La casa de Dios
Llamados a ser iglesia • Sermon • Submitted • Presented
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Lema: “...hago mi parte por Su cuerpo, que es la Iglesia.” Col.1:24 LBLA
Lema: “...hago mi parte por Su cuerpo, que es la Iglesia.” Col.1:24 LBLA
Introducción:
Introducción:
A finales del siglo pasado, el evangelismo proclamó un mensaje de salvación con un importante énfasis en tener una relación personal con Dios, destacando de manera especial la palabra personal. El propósito era hacer reflexionar a las personas y confrontarlas con sus ideas religiosas sobre el significado de ser cristiano.
Esto tiene una explicación, y es que la religión popular enseña que para ser cristiano, lo importante es ser parte de la iglesia institucional, esto se consigue por medio de ritos y eventos especiales durante la vida de una persona como; el bautismo, la confirmación, la eucaristía, la boda, etc. Además de estos eventos, asistir de vez en cuando a misa sobre todo si estamos buscando un favor del Señor, y por último asistir a nuestro propia misa fúnebre.
Era necesario re descubrir el significado de nacer de nuevo, y el sacerdocio de cada creyente, la importancia de la presencia del E.S. en nuestro corazón, tener una relación viva y personal con Dios a través de su Palabra. Este descubrimiento ha sido especialmente evidente desde la Reforma del siglo XVI y ha tomado una fuerza imparable a través del Protestantismo. Pero en realidad, ha sido el descubrimiento de cada siglo en la historia de la iglesia desde su nacimiento hasta hoy.
Sin embargo en nuestros días, es necesario que volvamos a hacer énfasis en la importancia de ser miembro de la iglesia, tener un verdadero compromiso con la iglesia local como fruto de ser un nacido de nuevo. No somos hijos únicos, formamos parte de una familia en la que debemos crecer y madurar en la fe, y donde debemos servir para constituir la comunidad de fe, la casa que Dios habita, donde el Señor recibe y resguarda a sus hijos; Su familia.
Para ello debemos reivindicar el nombre de la iglesia, que ha sido empañado por la institucionalización, los escándalos y los excesos, o en el menor de los casos, por el distanciamiento de la iglesia respecto al creyente (clero y laicos) y al mundo en general.
DIOS SI, IGLESIA NO. Es el grito de los manifestantes contra la iglesia católica y sus representantes. (Madrid, agosto 2011)
Aunque estamos de acuerdo con los reclamos de esta gente que les lleva a rechazar a la iglesia, este mismo pensamiento está proliferando en el mundo evangélico contra nuestra propia iglesia.
Dios nos llama a “no dejar de congregarnos”, con el fin de que podamos “estimularnos al amor y a las buenas obras”
Hebreos 10:24–25 “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.”
La iglesia es el medio principal por el cual Dios lleva a cabo Su plan en el mundo. El Señor proclamó que el edificaría su iglesia y le investiría de autoridad sobre la muerte y para actuar con el imprimátur del cielo.
La mayor parte de las epístolas están escritas a iglesias locales, y tres de las otras escritas a individuos (1 y 2 Timoteo y Tito), analizan cómo debe funcionar la iglesia local.
La Vida en la Casa del Padre: Un Manual para Membresía en la Iglesia Local, 12. Wayne A. Mack y David Swavely.
1 Timoteo 3:15 “para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.”
Pablo utiliza cuatro términos descriptivos y cada uno de ellos resalta la importancia que Dios da a su iglesia, el primero de ellos es la Casa de Dios; reflexionaremos en esta primera imagen abordándola desde dos perspectivas:
I. La iglesia es la morada de Dios.
I. La iglesia es la morada de Dios.
El Señor Jesucristo anunció una nueva era donde Dios ya no habitaría en templos, sino que haría su morada en el corazón del creyente:
Juan 14:23 “Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.”
Ahora, Pablo está diciendo que la iglesia es también la casa de Dios, es el lugar de su habitación y manifiesta su presencia de una manera especial cuando estamos congregados en su Nombre.
¿Ha dejado de existir el Templo?
