Jesús y la Pascua

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Introducción

Los convivios familiares son ocasiones para disfrutar la compañía de la familia.
Es tiempo para estar al día de los sucesos en las vidas de nuestra familia / amigos.
Son momentos especiales porque por un momento dejamos a un lado las preocupaciones del día a día para disfrutar el momento de estar con nuestra familia / amigos.
Pero, en ocasiones estos eventos se tornan tensos, cuando:
Tratamos de ajustar cuentas con un familiar que nos debe dinero.
Corregimos a un sobrino y nosotros sabemos que el padre o la madre no les gusta que corrijan a su hijo.
…o peor, cuando los parientes empiezan a pelear por los terrenos.
Estos momentos son muy incomodos, se puede palpar la tensión.
Nadie habla.
Todos han dejado de disfrutar el momento y lo único que piensan es que podemos hacer para salir lo más pronto posible.
Ahora, imaginemos una situación donde alguien dice - que bueno que estamos aquí reunidos; les quiero hacer saber que uno de ustedes es un traidor.
Este es el momento que se vive en nuestra lectura - fue en una fiesta religiosa, una fiesta de victoria nacional, que Jesús revela a sus discípulos que uno de ellos lo va a traicionar. Hoy veremos:
La fiesta
La revelación de la traición
La lección

La fiesta

Es día jueves por la tarde.
En menos de 48 horas Jesús estará siendo crucificado.
Son pocas las horas que le restan a Jesús.
Marcos nos dice:
Marcos 14:12 NBLA
12 El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando se sacrificaba el cordero de la Pascua, los discípulos le preguntaron* a Jesús: «¿Dónde quieres que vayamos y hagamos los preparativos para que comas la Pascua?».
Jesús está con sus discípulos y todos están preocupados porque deben celebrar la fiesta de la Pascua.
No olvidemos que esta fiesta es un mandamiento de Dios para Israel.
Cada año debían celebrar los hebreos esta fiesta recordando como Dios rescató a Israel de la esclavitud egipcia y como Dios libró a sus primogénitos de morir la noche de la 10a plaga.
Se entiende que ellos se han estado hospedando en Betania - un camino de 2 millas caminando.
La Pascua no se podía celebrar fuera de la ciudad de Jerusalén.
Es por eso, que año con año los hebreos subían a Jerusalén para celebrar esta fiesta.
Por tanto, los discípulos están preocupados porque saben que deben cumplir con este rito y requiere preparación.
Deben buscar un lugar libre donde puedan estar ellos y Jesús (13 en total).
Deben adquirir el pan sin levadura y las hierbas amargas.
Deben conseguir un cordero de un año, sacrificarlo, y prepararlo.
Así que Jesús envía a sus discípulos a entrar a Jerusalén y conseguir el lugar donde se van a reunir.
Marcos 14:13–16 NBLA
13 Él envió* a dos de Sus discípulos, diciéndoles*: «Vayan a la ciudad, y allí les saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo; 14 y donde él entre, digan al dueño de la casa: “El Maestro dice: ‘¿Dónde está Mi habitación en la que pueda comer la Pascua con Mis discípulos?’ ” 15 »Y él les mostrará un gran aposento alto, amueblado y preparado; hagan los preparativos para nosotros allí». 16 Salieron, pues, los discípulos y llegaron a la ciudad, y encontraron todo tal como Él les había dicho; y prepararon la Pascua.
La señal que les da Jesús tal vez no significa mucho para nosotros - encontrar a un hombre cargando un cántaro de agua.
Pero, este hombre estaría haciendo una tarea que normalmente hacían las mujeres. Así que ver a un hombre cargando un cántaro sería una buena señal de que encontraron al hombre correcto.
Este hombre tendría el lugar preparado para que Jesús pueda comer la Pascua con sus discípulos.
Me inclino a pensar que Jesús pudo haber hecho estos preparativos / acuerdos con anticipación, con el dueño de la casa.
Así que tras encontrar los discípulos al hombre, pedir el aposento donde se han de reunir, llegan al lugar para preparar la cena de la Pascua.
Sus mentes estarían enfocadas en el significado de esta fiesta.
A pesar de que han estado viviendo momentos muy tensos cada vez que los escribas / fariseos / principales sacerdotes confrontaban a Jesús - por un momento podían despreocuparse de todo esto y recordar el significado de esta fiesta.
Tal vez recordaban:
Éxodo 12:25–28 NBLA
25 »Cuando entren a la tierra que el Señor les dará, como ha prometido, guardarán este rito. 26 »Y cuando sus hijos les pregunten: “¿Qué significa este rito para ustedes?”, 27 ustedes les dirán: “Es un sacrificio de la Pascua al Señor, el cual pasó de largo las casas de los israelitas en Egipto cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas”». Y el pueblo se postró y adoró. 28 Los israelitas fueron y lo hicieron así. Tal como el Señor había mandado a Moisés y a Aarón, así lo hicieron.
Estarían pensando que el poder de Dios fue suficiente para librar a los escuadrones de Israel de la casa de servidumbre.
Recordaban como Dios envío un libertador - a Moisés - para guiar a su pueblo a la libertad.
Recordaban que Dios nunca abandonó a su pueblo y que ellos eran un testimonio vivo de como Dios seguía con Israel.
Pero, aunque sus mentes estaban enfocadas en las glorias del éxodo de Israel - el poder del mal estaba orando en el corazón de Judas y pronto Jesús lo daría a conocer.

