Compromiso
Llamados a ser iglesia • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 163 viewsNotes
Transcript
Hebreos 10:23–25 “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.”
Introducción:
Introducción:
El autor de los Hebreos escribe a su audiencia: judíos que deben entender la transición entre el Antiguo Pacto de la Ley, al Nuevo Pacto de la Gracia. Y específicamente la implicación que esto tiene en el culto en el Templo, al nuevo culto en la Iglesia.
Los sacrificios que eran un recordatorio del pecado (v.3) son sustituidos por la obediencia, que es posible gracias a la libertad de ese pecado que ha sido borrado y gracias al nuevo camino que Cristo ha abierto para acceder al lugar Santísimo. Hablando en lenguaje actual; para vivir en la presencia misma de Dios.
Dios no quiere; Sacrificio, ofrenda, holocaustos y expiaciones, ni tampoco le agradan. Cristo es nuestro sacrificio de una vez y para siempre.
El culto en el Templo ya no tiene sentido, como dice el autor de esta carta “quita lo primero, para establecer lo último” es decir, el nuevo culto en la iglesia.
¿Como quiere el Señor que sea su iglesia? Podemos extraer de los vv. 23 - 25 las características de manera muy clara:
Compuesta por miembros comprometidos a su iglesia local, firmes en la fe.
Dedicados al amor y las buenas obras, velando en esperanza su Segunda venida.
I.- Miembros firmes y comprometidos
I.- Miembros firmes y comprometidos
Si la Fe es el evento interno que nos vuelve parte de la iglesia universal o invisible. El bautismo es el rito externo que nos vuelve parte de la iglesia local y visible.
En el bautismo nos comprometemos a ser discípulos de Cristo y miembros de Su Cuerpo, que es la Iglesia.
La palabra compromiso esta compuesta por dos palabras: com, juntos. Y promiso, promesa.
Nuestro compromiso es firme en primer lugar porque es confiando en el Señor “porque fiel es el que prometió”, así como podemos confiar en la esperanza de su venida, mientras tanto podemos y debemos estar firmes, sin fluctuar… para ello el Señor nos ha dado a la iglesia en la cual nos exhortamos “unos a otros” nos estimulamos “unos a otros”, al amor y a las buenas obras.
Casi todas las veces que ocurre la expresión “los unos a los otros” en el Nuevo Testamento son dichas directamente a iglesias locales, y tienen el propósito de ayudar a esas iglesias a ser lo que Dios quiere que sean.
Es imposible ser un creyente firme en la fe, alejado de la comunión de la iglesia. Nos necesitamos los unos a los otros: somos miembros los unos de los otros, amaros unos a otros, prefiriéndonos unos a otros, tener el mismo sentir entre vosotros, preocupaos unos por otros, soportándonos y perdonándonos unos a otros. Sin quejarnos ni murmurar unos de otros.
II. Dedicados al amor y las buenas obras
II. Dedicados al amor y las buenas obras
La Vida en la Casa del Padre: Un Manual para Membresía en la Iglesia Local El Mandato para el Compromiso
Dios dice que no debemos abandonar el “congregarnos”, pero Él no quiere decir sólo que debemos asistir a los cultos de la iglesia regularmente. El significado del pasaje es mucho más pleno que eso, tal como revelan los otros mandatos que contiene. Si nosotros no estamos considerando (o planeando) cómo estimular a los demás al amor y a las buenas obras, si no estamos implicados de todo corazón en ese proceso, y si no estamos animando a los otros más y más todo el tiempo, entonces estamos desobedeciendo al Señor.
Como miembros de una iglesia local nos comprometemos no solo a caminar en las buenas obras pero también a animar a otros a andar en ellas:
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
¿Cuáles son estas buenas obras en el contexto de la iglesia local?
Servir: consagrar nuestro tiempo, talento y dones al servicio del Señor y de la iglesia. Esta es una señal de salud, si un miembro de nuestro cuerpo no está cumpliendo su función, decimos que estamos enfermos. Así cada miembro debería cumplir su propósito dentro del cuerpo.
Crecer: nuestro compromiso debe estar también dirigido a ser maduros en Cristo. Dentro de la iglesia local hay programas y discipulados enfocados en el crecimiento espiritual del creyente.
También hablamos de un crecimiento en el número de miembros. Dios nos ha puesto para multiplicarnos y hacer discípulos.
Sostener: una iglesia necesita del compromiso de sus miembros para sostenerla. En el Antiguo Pacto se ofrecían constantes sacrificios, además el Pueblo debían traer los diezmos y primicias.
En el Nuevo Pacto el Señor dice:
Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.
Orar: El Señor dice: Mi casa será llamada, casa de oración.
Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias;
Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo.
orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;
Debemos estar velando hasta que Él vuelva. Orar es mantener nuestros sentidos espirituales alertas, alinear nuestro corazón con la voluntad de Dios no solo en lo individual pero también como Cuerpo de Cristo, para no acomodarnos a este siglo sino permanecer listos para aquello que Dios está por hacer en este tiempo.
Conclusión:
Conclusión:
Podríamos añadir más cosas: proclamar el evangelio, cumplir con la Gran Comisión, dar de comer al hambriento, visitar a los enfermos, cuidar de las viudas, etc. Todo esto es parte de nuestro compromiso y del propósito de la iglesia. Pero si hacemos todas estas cosas, y abandonamos nuestro compromiso con la iglesia local pensando que lo segundo tiene más valor delante de Dios que lo primero, estaremos cometiendo un gran error y contribuyendo para que la iglesia del Señor se debilite, enferme y desfallezca. Esto al final afectará la labor misionera de la iglesia que el Señor nos ha encomendado.
Roguemos al Señor para que podamos entender la importancia de este balance en las Escrituras y lo llevemos a la práctica en nuestra iglesia.
Como decía el apostol Pablo, quien sin duda tenía un compromiso con la predicación del evangelio; Hago mi parte por Su Cuerpo, que es la iglesia.
