COMPROMISO
En sentido espiritual, que es precisamente el que quiero poner de relieve en este art., comprometerse significa «entregarse, con todo empeño, al triunfo de una causa por la que merece la pena vivir y dar la vida».
Esto puede ocurrir en el plano familiar, civil o social, pero adquiere una dimensión diferente, más alta, más ancha y más profunda cuando se trata de proclamar el evangelio a toda criatura (cf.
Si pongo de relieve este último sentido de compromiso es porque la pereza, la cobardía, la ignorancia, etc., en una palabra la carnalidad, impide que este compromiso sea empresa de todos los creyentes, o de la mayoría, en lugar de ser privilegio de una minoría que cuenta mucho a los ojos de Dios, pero con mucha frecuencia, no obtiene de las autoridades, seculares o religiosas, otra cosa que recelos, censuras, el aislamiento y hasta la excomunión
“La verdadera naturaleza de la vida cristiana no es estática sino dinámica, creciente.”
Aunque la cruz de Cristo ha sido embellecida por poetas y artistas, quien quiera buscar a Dios ha de encontrar que el implemento salvaje de muerte de antaño es el mismo hoy. El camino de la cruz aún es la vía dolorosa que siempre fue, el único camino hacia el poder espiritual y una vida fructífera.
No trates de esconderte de la cruz. No aceptes el camino más fácil. No permitas que alguien te dé palmaditas de consuelo en una iglesia cómoda, desprovista de poder y estéril en cuanto a fruto que perdura. No pintes la cruz de colores llamativos ni la adornes con flores bonitas.
Acepta la cruz por lo que es y como es, tosca y dura, y encontrarás que es el camino de muerte y vida. ¡Permite que la cruz te asesine! Busca a Dios. Busca de todo corazón ser santo y no temas ninguna de las cosas que luego puedas sufrir.