La revelación de la traición

Llega el momento de comer la Pascua:
Marcos 14:17 NBLA
17 Al atardecer llegó* Jesús con los doce discípulos.
Jesús, el Maestro, estaría dirigiendo la mesa.
Él estaría guiando a sus discípulos a participar del Cordero, de las hierbas amargas, del pan sin levadura.
Para este tiempo se acostumbraba también tres copas de vino de las cuales participan los convidados.
El padre de familia tenía en frente un plato con vinagre o agua con sal, en el cual mojaban el pan y las hierbas amargas para luego comerlas.
Los discípulos estarían muy atentos a este momento tan especial que ellos habían vivido cada año.
Ellos conocían el ritual y lo sabían de memoria ya que cada año se hacía lo mismo, en el mismo orden.
Pero Jesús de pronto interrumpe el orden del ritual y da una revelación aterradora:
Marcos 14:18–21 NBLA
18 Y estando sentados a la mesa comiendo, Jesús dijo: «En verdad les digo que uno de ustedes Me entregará; el que come conmigo». 19 Ellos comenzaron a entristecerse y a decir uno por uno: «¿Acaso soy yo?» 20 «Es uno de los doce», les respondió, «el que moja el pan en el mismo plato que Yo. 21 »Porque el Hijo del Hombre se va tal y como está escrito de Él; pero ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Mejor le fuera a ese hombre no haber nacido».
Jesús anuncia, sin rodeos, que uno de ellos lo va a entregar.
Uno de ellos lo entregará en manos de aquellos que pretenden destruir a Jesús.
Uno de ellos va a delatarlo con las autoridades.
Uno de ellos se ha aliado con los enemigos de Jesús para destruir al Maestro.
Pero - notemos que la señal de quien era el traidor los implicaba a todos.
Para este tiempo todos los discípulos han mojado su pan en el mismo plato de Jesús.
Era parte del ritual.
Todos habían seguido la misma costumbre en años anteriores.
Es por eso que se entristecen y cuestionan si el traidor era uno de ellos.
La traición no vendría de afuera - la traición solo podría venir de entre ellos mismos - sus discípulos, entre los doce.
Nosotros sabemos quien fue el traidor - fue Judas.
Nos preguntamos:
¿Acaso Judas fue uno de los que preguntó si acaso sería él el traidor?
¿Qué sentiría Judas cuando se dio cuenta que Jesús ya conocía sus planes?
¿Qué sentiría Judas al verse rodeado de los once - sobre todos si llegaran a descubrir que él era el traidor.
Uno de los pasajes más enigmáticos / profundos de la Biblia lo tenemos en Marcos 14.21.
Marcos 14:21 NBLA
21 »Porque el Hijo del Hombre se va tal y como está escrito de Él; pero ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Mejor le fuera a ese hombre no haber nacido».
En este pasaje Marcos resume que a Jesús (el Hijo del Hombre) le sucedería lo que estaba escrito acerca de él.
Los profetas lo declararon.
Los patriarcas lo anunciaron.
Génesis 3:15 NBLA
15 »Pondré enemistad Entre tú y la mujer, Y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, Y tú lo herirás en el talón».
Salmo 41:9 NBLA
9 Aun mi íntimo amigo en quien yo confiaba, El que de mi pan comía, Contra mí ha levantado su talón.
Isaías 53:7 NBLA
7 Fue oprimido y afligido, Pero no abrió Su boca. Como cordero que es llevado al matadero, Y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, Él no abrió Su boca.
Y aunque lo que iba a suceder era el cumplimiento de las profecías, el cumplimiento del decreto de Dios, incluyendo la traición de Judas - entendamos que Judas fue completamente responsable de sus actos.
“¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Mejor le fuera a ese hombre no haber nacido.”
El decreto de Dios, las profecías, no serían excusa para que Judas no fuera juzgado por sus hechos.
Judas fue 100% responsable de la más alta traición en contra de su Maestro.
Algo similar vemos en la vida de José y sus hermanos.
Génesis 50:20 NBLA
20 »Ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios lo cambió en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente.
Dios llevó a José a Egipto para librar a sus hermanos de morir de hambre.
…pero, sus hermanos no dejaban de ser responsables por el odio que mostraron al vender a su propio hermano y engañar a su padre al decir que había muerto.

