Jehová es Mi Pastor

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De todos los poemas que conocemos como salmos, el más conocido, memorizado, citado es el Salmo 23. Es quizá el pasaje más conocido del AT, incluso los no cristianos lo han escuchado y lo saben. Agustín lo llamó: “El Himno de los mártires”, porque tantos mártires cristianos recitaron el salmo 23 al ser torturados hasta la muerte.
Abraham Lincoln dijo que recitaba este salmo en sus días de depresión durante la guerra civil. George Bush, lo recitó a la nación después del 11 de septiembre de 2011. Este salmo ha dado consuelo a millones de personas, es un salmo que un niño puede entender ¡así de simple! Pero es el salmo en el que un teólogo podría ahogarse por lo profundo.
El salmo 23 se usa en calendarios, tarjetas y funerales, por el verso 4. Pero es un Salmo que tiene más que ver con la vida que con la muerte; es la relación de David con el Dios vivo, durante su propia vida, por eso dice: “Ciertamente la bondad y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida”.
Veamos otro lado del salmo 23, par sacar verdades y las gravemos en nuestros corazones. El salmo se ha relacionado con ovejas y pastores, pero al estudiarlo descubres que se trata de mucho más.
Primero habla del Señor en tercera persona, después cambia a primera persona, es David hablando directamente a Dios, no tanto como un pastor, sino como un amigo, es personal. Después cambia, ahora pasamos de afuera al aire libre, valle, campo, al interior de una tienda o de un hogar. Voy a leerlo y después iremos poco a poco:
(Salmo de David) Jehovah es mi pastor; nada me faltará. En prados de tiernos pastos me hace descansar. Junto a aguas tranquilas me conduce. Confortará mi alma y me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo. Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Preparas mesa delante de mí en presencia de mis adversarios. Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehovah moraré por días sin fin.” (Salmo 23, RVA)
La primera parte está en el campo, la segunda en el valle y la tercera en el hogar. Veamos este salmo en 3 partes: Como pastor, Dios nos da dirección; como amigo, Dios nos da protección y como huésped, Dios nos da provisión. Vamos poco a poco:
Jehovah es mi pastor; nada me faltará. En prados de tiernos pastos me hace descansar. Junto a aguas tranquilas me conduce. Confortará mi alma y me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.” (Salmo 23:1–3, RVA)
Dios nos da dirección, nos guía:
Quizá para algunos esto no les diga nada, porque no saben nada de pastoreo, no creo que alguien aquí se dedique a ser ovejero de ovejas. Pero David era pastor en Belén, venía de una familia de pastores y sabemos que estaba fuera cuidando sus ovejas cuando fue elegido para ser el próximo rey de Israel.
La idea de Dios como nuestro pastor es una de las metáforas más bellas y reconfortantes de toda la Biblia:
Alimentará su rebaño como un pastor; llevará en sus brazos los corderos y los mantendrá cerca de su corazón. Guiará con delicadeza a las ovejas con crías.” (Isaías 40:11, NTV)
Es la foto de un pastor que cuida a sus ovejas, esto implica este salmo. Tenemos un pastor que cuida de nosotros: Sus ovejas. Debes saber que las ovejas no se cuidan muy bien a ellas mismas.
Las ovejas morirían a menos que tengan un pastor que las cuide, requieren cuidado y atención más que cualquier otro ganado. No extraña que la Biblia se refiera más de 200 veces a nosotros como ovejas, por la tendencia que tienen ¡eso hacen las ovejas!
En el 2005 en Turquía había 1500 ovejas, varios rebaños de varios pastores se unieron, los pastores se fueron a desayunar y nadie las cuidaba. De pronto una pequeña oveja decidió saltar sobre un precipicio y otras ovejas pensaron que sabía a dónde iba y 400 más saltaron. Al regresar los pastores vieron que estaban cerca del acantilado y descubrieron que 400 habían saltado. Así son las ovejas.
