Ceremonia de boda

Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 59 views
Notes
Transcript

2.1. Preludio Musical (14:50-15:00)

2.2. Entrada de la novia con música de fondo (15:01 - 15:05)

2.3. Bienvenida y oración de apertura (15:06 – 15:08)

Ministro (Mateo Kurrle) da la bienvenida:
Queridos hermanos, familiares y amigos, hoy nos encontramos aquí para celebrar el amor y la unión sagrada entre Aldo Olivera y Sani Giménez. En este día tan especial, venimos ante Dios para pedir su bendición sobre ellos y para ser testigos de este pacto de amor que están a punto de hacer. Es un momento de gozo, un reflejo del amor de Dios hacia nosotros y del diseño divino del matrimonio.
Oremos. Señor, te damos gracias por este día, por la vida Aldo Olivera y Sani Giménez, y por tu presencia en este lugar. Te pedimos que tu Espíritu Santo guíe cada palabra, cada voto, y que tu bendición sea sobre ellos. Que este matrimonio sea un reflejo de tu amor eterno y fiel. En el nombre de Jesús. Amén
En este momento, queremos iniciar alabando a Dios por su bondad sobre nuestras vidas, y principalmente sobre las vidas de Aldo y Sani, quiénes hoy se unirán en matrimonio, cumpliendo así la voluntad de Dios para ellos, la cuál es buena, agradable y perfecta.

2.4. Canción (15:09 – 15:14)

La banda presenta la canción “Bondad de Dios” (Compositor: Bethel Music). La banda está constituida por Marco Siemens (piano y voz), Natalie Missena (Cello), Solana Rodríguez Codas (Voz) y Bernabé Leaño (Cajón peruano). El texto de la canción es el siguiente:

2.5. Sermón (15:15 - 15:25)

Ministro (Mateo Kurrle) introduce el sermón:
Hoy estamos aquí para celebrar no solo el amor entre Aldo Olivera y Sani Giménez, sino también para recordar el profundo amor de Dios por su creación. A lo largo de la Biblia, vemos que el matrimonio no es solo una institución humana, sino un pacto sagrado que refleja la relación entre Cristo y su iglesia.
Este día especial es una oportunidad para reflexionar sobre tres verdades fundamentales acerca del matrimonio que la Palabra de Dios nos enseña.
I. Primero, el matrimonio es una unión instituida por Dios.
En Génesis 2:18, vemos que Dios creó a la mujer como complemento del hombre. ( Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.)
Desde el principio, Él vio que no era bueno que el hombre estuviera solo y, por eso, creó a la mujer para que, juntos, formen un equipo que refleje el diseño divino para la humanidad. Con ella, el hombre puede realizar su destino, cumpliendo juntos los propósitos que Dios ha establecido. Además, con ella, el hombre encuentra plenitud y felicidad, pues el matrimonio no solo es una relación de compañerismo, sino también de gozo. el
Aplicación: Así como Dios creó a la mujer como ayuda idónea para el hombre, en matrimonio, ambos cónyuges están llamados a complementarse y apoyarse mutuamente en la búsqueda de los propósitos de Dios. Hoy en día, esto se traduce en ser sensibles a las necesidades del otro, en trabajar juntos en los proyectos y desafíos que Dios les da, ya sea en el hogar, el trabajo o el ministerio. El matrimonio es un espacio donde se forja el carácter cristiano, aprendiendo a reflejar la paciencia y el amor de Dios.
En Génesis 2:24, la Escritura nos enseña que los dos, el hombre y la mujer, se convierten en una sola carne. (Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne) Este versículo nos muestra que el matrimonio es el marco legítimo para el ejercicio pleno de la sexualidad. Pero más allá de lo físico, esta unión carnal refleja algo mucho más profundo: es un símbolo de la unión espiritual entre ambos cónyuges. Dentro del matrimonio, la intimidad encuentra su verdadero propósito, y es aquí donde la unión física y espiritual caminan de la mano, fortaleciendo el vínculo entre el hombre y la mujer.
II. En segundo lugar, el matrimonio es una unión permanente.
Debemos reconocer la seriedad del compromiso matrimonial. No es algo provisional o a prueba, sino que es un pacto que dura toda la vida. Jesús mismo, comentando el relato de Génesis, dijo: "Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre" (Mateo 19:6).
Esto nos recuerda que el matrimonio no está sujeto a los caprichos humanos; es algo que Dios bendice y establece. Vivimos en una sociedad que cada vez más promueve las relaciones temporales y la búsqueda del interés propio, pero el matrimonio cristiano nos desafía a comprometernos incondicionalmente. Para las parejas casadas, esto significa perseverar en el amor y el respeto, incluso en los tiempos difíciles.
El compromiso matrimonial debe ser renovado cada día con acciones de cuidado, paciencia y servicio mutuo. Cuando se ven tentados a rendirse o a dejarse llevar por las dificultades, deben recordar que han hecho un pacto no solo entre ellos, sino también ante Dios.
Además, debemos entender la trascendencia de este pacto. No solo afecta a los cónyuges, sino también a las generaciones venideras. Un matrimonio sólido es una bendición para toda la comunidad, y las decisiones que los esposos tomen hoy afectarán directamente la felicidad de sus familias y el futuro de sus hijos.
III. Por último, el matrimonio es una unión de amor.
Efesios 5:25 dice Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, Este verísculo nos enseña que el amor es la esencia del matrimonio. Sin amor, el matrimonio sería solo un contrato vacío, una cáscara sin contenido. El amor del esposo debe ser como el de Cristo por Su Iglesia, el cuál se entregó y dio su vida por ella.
Aplicación: El amor dentro del matrimonio no debe ser solo un sentimiento superficial o pasajero. El amor verdadero se demuestra en las pequeñas acciones diarias, en los sacrificios que hacemos por el bienestar del otro, en la paciencia que mostramos en medio de las diferencias. Este amor es el que mantiene firme la relación a través de las pruebas y los desafíos. No debemos esperar que el amor surja de la nada; debemos cultivarlo intencionalmente con palabras de afirmación, gestos de servicio y tiempo de calidad. Este amor debe expresarse siempre.
En Efesios 5:21, el cual dice Someteos unos a otros en el temor de Dios, hace un llamado a someternos unos a otros en amor, tal como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella. En el matrimonio, ambos cónyuges están llamados a vivir en este sometimiento mutuo, sirviéndose y amándose el uno al otro, tal como Cristo se interesa por su iglesia y la perfecciona.
Además, el matrimonio tiene propósitos prácticos que incluyen enriquecer el compañerismo, procrear y criar a los hijos en el camino del Señor. Ambos deben cumplir fielmente sus responsabilidades y roles dentro del matrimonio, apreciando y respetando los papeles que Dios les ha dado.
Aplicación: Esto implica reconocer y respetar las responsabilidades y roles que cada uno tiene dentro del matrimonio. En una cultura que a menudo promueve la independencia absoluta, los cristianos están llamados a vivir en comunidad, empezando por el hogar. Al someterse mutuamente en amor, los cónyuges fortalecen su relación y reflejan el carácter de Cristo. Al cuidar de sus hijos y enseñarles en los caminos de Dios, construyen un legado que impactará no solo a su familia, sino a su iglesia y comunidad.
En conclusión, hoy hemos reflexionado sobre tres verdades fundamentales que la Palabra de Dios nos enseña sobre el matrimonio.
Primero, hemos visto que el matrimonio es una unión instituida por Dios. No es un invento humano, sino parte del diseño divino desde la creación, donde el hombre y la mujer se complementan y reflejan el propósito de Dios para sus vidas.
Segundo, hemos reconocido que el matrimonio es una unión permanente. No es una relación temporal o a prueba, sino un pacto para toda la vida, que afecta no solo a los cónyuges, sino también a sus familias y generaciones futuras. El compromiso de amarse y respetarse es una decisión diaria que trasciende las circunstancias.
Finalmente, hemos entendido que el matrimonio es una unión de amor. El amor es la esencia que da vida al matrimonio, y este amor debe ser expresado continuamente en actos de sacrificio, servicio y mutua sumisión, tal como Cristo amó a su iglesia. Un matrimonio lleno de amor verdadero podrá superar cualquier obstáculo y permanecer firme.
Que estas tres verdades guíen y fortalezcan a cada matrimonio presente hoy, y que el Señor siga siendo el centro de su vida juntos. Como nos recuerda el Salmo 127:1: "Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican." Que Dios bendiga a este matrimonio, y que su amor sea siempre el centro de su relación.

