Reunión de Jóvenes Mayores (4)

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El tema del Éxito en la vida se ve en la Palabra de Dios, y haremos bien en entenderlo en el contexto correcto que Dios da.

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I. Agradar a Dios

Comenzamos estas Reuniones
Agradar: complacer bien v. — complacer de una manera especialmente positiva.

2656. חֵפֶץ kjéfets; de 2654; placer; de aquí, (abst.) deseo; concr. cosa valiosa; de aquí, (por extens.) asunto (como algo en mente):—agradable, -ar, complacencia, -cer, contentamiento, contento, deleite, delicia, deseable, desear, deseo, estimar, gusto, placer, precioso, querer, voluntad.

2100. εὐαρεστέω euarestéo; de 2101; gratificar por entero:—agradar.

¿Habían escuchado el nombre Evaristo?
Claudia He 11.6 Por la fe en Jesús, Sal 69.30-31, Miq. 6.7-8 He 10.7-9 Para agradar a Dios hay que obedecer Su voluntad.
Tania: Ro 12.1-2 Poniéndome como sacrificio vivo, Col 1.10 andando como le agrada a Dios, Prov 11.20
Cadmiel: Por mí misma no puedo agradarle con nada, sólo viviendo en humildad delante de Él, reconociendo Su poder. Ya estando en Cristo se le puede agradar pidiendo sabiduría
Ray: Tengo una lucha con esto, que me ha llevado a enfrentarme a algunas doctrinas. Erwin Lutzer “Cómo decir no a los hábitos pecaminosos” John MacArthur “Nuestro andar con Cristo”
Yassel: Reflexionó mucho en esta pregunta y ve que la disciplina espiritual le guía a conocer a Cristo y obedecer a Cristo.
Moisés: La obediencia a Dios y Su Palabra 1 Samuel 15.22-23
R.C. Sproul en su libro “Agradar a Dios. La Santificación, Su significado e Importancia” ©2019 Publicaciones Faro de Gracia.
Hay tres ocasiones en el Nuevo Testamento en las que Dios habló de manera audible desde el cielo:
a) El bautismo de Jesús (Mateo 3:17; Marcos 1:11; Lucas 3:22),
b) La transfiguración (Mateo 17:5; Marcos 9:7; Lucas 9:35), y;
c) El discurso de Jesús después de la entrada triunfal (Juan 12:28).
En las primeras dos ocasiones, Dios declaró que estaba complacido con Su Hijo.
¿Qué mayor aprobación podría gozar una persona que saber que lo que ha hecho es agradable a Dios?
Todos los cristianos deberían tener una pasión por agradar a Dios. Debemos deleitarnos en honrarlo. Agradar a nuestro Redentor debería ser nuestro deseo más grande.
SIMUL IUSTUS ET PECCATOR

EL CATECISMO MAYOR

P.1. ¿Cuál es elfin principal y más alto de la existencia del hombre?

R. El fin principal y más alto propósito de la existencia del hombre es glorificar a Dios1 y gozar plenamente de él para siempre.

