, una formalidad superficial, pero en el fondo del corazón, debido a esa raíz de amargura que brotó y afectó profundamente las emociones, sentimientos y voluntad de la persona, yo no voy a tener un interés genuino ni de tratar el pecado de murmuración, y menos de confrontar y reconciliarme con mi hermano o hermana.
Miremos solo esta pasaje de la Escritura, frente a lo que les digo. El apóstol Pedro lo declaro así en 1 P 1:22
1 Pedro 1:22 (RVR60)
22 Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;
El amor fraternal en la iglesia debe manifestarse de manera fraternal, es decir, de forma entrañable, y cuando usamos estas dos palabras: fraterno y entrañable, estamos hablando que los sentimientos que yo tengo hacía mis hermanos, deben sacudir incluso mis entrañas. Debe ser tan profundo que mueve mis emociones hacía él o ella. Es un amor que tengo tan grande y tan sincero, como el amor que yo puedo tener por mis padres, por un hermano de sangre, por un amigo muy cercano. Así de este tipo de ser mi amor hacía mi hermano.
Ahora, en la analogía que usa el apóstol Pablo de que la iglesia de Cristo es como un cuerpo, y donde cada miembro de esta iglesia es un miembro de dicho cuerpo. ¿Ustedes se imaginan que mi mano no quisiera a mi pie, y que hablara mal de él? O que un ojo no le agrade mis pulmones. Pues a demás de sonar un poco ridículo, nos damos cuenta que en la realidad esto no se da, salvo por alguna enfermedad congenita muy rara. Lo normal es que nuestros cuerpos, aprecian y valoran cada parte de sus miembros. Los ojos son de gran ayuda para nuestros pies y manos en lo que hacemos. Nuestra boca, lengua y la traquea son un medio de gran bendición para nuestro estómago e intestinos pues por ellos llega el alimento sólido y liquido. El punto es, cada miembro se necesita el uno al otro, y cada miembro se valora y no se va a separar.
Así nosotros, como miembros de la iglesia, nos necesitamos, nos debemos valorar, nos debemos amar entrañablemente, sin fingimientos, pero, cuando el pecado de la murmuración esta en medio de nuestros corazones, pensamientos y bocas, provoca una desunidad, una desunión, un daño que poco a poco, y de manera silenciosa, afecta el amor los unos por los otros, y por tanto el hecho de que podamos crecer, madurar y preocuparnos genuinamente más por las necesidades de los demás.
Bien, vamos a hora a tratar el tercer tema de nuestra enseñanza, y es…
III. CÓMO LIDIAMOS CON LA MURMURACIÓN:
III. CÓMO LIDIAMOS CON LA MURMURACIÓN:
Bueno, la biblia nos enseña muchas maneras de hacerlo. Por efectos de tiempo mencionaré solo tres en orden de importancia:
1 Pasar por alto la ofensa
2 Dialogar con el hermano
3 Buscar la reconciliación
Empecemos entonces con la primera…
1. Pasar por alto la ofensa:
1. Pasar por alto la ofensa:
Se podrán resolver muchas disputas pasando por alto discretamente una ofensa y perdonando a la persona que haya sido injusta con usted.
Miremos lo que dicen estos pasajes de las Escrituras al respecto:
Proverbios 19:11 (NBLA)
11 La discreción del hombre le hace lento para la ira, Y su gloria es pasar por alto una ofensa.
16 El enojo del necio se conoce al instante, Pero el prudente oculta la deshonra.
1 Pedro 4:8 (NBLA)
8 Sobre todo, sean fervientes en su amor los unos por los otros, pues el amor cubre multitud de pecados.
Tenemos que mirar la magnitud de la ofensa y buscar mejor pasarlo por alto, y por medio del perdón y el amor hacía mi hermano, cubrir esos pecados. No significa que entonces cualquier pecado tenemos que ignorarlo. Hay cosas en las que somos muy delicados en verdad. Tal vez un tono de voz, una mirada, una reacción o un gesto, pero considero que alguna de esas cosas son nimiedades y que por tanto podemos considerar pasarlas por alto. No dar lugar a la riña, y menos a la murmuración.
