La hospitalidad

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¿Qué es la hospitalidad?

En hebreo no existía una palabra específica para explicar la practica, y en griego era “philoxenía”; que significa “amor a los extraños”.
Una explicación bíblica sencilla sería:
Hechos de generosidad y amistad entre extraños. El pueblo de Dios es llamado a ser hospitalario como parte de su deber a otros y en gratitud por la salvación que han recibido de Dios. Mostrar hospitalidad incluye la responsabilidad de proteger a aquellos recibidos como huéspedes.
M. H. Manser, Diccionario de temas bíblicos, ed. Guillermo Powell (Bellingham, WA: Software Bíblico Logos, 2012).
Esta explicación aunque es sencilla, no deja de ser reveladora: “Hechos de generosidad y amistad entre extraños”
La hospitalidad no era algo que ocurria entre familiares cercanos o amistades profundas, sino que entre extraños. ¡Es loco pensar hacer esto!

Ejemplos de hospitalidad

Pero veamos un poco de contexto histórico para entenderlo mejor:
Los roles de anfitrión y huésped eran un reflejo de la vida nómade, donde los viajeros, especialmente extranjeros necesitaban protección y alimento.
La dinámica era la siguiente: el viajero iba a un lugar abierto y esperaba una invitación, veamos un ejemplo;
Jueces 19:15–21 (LBLA)
15 Y se desviaron allí para entrar y alojarse en Guibeá. Cuando entraron, se sentaron en la plaza de la ciudad porque nadie los llevó a su casa para pasar la noche.
16 Entonces, he aquí, un anciano venía de su trabajo del campo al anochecer. Y el hombre era de la región montañosa de Efraín y se alojaba en Guibeá, pero los hombres del lugar eran benjamitas.
17 Y alzó sus ojos y vio al viajero en la plaza de la ciudad; y el anciano dijo: ¿A dónde vas y de dónde vienes?
18 Y él le dijo: Estamos pasando de Belén de Judá a la parte más remota de la región montañosa de Efraín, pues soy de allí. Fui hasta Belén de Judá, y ahora voy a mi casa, pero no hay quien me reciba en su casa.
19 Sin embargo, tenemos paja y forraje para nuestros asnos, y también pan y vino para mí, para tu sierva y para el joven que está con tu siervo; no nos falta nada.
20 Y el anciano dijo: Paz sea contigo. Permíteme suplir todas tus necesidades; pero no pases la noche en la plaza.
21 Y lo llevó a su casa y dio forraje a los asnos; y ellos se lavaron los pies, comieron y bebieron.
Es increíble ver la disposición hacia un extraño.
De todas formas, era costumbre probar que el extraño no fuera una potencial amenaza para el anfitrión.
Lo que ocurre al final de este pasaje es muy significativo, es una ceremonia antigua que hemos escuchado en varias ocasiones: El anfitrión proveía de agua para lavarse los pies.
Esto no sólo era una ceremonia de limpieza, sino que es la transformación de un extraño a convertirse en un huésped.
¡Wow! Esto es increíble, porque le da mucho sentido a una escritura del nuevo testamento:
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Lucas 7:44 BTX
44 Y vuelto hacia la mujer, dijo a Simón: ¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies, pero ésta ha regado mis pies con las lágrimas, y los ha secado con sus cabellos.
Por eso Jesús le hace ver su falla como anfitrión a Simón, el fariseo. No trató a Jesús como a un huésped, sino como a un extraño.
Veamos otro ejemplo de hospitalidad:
Génesis 19:1–3 RVC
1 Al caer la tarde llegaron los dos ángeles a Sodoma. Lot estaba sentado a la entrada de Sodoma, así que al verlos se levantó a recibirlos. Se inclinó hasta el suelo, 2 y dijo: «Señores míos, les ruego que vengan a la casa de este siervo suyo y pasen allí la noche. Se lavarán los pies, y por la mañana podrán levantarse y seguir su camino.» Pero ellos respondieron: «No, sino que pasaremos la noche en la calle.» 3 Como Lot les insistió demasiado, ellos se fueron con él. Al entrar en su casa, les ofreció un banquete de panes sin levadura, y ellos comieron.
Aquí Lot, que era sobrino de Abrahan, ejerce la hospitalidad a estos dos hombres, quienes terminaron siendo angeles del Señor, y que iban a destruir esa ciudad. Estos son los mismos ángeles que había hospedado Abram (Génesis 18).
Podemos apreciar nuevamente la disposición de recibir y servir a estos extraños, a quienes les ofrece agua para lavar sus pies, y así convertirlos en sus huéspedes.
Los estudiosos dicen que en oriente, desde siempre se ha considerado un deber sagrado acoger, alimentar y proteger a los viajeros o a extranjeros que se ubicaban en las puertas de las tiendas o del hogar, esto también se extendía a sus animales. Algunos viajeros se ubicaban en las plazas, y ahí esperaban recibir la invitación para ser hospedados. La hospitalidad era considerada un derecho.
Los próposito de esto son varios.
Que el pueblo no olvidara que habían sido extranjeros, y que son peregrinos en este mundo. Esto significaba tratar al huésped como a un hermano de sangre.
Levítico 19:33–34 RVC
33 »No opriman a los extranjeros que habiten entre ustedes. 34 Trátenlos como si fueran sus compatriotas, y ámenlos como a ustedes mismos, porque también ustedes fueron extranjeros en Egipto. Yo soy el Señor su Dios.
2. Forjar una amistad entre el anfitrión y el huésped que perduraría en el tiempo.
Génesis 24:15–26 (RVC)
15 Sucedió que, antes de que él acabara de hablar, apareció Rebeca, que había salido con su cántaro al hombro. Rebeca era hija de Betuel, quien era hijo de Milca, la mujer de Najor, el hermano de Abrahán.
16 Esta joven era de aspecto muy hermoso, y aún virgen, pues no había conocido varón; ella bajó a la fuente, llenó su cántaro, y se dispuso a volver.
17 Pero el criado corrió hacia ella y le dijo:
«Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro.»
18 Ella respondió:
«Bebe, señor mío.»
Y presurosa bajó el cántaro que llevaba, y le dio a beber.
19 Cuando acabó de darle de beber, dijo:
«También sacaré agua para tus camellos, hasta que acaben de beber.»
20 Y rápidamente vació su cántaro en el bebedero, y todavía corrió al pozo para sacar agua, y sacó para todos los camellos.
21 El hombre estaba admirado de ella, pero callaba, para saber si el Señor había prosperado su viaje, o no.
22 Cuando los camellos acabaron de beber, el hombre le dio a ella un pendiente de oro que pesaba cinco gramos y dos brazaletes que pesaban cien gramos,
23 y le dijo:
«Dime, por favor, ¿de quién eres hija? ¿Y habrá en la casa de tu padre un lugar donde pasemos la noche?»
24 Ella le respondió:
«Soy hija de Betuel, el hijo que Milca tuvo de Najor.»
25 Y añadió:
«Además, en nuestra casa hay paja y mucho forraje, y lugar para pasar la noche.»
26 Entonces el hombre se inclinó y adoró al Señor.
3- Replicar el corazón de Dios.
Deuteronomio 10:17–19 RVC
17 porque el Señor su Dios es Dios de dioses y Señor de señores; es Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas ni acepta sobornos; 18 que hace justicia al huérfano y a la viuda, y que ama también al extranjero y le da pan y vestido. 19 Así que ustedes deben amar a los extranjeros, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto.
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Jesús y la hospitalidad

