EL DIVORCIO SEGUN JESUCRISTO

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I. INTRODUCCIÓN

En 2017, una mujer de California, Gayle cCormick, descubrió que su marido había votado a Donald Trump en las elecciones de 2016. Se enteró durante una comida con unos amigos y posteriormente declaró que se sentía traicionada por su decisión.
A raíz de ello, revaluó el matrimonio y descubrió diferencias fundamentales entre ambos. También declaró que se arrepentía de los compromisos que había hecho a lo largo de los años.
El maquillaje puede cambiar drásticamente el aspecto de una persona, a veces para bien o para mal.
Como en el caso de un matrimonio en 2016, en el que los recién casados fueron a nadar y el hombre decidió que su esposa no era lo suficientemente buena sin maquillaje cuando finalmente vio su rostro natural. La acusó de engaño y después del baño, el marido no tenía interés en la relación y se divorció de ella inmediatamente.
Sin duda el matrimonio ha sido completamente incomprendido a lo largo de la historia, sobre todo por los no creyentes, y eso ha hecho que el divorcio se haya vuelto común en todas las sociedades, y las causas de divorcio a menudo son absurdas, al menos para los que conocemos la palabra de Dios y el valor que El Señor le da al matrimonio.
Hoy vamos a hablar acerca del tema del divorcio y para ello vamos a tomar como base el pasaje de Mateo 19:3-12

II. LA PREGUNTA DE LOS FARISEOS TOCANTE AL DIVORCIO

Mat 19:3  Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? 
La pregunta que hicieron los fariseos al Señor tiene un claro objetivo, tentarle para hacerle caer y ponerle en evidencia como falso maestro, sin embargo la pregunta en si no deja de ser interesante, porque de hecho proviene de una discusión acerca de lo que era una causa justificable de divorcio según la interpretación de la ley.
Y es que resulta que la ley en la que se basaban los religiosos para justificar el divorcio no era muy clara, escuche usted lo que decía:
Deu 24:1  Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio,a y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa. 
La frase “alguna cosa indecente” resulta ser muy vaga para determinar con exactitud a que se refiere, y esto se había vuelto causa de discusión entre las dos escuelas mas importantes de los fariseos, la escuela de Shammai y la escuela de Hillel.
Por un lado unos ponían su atención en la palabra “indecente” y los otros en la frase “alguna cosa”
Los de la escuela de shammai que enfatizaban la palabra “indecente” pensaban en una infidelidad, porque la palabra hebrea tiene la connotación de algo vergonzoso en el aspecto sexual.
Los de Hillel al poner su atención en la frase “alguna cosa” pensaban en asuntos tan triviales como que una esposa quemara la comida de su marido, tal como lo encontramos en el talmud.
Esta discusión entre estas dos escuelas rabínicas es traída al Señor Jesús con el fin de ponerle una trampa, pero no contaban con la respuesta del Señor, de la cual nosotros vamos a aprender también.

III. LA RESPUESTA DEL SEÑOR

Reina Valera Revisada (1960) (Capítulo 19)
4 Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo,
5 y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?
6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.
Es muy interesante entender el texto y lo que El Señor está diciendo.
Por un lado está Moisés concediendo el divorcio a los judios, pero por el otro está también el mismo Moisés registrando las palabras de Dios en Genesis que ahora son citadas por el Señor Jesús.
Lo que nosotros debemos entender es que hay una diferencia entre estos dos pasajes de la ley, que en el pasaje de Deuteronomio el divorcio es una concesión a un pueblo pecador y duro de corazón y el pasaje de Genesis es el plan original de Dios.
¿Para nosotros como cristianos cual aplica?
Sin duda el pasaje de Genesis, porque para los que hemos sido hechos nuevas criaturas el plan original de Dios es nuestro modelo.
En este pasaje de Genesis citado por nuestro señor hay tres principios que son esenciales para entender porque el divorcio no es aplicable a nosotros, quiero que ponga mucha atención para que entienda algo que es elemental para los hijos de Dios, ya sea que esté casado o aun sea soltero pero que en algun momento llegará al matrimonio.