La lección

¿Qué nos quiere Dios enseñar el día de hoy?
En esta ocasión queremos enfocarnos en dos lecciones.
La primera lección tiene que ver con el elemento fundamental de esta fiesta.
Recordemos que esta cena se compone de tres elementos - el pan sin levadura, las hierbas amargas, y el Cordero.
Y en la descripción de la cena asumimos la presencia del pan y las hierbas amargas.
Al fin y al cabo son las que se mojaban en el plato con vinagre o agua con sal.
Pero, es tan curioso que Marcos no menciona al cordero.
Es obvio que tuvieron que adquirir un cordero.
Es la parte más fundamental de esta cena. Sin cordero no hay cena de Pascua.
Pero veamos que el cordero no aparece en Marcos.
De hecho, veamos Marcos 14.12.
Marcos 14:12 NBLA
12 El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando se sacrificaba el cordero de la Pascua, los discípulos le preguntaron* a Jesús: «¿Dónde quieres que vayamos y hagamos los preparativos para que comas la Pascua?».
Notemos como en la NBLA “el cordero” aparece en letras itálicas / inclinadas.
Los editores de la NBLA añaden algunas palabras para que se pueda entender el pasaje, y lo ponen en itálicas para que sepamos que no aparece esa palabra en el texto original.
Así que Marcos en 14:12 nos dice “El primer día de los panes sin levadura, cuando se sacrificaba la Pascua”.
Así que parece que es una cena de Pascua sin cordero.
Sabemos que tuvieron que haber mojado las hierbas amargas y el pan en el plato con Jesús.
Pero, ¿dónde está el cordero?
Es cierto, allí debían tener un cordero. Para eso era el tiempo de la preparación.
Pero, es posible que Marcos no lo menciona para que hagamos la pregunta - ¿dónde está el cordero?
Fue la misma pregunta que hizo Isaac.
Génesis 22:7 NBLA
7 Isaac habló a su padre Abraham: «Padre mío». Y él respondió: «Aquí estoy, hijo mío». «Aquí están el fuego y la leña», dijo Isaac, «pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?»
A lo cual Abraham responde:
Génesis 22:8 NBLA
8 Y Abraham respondió: «Dios proveerá para Sí el cordero para el holocausto, hijo mío». Y los dos iban juntos.
Así que en esta cena, ?dónde está el cordero?
Marcos quiere hagamos la pregunta y nos demos cuenta que el cordero es el que preside la cena.
El cordero es el que ha estado con ellos por más de tres años, enseñando, predicando, sanando, resucitando, consolando.
El cordero es el que uno de ellos va a traicionar.
El cordero es Jesús, en quien se están cumpliendo las profecías del Antiguo Testamento - el cordero que pronto va a ser llevado al matadero y dará su vida para rescatar a su pueblo de sus pecados.
Así que en esta lección - Marcos quiere que no perdemos la mirada de Jesús - el único sacrificio, el centro del plan de salvación de Dios, el único mediador entre Dios y los hombres.
Este papel no lo puede cumplir ningún ser humano - ni María, Pedro, ningún llamado “santo”.
Solo Jesús, es el cordero de Dios, el sacrificio de nuestra Pascua.
Pero, la segunda señal es posible que la pasemos por alto porque ya sabemos el final de la historia.
Marcos 14:18–20 NBLA
18 Y estando sentados a la mesa comiendo, Jesús dijo: «En verdad les digo que uno de ustedes Me entregará; el que come conmigo». 19 Ellos comenzaron a entristecerse y a decir uno por uno: «¿Acaso soy yo?» 20 «Es uno de los doce», les respondió, «el que moja el pan en el mismo plato que Yo.
Esto fue un momento para recapactiar.
Esto fue un momento para que cada uno de los discípulos pudiera analizar su propia vida y ver si acaso uno de ellos era el traidor.
Este fue el momento para que aun Judas pudiera arrepentirse, cerrar su corazón al mal, dar marcha atrás a su plan de traición…pero no lo hizo.
Judas fue libre para poder detenerse y desistir de su maldad.
Y es por eso que Judas ha de ser juzgado por su mal - no porque el decreto de Dios se estaba cumpliendo, no porque las profecías se estaban cumpliendo, sino porque él no se arrepintió.
Y esta es la tragedia de Judas - que cerró su corazón a Dios y se entregó al plan de Satanás.

Conclusión

Judas es la evidencia más contundmente que no es suficiente creer que Jesús es el cordero, que Jesús vino a este mundo - es necesario el arrepentimiento, al confesión de nuestro pecado.
Es necesario reconocer que somos pecadores y necesitamos ser rescatados de nuestro pecado.
De otra manera, el sacrificio de Jesús no tendrá ningún beneficio para nuestras vidas - y seremos condenados.
Así como en el servicio tenemos el momento en que confesamos nuestras faltas ante Dios y recibimos la seguridad del perdón - creemos también que el que no confiesa su pecado no tiene seguridad de perdón y por tanto morirá en sus pecados.
Así que reconoce tu mal, mira al cordero de Dios, a Jesús, confiesa tus pecados, hoy Dios nos llama a cada uno a recibir el perdón que Dios ofrece en Jesús quien dio su vida por nosotros.