[Salmo 86.9, Romanos 11.36, 1 Corintios 6.20, 1 Corintios 10.31]
Salmo 86:9 NBLA
9 Todas las naciones que Tú has hecho vendrán y adorarán delante de Ti, Señor, Y glorificarán Tu nombre.
Romanos 11:36 NBLA
36 Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén.
1 Corintios 6:20 NBLA
20 Porque han sido comprados por un precio. Por tanto, glorifiquen a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios.
1 Corintios 10:31 NBLA
31 Entonces, ya sea que coman, que beban, o que hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.
R.C. Sproul en su libro “Agradar a Dios. La Santificación, Su significado e Importancia” ©2019 Publicaciones Faro de Gracia.
“La gran meta general de la vida cristiana es la obediencia al Rey. Él se complace cuando le obedecemos.”
La vida de Jesús fue un resplandor de justicia. Él era el Cordero sin mancha, el Hijo en quien el Padre se complacía. La Escritura dice que el celo de la casa de Su Padre lo consumía (Juan 2:17). Su comida era hacer la voluntad de Su Padre (Juan 4:34). Jesús no solo era Dios encarnado sino también el hombre de justicia supremo. No es posible imitar Su deidad, pero debemos imitar Su devoción resuelta a obedecer, Su compromiso de agradar a Dios.
Juan 2:17 NBLA
17 Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: «El celo por Tu casa me consumirá».
Juan 4:34 NBLA
34 Jesús les dijo*: «Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y llevar a cabo Su obra.
Las disciplinas espirituales son vitalmente necesarias para alcanzar la justicia. El estudio de la Biblia, la oración, la asistencia a la iglesia y el evangelismo son necesarios para el crecimiento cristiano, pero no pueden ser la meta final. No puedo alcanzar la justicia sin la espiritualidad. Pero es posible ser “espiritual”, al menos superficialmente, sin alcanzar la justicia.
¿Qué es la justicia? La respuesta más simple es que la justicia es hacer lo que es correcto a los ojos de Dios. “Ser justos es hacer todo lo que Dios nos llama a hacer.”
Agradar a Dios sería hacer caso a la voluntad de Dios, a lo que nos preguntamos: ¿Cuál es la voluntad de Dios?
Deuteronomio 10:12 NBLA
12 »Y ahora, Israel, ¿qué requiere de ti el Señor tu Dios, sino que temas al Señor tu Dios, que andes en todos Sus caminos, que lo ames y que sirvas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma,
Deuteronomio 18:13 NBLA
13 »Serás intachable delante del Señor tu Dios.
Mateo 5:48 NBLA
48 »Por tanto, sean ustedes perfectos como su Padre celestial es perfecto.
Miqueas 6:8 NBLA
8 Él te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que demanda el Señor de ti, Sino solo practicar la justicia, amar la misericordia, Y andar humildemente con tu Dios?
1º Samuel 15:22–23 NBLA
22 Y Samuel dijo: «¿Se complace el Señor tanto En holocaustos y sacrificios Como en la obediencia a la voz del Señor? Entiende, el obedecer es mejor que un sacrificio, Y el prestar atención, que la grasa de los carneros. 23 »Porque la rebelión es como el pecado de adivinación, Y la desobediencia, como la iniquidad e idolatría. Por cuanto tú has desechado la palabra del Señor, Él también te ha desechado para que no seas rey».
[7-Septiembre-2024]
R.C. Sproul en su libro “Agradar a Dios. La Santificación, Su significado e Importancia” ©2019 Publicaciones Faro de Gracia. pág. 31-33
Vivir en la presencia de Dios, bajo la autoridad de Dios, y para Su gloria.
Aquí es donde la Regla de Oro afecta la vida. Aquí es donde Jesús habló de no devolver mal por mal. Hacer a otros lo que queremos que nos hagan es simplemente un asunto de bondad. Implica ser atento y considerado, pero es más que mera cortesía. Es hacer lo correcto, hacer lo que le agrada a Dios.
“La justicia significa vivir rectamente. Significa tratar a la gente con rectitud y vivir con integridad personal. Una persona justa es una persona en la que podemos confiar. Su integridad es consistente, no está a la venta. Quiere tratar a la gente con rectitud porque tiene el deseo fundamental de complacer a un Dios amoroso.”
En la Palabra de Dios encontramos reglas adecuadas para agradar a Dios con una vida recta. Si acatamos esas reglas, no somos fanáticos sin metas, sino verdaderos hijos del Rey.
Los fariseos y escribas tenían “reglas” es a lo que llamamos hoy en día un legalista. ¿por qué? porque básicamente se somete a esas reglas que son alcanzables y dejan las reglas verdaderas a un lado, ignorando el verdadero sentido de la Ley que es la Justicia y la Misericordia.
Mateo 5:20 NBLA
20 »Porque les digo a ustedes que si su justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entrarán en el reino de los cielos.
A partir de este texto y hasta el final del capítulo, Jesús hace una descripción de lo que está enseñando en contraste con lo que los fariseos dicen: Ellos enseñan la regla, Jesús enseña el “corazón de Dios en esa regla”
Mt 5.21-22 - No matarás
Mt 5.27 - No cometerás adulterio
Mt 5.31-32 - Sobre el Divorcio
Mt 5.33 - No jurarás falsamente
Mt 5.38-39 - Ojo por ojo y diente por diente
Mt 5.43-44 - Amarás a tu prójimo
Mt 5.48 - Sean ustedes perfectos como el Señor.
La única manera de agradar a Dios, es a través de Cristo, Su hijo amado en quien se complace.
Cristo mismo, murió por nosotros y nos otorgó Su justicia, ahora Él vive en nosotros y nosotros morimos con Él en la cruz.
Gálatas 2:16–21 NBLA
16 »Sin embargo, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino mediante la fe en Cristo Jesús, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús, para que seamos justificados por la fe en Cristo, y no por las obras de la ley. Puesto que por las obras de la ley nadie será justificado. 17 »Pero si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros hemos sido hallados pecadores, ¿es Cristo, entonces, ministro de pecado? ¡De ningún modo! 18 »Porque si yo reedifico lo que en otro tiempo destruí, yo mismo resulto transgresor. 19 »Pues mediante la ley yo morí a la ley, a fin de vivir para Dios. 20 »Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. 21 »No hago nula la gracia de Dios, porque si la justicia viene por medio de la ley, entonces Cristo murió en vano»
Al respecto del v. 17 William Hendriksen dice:
Gálatas Ser Justificado