Comprendiendo mejor todo lo que involucraba la hospitalidad, veamos como Jesús la aplicó, y que nos enseñó al respecto.

Nos enseñó con su ejemplo

Lucas 9:12–17 RVC
12 Cuando el día comenzó a declinar, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: «Despide a la gente, para que vayan a las aldeas y campos vecinos, y busquen comida y alojamiento, porque aquí no hay nada.» 13 Jesús les dijo: «Denles ustedes de comer.» Pero ellos respondieron: «No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos a comprar alimentos para toda esta multitud.» 14 Allí había como cinco mil personas. Y Jesús dijo a sus discípulos: «Hagan que la gente se siente en grupos de cincuenta personas.» 15 Los discípulos lo hicieron así, y todos se sentaron. 16 Jesús tomó entonces los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, los bendijo, los partió, y se los dio a sus discípulos para que ellos los repartieran entre la gente. 17 Y todos comieron y quedaron satisfechos; y de lo que sobró recogieron doce cestas.
Jesús aquí acoge y alimenta a cinco mil personas. Sin duda nos dejó la vara muy alta.
Jesús no tenía una casa propia, sin embargo entrego hospitalidad por donde estuvo, sirviendo a la gente, conectando con ellos, cubriendo las necesidades que tenían, ya fueran de alimento físico y espiritual, como también de salud y perdón.

