Saúl, el hombre que perdió el reinado

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ENTRADA:

Comenzamos hoy una nueva temporada en la que estoy seguro que Dios halbará a nuestras vidas y nos revelará su corazón para que nosotros podamos acrecanos cada vez más a Él y disfrutar de una relación sincera y cercana con Él.
1 Juan 5:20 NTV
20 Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento, para que podamos conocer al Dios verdadero. Y ahora vivimos en comunión con el Dios verdadero porque vivimos en comunión con su Hijo, Jesucristo. Él es el único Dios verdadero y él es la vida eterna.
Conocer a Dios según Él se revela en su Palabra debe ser una de las principales prioridades en la vida del discipulo de Cristo.
Este es el propósito de esta serie “conocerle un poco mejor” para amarlo, adorarlo y servirlo de acuerdo a su carácter.
Y más que conocer la vida de David queremos conocer al Dios que sostuvo a David.
Porque no se puede amar y servir bien a alguien que se conoce mal.
Filipenses 3:8–10 NTV
8 Así es, todo lo demás no vale nada cuando se le compara con el infinito valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él, he desechado todo lo demás y lo considero basura a fin de ganar a Cristo 9 y llegar a ser uno con él. Ya no me apoyo en mi propia justicia, por medio de obedecer la ley; más bien, llego a ser justo por medio de la fe en Cristo. Pues la forma en que Dios nos hace justos delante de él se basa en la fe. 10 Quiero conocer a Cristo y experimentar el gran poder que lo levantó de los muertos. ¡Quiero sufrir con él y participar de su muerte,
Así que comencemos:

DESARROLLO:

Cómo aparece David en la historia de redención que Dios está llevando a cabo y que está revelada en la biblia?
Su historia está relatada en al AT y sucede en un momento de la vida del pueblo de Israel cuando ellos quisieron terner rey y Dios estableció a Saúl como el primer rey de su pueblo.
Quiero comenzar con la historia de Saúl como contexto para entender la historia de David y como se revela el corazón de Dios.
1º Samuel 13:1 NTV
1 Saúl tenía treinta años cuando subió al trono, y reinó durante cuarenta y dos años.
En tiempo de guerra revela este capítulo que sucedio lo siguiente:
1º Samuel 13:8–12 NTV
8 Durante siete días Saúl esperó allí, según las instrucciones de Samuel, pero aun así Samuel no llegaba. Saúl se dio cuenta de que sus tropas habían comenzado a desertar, 9 de modo que ordenó: «¡Tráiganme la ofrenda quemada y las ofrendas de paz!». Y Saúl mismo sacrificó la ofrenda quemada. 10 Precisamente cuando Saúl terminaba de sacrificar la ofrenda quemada, llegó Samuel. Saúl salió a recibirlo, 11 pero Samuel preguntó: —¿Qué has hecho? Saúl le contestó: —Vi que mis hombres me abandonaban, y que tú no llegabas cuando prometiste, y que los filisteos ya están en Micmas, listos para la batalla. 12 Así que dije: “¡Los filisteos están listos para marchar contra nosotros en Gilgal, y yo ni siquiera he pedido ayuda al Señor!”. De manera que me vi obligado a ofrecer yo mismo la ofrenda quemada antes de que tú llegaras.
Esta parte de la historia revela como comienza Saúl a cometer errores que lo llevarían a perder su reinado.

El primer error de Saúl viene a causa de acciones que se llevan a cabo desde la desesperación.

Cuando se da cuenta que es probable que haya una derrota se desesperó y decidió ofrecer el las ofrendas que solo le era permitido a los sacerdotes ofrecer.
Se desesperó al ver que Samuel no llegaba y decidió hacer las cosas por su propia cuenta.
En este punto Samuel es la respuesta que Saúl espera pero tarda un poco más al parecer y hubiera sido mejor perder la batalla que el reino.
Es triste leer el verso 13 y darnos cuenta que si hubiera esperado en obediencia las cosas habrian sido tan diferentes.
1º Samuel 13:13 NTV
13 —¡Qué tontería! —exclamó Samuel—. No obedeciste al mandato que te dio el Señor tu Dios. Si lo hubieras obedecido, el Señor habría establecido tu reinado sobre Israel para siempre.

Actuar en desesperación es el primer error de Saúl.

Un momento de desesperación puede llevarnos a tomar decisiones con consecuencias permanentes.

Personas que en desesperación deciden dejar de congregarse y abandoanr su fe.
Personas que en desesperación economica deciden aceptar un trabajo deshonesto.
Personas que en desesperación matrimonial decider abrir la puerta al pecado.
Personas que en desesperación en su soltería deciden casarse aún sabiendo que están fuera de la voluntad de Dios.
La desesperación es algo que debemos ser conscientes que puede ser una realidad en nuestras vidas y que tiene consecuencias graves.
El diccionario define de forma muy sencilla la desesperacion:

La desesperación es la pérdida total de la esperanza.

