ESTUDIO JUAN 2:13-25
JUAN 2:13-25 • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 233 viewsNotes
Transcript
13V- Y estaba cerca la Pascua de los judíos. Todo varón judío, de doce años de edad en adelante, debía asistir a la Pascua en Jerusalén, fiesta que se celebraba para conmemorar la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud egipcia.
14V- Y halló en el templo a los que vendían bueyes, y ovejas, y palomas, y a los cambistas sentados.
Al entrar Jesús en aquella ocasión en el templo de Jerusalén, vio que el Patio de los Gentiles se había transformado en algo parecido a un corral de ganado. Por todas partes se podía notar el hedor de los excrementos.
Juan 2:15-16 Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; 16 y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado.”
Por que Jesús voto a los cambistas de monedas y los vendedores de animales?
los vendedores de bueyes y ovejas y palomas cobraban precios exorbitantes por estos animales, explotando así a los fieles. Por otra parte estaban los cambistas que con las piernas cruzadas se sentaban tras sus mesitas cubiertas de monedas,
Ellos eran los encargados de dar a los fieles la moneda judía legal a cambio de la extranjera. Se debe tener en cuenta que en el templo sólo se podían ofrendar monedas judías, y cada fiel—exceptuando mujeres, esclavos y menores de edad—debía pagar el tributo anual de medio siclo (cf. Ex. 30:13).
Los cambistas también cobraban su parte por cada operación de cambio, y esto daba oportunidad para el abuso. Todo esto había hecho que aquel Santo Templo, que debía servir de casa de oración para todas las naciones, se hubiera transformado en una cueva de ladrones.
Ahora la pregunta que queda para nosotros la iglesia de hoy es:
Debemos nosotros los cristianos vender cosas en la iglesia?
Juan (2:23–25)Leerlo
V 24, 25. Pero Jesús no se confiaba a ellos. Obsérvese el contraste entre, muchos creyeron y no se confiaba a ellos. Jesús no consideraba a todas estas personas como verdaderos creyentes a quienes se les pudiera encomendar su causa.
Y esto era porque conocía a todos; es decir, sabía exactamente lo que había en el corazón de cualquier persona con quien tuviera contacto. Esto ya se vio extraordinariamente claro cuando el Señor se encontró por primera vez con Simón, y más tarde con Natanael.
Juan 2:25 y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él mismo sabía lo que había en el hombre. Jesús no tenía necesidad de escuchar el testimonio sobre ninguna persona determinada, pues sus penetrantes ojos podían examinar lo profundo del corazón de esa persona.