Ahora, si decidimos hacer esto, entonces tenemos que perdonar a nuestro ofensor, con la ayuda de Dios, y si es necesario, en caso de que la persona continúe con las mismas actitudes tanto conmigo como con otros hermanos, entonces hacerlo saber directamente a la persona.
Y es aquí donde vamos a tocar el segundo punto de cómo podemos lidiar con el pecado de la murmuración…
2 Dialogar con el hermano:
2 Dialogar con el hermano:
Miremos lo que nos dice el Señor Jesucristo frente a esta asunto:
Mateo 18:15–20 (NBLA)
15 »Si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano.
16 »Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para que toda palabra sea confirmada por boca de dos o tres testigos. 17 »Y si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el gentil y el recaudador de impuestos.
18 »En verdad les digo, que todo lo que ustedes aten en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desaten en la tierra, será desatado en el cielo. 19 »Además les digo, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por Mi Padre que está en los cielos. 20 »Porque donde están dos o tres reunidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos».
Y también Santiago nos dice lo siguiente:
Santiago 5:19–20 (NBLA)
19 Hermanos míos, si alguien de entre ustedes se extravía de la verdad y alguien le hace volver, 20 sepa que el que hace volver a un pecador del error de su camino salvará su alma de muerte, y cubrirá multitud de pecados.
Así que hermanos, de acuerdo a estos pasajes, y muchos otros más que podríamos citar, se hace necesario el dialogo entre los hermanos. No podemos dejar pasar por alto los pecados, si son graves o cosas que nos afecta a nosotros profundamente. Alguien podría decir que hay una contradicción aquí entre este punto y el anterior, pues les dije que pasáramos por alto algunos pecados u ofensas, pero en realidad en el primer punto hablé de cosas que son mínimas, que incluso no es necesario hablarlas o decirlas; cosas que no nos van a afectar, que no van a cambiar mi amor hacía mi hermano, o que es algo que yo puedo manejar con Dios en mi corazón. Pero, como lo dije, si estas conductas persisten, y me afectan a mí y a otras personas, se hace necesario entonces, ya no pasarlas por alto, si no entonces ir a confrontarlas, ir y dialogar con el hermano, en los términos que el Señor y Su Palabra nos enseña.
Ese hermano ha hablado mal, me ha ofendido, ha pecado contra mí, entonces se hace necesario ir y reprenderlo, primero a solar, con una actitud madura, con un palabras que si bien pueden ser firmes, deben estar llenas de misericordia, y la otra persona debería tener una actitud de humildad, de escuchar, de no apresurarse a hablar, si no primero meditar en lo que le están diciendo, reflexionar sobre su conducta, y pedir perdón por haber pecado contra su ofendido.
Pero, si esto no sirve, si no que la persona se vuelve hostíl, no reconoce su conducta y pecado, se aira y empieza a tener un cambio de actitud con uno, entonces se hace necesario llevar un testigo para tratar nuevamente el asunto. O también si el hermano, por apariencia recibe las cosas y pide perdón, pero al poco tiempo vuelve a tener conductas pecaminosas iguales o similares, en ese caso es mejor ya ir a él con un testigo. Pedir a Dios sabiduría de ese testigo, una mujer o un hombre sabio, neutral y que Dios lo use no solo para escuchar si no también para evaluar de manera objetiva la situación y ser un mediador entre las dos partes, para que se logre la reconciliación.
Por último, si esto segundo no ayuda, entonces habrá que hacer saber la situación del hermano ofensor con la iglesia, o al menos con el liderazgo o ciertas personas maduras de la iglesia para tratar el asunto. Hacerle nuevamente una exhortación y finalmente si no hay arrepentimiento, tenerlo como publicano, es decir como incrédulo.
Vamos ahora con el tercer punto de cómo lidiar con el pecado de murmuración, ya estamos en la recta final…
3 Buscar la reconciliación:
3 Buscar la reconciliación:
Aquí vamos de nuevo a las Palabras de nuestro Señor Jesús:
Mateo 5:21–25 (NBLA)
21 »Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: “No matarás” y: “Cualquiera que cometa homicidio será culpable ante la corte”. 22 »Pero Yo les digo que todo aquel que esté enojado con su hermano será culpable ante la corte; y cualquiera que diga: “Insensato” a su hermano, será culpable ante la corte suprema; y cualquiera que diga: “Idiota”, será merecedor del infierno de fuego.