Las veces en la Biblia que las ovejas son vistas de manera favorable es cuando están bajo el cuidado de un buen pastor.
David es pastor, así que al escribir esto no lo hace como un insulto a las ovejas o a él mismo, sino que lo hace con alegría de saber que Dios es su pastor, es como un niño presumiendo a su Padre ¡Mi papá es el más fuerte! David dice ¡miren quién es mi pastor! El Señor es mi pastor.
¿Cuántos tienen mascotas? Haz conocido dueños de mascotas que piensas !ellos no deben tener mascotas! Ese animalito, no lo alimentan, no lo sacan a pasear, no lo bañan y dices ¡mejor lo deben regalar!
Y está el otro extremo, de dueños obsesivos de mascotas. Les ponen suéteres, zapatos, carreola para perros. Los llevan a todas partes y dices ¡creo que eso ya es exagerado! Les hacen caldito de pollo con higado y patas de pollo. Pero, si fueras una mascota ¿a quién elegirías de dueño? claro que al segundo, David está diciendo: Hey, mi dueño, mi pastor, es el Señor mismo. Es David presumiendo de Su Pastor.
Una fundación de ciencia se comprometió a construir robots para “influir en el comportamiento de los niños y sus hábitos alimenticios”. Algo así como “pastores tecnológicos”. Suena interesante, pero si lo vemos críticamente ¡eso deben hacer los padres!
No quiero un robot como pastor de los niños o mis nietos, quiero personas, padres que estén señalando el camino hacia el Señor. David dice “El Señor es mi pastor” y esto implica cuidado. Dios cuidará de ti. Implica: orientación. Ya sabes que las ovejas no se orientan muy bien que digamos. Todos nosotros como ovejas nos hemos descarriado, lo hacemos fácilmente y sin ayuda ¡no podríamos regresar a Casa!
Hay aves que viajan alrededor del mundo y regresan a su lugar, pero una oveja no puede hacer eso. El salmón sabe cómo llegar contra corriente a su lugar para desovar, la oveja no puede hacer eso, esa es su naturaleza y la naturaleza del pastor es: guiar.
Al leer este salmo recuerda que tienes un guía personal. A veces te preguntas ¿cómo encuentro la voluntad de Dios para mi vida? ¿cómo me da dirección Dios? Algunos quieren una fórmula, o memorizar versos de la Biblia y buscar en un libro o algo, pero olvidamos que tenemos al Guía viviendo dentro de nosotros. Queremos dirección, cuando Dios nos está diciendo: “Escucha, vivo en ti”.
Muchos podemos decir El Señor es mi Pastor, pero no todos pueden decir ¡Nada me faltará! Vivimos en una sociedad llena de descontentos, observando lo que otras ovejas están comiendo: Señor ese vecino tiene el pasto más verde y eso que yo creo en ti, confío en ti ¿cómo es que su pasto está más verde que el mío?
Un escritor Phillip Keller, criado en África Oriental, se movió a Canadá y se dedicó a criar ovejas antes de ser pastor, él escribió lo siguiente: “… en mi rebaño había una corderita, una oveja hermosa, lana fina, pro siempre estaba descontenta, porque no importaba a qué pasto la llevara y tenía buenos pastos, esta oveja siempre se iba al borde de la cerca, miraba fuera para ver el otro lado. Me pregunto si Dios no tiene algunas ovejas cómo esa, que están descontentas, que siempre se quejan.”
Una oveja que se queja -teniéndolo todo- es una vergüenza para el pastor, porque la oveja refleja el tipo de cuidado que cree o piensa que el pastor le da o no le da.
Imagina cómo se sienten los que no son creyentes, cuando miran la vida de las ovejas que se quejan; estás tratando de invitar a tus amigos, pero ¡siempre te estás quejando! quizá ellos piensan ¡no quiero seguir a tu pastor! no te cuida muy bien que digamos o eso parece, porque no pareces contento con ÉL.
