Simbolos de la Palabra de Dios
Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 433 viewsNotes
Transcript
Introducción
Introducción
La Biblia es el libro más asombroso sobre la faz de la tierra. Y no ha de sorprendernos, en el sentido de que procede del corazón de Dios. Charles Spurgeon dijo una vez que “Cuanto más cavamos en las Escrituras, más nos parecen una mina inagotable de verdad”.
La Biblia tiene varios símbolos con los que se representa así misma. Tales símbolos son descriptivos en diversos ámbitos reflejando no solo la naturaleza de la palabra de Dios, sino también indicando su utilidad en este mundo.
Esa clase de imaginería proporciona un entendimiento sobre el papel fundamental que ha jugado y que juega la palabra de Dios en nuestras vidas. Quiero que veamos unos 12 elementos con el que la palabra de Dios es comparada para revelarnos su naturaleza, utilidad y eficacia:
Luz
Luz
Salmo 119:105 “Lámpara es a mis pies tu palabra, y luz para mi camino.” La Palabra de Dios es lámpara que alumbra nuestro camino.
Salmo 119:130 “La exposición de tus palabras imparte luz; da entendimiento a los sencillos.” La luz de la palabra de Dios disipa la simpleza de nuestras vidas. La palabra alumbra nuestras mentes.
Pedro aconseja igualmente al pueblo de Dios diciendo que 2 Pedro 1:19 “Y así tenemos la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en prestar atención como a una lámpara que brilla en el lugar oscuro, hasta que el día despunte y el lucero de la mañana aparezca en vuestros corazones.”
Estamos rodeados de oscuridad y hacemos bien en no desenfocarnos de la luz de la palabra de Dios. Tenemos esta luz en medio nuestra hasta que Cristo regrese. Dice hasta que el lucero de la mañana aparezca en vuestros corazones.
Espejo
Espejo
Santiago 1:23–25 “Porque si alguno es oidor de la palabra, y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en un espejo; pues después de mirarse a sí mismo e irse, inmediatamente se olvida de qué clase de persona es. Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, este será bienaventurado en lo que hace.”
La Palabra de Dios es un espejo que nos revela la verdad. Nos dice quienes somos. Dónde están nuestras imperfecciones. Cuando miramos atentamente al espejo de la palabra, es porque tenemos la intención de ser hacedores de la palabra, aplicaremos la palabra a nuestras vidas y ella redundará en felicidad y bienaventuranza.
2 Corintios 3:18 “Pero nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu.”
2 Corintios 3:14–16 “Pero el entendimiento de ellos se endureció; porque hasta el día de hoy, en la lectura del antiguo pacto el mismo velo permanece sin alzarse, pues solo en Cristo es quitado. Y hasta el día de hoy, cada vez que se lee a Moisés, un velo está puesto sobre sus corazones; pero cuando alguno se vuelve al Señor, el velo es quitado.”
La Palabra de Dios es un espejo que nos revela a Cristo, para ser transformados en su imagen.
Agua
Agua
Efesios 5:26 “para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra,”
La Palabra de Dios es agua que nos purifica.
Nuestra pureza y santificación no se logra al margen de la Palabra de Dios. Juan 17:17 “Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad.”
Hay una estrecha relación entre la piedad, santidad y devoción a Dios y la asimilación de la palabra de Dios.
Este texto pone de manifiesto la naturaleza de la palabra de Dios: es pura. Sin contaminación.
Salmo 12:6 “Las palabras del Señor son palabras puras, plata probada en un crisol en la tierra, siete veces refinada.”
Pura: Libre de elementos extraños de cualquier tipo. No tiene impureza. ¿Qué usted cree que hará la Biblia en nosotros siempre que nos expongamos con honestidad a ella? Nos purificará. Nos santificará.
Lluvia y la nieve
Lluvia y la nieve
Isaías 55:10–11 “Porque como descienden de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelven allá sino que riegan la tierra, haciéndola producir y germinar, dando semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié.”
La Palabra de Dios es lluvia que produce los propósitos de Dios.
El Señor a través del profeta usa una imagen de la agricultura. En la agricultura y la ganadería es vital que la tierra esté húmeda. No es buena la escasez para estos contextos. La lluvia hacen crecer el grano, y producen semillas para el agricultor y pan para el hambriento.
Lo mismo sucede con mi palabra. La envío y siempre produce fruto; logrará todo lo que yo quiero, y prosperará en todos los lugares donde yo la envíe.