Nos enseñó que es mandada por Dios

Juan 13:12–15 (RVC)
12 Después de lavarles los pies, Jesús tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: «¿Saben lo que he hecho con ustedes?
13 Ustedes me llaman Maestro, y Señor; y dicen bien, porque lo soy.
14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros.
15 Porque les he puesto el ejemplo, para que lo mismo que yo he hecho con ustedes, también ustedes lo hagan.
Al entender más profundamente el significado de lavarse los pies, podemos inferir la importancia de crear relaciones profundas a través del servicio de hospitalidad que brindamos
Otro ejemplo de que la hospitalidad es mandada por Dios, por cuanto es algo que espera que practiquemos es cuando Jesús envia a sus disicpulos:
Lucas 10:4–12 RVC
4 No lleven bolsa, ni alforja, ni calzado; ni se detengan en el camino a saludar a nadie. 5 En cualquier casa adonde entren, antes que nada digan: “Paz a esta casa.” 6 Si allí hay gente de paz, la paz de ustedes reposará sobre esa gente; de lo contrario, la paz volverá a ustedes. 7 Quédense en esa misma casa, y coman y beban lo que les den, porque el obrero es digno de su salario. No vayan de casa en casa. 8 En cualquier ciudad donde entren, y los reciban, coman lo que les ofrezcan. 9 Sanen a los enfermos que allí haya, y díganles: “El reino de Dios se ha acercado a ustedes.” 10 Pero si llegan a alguna ciudad y no los reciben, salgan a la calle y digan: 11 “Hasta el polvo de su ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra ustedes. Pero sepan que el reino de Dios se ha acercado a ustedes.” 12 Yo les digo que, en aquel día, el castigo para Sodoma será más tolerable que para aquella ciudad.
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Nos enseñó que será recompensada

Mateo 25:31–46 (RVC)
El juicio de las naciones
31 »Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, se sentará en su trono de gloria,
32 y todas las naciones serán reunidas ante él. Entonces él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos.
33 Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda,
34 y entonces el Rey dirá a los de su derecha: “Vengan, benditos de mi Padre, y hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo.
35 Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me recibieron;
36 estuve desnudo, y me cubrieron; estuve enfermo, y me visitaron; estuve en la cárcel, y vinieron a visitarme.”
37 Entonces los justos le preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, y te dimos de comer; o con sed, y te dimos de beber?
38 ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recibimos; o desnudo, y te cubrimos?
39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y te visitamos?”
40 Y el Rey les responderá: “De cierto les digo que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos más pequeños, por mí lo hicieron.”
41 Entonces dirá también a los de la izquierda: “¡Apártense de mí, malditos! ¡Vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles!
42 Porque tuve hambre, y no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber;
43 fui forastero, y no me recibieron; estuve desnudo, y no me cubrieron; estuve enfermo, y en la cárcel, y no me visitaron.”
44 Ellos, a su vez, le preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, o con sed, o forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?”
45 Y él les responderá: “De cierto les digo que todo lo que no hicieron por uno de estos más pequeños, tampoco por mí lo hicieron.”
46 Entonces éstos irán al castigo eterno, y los justos irán a la vida eterna.»Hospitalidad en la práctica en la actualidad
Nuestra hospitalidad será recompensada en el día del juicio, así como la falta de hospitalidad será castigada.
La hospitalidad es una de las formas que Dios usa para mostrar su amor incondicional al mundo, y nosotros somos sus colaboradores en ese plan de redención.

