Reunión de Jóvenes Mayores (4)
El tema del Éxito en la vida se ve en la Palabra de Dios, y haremos bien en entenderlo en el contexto correcto que Dios da.
I. Agradar a Dios
2656. חֵפֶץ kjéfets; de 2654; placer; de aquí, (abst.) deseo; concr. cosa valiosa; de aquí, (por extens.) asunto (como algo en mente):—agradable, -ar, complacencia, -cer, contentamiento, contento, deleite, delicia, deseable, desear, deseo, estimar, gusto, placer, precioso, querer, voluntad.
2100. εὐαρεστέω euarestéo; de 2101; gratificar por entero:—agradar.
EL CATECISMO MAYOR
P.1. ¿Cuál es elfin principal y más alto de la existencia del hombre?
R. El fin principal y más alto propósito de la existencia del hombre es glorificar a Dios1 y gozar plenamente de él para siempre.
(3) “Si los judaizantes están en lo correcto, cuando afirman que nosotros, al buscar ser justificados únicamente en Cristo y así descuidamos la ley, nos volvemos burdos pecadores como los gentiles, ¿tendríamos que decir entonces que Cristo, quien nos enseñó esta doctrina, es promotor del pecado?”.
¡De ninguna manera! ¡Mil veces NO, a la sugerencia que Cristo pudiera promover el pecado, haciéndoles más pecadores de lo que ya eran! Porque no se muestran como transgresores (es decir, ustedes, Pedro, etc.), al poner de lado la ley ceremonial y al creer en la salvación por la sola gracia, sino que se muestran como transgresores al hacer precisamente lo contrario, a saber, al comenzar a reedificar las mismas cosas que una vez destruyeron.
Dios exigió muchísimo más de lo que demandaban los superiores de Pablo en cuanto a la conducta. Exigió nada menos que la perfección interna, así como externa: amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo. Pablo había sido incapaz de satisfacer esa norma. En realidad, había errado muy lejos del blanco. Además, en el entretanto la ley no había suavizado sus demandas, ni sus amenazas de castigo, ni tampoco las flagelaciones que realmente inflingía. Ella no le había dado a Pablo la paz con Dios que tan ardientemente deseaba. Más bien le había flagelado severamente hasta que, por la maravillosa gracia de Dios, había encontrado a Cristo (¡debido a que Cristo lo había buscado y hallado a él primero!) y la paz en él. De esta forma, había muerto a la ley a través de la ley. Por medio de la ley había descubierto cuán gran pecador era, y cuán incapaz en sí mismo para sacarse de esa situación desesperada y ruinosa (cf. Ro. 3:20; 7:7). Así la ley había sido su ayo para llevarlo a Cristo (Gá. 3:24). Y cuando Pablo había sido vivificado por Cristo, entonces la ley, considerada como si pudiera en y por sí misma ser un medio de salvación y como un patrón cruel que ordena tareas imposibles de poder cumplir y que establece reglas y prescripciones interminables en sus ramificaciones, lo había dejado helado, como un cuerpo muerto, sin reacciones, sin ninguna respuesta. ¡La respuesta había sido dada por Cristo! ¡La satisfacción ha sido dada por él!
Ahora bien, el propósito sabio de Dios se estaba cumpliendo en todo esto. ¿Cuál propósito? Pablo responde: a fin de poder vivir para Dios (cf. Ro. 6:11; 14:7; 2 Co. 5:15). ¿Qué se quiere decir por vivir para Dios? Negativamente, significa que ya no se vive más para uno mismo. Positivamente, indica que uno vive como Dios quiere que uno viva; por lo tanto, para su gloria (1 Co. 10:31), en conformidad con su voluntad revelada, su ley.
1075
Dios, justicia de
La justicia moral de Dios se revela en sus leyes y se expresa en sus actos judiciales. Los mandamientos y juicios de Dios cumplen con los estándares perfectos de la justicia, y su reparto de castigos y recompensas también es perfectamente justo. La justicia de Dios es imparcial. Dios recibe especial alabanza por reivindicar al penitente y los necesitados que no tienen defensores humanos. En última instancia, todos los tratos de Dios serán vistos como justos y equitativos.