(3) “Si los judaizantes están en lo correcto, cuando afirman que nosotros, al buscar ser justificados únicamente en Cristo y así descuidamos la ley, nos volvemos burdos pecadores como los gentiles, ¿tendríamos que decir entonces que Cristo, quien nos enseñó esta doctrina, es promotor del pecado?”.

Gálatas Ser Justificado

¡De ninguna manera! ¡Mil veces NO, a la sugerencia que Cristo pudiera promover el pecado, haciéndoles más pecadores de lo que ya eran! Porque no se muestran como transgresores (es decir, ustedes, Pedro, etc.), al poner de lado la ley ceremonial y al creer en la salvación por la sola gracia, sino que se muestran como transgresores al hacer precisamente lo contrario, a saber, al comenzar a reedificar las mismas cosas que una vez destruyeron.

Gálatas Ser Justificado

Dios exigió muchísimo más de lo que demandaban los superiores de Pablo en cuanto a la conducta. Exigió nada menos que la perfección interna, así como externa: amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo. Pablo había sido incapaz de satisfacer esa norma. En realidad, había errado muy lejos del blanco. Además, en el entretanto la ley no había suavizado sus demandas, ni sus amenazas de castigo, ni tampoco las flagelaciones que realmente inflingía. Ella no le había dado a Pablo la paz con Dios que tan ardientemente deseaba. Más bien le había flagelado severamente hasta que, por la maravillosa gracia de Dios, había encontrado a Cristo (¡debido a que Cristo lo había buscado y hallado a él primero!) y la paz en él. De esta forma, había muerto a la ley a través de la ley. Por medio de la ley había descubierto cuán gran pecador era, y cuán incapaz en sí mismo para sacarse de esa situación desesperada y ruinosa (cf. Ro. 3:20; 7:7). Así la ley había sido su ayo para llevarlo a Cristo (Gá. 3:24). Y cuando Pablo había sido vivificado por Cristo, entonces la ley, considerada como si pudiera en y por sí misma ser un medio de salvación y como un patrón cruel que ordena tareas imposibles de poder cumplir y que establece reglas y prescripciones interminables en sus ramificaciones, lo había dejado helado, como un cuerpo muerto, sin reacciones, sin ninguna respuesta. ¡La respuesta había sido dada por Cristo! ¡La satisfacción ha sido dada por él!

Gálatas Ser Justificado

Ahora bien, el propósito sabio de Dios se estaba cumpliendo en todo esto. ¿Cuál propósito? Pablo responde: a fin de poder vivir para Dios (cf. Ro. 6:11; 14:7; 2 Co. 5:15). ¿Qué se quiere decir por vivir para Dios? Negativamente, significa que ya no se vive más para uno mismo. Positivamente, indica que uno vive como Dios quiere que uno viva; por lo tanto, para su gloria (1 Co. 10:31), en conformidad con su voluntad revelada, su ley.

R.C. Sproul en su libro “Agradar a Dios. La Santificación, Su significado e Importancia” ©2019 Publicaciones Faro de Gracia. pág. 138 Si yo alguna vez amara a Dios perfectamente, solamente querría obedecerle. ¿Cómo podría una criatura que ama a Dios per- fectamente pecar contra Él en absoluto?
Diccionario de temas bíblicos 1075 Dios, justicia de

1075

Dios, justicia de

La justicia moral de Dios se revela en sus leyes y se expresa en sus actos judiciales. Los mandamientos y juicios de Dios cumplen con los estándares perfectos de la justicia, y su reparto de castigos y recompensas también es perfectamente justo. La justicia de Dios es imparcial. Dios recibe especial alabanza por reivindicar al penitente y los necesitados que no tienen defensores humanos. En última instancia, todos los tratos de Dios serán vistos como justos y equitativos.