La hospitalidad en la práctica

Viendo los ejemplos en el antiguo testamento y en el nuevo testamento puede parecer muy difícil poder practicar la hospitalidad, pero la realidad es que si podemos llevarlo a cabo, ya sea que tienes pocos recursos o muchos, ya seas soltero o casado. Dios siempre nos dará lo necesario para desarrollar la hospitalidad.
La hospitalidad se entrelaza con varias otras disciplinas espirituales, como el servicio, la mayordomía, el evangelismo y otras que no hemos visto aún, como la compasión, la gratitud o la unidad.
Quiero contarles como he aplicado esta disciplina a lo largo de mi cristianismo, no queriendo ser autoreferente, sino queriendo hablar desde el ejemplo.
Corría el año 2002, llevaba menos de un año como cristiano, tenía una realidad económica completamente diferente a la que tenemos hoy. Recuerdo que estabamos jugando a la pelota con Rodrigo en el parque forestal, después de una reunión como iglesia en Dardignac, cuando se nos acercón jovencito extranjero, y lo invitamos a jugar. Paso el rato y teníamos que irnos a almorzar a la casa, era tarde. este muchacho andaba solo, y decidimos invitarlo a almorzar. Con el poco dinero que teníamos compramos un pollo asado (eso era un lujo para nosotros), y almorzamos juntos, pasamos toda la tarde juntos, y desoués en la noche lo fuimos a dejar desde Puente Alto al centro, a la hostal donde alojaba, para que no le pasara nada. Nunca más supimos de él, sólo recuerdo que era Galés.
Otro ejemplo, año 2011, recién me había cambiado de rubro, de restoranes a ventas, estaba iniciando mi primer mes, tenía que andar en terreno, y andaba justo con el dinero para los pasajes y almorzar un sofisticado super 8 a las finas hierbas.
Patricio Gutierrez me presenta en la reunión a unos hermanos que venían de Australia a conocer Chile, y querían ver un partido de fútbol, y Pato pensó que yo podía ayudarlos (no sé por qué).
En esos tiempos, arrendaba un departamento pequeño en Independencia con uno de mis hermanos menores, y ahí los recibí para que descansaran, luego fui con ellos al estadio a ver un equipo que no quiero nombrar, y que obviamente ganó.
Los siguientes días los acompañé mientras visitaba clientes. Fue mi manera de ofrendarme a ellos.
Al final de esos días. ellos me invitaron a comer, y me regalaron una chaqueta que usé por muchos años.
En el 2015, uno de ellos volvió a Chile, y lo alojamos junto a Carito por 3 meses en nuestro departamento en Estación Central. Hoy es uno de nuestros grandes amigos, y seguimos en contacto regular a pesar de estar al otro lado del mundo. Él es Tim.
Ese mismo año, recibimos a varios matrimonios y hermanos en nuestro departamento, entre ellos a un matrimonio venezolano, poco tiempo después vinieron a radicarse a Chile y hoy son parte importante de nuestra familia y también de la iglesia, ellos son Héctor y Marve.
Y hace un par de años atrás, me avisan de un joven que venía a realizar uno estudios a Chile por casi dos años. Sus papás vinieron a buscarle un lugar donde vivir cerca de la universidad en que estudiaría, y no encontraron. ¿Adivinen donde vivió esos casi dos años?. Ese joven es Dilan. El cuál es parte de mi familia. Es nuestro Dilancito.
Todos ellos partieron siendo extraños, y la mayoría de ellos son parte importante de nuestra hostoria familiar.
Los amigos con los cuales estudiamos la biblia necesitan convertirse en nuestros huéspedes, personas a las cuales apoyamos, ayudamos y protegemos si es necesario.
Cuando amamos de esa manera es cuando la hospitalidad cumple su objetivo esencial, reflejar el corazón de Dios.
Las relaciones de discipulado entre nosotros deben ser instancias donde aplicamos la hospitalidad. Unn lugar donde servimos, acogemos y amamos.
La hospitalidad tiene un gran impacto en el mundo. Porque son acciones concretas en las cuales demostramos nuestro amor por otros.
Impactará a tus compañeros de trabajo, a tus vecinos, a tus comañeros de estudio, a tus familiares.
Ellos se preguntaran, ¿Qué les pasa a estos locos que se aman de esta manera?
1 Pedro 4:8–9 RVC
8 Por sobre todas las cosas, ámense intensamente los unos a los otros, porque el amor cubre infinidad de pecados. 9 Bríndense mutuo hospedaje, pero no lo hagan a regañadientes.
Hebreos 13:1–2 RVC
1 Que el amor fraternal permanezca en ustedes. 2 Y no se olviden de practicar la hospitalidad, pues gracias a ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.

Para terminar

Con lo que hemos aprendido hoy, quiero invitarte a reflexionar en la última escritura de hoy:
Apocalipsis 3:20 RVC
20 ¡Mira! Ya estoy a la puerta, y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, yo entraré en su casa, y cenaré con él, y él cenará conmigo.
Hoy Jesús está a la puerta, al igual que esos viajeros, esperando a recibir la invitación para que lo dejes entrar a tu vida, le des agua para lavarse los pies, y así deje de ser un extraño, sino el huésped en tu corazón, para que lo honres y le sirvas.
Comienza hoy tus estudios bíblicos con quien te invito, y practica la hospitalidad con Jesús.
Para Dios sea toda la gloria.
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