La justicia de Dios exhibe su rectitud
Es conforme a su ley moral Job 34:12 Ver también Dt 32:4; Sal 9:16; 11:7; Sof 3:5; Ro 2:2; 2 Ti 2:13; Ap 15:3
Es vista en su perfecta voluntad Sal 99:4 Ver también Sal 40:8; Is 53:10; Mt 6:10; 26:39 pp Mr 14:36 pp Lc 22:42; He 10:9–10
Dios actúa con justicia
Sal 33:5–15 Ver también Neh 9:33
La justicia de Dios es ejercitada limpia y equitativamente Sal 9:7–8 Ver también Sal 96:13; 98:9; 99:4
Juzga a las personas de acuerdo a sus obras Ap 20:12–13 Ver también Éx 34:6–7; Sal 62:12; Jr 17:10; Ez 18:20; Mt 16:27; Ap 22:12
Castiga al malvado Ez 18:20 Ver también Éx 34:7; Dt 32:35; Is 59:18; 66:24; Mt 25:41–46; Col 3:25; 2 Tes 1:8–9
Recompensa la rectitud Sal 58:11 Ver también Is 62:11; Mt 5:12 pp Lc 6:23; Mt 25:34–40,46; Ro 2:7; 8:1–2; 2 Ti 4:8
Dios establece justicia
Defiende la causa del oprimido Sal 103:6 Ver también Dt 10:18; Sal 140:12; 146:7–9; Is 61:8; Lc 1:52–53
Vindica a aquellos quienes han sido agraviados 1 Sm 25:39 Ver también 1 Sm 24:15; Sal 135:14; Ro 12:19; Dt 32:35; 1 P 2:23
Es completamente imparcial Job 34:18–19 Ver también Dt 10:17; 2 Cr 19:7; Hch 10:34–35; Ef 6:9
Las formas en que Dios ejercita justicia
la justicia de Dios no siempre es inmediatamente visible Jr 12:1 Ver también Job 21:7; Sal 73:3–14; Ec 7:15; Hab 1:2–4; Mal 2:17; 3:14–15; Mt 20:10–12
Dios advierte antes de castigar 2 Cr 36:15 Ver también 2 Re 17:23; Neh 9:29–30; Jr 7:13; Jon 3:4; He 12:25
Dios da oportunidad a las personas para cambiar sus caminos Jr 18:8–10 Ver también Jr 7:5–7; Ez 18:25–32; Mt 21:28–32; 1 Jn 1:9
La justicia de Dios es realmente legítima
Gl 6:7–8 Ver también Gn 18:25; Nm 32:23; Sal 73:17; Lc 16:25; 18:7–8; Col 3:24–25
la justicia de Dios es satisfecha por la obra de Cristo
Ro 3:25–26 Ver también Is 53:10–11; He 9:22; 1 Jn 1:9; 2:1–2
La justicia de Dios será establecida en el reinado de Cristo
Mt 25:31–33 Ver también Is 9:6–7; Hch 17:31; Ap 19:11–16
El cielo y la tierra se regocijarán cuando la justicia de Dios sea establecida Sal 96:10–13 pp 1 Cr 16:30–33; Sal 98:4–9; Ap 15:3–4; 16:5–7; 19:1–2
Dios requiere que su pueblo refleje su justicia
Pr 21:3 Ver también Lv 19:15; Dt 16:20; 24:17; 1 Re 10:9 pp 2 Cr 9:8; Sal 82:3–4; Is 56:1; Mi 6:8; Zac 7:9–10; Col 4:1; 1 Ti 5:21
8265
piedad
Reverencia por o devoción a Dios, produciendo una conciencia práctica de Dios en todos los aspectos de la vida.
Ejemplos de piedad en el AT
Gn 5:24 Enoc; Gn 6:9 Noé; 1 Re 18:3–4 Abdías; 2 Cr 31:20–21 Ezequías; Job 1:1 Job
Ejemplos de piedad en el NT
Lc 2:25 Simeón; Lc 2:37 Ana; Jn 1:47 Natanael
Jesucristo: Jn 8:29; He 5:7
Hch 2:5; 8:2
Cornelio y su familia: Hch 10:2,7
Hch 11:24 Bernabé; Hch 22:12 Ananías
