No es cuestión de suerte
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La suerte del mundo
La suerte del mundo
Confiando en el destino
Aunque no declares confiar o creer en la suerte, al dejar que la suerte intervenga ya crees en ella, la aceptas y pones tu fe en ella.
La suerte de los cristianos
La suerte de los cristianos
33 Las suertes se echan sobre la mesa, pero el veredicto proviene del Señor.
Jonás fue favorecido por la suerte (o providencia) para ser arrojado al mar y que los marineros no murieran.
Los discípulos eligieron al número 13 por la suerte y así Matías sustituyó a Judas.
El tema con Dios es que él se sale de toda capacidad humana para crearlo.
Los dioses de los hombres son en esencia de tres tipos:
Servidores del capricho humano, hecho a la medida para favorecerlo y cumplirle todos sus deseos.
Déspotas y ególatras, exigiendo sacrificios y quitándole a los humanos su derecho para obtener adoración.
Una versión superpoderosa de los humanos, donde no tienen límites y quieren diversión y satisfacción como los seres humanos.
La Biblia no nos muestra un Dios semejante a nada de lo anterior.
¿Hace Dios milagros todavía?
¿Hace Dios milagros todavía?
17 Al verlo, caí a sus pies como muerto; pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo. Yo soy el Primero y el Último,
18 y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno.
El Dios Bíblico se muestra único e incambiable, pero tan profundo que aun no terminamos de comprenderlo.
¿Podemos conocer a Dios? ¿Cómo lo estudiamos? Quizás a través de su palabra, pero aunque Dios se muestra en su palabra, las palabras humanas no pueden describir ni contener la grandeza de Dios.
¿Suerte o milagro? Si nuestro Dios es el de la Biblia, parece que él hace milagros y que su intervención en la tierra es sobrenatural.
¿Qué es un milagro?
Lo inesperado, fuera de nuestro control
¿Cómo pedir un milagro?
¿Cómo pedir un milagro?
9 sino como está escrito: «Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han entrado al corazón del hombre, son las cosas que Dios ha preparado para los que Lo aman».
10 Pero Dios nos las reveló por medio del Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun las profundidades de Dios.
11 Porque entre los hombres, ¿quién conoce los pensamientos de un hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Asimismo, nadie conoce los pensamientos de Dios, sino el Espíritu de Dios.
12 Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente,
13 de lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritu, combinando pensamientos espirituales con palabras espirituales.
14 Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque son cosas que se disciernen espiritualmente.
Volver a creer en el poder de Dios
Aceptar la soberanía de Dios
Aprender a moverse en lo espiritual