Si bien es verdad que la iglesia ha venido a reemplazar al templo, esto no significa que ya no existen más templos en nuestro tiempo:
La Vida en la Casa del Padre: Un Manual para Membresía en la Iglesia Local (La Iglesia Es la Morada de Dios)
En 1 Co. 3:16–17, Pablo dice a toda aquella iglesia (no a individuos): “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.” También le dice al mismo grupo: “Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. 2 Co. 6:16
Es muy importante entender que este mensaje es dado a la iglesia como comunidad de fe, no a creyentes de manera individual.
Pablo aclara mejor este punto en su carta a los Efesios;
edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.
El dice que “todo el edificio, bien coordinado (ajustado) va creciendo para ser un templo santo” somos edificados juntamente para ser la morada de Dios.
Quizá debemos ajustar nuestro concepto de nosotros mismos a la Palabra de Dios, dejar de vernos como templos vivos independientes para vernos como piedras vivas que conforman el templo del Dios viviente:
1 Pedro 2:5
“vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.”
Dios ha revelado su plan de edificar a la iglesia en esta nueva creación, pero los principios del AT siguen presentes en su iglesia. Notemos como el apóstol Pedro utiliza un lenguaje del antiguo sacerdocio aplicado al ministerio de la iglesia.
La morada de Dios se ha mudado del templo a la iglesia, pero la función de congregarnos para adorar sigue en pie; nuestra labor sacerdotal es especialmente necesaria cuando estamos juntos delante de la presencia de Dios.
II. La iglesia es la familia de Dios
II. La iglesia es la familia de Dios
El apóstol Juan dice; mirad cual amor nos ha dado el Padre que seamos llamados los hijos de Dios.
Para entrar en el Reino de los cielos es necesario nacer de nuevo, de esta manera pasamos a formar parte de Su Familia, nacimos en el seno de esa familia para ser cuidados, protegidos y crecer hasta alcanzar la madurez.
En este proceso seguramente habrá complicaciones. Es necesario aprender a convivir como una familia, en el contexto de 1 Timoteo, el Apóstol Pablo demanda a los ancianos y diáconos que tengan sus casas en orden (vv. 4,5 y 12) Porque la casa de Dios también necesita orden y Timoteo debe aprender a conducirse en la Casa de Dios.
Pero hay creyentes que cuando se dan cuenta que la iglesia es una familia donde puede y habrá conflictos, responden conduciéndose fuera de la Casa de Dios.
Dios nos ha adoptado como hijos, por medio de su Espíritu clamamos: ¡Abba, Padre! ¿Cómo podríamos llamar a Dios Padre mientras rehusamos ser parte de Su Familia?
Agustín dijo: “nadie puede tener a Dios como su padre sino tiene a la iglesia como su madre”
Martín Lutero declaró: “aparte de la iglesia, la salvación es imposible.”
“...no hay otro camino para llegar a la vida sino que seamos concebidos en el seno de esta madre, que nos dé a luz, que nos alimente con sus pechos, y que nos ampare y defienda...”
La confesión de fe de Westminster también define a la iglesia visible de esta manera:
“la casa y la familia de Dios, fuera de la cual no hay posibilidad ordinaria de salvación”
Todas estas citas parecen provenir de la ICAR, pero son la realidad dentro de la iglesia reformada, de hecho fue así también la realidad de la iglesia primitiva:
Hch. 2.47: «… alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos».
Conclusión:
La Casa, el Templo y Su Familia son imágenes que revelan nuestro propósito de ser iglesia. Dios habita de manera especial entre nosotros cuando nos reunimos, el sacerdocio y la adoración son llevados a cabo sobre todo en la iglesia y crecemos, maduramos y nos formamos al ser miembros de nuestra familia en la fe.
La sociedad en la que vivimos necesita a la iglesia, somos el lugar donde las personas pueden acercarse a la presencia de Dios, recibir el perdón de sus pecados y crecer en la fe.
Como miembros de la familia nos preocupamos unos por otros, nos amamos, nos toleramos y perdonamos constantemente. Pero también reconocemos rasgos de nuestro Padre en cada hermano y hermana, mientras Cristo es formado en nosotros.
Reivindiquemos el nombre de la iglesia: ámala, sirve con gozo, se generoso, ora y da gracias por ella.
