Jesus, Nuestro Proveedor 4
Jesús y los Milagros • Sermon • Submitted • Presented
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· 85 viewsEn este sermón, vemos cómo Jesús, con compasión y poder, alimentó a más de 5,000 personas con solo cinco panes y dos peces, revelando Su capacidad para proveer abundantemente incluso con recursos limitados. Este milagro no solo satisface el hambre física, sino que también apunta a Jesús como el proveedor espiritual que sacia las necesidades más profundas de nuestra alma. Jesús es nuestro proveedor en todas las áreas de la vida, y podemos confiar en que Él siempre cuidará de nuestras necesidades.
Notes
Transcript
1. La compasión de Jesús
1. La compasión de Jesús
Texto: Juan 6:5-6
"Cuando Jesús alzó la vista y vio una gran multitud que venía hacia él, le dijo a Felipe: '¿Dónde compraremos pan para que coma esta gente?' Esto lo dijo solo para ponerlo a prueba, porque él ya sabía lo que iba a hacer."
Jesús no solo observó a la multitud; Él vio profundamente su necesidad y se conmovió. No los veía como una carga, sino como personas que no solo sufrían de hambre física, sino también de hambre espiritual. Jesús era consciente de sus necesidades antes de que se manifestaran de manera obvia. Lo que vemos aquí es una compasión que no se limita a un sentimiento, sino que se traduce en acción.
Jesús plantea una pregunta a Felipe, no porque necesitara una solución, sino para poner a prueba la fe de su discípulo. Felipe, viendo la magnitud de la necesidad y las limitadas provisiones, responde de manera lógica:
“Ni con el salario de ocho meses podríamos comprar suficiente pan para que cada uno comiera un pedazo” (Juan 6:7).
Esta reacción refleja una tendencia humana común: centrarnos en nuestras limitaciones en lugar de mirar al poder de Jesús.
La actitud de Felipe: Evaluación desde la Lógica Humana
La actitud de Felipe: Evaluación desde la Lógica Humana
Felipe ve los recursos limitados:
Felipe representa la respuesta humana típica ante un desafío imposible. Cuando enfrenta la enorme necesidad de alimentar a miles de personas con recursos prácticamente inexistentes, su respuesta es lógica pero limitada. Él analiza la situación desde un punto de vista práctico y económico: no hay suficiente dinero ni recursos para resolver el problema.Esta respuesta nos revela cómo, a menudo, nuestra primera reacción ante una situación desafiante es basarnos en nuestros propios cálculos. Felipe miró lo que faltaba, no lo que Jesús podía proveer.
Limitaciones de la lógica humana frente a la provisión divina:
Felipe estaba tan concentrado en la magnitud del problema que no consideró el poder sobrenatural de Jesús. Como seres humanos, a menudo limitamos nuestras expectativas a lo que podemos ver o entender. Sin embargo, la compasión de Jesús trasciende nuestras limitaciones humanas y no está restringida por lo que es lógico o posible desde nuestra perspectiva.
Isaías 55:8-9 nos recuerda: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dice Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.”
Esto nos desafía a no depender de nuestra lógica limitada, sino a mirar a Jesús, quien no solo ve la necesidad, sino que ya sabe lo que va a hacer.
Contraste: La Compasión Activa de Jesús
Contraste: La Compasión Activa de Jesús
Mientras Felipe veía los números y las barreras, Jesús veía a las personas y sus necesidades.
La compasión de Jesús no se limita a sentir pena por la situación; Él actúa. Él no solo pregunta por pan, sino que ya tiene en mente cómo proveerá. Esta compasión activa es un llamado a nosotros para que, en lugar de centrarnos en nuestras limitaciones, confiemos en la abundancia de Jesús.
Jesús no solo tenía el poder para alimentar a la multitud; Él quería hacerlo. Su compasión no era solo un sentimiento pasivo, sino una motivación profunda que le llevó a actuar para satisfacer tanto las necesidades físicas como espirituales de la gente.
Aplicación a Nuestras Vidas: Actuar Confiando en la Compasión de Jesús
Aplicación a Nuestras Vidas: Actuar Confiando en la Compasión de Jesús
A.Nuestra respuesta ante las necesidades:
Muchas veces, como Felipe, vemos nuestras necesidades o las de otros y rápidamente evaluamos las limitaciones: falta de dinero, falta de tiempo, falta de recursos. Sin embargo, Jesús nos llama a mirar más allá de nuestras limitaciones y a confiar en Su capacidad de proveer. Él ve nuestras necesidades incluso antes de que las expresemos y ya tiene un plan para actuar en nuestra vida.
B. Fe en medio de la necesidad:
Felipe se centró en lo que era humanamente imposible. Nosotros también caemos en esa trampa cuando nuestras circunstancias parecen abrumadoras. Sin embargo, la pregunta de Jesús a Felipe también nos desafía a ver nuestras dificultades a través de los ojos de la fe. Aunque veamos pocos recursos, Jesús tiene el poder de multiplicar lo poco que tenemos.
2 Corintios 5:7 dice: “Porque por fe andamos, no por vista.”
Esto nos invita a ver nuestras dificultades a través de la lente de la fe, no simplemente de lo que podemos calcular o resolver por nosotros mismos.