1. En el matrimonio dos llegan a ser uno

Las palabras :
4 Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo,
5 y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?
indican que el propósito de Dios es que el hombre y la mujer fueran complementarios, y que lo fueran a tal grado que al unirse en matrimonio llegaran a ser inseparables, como si llegaran ser una sola persona y no ya dos.
Si esa unión se intenta romper siempre causará dolor, y aquellos que se separan nunca volverán a ser como eran antes de casarse, porque quedaran de alguna manera rotos, es como si intentas separar dos hojas que has unido con pegamento, cuando las separas ambas sufrirán roturas.
La escritura nos da otro ejemplo aun mas fuerte, en
Efesios 5
23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.
Cristo y su iglesia son un solo cuerpo, y esa unión es inseparable, porque El es su salvador y la cuida y la sustenta como dice el apóstol en este pasaje .
Pero no solo eso, Pablo dice que el matrimonio es un reflejo de esa unión entre Cristo y su iglesia, donde la esposa debe sujetarse a su marido como la iglesia debe sujetarse a Cristo, y donde el marido ama a su mujer asi como Cristo amó a su iglesia.
Me gusta como el teólogo John Piper usa este pasaje para hablar de la imposibilidad del divorcio entre dos hijos de Dios.
El significado último del matrimonio es representar en la tierra el amor fiel al pacto entre Cristo y su Iglesia. Vivir esta verdad y mostrarla es lo que significa, en su sentido más profundo, estar casado. Esta es la razón última de la existencia del matrimonio. Hay otras razones, pero esta es la principal.
Por lo tanto, si Cristo alguna vez abandona y descarta a su Iglesia, entonces un hombre podrá divorciar a su esposa; y si la Iglesia, comprada por su sangre bajo el nuevo pacto, alguna vez deja de ser la esposa de Cristo, entonces una esposa podrá divorciar legítimamente a su esposo.
Jesús nunca jamás haría eso a su novia, la Iglesia. Él nunca la descuida. Él nunca la abandona. Él nunca abusa de ella. Él siempre la ama. Él siempre la trae de vuelta cuando se pierde. Él siempre es paciente con ella. Él siempre la cuida, sustenta, protege y, la mayor de las maravillas, se deleita en ella.

2. La unión matrimonial es obra de Dios y no del hombre

Dice el verso 6:
Por tanto, lo que Dios juntó.
Esta parte es sumamente importante, es vital para entender el matrimonio, que el personaje central en todo esto es Dios, no el hombre.
Aunque sean un hombre y una mujer los que decidieron casarse, y sea un pastor quien realice la ceremonia, y haya una congregación presente, todo eso es secundario, la persona mas importante en todo esto es Dios mismo.
Es Dios el autor del matrimonio y quien lo concede a los hombres, el matrimonio es un don de Dios, un regalo de Dios.
Esto contrasta con el divorcio, porque en tanto que el matrimonio proviene de Dios, el divorcio tiene lugar por causa de los hombres.
El Señor dice claramente que fue por causa de la dureza del corazón humano que Dios concedió el divorcio, no como una salida, sino para regular los abusos que los mismos hombres cometían.
En el corazón de los hombres regenerados ya no debe haber cabida para el divorcio, porque sus corazones han sido cambiados, esto no quiere decir que en un matrimonio cristiano no habrá dificultades y hasta problemas graves, mas bien significa que también hay paciencia, comprensión y perdón, como dice:
Nunca llegará el divorcio cuando dos cónyuges deciden abandonar su orgullo y egoísmo y tratarse con gracia y respeto mutuo.
David Hormachea
Quiero que entienda esto, cuando en un matrimonio alguno de los cónyuges o ambos dejan de escuchar a Dios, y dejan de vivir conforme a su carácter de hijos de Dios, es porque estan dando lugar al pecado de una u otra forma, entonces su corazón se hace duro.
Cuando hay pecado sexual, de adulterio, o cuando el orgullo se apodera de la mente y vuelve una batalla campal el matrimonio, o cuando se da lugar a la ira y el enojo permanentes, o simplemente se da paso al desinterés, y se abandonan las responsabilidades que como varones o como mujeres se tienen en el matrimonio, y hay una negación al arrepentimiento y la corrección, entonces la conciencia se cauteriza, se vuelve indiferente a la palabra de Dios, y el corazón termina endurecido, es aquí donde proviene la separación, pero Dios no tiene nada que ver con esto, sino la voluntad del hombre que se ha apartado de su Señor.
Es por esto que entre dos creyentes verdaderos el divorcio no es una opción, no está en sus mentes en ningún momento, delante de Dios ellos no se pueden separar.
En los versos 8-9 Cristo mismo lo explica:
Mat 19:8  El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así. 
Mat 19:9  Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.d 
Si los que viven sin Dios, la gente de este mundo se divorcia es por su corazón endurecido, pero entre los hijos de Dios no debe haber separación, o si a pesar de todo se llega a dar, no pueden volver a casarse, porque delante de Dios sería adulterio.
Esto da paso a la conclusión del Señor en su respuesta a los fariseos:

3. El hombre no debe separar lo que Dios juntó

Ante la pregunta de los fariseos:
¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? 
La respuesta del Señor es: No, para el hombre no es licito dejar a su mujer.
Y aunque Él Señor da una excepción, realmente ni aun en ese caso debería darse la separación, si hay arrepentimiento del que ha fallado.
Mat 19:9  Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.
Este verso es muy discutido, porque aquí el Señor no habla explícitamente de adulterio, nuestra versión RV60 traduce como “fornicación” el termino griego “porneia” que se refiere a todo tipo de inmoralidad sexual.
La versión NTV traduce:
Mat 19:9  Y les digo lo siguiente: el que se divorcia de su esposa y se casa con otra comete adulterio, a menos que la esposa le haya sido infiel
La NVI:
Mat 19:9 Les digo que, excepto en caso de infidelidad conyugal, el que se divorcia de su esposa, y se casa con otra, comete adulterio.
Pero la B. Textual 4a. edición que es preferida actualmente por los académicos dice:
9 Y os digo que cualquiera que repudia a su mujer, a no ser por causa de inmoralidad sexual, y se casa con otra, comete adulterio
Por supuesto hay diferentes opiniones acerca de esto, pero no las voy a explicar hoy, simplemente quiero concluir con el hecho de que si un hombre o una mujer rechazan y por lo tanto aborrecen el pacto que hicieron delante de Dios para cometer inmoralidad sexual, ellos se colocan a si mismos fuera del pacto, por lo tanto da pie a la posibilidad de separación.
Pero como ya lo he dicho, si hay arrepentimiento de parte del que ha pecado no debe haber divorcio ni en casaos asi, por los motivos que ya ha dicho el Señor, en el matrimonio son uno y reflejan a Cristo y su iglesia, y porque el matrimonio proviene de Dios no del hombre.
La conclusión del Señor es clara, y debe serlo para nosotros también, si el matrimonio proviene de Dios al hombre no le es dado romperlo.
El único que puede poner fin al matrimonio es Dios, y es por medio de la muerte de alguno o de ambos cónyuges.

IV. CONCLUSIÓN

Una vez que los fariseos han sido despachados, quedan el Señor y sus discípulos, que por cierto estan impactados por la enseñanza del Señor , pero no en sentido positivo, sino lo contrario, porque al parecer les resultaba demasiada estricta la postura de Cristo tocante al matrimonio.
Mat 19:10  Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse. 
Mat 19:11  Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado. 
Mat 19:12  Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba. 
Es muy interesante que los hijos del reino siguieran con un pensamiento mundano, y prefirieran no casarse a cumplir con el precepto de Dios.
Pero no casarse, según el Señor también proviene de Dios y no del hombre.
El Señor explica que hay tres tipos de hombres que no se casan y los llama “eunucos”
La palabra Eunuco es una palabra compuesta que significa “guardián del lecho” porque históricamente se refería a aquellos hombres que servían en las cohortes orientales como esclavos de algun sultán o rey para guardar el harén, es decir, cuidar de las esposas de aquel hombre, por lo tanto, para evitar riesgos se castraba a ese tipo de sirvientes.
Sin embargo aquí El Señor usa la palabra para referirse a varones que no se casan y como ya lo he dicho, se refiere a tres tipos:
Los varones que han nacido asi, es decir con algun tipo de defecto físico que les impide tener relaciones sexuales
Los que han sido castrados para cierto tipo de servicio como ya lo he comentado
Los que por causa del reino de Dios, aun pudiendo tener un matrimonio normal deciden no casarse, pero no pensemos que cualquiera puede hacer esto, sino solo aquellos a los que les ha sido dado.
Entender correctamente esto evita caer en el error católico romano del celibato.
El apóstol Pablo dice acerca de esto:
1Co 7:7  Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro. 
1Co 7:8  Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo; 
1Co 7:9  pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando
Pablo llama don de continencia a esa capacidad que viene de Dios para que un hombre o mujer no tengan necesidad de relaciones sexuales, y puedan entonces quedarse sin casar para dedicar su vida para servir a Dios sin obstáculo alguno.
Tanto el matrimonio, como la continencia provienen de Dios y deben ser usados para su gloria, cualquier otra cosa termina en pecado.
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