23 »Por tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar, y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja tu ofrenda allí delante del altar, y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. 25 »Ponte de acuerdo pronto con tu adversario mientras vas con él por el camino, no sea que tu adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y seas echado en la cárcel.
También miremos las palabras del apóstol Pablo en:
Gálatas 6:1–3 (NBLA)
1 Hermanos , aun si alguien es sorprendido en alguna falta, ustedes que son espirituales, restáurenlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. 2 Lleven los unos las cargas de los otros, y cumplan así la ley de Cristo. 3 Porque si alguien se cree que es algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo.
Si estamos enojados contra nuestros hermanos, si empezamos a murmurar contra el hermano, si sabemos que un hermano tiene algo contra mí, o yo contra él, si hemos sorprendido al hermano en alguna falta o pecado, entonces tenemos que ir a, no solo hablar con él, si no buscar la reconciliación en el mejor de los casos.
Dicha reconciliación tiene que estar primero en un espíritu de mansedumbre de mi parte, mirando primero la viga que tengo en mi ojo. Mirando primero mis pecados. Así que antes de acercarme a dialogar también tengo que mirar mis propias faltas que he cometido hacía mi hermano, evaluar mis actitudes, y al hacer esto pode hablar y reconciliarme con él.
Incluso el Señor nos advierte claramente que la ofrenda que usted y yo dejamos aquí cada domingo, bien sea en dinero, mercado, unas onces, o cualquier otra forma, para Dios no será agradable y aceptable, si yo tengo algo contra un hermano, o si sé que él tiene algo contra mí y no he buscado previamente hablar y reconciliarme con él o ella. Esto es algo serio hermanos. Porque esa falta de madurez de nuestra parte, esa raíz de amargura que ya ha brotado y esta afectando a los involucrados, ahora esta afectando la adoración y el servicio que le estamos presentando a Dios cada domingo, o cada vez que le servimos de diferentes maneras dentro del marco de la iglesia.
Por favor hermanos, tomemos esto enserio. Tenemos que dejar estas actitudes, que a demás de mostrar la madurez emocional que hay en cada uno de nosotros, estamos afectando la unidad de la iglesia, el amor fraternal que no sea fingido, la adoración y el servicio a Dios en Su iglesia, y a la persona que no hemos decidido perdonar, confrontar y buscar la reconciliación.
IV. CONCLUSIONES:
IV. CONCLUSIONES:
Hasta este punto, consideremos entonces las siguientes conclusiones y aplicaciones hermanos:
La murmuración es un pecado y una queja constante por insatisfacción que produce alguien que ha pecado contra mí, y lo manifiesto en un tono bajo, en mis pensamientos y hasta lo divulgo con los demás.
Cuando murmuro lo hago primero contra Dios, y contra Su palabra, más que contra mi hermano. Cuando hago esto, habla mal y juzgo la ley de Dios, y por tanto me hago juez de ella, siendo superior a Dios. ¿Acaso quién soy yo para hacer esto?
La ofensa recibida y la insatisfacción que me genera, produce en mí raíz de amargura, que luego afecta mi corazón, y por tanto a la iglesia.
La murmuración afecta la unidad y el amor fraternal de la iglesia. Hay un amor fingido, hay fastidio entre los hermanos, no hay un verdadero amor por las necesidades de mi hermano.
Es importante pasar por alto ciertas ofensas que son mínimas, que no vale la pena gastarles tiempo y pensamientos. Evaluemos el nivel de la ofensa y si es algo mínimo, pasarlo por alto, pero si es algo frecuente o serio, entonces se hace necesario dialogar y reconciliarme con mi ofensor.
Es necesario, es un mandato el dialogar y reconciliarme con mi hermano. No hacerlo no solo es una desobediencia directa a Dios, si no es confirmar cada una de las consecuencias que ya compartí, tomando una actitud orgullosa, inmaduro y que no me importa la unidad y amor fraternal de mi iglesia.
Evaluemos estas conclusiones y aplicaciones hermanos, y que sea Dios quien nos ayude a pedirle perdón, y si a usted esta predica realmente le ha importado, entonces al terminar el culto de hoy, usted va a buscar al hermano o hermana que tiene algo contra usted, para aplicar estas enseñanzas de hoy.
Oremos…