El Señor es mi pastor ¡nada me faltará! El contentamiento no viene de lo que tenemos, sino de a quién tenemos. Y si el Señor es tu pastor, debes ser capaz de declarar con firmeza y confianza ¡nada me faltará! Como pastor ÉL nos guía
2. Dios nos da protección.
Aquí cambió de pronombre, ahora habla directamente al Señor. Esto nos dice que la vida no siempre va a ser sobre pastos verdes y aguas tranquilas.
Aun cuando yo pase por el valle más oscuro, no temeré, porque tú estás a mi lado. Tu vara y tu cayado me protegen y me confortan.” (Salmo 23:4, NTV)
En la vida tendrás valles por los que debes caminar y eso no nos gusta, no es agradable. Los valles son esos tiempos oscuros, fríos y ¡claro que nadie se alegra por estar en los valles!
Conociendo al Pastor que tenemos, deberíamos poder decir esto, pero lo que decimos es “Señor, por favor sácame de este valle. Sólo sácame, llévame de montaña en montaña. La verdad es que habrán valles.
Los pastores llevan a las ovejas a los valles a propósito. En el Medio Oriente, cuando hace mucho calor, los pastores las llevan a barrancos, allí los llaman “wadis”. Las ovejas no quieren ir ahí, son lugares que no tienen gran vista, es caminar hacia abajo en un barranco oscuro. Pero los pastores las llevan allí porque ahí es más fresco y ahí es donde fluyen lo arroyos de agua fresca, en el fondo del barranco.
En otras palabras, a veces los valles más oscuros son el camino a pastos más verdes. Las ovejas no lo saben, ellas se quejan, no quieren ir, les da miedo. Pero, espera, ahí va a estar más fresco y te vas a poder refrescar, una vez que están ahí, disfrutan el haber llegado.
Quizá conoces personas que han dado testimonio de esto, que en los momentos difíciles en su vida, todo es prueba tras prueba, pero allí es dónde se encuentran con el Señor, ahí tienen contacto directo con Dios y reciben SU consuelo de una forma que nunca antes habían experimentado.
Así que tendrás valles oscuros y David dice en otra versión: de muerte.
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo. Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.” (Salmo 23:4, RVA)
La palabra hebrea es figurativa de tristeza o calamidad. Es una persona que no se está muriendo, está vivo pero está experimentando un valle oscuro, el valle que él dice es uno de sombra de muerte. Pero incluso cuando llegues al fin de tu vida y mueras ¡todo va a estar bien! La muerte es como entrar en un valle, se siente oscuro, como si estuvieras cayendo, tu respiración disminuye y luego despiertas y te despertarás o abrirás los ojos del otro lado, a un lugar de Luz.
Charles Spurgeon dijo: “La muerte no es la casa, es solo la entrada a la casa”. Sólo te está llevando a otra parte. Además, no dice “valle de la muerte” sino “valle de sombra de muerte”, ¿puede la sombra de un camión atropellarte? ¡claro que no! ¿la sombra de un perro morderte? El valle de sombra de muerte no puede destruirte, la sustancia de la muerte o el “aguijón” de la muerte, como dijo Pablo, ha sido removido, absorbido en victoria. Por eso David dice: ¡No temeré mal alguno!
También leemos que en lo valles puedes encontrar consuelo:
Aun cuando yo pase por el valle más oscuro, no temeré, porque tú estás a mi lado. Tu vara y tu cayado me protegen y me confortan.” (Salmo 23:4, NTV)
David habla del equipo del pastor, hay 2 herramientas que todo pastor llevaría: una vara y un cayado. El cayado tiene la empuñadura curva y es para dirigir a las ovejas y la vara es para proteger a las ovejas. Era un palo que colgaba del cinturón del pastor y ese palo tenía clavos, con el propósito de herir con ellos a los lobos. Imagina a una oveja mirando a su pastor, viendo esa arma colgada del cinturón y diciendo: “eso me reconforta, sé que si, ese enemigo, depredador se me acerca, tengo un pastor que me protegerá”.
