Esperando en el Señor

Miercoles - Devocional  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Buenas noches, hermanos. Gracias por venir al culto de oración de esta noche. Es un gozo verlos deseando la bendición de Dios.
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Estamos viviendo en una era cuando todo está a prisa. Un nuevo “vicio” que yo y Jenn hemos adquirido al llegar a Perú es el uso de la aplicación, Rapi. Para los que no conozcan, Rapi es una aplicación donde puedes hacer pedidos de restaurantes en Trujillo y RAPIdamente te llega la comida en moto. La vida aquí en la cuidad de Trujillo, se ha vuelto una vida de prisa y el único tiempo que tenemos que esperar es para que llegue el micro, combi, taxi para llevarnos en prisa a nuestro siguiente quehacer. Parece que toda gente esta de prisa.
En el culto de adoración del domingo pasado, fue mencionado en el Salmo 33:20, que “nuestra alma espera en Jehová.” Aprendimos que el objetivo de la espera es bueno. Este esperar no es un esperar perezosa. Es un caminar obediente esperando la ayuda de Dios en vez de tomar las cosas en nuestras propias manos. Un versículo donde vemos el esperar en el Señor es Isaías 40:31. Busquen Isaías 40:28-31.
Dice así:
28¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. 29El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. 30Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; 31pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Hermanos, creyentes, cuando una situación o prueba viene a nuestra vida tenemos que esperar, orando en el Señor. Cuando Dios te demuestra un pecado en tu vida que te tiene tanto agarre y estás desesperado de quitar ese pecado, no olvides de esperar en oración ante Dios. No podemos librarnos asolas. Necesitamos la persona de Dios, su poder, y su promesa.
En los primeros tres versículos de este pasaje, Isaías hace recordar a Israel (y también al quien lea este libro) que el esfuerzo humano tiene sus límites. Incluso los jóvenes con toda su energía y fuerza solo dan hasta un punto. Pero Jehová es el eterno Dios, nuestro salvador, y nuestro rey atento. Por medio de su hijo, salvó a los que no se podían salvar a sí mismos. Muchas veces como creyentes, batallando contra el pecado diario, nos olvidamos que Jesús no solo nos redimió, él sigue con nosotros por medio del espíritu santo.
Vemos en la primera parte de versículo 31, que los que esperan en Jehová recibirán dos cosas. El primero es la fuerza eterna de Dios que renueve nuestras fuerzas. Dios nos da fuerza para obedecerle. Obedecerle, es lo que Dios espera de nosotros. El que desobedece no está esperando en Dios, está confiando en sus propias fuerzas. Pero a veces hay pruebas y situaciones que están más allá de nuestro control o fuerza. Igual, debemos andar en obediencia y oración esperando la ayuda sabia y todo poderosa de Dios. Un ejemplo de no esperar en Jehová es la historia del rey Saul en 1 Samuel 13:5-14. Saul no esperó la llegada de Samuel antes de ofrecer un sacrificio a Dios porque temía al enemigo y su propio ejército estaba por abandonarle. Como rey, Saúl no estaba autorizado a ofrecer sacrificios. Este era el deber exclusivo de los sacerdotes. Al hacerlo, Saulo demostró su falta de confianza en el tiempo y poder de Dios. Y tomo el asunto en sus propias manos.
Los que esperan en obediencia y oración recibirán o verán 1) la fuerza y poder de Dios, y por medio de ese poder 2) recibirán la promesa de Dios de victoria. "Levantarán alas como las águilas" Es decir, seremos vencedores. "Correrán, y no se cansarán" es la perseverancia para lograr la obediencia y fidelidad. La frase "caminarán, y no se fatigarán" habla de tener un crecimiento constante en nuestra vida espiritual.
Quiero terminar nuestro tiempo devocional con unas preguntas personales de análisis que nos pueden ayudar a saber si estamos esperando en Dios:
1. ¿Cuáles son algunas situaciones, pecados, o pruebas en mi vida? ¿Estoy mirando al conflicto, pecado, o angustia personal como Dios lo ve? No hay situación demasiado difícil para Dios. No hay pecado demasiado sucio de que Dios no te pueda librar. No hay angustia personal demasiado oscuro de que Dios no te pueda dar paz.
2. ¿En esas situaciones, cual es mi actitud? ¿Es mi tendencia de dominar la situación? ¿Estoy usando principios bíblicos para guiar mis pensamientos y acciones?
3. ¿Estoy orando fielmente? Si no estás orando, no estás esperando en el Señor.
4. ¿Estoy buscando la ayuda de la iglesia? Esperar solo es muy difícil y Dios desea que caminemos juntos como iglesia por medio de dificultades y pecado.
Cuando oramos estamos tomando un tiempo en nuestras vidas de prisa para esperar en las fuerzas y promesas Dios. Nuestras peticiones de oración son un acto de esperar en Dios. Cuando hacemos petición al Señor estamos admitiendo que necesitamos su ayuda porque no podemos solo. También, la oración también sirve como un recordatorio de no tomar las cosas en nuestras manos y más bien caminar en obediencia dejando que Dios obre.
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Estamos en un nuevo mes. Tengo para ustedes una nueva guía de oración.
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