2.6. Declaración de intenciones y votos matrimoniales (15:26 - 15:33)

Ministro (Mateo Kurrle) a los novios:
Habiendo dicho todo esto, en este momento, pueden realizar sus votos matrimoniales. Primero el novio puede hablar.
Entonces, Aldo Olivera ¿tomas a Sani Giménez como tu esposa, prometiendo amarla, respetarla, cuidarla y serle fiel en la alegría y en la tristeza, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe?
Novio: Sí, lo hago.
Ministro a la novia:
Sani Giménez ¿tomas a Aldo Olivera como tu esposo, prometiendo amarlo, respetarlo, cuidarlo y serle fiel en la alegría y en la tristeza, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe?"
Novia: "Sí, lo hago."

2.7. Intercambio de anillos y pronunciación de los esposos (15:34 - 15:37)

Ministro (Mateo Kurrle) toma los anillos en su mano:
Los anillos son un símbolo visible de la promesa que han hecho hoy. Son redondos, sin principio ni fin, y representan el amor eterno que se profesan mutuamente.
Aldo Olivera, repite después de mí: Con este anillo, te tomo a ti, Sani Giménez, como mi esposa, y prometo amarte y serte fiel, hasta que la muerte nos separe.
Sani Giménez, repite después de mí: Con este anillo, te tomo a ti, Aldo Olivera, como mi esposo, y prometo amarte y serte fiel, hasta que la muerte nos separe.
Puede besar a la novia. (aplausos)

2.8. Canción “Mi casa y yo” (15:38 – 15:42)

2.9. Oración general (15:43 – 15:44)

Ministro (Mateo Kurrle): Oremos por esta nueva familia que hoy se ha formado.
Señor, te pedimos que bendigas a Aldo Olivera y Sani Giménez. Que su matrimonio esté lleno de amor, paciencia, comprensión y compromiso. Que siempre busquen tu dirección y caminen juntos en fe. Que tu paz los guarde, y que tu mano poderosa los guíe en todo lo que hagan. En el nombre de Jesús. Amén.

2.11. Oración de bendición de Números (15:45 - 15:46)

Ministro (Mateo Kurrle): Les invito a que se pongan de pie. Procedemos en este momento a realizar la oración de bendición, que se encuentra en Números 6. Los invitados pueden acompañar esta oración si lo desean, con sus manos levantadas dirigidas hacia ellos.
24 Jehová te bendiga, y te guarde;
25 Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia;
26 Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.
Amén.
Ahora, procederemos a deleitarnos a alabar a Dios con una canción más.

2.12. Postludio Musical (15:47 - 15:53)

La banda ejecuta la canción “Alaba” (Compositor: Elevation Worship). El texto de la canción es el siguiente:

2.13. Compartir bocaditos (15:54 - 16:00)

Marco Siemens: En este momento, están invitados a pasar a la antesala, para poder saludar y felicitar a este nuevo matrimonio, y también para compartir con nosotros algunos bocaditos en este tiempo de celebración.
Que la alegría de este día continúe mientras festejamos juntos.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.