En el NT, Pedro describa a satanás como un león rugiente que busca a quien devorar. Pero debes saber que ese cómo león no puede llegar a ti, si no pasa primero sobre tu pastor. Y si ÉL permite que te llegue un zarpazo ¡es calculado! y es para tu propio crecimiento. No te deja sólo y eso debe reconfortarte, porque muchos creyentes dicen: “el diablo es esto, aquello, hizo esto o lo otro”, pero ¡no te preocupes por él! Tienes un pastor que te protegerá.
En el NT Jesús dijo: “Yo Soy el buen pastor” y habló acerca de sus ovejas que llama por nombre y ellas oyen SU voz y lo siguen. Jesús dijo:
entonces les dio la explicación: «Les digo la verdad, yo soy la puerta de las ovejas.” (Juan 10:7, NTV)
Lo explico, en la antigüedad, al llevar las ovejas al campo, las ponían en pequeños corrales, que son como paredes de piedras con una abertura estrecha sin puerta. Un viajero estaba en el Medio Oriente y el guía lo llevó a ver los campos, el pastor dijo: “mis ovejas entran por aquí por la noche y están a salvo”. El viajero dice: Pero ¡no hay puerta! El pastor dijo: “eso es porque ¡Yo SOY la puerta!” Me acuesto por la noche y duermo delante de esa abertura y ninguna oveja puede salir a menos que pase por encima de mi cuerpo y ningún lobo o depredador puede entrar si no pasa sobre mi cuerpo”.
Ahora sí que diría ¡sobre mi cadáver! Satanás podría decir: quiero destrozar a ese cristiano, Dios dice ¡sobre mi cadáver! No puedes llegar a esa persona a menos que te de algún tipo de autorización para cumplir MI propósito, para el crecimiento de esa oveja. Así que esto habla de protección. Como pastor nos da dirección, como amigo nos da protección. Y termino con el último:
3. Dios nos da provisión.
Me preparas un banquete en presencia de mis enemigos. Me honras ungiendo mi cabeza con aceite. Mi copa se desborda de bendiciones. Ciertamente tu bondad y tu amor inagotable me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor viviré por siempre.” (Salmo 23:5–6, NTV)
Una vez más, está en primera persona y además cambia de metáfora, de imagen. Ya no estamos tratando con ovejas y pastor, ahora estamos dentro de una carpa como invitados de el anfitrión y nos da una comida elegante. A menos que pienses en ovejas sentadas alrededor de la mesa tomando café.
Ahora estamos tratando con Dios no como pastor sino como un anfitrión que nos agasaja muy a la usanza del Medio Oriente, reconocidos por su hospitalidad, en esos tiempos. Este cuadro es el que vemos aquí.
En la antigüedad, cuando entrabas a la tienda de alguien como visitante, había un protocolo. Primero te darían el beso común que es de 3 veces, en una mejilla, la otra y la otra. Después el criado te quitaba las sandalias y te lavaba los pies. Luego te ponían aceite en la cara, la cabeza, un aceite de oliva perfumado para refrescarte del sol abrasador. Luego te daban una copa de vino con miel, una mezcla dulce. Luego ponían una alfombra delante de ti y te servían una comida.
David dice: “mi copa se desborda”. Imagina al anfitrión sirviendo y sirviendo y el invitado dice: alto, ya, está bien y él dice ¡no, aún no es suficiente! Está sirviendo constantemente y se derrama y llena la mesa, el mantel. La idea es que tu provisión es tan abundante y tu amor por mí Señor es tanto que se desborda. Entonces te darás cuenta de que va seguido de su bondad y misericordia.