Leche
Leche
1 Pedro 2:2 “desead como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcáis para salvación,”
La Palabra de Dios es leche pura para alimento del alma. No está adulterada.
Y como no está adulterada contiene todo lo que uno necesita para crecer perfecta y progresivamente.
Los recién nacidos tienen todo lo que necesitan en la leche para crecer sanos y fuerte.
La leche les aporta las cantidades adecuadas de carbohidratos, proteínas y grasa
Proporciona las proteínas digestivas, minerales, vitaminas y hormonas
Además, la leche Proporciona los anticuerpos que ayudan a evitar que el bebé se enferme.
La comparación de la palabra de Dios con la leche materna es preciosa
Alimento sólido
Alimento sólido
Hebreos 5:12–14 “Pues aunque ya debierais ser maestros, otra vez tenéis necesidad de que alguien os enseñe los principios elementales de los oráculos de Dios, y habéis llegado a tener necesidad de leche y no de alimento sólido. Porque todo el que toma solo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niño. Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal.”
Semilla
Semilla
Lucas 8:11 “La parábola es esta: la semilla es la palabra de Dios.”
La Palabra de Dios es semilla, que sembrada en el corazón produce fruto.
Hermanos, hoy nosotros podemos llevar frutos y dar frutos porque Cristo sembró su palabra en nuestros corazones.
Fuego
Fuego
Jeremías 23:29 “¿No es mi palabra como fuego—declara el Señor—y como martillo que despedaza la roca?”
La palabra de Dios es tan poderosa como el fuego.
El fuego era utilizado para diferentes actividades: Preparar los alimentos, calentarse, para presentar los sacrificio. Para consumir la escoria de los materiales preciosos.
Fuego que quema, la escoria del pecado, fuego que destruye todo lo de mal nombre, fuego que purifica al creyente.
Jeremías 5:14 “Por tanto, así dice el Señor, Dios de los ejércitos: Por cuanto han hablado esta palabra, he aquí, pongo mis palabras en tu boca por fuego y a este pueblo por leña, y los consumirá.”
La palabra de Dios es puro fuego que hace ardes los corazones y conciencias de quienes escuchan, produce un incendio en el corazón que quema el pecado y purifica el alma.
El fuego también es símbolo de avivamiento
Lucas 24:32 “Y se dijeron el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino, cuando nos abría las Escrituras?”
Martillo
Martillo
Jeremías 23:29 “¿No es mi palabra como fuego—declara el Señor—y como martillo que despedaza la roca?”
Espada
Espada
Hebreos 4:12 “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón.”
Oro
Oro
Salmo 19:10 “deseables más que el oro; sí, más que mucho oro fino, más dulces que la miel y que el destilar del panal.”
Esta imagen busca mostrarnos el valor de la palabra de Dios
Salmo 119:127 “Por tanto, amo tus mandamientos más que el oro, sí, más que el oro fino.”
Proverbios 16:16 “Adquirir sabiduría, cuánto mejor que el oro, y adquirir inteligencia es preferible a la plata.”
La Palabra de Dios es de mucho más valor que el oro fino. Pero a veces nuestra relación con este sagrado libro no refleja eso. No la tenemos por preciosa para nuestra alma. Sabes, el problema no está en la palabra está en tí.
“Para el que se ha aburrido de leer la Biblia: si una persona ciega no puede ver el sol, no es culpa del sol” — John Piper.
Si la palabra a perdido valor y estima a tus ojos no es problema de la Biblia; tu no quieres los tesoros de su sabiduría e inteligencia.
Miel
Miel
Salmo 19:10 “deseables más que el oro; sí, más que mucho oro fino, más dulces que la miel y que el destilar del panal.”
Esta imagen muestra cuán dulce son los dichos del Señor.
Salmo 119:103 “¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!, más que la miel a mi boca.”
Esto habla de la suavidad y lo agradable que es la palabra de Dios al alma.
¿Tiene usted la palabra por dulce y agradable?
Aún cuando sus dichos nos amonestan. Son una dulce amonestación.
Salmo 19:11 “Además, tu siervo es amonestado por ellos; en guardarlos hay gran recompensa.”
Proverbios 24:13–14 “Come miel, hijo mío, porque es buena; sí, la miel del panal es dulce a tu paladar. Sabe que así es la sabiduría para tu alma; si la hallas, entonces habrá un futuro, y tu esperanza no será cortada.”
La dulzura de la palabra de Dios está ligada al buen futuro y a la esperanza.