1º Samuel 14:16–19 NTV
16 Entonces los centinelas de Saúl en Guibeá de Benjamín vieron algo muy extraño: el inmenso ejército filisteo comenzó a dispersarse en todas direcciones. 17 «Pasen lista y averigüen quién falta», ordenó Saúl. Y cuando hicieron el recuento, descubrieron que Jonatán y su escudero no estaban. 18 Entonces Saúl le gritó a Ahías: «¡Trae el efod aquí!». Pues en ese tiempo Ahías llevaba puesto el efod delante de los israelitas. 19 Pero mientras Saúl hablaba con el sacerdote, la confusión en el campamento de los filisteos era cada vez más fuerte. Entonces Saúl le dijo al sacerdote: «No importa, ¡vamos ya!».
Mandar a traer el EFOD signifacaba tomarse un tiempo para consultar a Dios y conocer su voluntad en algún asunto.
Cuando Saúl dice: “no importa, vamos ya” está diciendo la voluntad de Dios no importa.

Actuar en soberbia es el segundo error de Saúl.

La soberbia es la actitud que nos lleva a actuar sin tomar en cuenta de forma seria la voluntad de Dios.

Es cuando oramos con una decisión ya tomada no para conocer la voluntad de Dios
1º Samuel 15:3 NTV
3 Ve ahora y destruye por completo a toda la nación amalecita: hombres, mujeres, niños, recién nacidos, ganado, ovejas, cabras, camellos y burros”».
1º Samuel 15:9–12 NTV
9 Saúl y sus hombres le perdonaron la vida a Agag y se quedaron con lo mejor de las ovejas y las cabras, del ganado, de los becerros gordos y de los corderos; de hecho, con todo lo que les atrajo. Sólo destruyeron lo que no tenía valor o que era de mala calidad. 10 Luego el Señor le dijo a Samuel: 11 «Lamento haber hecho a Saúl rey, porque no me ha sido leal y se ha negado a obedecer mi mandato». Al oírlo, Samuel se conmovió tanto que clamó al Señor durante toda la noche. 12 Temprano a la mañana siguiente Samuel fue a buscar a Saúl. Alguien le dijo: «Saúl fue a la ciudad de Carmelo a levantar un monumento en su propio honor y después continuó a Gilgal».
Samuel encuentra a Saúl y habla lo siguiente:
1º Samuel 15:16–19 NTV
16 Entonces Samuel le dijo a Saúl: —¡Basta! ¡Escucha lo que el Señor me dijo anoche! —¿Qué te dijo? —preguntó Saúl. 17 Y Samuel le dijo: —Aunque te tengas en poca estima, ¿acaso no eres el líder de las tribus de Israel? El Señor te ungió como rey de Israel, 18 te envió en una misión y te dijo: “Ve y destruye por completo a los pecadores —a los amalecitas— hasta que todos estén muertos”. 19 ¿Por qué no obedeciste al Señor? ¿Por qué te apuraste a tomar del botín y a hacer lo que es malo a los ojos del Señor?

Actuar en vanagloria y avaricia es el tercer error de Saúl

Saúl responde que los animales son para ofrecer sacrificios a Dios y Dios responde:
1º Samuel 15:22–23 NTV
22 Pero Samuel respondió: —¿Qué es lo que más le agrada al Señor: tus ofrendas quemadas y sacrificios, o que obedezcas a su voz? ¡Escucha! La obediencia es mejor que el sacrificio, y la sumisión es mejor que ofrecer la grasa de carneros. 23 La rebelión es tan pecaminosa como la hechicería, y la terquedad, tan mala como rendir culto a ídolos. Así que, por cuanto has rechazado el mandato del Señor, él te ha rechazado como rey.

CIERRE:

1º Samuel 13:14 NTV
14 Pero ahora tu reino tiene que terminar, porque el Señor ha buscado a un hombre conforme a su propio corazón. El Señor ya lo ha nombrado para ser líder de su pueblo, porque tú no obedeciste el mandato del Señor.

En la tierra David esta cuidando ovejas, en el cielo ha sido nombrado rey.

En el cielo ya se han determinado cosas que veremos en los tiempos venideros.
2 Corintios 4:8–9 NTV
8 Por todos lados nos presionan las dificultades, pero no nos aplastan. Estamos perplejos pero no caemos en la desesperación. 9 Somos perseguidos pero nunca abandonados por Dios. Somos derribados, pero no destruidos.
Podemos estar:
Atribulados mas no angustiados
En apuros mas no desesperados
Perseguidos mas no desamparados
Derribados pero no destruídos
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