Es una declaración del futuro basada en el pasado. La bondad y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida ¿por qué diría eso? Porque eso ha sido en el pasado. Has cuidado de mí y me has protegido, me has dado dirección, me has cuidado toda mi vida. Estoy seguro de que en el futuro vas a hacer lo miso. No está diciendo ¡declaro por fe que mi vida será indolora de ahora en adelante! En la lectura vemos que está comiendo delante de sus enemigos. ¡Hay algunos enemigos! Pero aunque ellos lo persiguen, David dice:
.... La bondad y el amor me seguirán todos los días de mi vida; y en la casa del Señor habitaré para siempre.” (Salmo 23:5–6, NVI)
Lo digo ¡porque siempre ha sido así! Estoy diciendo esto del futuro, porque así ha sido en el pasado. Nuestro problema es que ¡olvidamos Sus misericordias! Recordamos más nuestras penas.
Había un actor famoso invitado a una reunión, la gente estaba emocionada al verlo, era conocido por que interpretaba personajes y decía sus diálogos de forma maestra. En la reunión le pidieron que recitara lineas famosas de diferentes obras. También estaba un ministro en esa cena y le dijo: me gustaría que recitaras el Salmo 23 para la audiencia, el actor le dijo ¡me encantaría! pero con una condición, que después que termine, tú vengas y también lo recites.
El actor de forma elocuente, modula la voz de forma perfecta; al terminar la audiencia le aplaude por varios minutos. Después el pastor se levanta, era mayor de edad, su voz un poco áspera, no era muy elocuente, pero recitó el salmo 23 y después de hacerlo, no había ojo seco en la audiencia ¡todos estaban llorando! Después de la cena le preguntaron al actor ¿qué hizo la diferencia? El actor dijo: “Yo conozco el Salmo, él conoce al Pastor”.
Todos conocemos el Salmo, todo el mundo conoce este Salmo, pero ¿conoces al Pastor? ¿Sabes cuál es la dirección de tu vida? ¿conoces al protector de tu vida? ¿experimentas Su provisión en tu vida? ¿Puedes decir: “El Señor es mi pastor personal ¡nada me faltará!?
En esa época los pastores conocían las ovejas que eran errantes, los pastores las conocían como las descarriadas, sale por su cuenta, se va del redil. Todos nosotros como ovejas nos hemos descarriado. Cuando la oveja se echa y no tiene cuidado, puede poco a poco quedar patas arriba y la oveja no puede darse la vuelta y se queda así, y si tarda mucho tiempo los gases se acumulan en el abdomen, le cortan la circulación y morirá, a menos que el pastor la encuentre y le de vuelta, la levante, la restaure.
Cuando ÉL restaura tu alma, la trae de vuelta. Quizá te sientas como una oveja enjaulada, sólo quieres estar en una zona cómoda y ahora tus piernas se están levantando; has ido demasiado lejos y necesitas la bondad y misericordia de Dios. Entonces toma la decisión, como David de decir: “El Señor es mi pastor, vuelvo a Su cuidado, a SU redil”.
La trampa es esta: todos los atributos de Dios como pastor no serán verdad a menos que lo dejes ser el pastor de tu vida. Tienes que venir a SU redil por un acto de tu propia voluntad para cooperar con SU llamado.
Que Dios sea tu Pastor y por eso no tienes necesidades. ÉL cuida de ti, te guía y cuida en los valles profundos de la vida. Aunque el valle está oscuro y no podemos ver hacia dónde vamos y es cansado, doloroso, ÉL nos está llevando a un lugar para refrescarnos, un lugar de crecimiento y para que confíes en SU bondad y en Su motivación detrás de todo lo que te permite pasar.
Dios nos ha dado las herramientas para resistir al diablo, para que huya de nosotros. Creemos con firmeza y convicción que tu bondad y misericordia nos seguirán, nos perseguirán todos los días de nuestras vidas. Y cuando un día al pasar el último valle de sombra, despertaremos en tu Luz y moraremos en tu Casa para siempre.
Palabra de Dios
Oremos
Nunca más tendrán hambre ni sed; nunca más les quemará el calor del sol. Pues el Cordero que está en el trono será su Pastor. Él los guiará a manantiales del agua que da vida. Y Dios les secará cada lágrima de sus ojos».” (Apocalipsis 7:16–17, NTV)
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