C. Confiar en la compasión de Jesús:
Jesús nos enseña a no temer ni dudar ante la magnitud de nuestras necesidades o los desafíos de la vida. Su compasión es activa y efectiva. Él siempre está dispuesto a actuar a nuestro favor, incluso cuando no vemos cómo. No debemos limitarnos a nuestra lógica o recursos, sino recordar que Jesús es el que provee abundantemente cuando confiamos en Su poder.La pregunta que Jesús hizo a Felipe es una prueba para nuestra fe diaria. En lugar de ver el desafío como un obstáculo insuperable, podemos verlo como una oportunidad para que Jesús demuestre Su poder. Él sabe lo que va a hacer y ya tiene un plan de provisión, aunque nosotros no podamos verlo en el momento.
2. La Multiplicación milagrosa se activa cuando lo entregamos todo.
2. La Multiplicación milagrosa se activa cuando lo entregamos todo.
A. Dar lo Poco con Fe:
Él solo necesita nuestra disposición a entregarlo todo.
No importa cuán pequeño o insignificante parezca lo que tenemos, en Sus manos, lo que ofrecemos puede multiplicarse de manera sobrenatural.La clave está en la fe y en la disposición a confiar en que Jesús hará lo imposible con lo que le entregamos. No se trata de la cantidad de lo que damos, sino de la confianza con la que lo ponemos en manos de Dios.
B. El Poder de la Gratitud:
Antes de multiplicar los panes y los peces, Jesús dio gracias. Este acto es significativo porque muestra que Jesús reconocía y agradecía al Padre por Su provisión, incluso antes de ver la multiplicación. La gratitud abre el camino para el milagro. En lugar de quejarnos por lo que no tenemos, debemos agradecer a Dios por lo poco que sí tenemos, confiando en que Él lo multiplicará según Su voluntad.Este gesto nos enseña que debemos cultivar un corazón agradecido. Muchas veces, estamos tan enfocados en lo que nos falta que olvidamos el poder que tiene la gratitud para desbloquear la provisión divina.
Cuando agradecemos a Dios por lo poco, le abrimos la puerta para que haga mucho.
C. Jesús No Solo Satisface, Sino Que Sobra:
Después de que la multitud comió, sobraron doce cestas llenas de comida. Esto muestra que Jesús no solo satisface nuestras necesidades de manera justa o escasa, sino que su provisión es abundante y generosa. Él es un Dios de sobreabundancia, que no solo cubre nuestras necesidades físicas, sino que también provee con más de lo que imaginamos.Este detalle nos recuerda que, cuando confiamos en Jesús con nuestras necesidades, no solo encontramos lo suficiente, sino que experimentamos una plenitud que sobrepasa nuestras expectativas. Dios es generoso, y Su provisión excede lo que podemos prever o controlar.
D. La Disposición a Entregarlo Todo
D. La Disposición a Entregarlo Todo
La multiplicación milagrosa ocurre cuando lo poco que tenemos es entregado completamente a Jesús.
1. El niño y los panes: Entrega sin reservas
Texto Base: Juan 6:9
“Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces, pero ¿qué es esto para tanta gente?”
Lección: El milagro de la multiplicación de los panes y peces solo ocurrió cuando el niño entregó lo poco que tenía a Jesús. Aunque parecía insignificante ante la magnitud de la necesidad, fue suficiente en las manos de Jesús. La entrega total y sin reservas abre la puerta para la obra milagrosa de Dios.
Aplicación: Debemos confiar en que, aunque lo que tenemos parezca pequeño o insuficiente, en manos de Jesús, lo poco se multiplica para satisfacer grandes necesidades.
2. Abraham y el sacrificio de Isaac: Entregarlo todo, incluso la promesa
Texto Base: Génesis 22:1-2
"Dios le dijo: 'Toma a tu hijo, tu único, a Isaac, a quien amas, y vete a la tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.'"
Lección: Abraham fue puesto a prueba cuando Dios le pidió sacrificar a su hijo Isaac, el cumplimiento de la promesa de ser padre de una gran nación. Abraham mostró una fe absoluta al estar dispuesto a sacrificar lo que más amaba, confiando plenamente en que Dios podía cumplir Su promesa de otra manera si fuera necesario.Cita
Texto Biblico:
"Entonces Abraham extendió su mano y tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo. Pero el ángel del Señor lo llamó desde el cielo: ‘¡Abraham, Abraham! No extiendas tu mano contra el muchacho, ni le hagas nada. Porque ahora sé que temes a Dios, ya que no me has negado a tu hijo, tu único hijo.’" (Génesis 22:10-12).
Aplicación: La disposición de Abraham a entregar incluso su mayor sueño y promesa es un ejemplo de fe radical. Cuando entregamos a Dios lo que más valoramos, Él siempre provee de maneras inesperadas, reafirmando Su fidelidad y Su promesa.
3. Jesús, el pan de vida
3. Jesús, el pan de vida
Texto: Juan 6:35
"Entonces Jesús declaró: 'Yo soy el pan de vida. El que a mí viene nunca pasará hambre, y el que en mí cree nunca más volverá a tener sed.'"
Este milagro va más allá de satisfacer el hambre física; es una señal que apunta a Jesús como el verdadero pan de vida que sacia las necesidades más profundas de nuestras almas. La multitud experimentó la provisión física, pero Jesús quería que entendieran que Él es la fuente de toda vida y satisfacción espiritual. No es solo un proveedor de pan material, sino Aquel que nutre nuestra alma y nos ofrece vida eterna.
Conclusion
Conclusion
Aplicación:
Nuestras almas tienen un hambre que solo Jesús puede satisfacer. Las necesidades espirituales que todos enfrentamos —como el vacío, la soledad, la falta de propósito— encuentran respuesta en Jesús, el pan de vida. Cuando acudimos a Él, encontramos mucho más que provisión material; encontramos plenitud y satisfacción espiritual que nada más puede dar.
Desafío: Recibe la provision de tu padre.