La justicia de Dios exhibe su rectitud

Es conforme a su ley moral Job 34:12 Ver también Dt 32:4; Sal 9:16; 11:7; Sof 3:5; Ro 2:2; 2 Ti 2:13; Ap 15:3

Es vista en su perfecta voluntad Sal 99:4 Ver también Sal 40:8; Is 53:10; Mt 6:10; 26:39 pp Mr 14:36 pp Lc 22:42; He 10:9–10

Dios actúa con justicia

Sal 33:5–15 Ver también Neh 9:33

La justicia de Dios es ejercitada limpia y equitativamente Sal 9:7–8 Ver también Sal 96:13; 98:9; 99:4

Juzga a las personas de acuerdo a sus obras Ap 20:12–13 Ver también Éx 34:6–7; Sal 62:12; Jr 17:10; Ez 18:20; Mt 16:27; Ap 22:12

Castiga al malvado Ez 18:20 Ver también Éx 34:7; Dt 32:35; Is 59:18; 66:24; Mt 25:41–46; Col 3:25; 2 Tes 1:8–9

Recompensa la rectitud Sal 58:11 Ver también Is 62:11; Mt 5:12 pp Lc 6:23; Mt 25:34–40,46; Ro 2:7; 8:1–2; 2 Ti 4:8

Dios establece justicia

Defiende la causa del oprimido Sal 103:6 Ver también Dt 10:18; Sal 140:12; 146:7–9; Is 61:8; Lc 1:52–53

Vindica a aquellos quienes han sido agraviados 1 Sm 25:39 Ver también 1 Sm 24:15; Sal 135:14; Ro 12:19; Dt 32:35; 1 P 2:23

Es completamente imparcial Job 34:18–19 Ver también Dt 10:17; 2 Cr 19:7; Hch 10:34–35; Ef 6:9

Las formas en que Dios ejercita justicia

la justicia de Dios no siempre es inmediatamente visible Jr 12:1 Ver también Job 21:7; Sal 73:3–14; Ec 7:15; Hab 1:2–4; Mal 2:17; 3:14–15; Mt 20:10–12

Dios advierte antes de castigar 2 Cr 36:15 Ver también 2 Re 17:23; Neh 9:29–30; Jr 7:13; Jon 3:4; He 12:25

Dios da oportunidad a las personas para cambiar sus caminos Jr 18:8–10 Ver también Jr 7:5–7; Ez 18:25–32; Mt 21:28–32; 1 Jn 1:9

La justicia de Dios es realmente legítima

Gl 6:7–8 Ver también Gn 18:25; Nm 32:23; Sal 73:17; Lc 16:25; 18:7–8; Col 3:24–25

la justicia de Dios es satisfecha por la obra de Cristo

Ro 3:25–26 Ver también Is 53:10–11; He 9:22; 1 Jn 1:9; 2:1–2

La justicia de Dios será establecida en el reinado de Cristo

Mt 25:31–33 Ver también Is 9:6–7; Hch 17:31; Ap 19:11–16

El cielo y la tierra se regocijarán cuando la justicia de Dios sea establecida Sal 96:10–13 pp 1 Cr 16:30–33; Sal 98:4–9; Ap 15:3–4; 16:5–7; 19:1–2

Dios requiere que su pueblo refleje su justicia

Pr 21:3 Ver también Lv 19:15; Dt 16:20; 24:17; 1 Re 10:9 pp 2 Cr 9:8; Sal 82:3–4; Is 56:1; Mi 6:8; Zac 7:9–10; Col 4:1; 1 Ti 5:21

8265

piedad

Reverencia por o devoción a Dios, produciendo una conciencia práctica de Dios en todos los aspectos de la vida.

Ejemplos de piedad en el AT

Gn 5:24 Enoc; Gn 6:9 Noé; 1 Re 18:3–4 Abdías; 2 Cr 31:20–21 Ezequías; Job 1:1 Job

Ejemplos de piedad en el NT

Lc 2:25 Simeón; Lc 2:37 Ana; Jn 1:47 Natanael

Jesucristo: Jn 8:29; He 5:7

Hch 2:5; 8:2

Cornelio y su familia: Hch 10:2,7

Hch 11:24 Bernabé; Hch 22:12 Ananías

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