Orando en el Espíritu Santo. Judas 20

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Buenas noches, hermanos y hermanas en Cristo. Gracias por dar prioridad a la oración y estar
aquí esta noche. Entiendo que la mitad de la semana trae muchos desafíos, pero ustedes han
hecho el esfuerzo de reunirse para pedir la bendición de Dios. Recordemos y oremos también
por aquellos que desean estar con nosotros, pero no están por trabajo o estudios. Que hagan
bien en sus tareas.
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Cuando oramos, oramos a Dios el Padre, y oramos en el nombre de Jesús. Este es el patrón
que nos ha dejado y que, de alguna manera u otra, aparece en nuestras oraciones. Pero la
pregunta que se debe hacer es, ¿dónde encaja el Espíritu Santo en nuestras oraciones?
¿Oramos al Espíritu Santo, como al Padre? ¿Oramos en el nombre del Espíritu Santo, como lo
hacemos con Cristo? Echemos un vistazo a Judas 20-21 y obtengamos alguna dirección sobre
este tema.
20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu
Santo, 21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor
Jesucristo para vida eterna.
La exhortación de que "oremos en el Espíritu Santo" se encuentra en todo el Nuevo
Testamento. Tenemos las palabras de Pablo en Efesios 6:18 que son especialmente parecidos
a nuestro pasaje: "Orad en el Espíritu en todo lugar, con toda clase de oraciones y peticiones".
Y su frase es similar a la de Pablo en 1 Corintios 14:15-16, "Oraré con el espíritu, pero oraré
también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el
entendimiento", Esta frase es diferente porque encaja en un contexto de dones espirituales
sobrenaturales. Para nosotros esta noche, nos enfocaremos en la parte simple que el Espíritu
Santo toma en nuestras oraciones diarias, la cual creo que encaja mejor con el contexto
inmediato de este versículo.
Entonces nuestras oraciones deben dirigirse al Padre y hacerse en el nombre de Jesús.
Veamos la gran característica de la verdadera oración: "En el Espíritu Santo". La raíz de la
devoción aceptable debe venir del cielo. El Espíritu Santo es el conducto y moldeador de
nuestras oraciones. Él comunica y moldea las emociones indescriptibles del corazón que no se
pueden expresar con palabras. Cuando nos distraemos tan fácilmente por el pecado y la vida,
Él es el consolador que nos presiona a orar. Él es el facilitador de los aspectos misteriosos de
la oración. Así como Cristo es el mediador de nuestros cantos ante el Padre, el Espíritu Santo
media y guía nuestras oraciones al Padre.
Para ayudarnos a entender Su papel, y de ninguna manera deseo dar lecciones a Dios,
permítanme dar una ilustración. Imagina que nuestras oraciones son la comunicación de un
juego o un drama. Nosotros, los que hacemos peticiones, somos los actores que comunicamos
las líneas. El público es a quien se dirigen las oraciones. El Espíritu Santo sirve como detrás
del escenario y como operador. Nos da un lugar para comunicar la verdadera palabra y la
emoción del corazón. Comunica el estado de ánimo y expresa lo que no se comunica
fácilmente con palabras e incluso anima/exulta/da poder a los actores para una mejor entrega.
Este es un ejemplo físico, mundanal. El Espíritu Santo es mucho más y hace mucho más.
El Espíritu Santo está realmente presente con nosotros mientras oramos. Así como Él
confronta nuestros corazones de pecado, así nos guía en nuestras oraciones. Pero ¿cómo es
orar en el Espíritu Santo?
Orar en el Espíritu Santo es orar con fervor. Debe ser genuino y sincero. Las frías oraciones
piden al Señor que no las escuche. Los que no ruegan con fervor, no ruegan en absoluto.
También se habla de fuego tibio como de oración tibia, es esencial que el fuego esté al rojo
vivo.
Es orar con perseverancia. No se cansa. Es una oración constante sin cesar. Es como la mujer
que insistía en molestar al juez para que la escuchara y le hiciera justicia.
Significa orar humildemente, porque el Espíritu Santo nunca nos hincha de orgullo. Su oficio es
convencernos del pecado, y así inclinarnos en contrición y quebrantamiento de espíritu.
Es una oración amorosa. La oración debe estar perfumada de amor, saturada de amor: amor a
nuestros hermanos santos y amor a Cristo.
Además, debe ser una oración llena de fe. Un hombre prevalece sólo en la medida en que
cree. El Espíritu Santo es el autor de la fe, y la fortalece, de modo que oramos creyendo en la
promesa de Dios.
Una última cosa acerca de orar en el Espíritu Santo es que él es el que entrega la respuesta de
maneras poderosas. Orar en/a través del Espíritu Santo es una invitación para que el Padre
obre poderosamente. A menudo llamamos al libro de los Hechos, los hechos de los apóstoles o
de la iglesia. Realmente, se trata de los poderosos actos del Espíritu Santo. Cuántas veces
vemos a los creyentes en el libro de los Hechos pasar por tiempos difíciles, pero en lugar de
darse por vencidos o rendirse, se ven obligados a orar. Poco después de esto, el Espíritu Santo
llevó a cabo cosas poderosas. Podemos esperar eso también en nuestra congregación.
Cuando elevamos fervientemente, persistentemente, humildemente, amorosamente, oraciones
llenas de fe, Dios hará cosas poderosas. Es la promesa de Dios. Oremos como si creyéramos
en esta promesa. Oremos con toda la ayuda y el respeto de nuestro Dios Trino.
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En este punto, por favor saquen sus guías de oración para el mes de octubre.
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