DIFICULTADES
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Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias,
y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.
El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen.
Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.
Habían pasado 40 años desde Moisés abandonó Egipto, Moisés ahora tenía 80 años.
En sus planes no estaba regresar a Egipto, se había acomodado a una vida tranquila de pastor de ovejas, esperando que transcurriera el tiempo y morir con tranquilidad.
Moisés no tiene el mismo interés y pasión que tenía cuando era joven, cuando defendía a sus hermanos israelitas del abuso de los egipcios.
Creía que el tiempo había pasado y que el llamado estaba olvidado, pero Dios sabía que era el tiempo exacto y que Moisés había alcanzado la madurez y capacidad necesaria para el trabajo.
Moisés recibe el llamado y la promesa del respaldo directamente de Dios.
La primer dificultad
La primer dificultad
Y aconteció en el camino, que en una posada Jehová le salió al encuentro, y quiso matarlo.
Entonces Séfora tomó un pedernal afilado y cortó el prepucio de su hijo, y lo echó a sus pies, diciendo: A la verdad tú me eres un esposo de sangre.
Así le dejó luego ir. Y ella dijo: Esposo de sangre, a causa de la circuncisión.
Moisés había sido circuncidado por sus padres, por el pacto de Dios con Abraham. Pero él no había cumplido este pacto con sus hijos.
Moisés estaba incumpliendo la ley de Dios
Aun siendo llamados, estamos obligados en cumplir con lo que Dios manda, no tenemos preferencia.
El llamado y el servicio no significa que le hacemos un favor a Dios.
La segunda dificultad
La segunda dificultad
Entonces el rey de Egipto les dijo: Moisés y Aarón, ¿por qué hacéis cesar al pueblo de su trabajo? Volved a vuestras tareas.
Dijo también Faraón: He aquí el pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros les hacéis cesar de sus tareas.
Y mandó Faraón aquel mismo día a los cuadrilleros del pueblo que lo tenían a su cargo, y a sus capataces, diciendo:
De aquí en adelante no daréis paja al pueblo para hacer ladrillo, como hasta ahora; vayan ellos y recojan por sí mismos la paja.
Y les impondréis la misma tarea de ladrillo que hacían antes, y no les disminuiréis nada; porque están ociosos, por eso levantan la voz diciendo: Vamos y ofrezcamos sacrificios a nuestro Dios.
Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan a palabras mentirosas.
Esto provocó desánimo y confusión en Moisés, porque esperaba que, siendo un plan de Dios, todo saliera bien sin complicaciones.
Pero ahora se enfrentaba a la arrogancia y poder de Faraón, como también al enojo y rechazo del pueblo.
Moisés no sabía que esto también era plan de Dios para fortalecer su liderazgo, para mostrar su poder a Faraón y su amor a Israel.
Conclusión
Conclusión
Éxodo 6:1 “Jehová respondió a Moisés:
En el trabajo de la obra de Dios habrá momentos gloriosos, experiencia espirituales gloriosas, pero también habrá dificultades que nos hagan dudar de nuestro llamado.
Recuerda que todo lo que suceda está dentro del propósito de Dios para forjar nuestro carácter y para manifestar su gloria y poder.
INVITACIÓN
