Señales de Soberanía - Parte 2
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Introducción
Introducción
Como lo dijimos la semana pasada, la primera plaga produjo grandes inconvenientes e incomodidad, ya que exigió la excavación de pozos (poco profundos) a lo largo del Nilo, en contraposición al fácil acceso al agua potable que el Nilo solía proporcionar, y también produjo la muerte de grandes cantidades de peces.
La plaga se limitaba a los lugares donde el agua era visible en la superficie del suelo. Hoy veremos el anuncio de la segunda plaga la cual presagiaba problemas mayores, aunque ninguno era ni remotamente mortal.
Las ranas irían a todas partes-sin prácticamente ninguna limitación-incluyendo el interior del palacio, dormitorios, camas y utensilios de cocina.
Una cosa es que a alguien se le exija trabajar más para conseguir agua potable para su familia o su vecindario; otra muy distinta es que animales indeseables infesten todas las superficies inferiores de las zonas donde uno vive. Así, la plaga de ranas se ha considerado tradicionalmente, y con razón, una plaga más molesta que la anterior.
LA INCOMODIDAD SE VUELVE MAYOR.
Tercer Señal - Segunda Plaga - Ranas
Tercer Señal - Segunda Plaga - Ranas
El encuentro con faraón acerca de la segunda plaga tuvo lugar, al igual que el de la quinta y la octava, en la corte del faraón, como puede deducirse de la orden: "Ve a Faraón y dile..." (8:1).
Tuvo lugar justo una semana después de la primera (7:25), pero por lo demás su relación con la primera plaga, si es que la hubo, sigue sin establecerse.
¿Podría la epidemia de ranas haberse producido en parte como resultado previsible de la contaminación del Nilo, ya que lo que mató a los peces probablemente habría expulsado a las ranas del río, aunque eso no explicaría la multiplicación?
¿O la contaminación había disminuido para entonces (tal vez gradualmente) de modo que los egipcios podían volver a beber agua del Nilo? Moisés no lo dijo. Y aunque desde el punto de vista apologético nos deja cortos, no parece ser de importancia para Moisés. Después de todo, escribía a un pueblo que quizás vivió su niñez durante el periodo de las plagas.
El propósito de Moisés parece más bien centrarse en elaborar un resumen de todas las plagas juntas, como un recordatorio para las futuras generaciones, y no necesariamente como algo “explicativo”.
Esta plaga se menciona también en los salmos históricos que cubren las plagas:
45 Envió entre ellos enjambres de moscas que los devoraban, Y ranas que los destruían.
30 Se llenó su tierra de ranas Hasta en las alcobas de sus reyes.
Ambas representan composiciones independientes que reflejan la consistencia de la tradición de las plagas en épocas israelitas posteriores.
25 Pasaron (Se cumplieron) siete días después que el Señor hirió al Nilo.
La mayoría de los relatos de plagas no contienen descripciones similares del tiempo, y esta nota no parece guardar relación directa con el significado de la plaga de ranas en sí. Sin embargo, es de esperar que si este tiempo paso entre la primera y la segunda, probablemente hubo espacios de tiempo comparables entre las demás plagas.
En el estilo típico de la narrativa del antiguo Cercano Oriente, afirmar algo al principio de una historia compuesta o de una secuencia repetitiva es una forma de decir implícitamente que seguía ocurriendo así también en los demás casos.
Con este recurso, Moisés indicaba al lector/oyente que la duración de todo el período de plagas era de al menos muchas semanas, es decir, varios meses.
Ahora quiero resaltar la frase “El Señor/Yahveh golpeó al Nilo”, el verdadero impulsor de las señales era Dios. Moisés y Aarón so solos herramientas en las manos de Dios. Ellos hicieron lo que tenían que hacer, DIOS HIZO LO QUE QUERÍA HACER.
Eso sigue pasando hoy, nuestra responsabilidad es obedecer, DIOS EN SU SOBERANÍA SE ENCARGA DEL RESTO.
1 Entonces el Señor dijo a Moisés: “Ve a Faraón y dile: “Así dice el Señor: ‘Deja ir a Mi pueblo para que me sirva. 2 ’Pero si te niegas a dejarlos ir, entonces heriré todo tu territorio con ranas. 3 ’El Nilo se llenará de ranas, que subirán y entrarán en tu casa, en tu alcoba y sobre tu cama, en las casas de tus siervos y en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas. 4 ’Subirán las ranas sobre ti, sobre tu pueblo y sobre todos tus siervos’ ”».
“Ve a Faraón” - Esta serie de plagas terminaría con la muerte sobre casi cada hogar en Egipto. Dios pudo traer esta terrible última plaga primero, pero no lo hizo – y no lo hizo por un propósito determinado. Dios usó esta serie de plagas para mostrar su soberanía y su poder especialmente sobre los dioses egipcios, y para darle a Faraón una oportunidad de arrepentirse.
Dios muestra su misericordia, no porque espera que faraón se arrepienta Él ya sabe que no lo hará, pero para mostrarle a Egipto e Israel que es un Dios misericordioso.
La exigencia “Deja ir a Mi pueblo para que me sirva” se repite 5 veces durante este proceso. Dios no cambia o aumenta la exigencia.
“Pero si te niegas” - Este tipo de advertencias acompañarán las demandas por parte de Dios en las siguientes plagas. Pero me llama la atención como la amenaza es acerca de generar una incomodidad. Imagina la situación. Tener por todas partes ranas viscosas, insalubres y desagradables al tacto, la molestia constante de tener que oírlos croar y ocupar todas las casas de la gente. Queda implícita la repugnancia de pisar una, por lo que sabemos los egipcios no usaban zapatos dentro de las casas, sus camas no eran elevadas.
Y algo de llamar la atención es que TODOS se verían igualmente afectados. La primera plaga, seguramente no fue de grandes consecuencias para el faraón, salvo no poder bañarse en el Nilo. Ahora pues las ranas estarían en todas partes (excepto hogares israelitas).
¿Por qué ranas? Dios amenazó con una plaga de ranas por una razón específica. La diosa egipcia Heqet (o Heket, diosa de la fertilidad y la vida) siempre era mostrada con la cabeza de una rana. Entre los antiguos egipcios, las ranas eran consideradas sagradas y no se podían matar. Los egipcios adoraban a las ranas como una diosa porque era común ver ranas alrededor del Nilo, porque se reproducían rápidamente, y porque al ser anfibios pertenecían a dos mundos, criaturas tanto de la tierra como del agua.
De nuevo ve,os que aunque las plagas no resultaron inmediatamente mortales, cada una representa un juicio directo contra los dioses de Egipto y su cultura. El juicio que Dios trae con las ranas muestra que estos dioses no pueden salvar, ni siquiera controlar lo que representan. El juicio de Dios es justo y también tiene un propósito correctivo: dejar claro quién es el verdadero Dios.
¿Qué hace Dios? Pone a tu ídolo en tu contra. Hoy en día, nuestros ídolos no tienen forma de rana, pero pueden ser cosas como el éxito, las posesiones, o incluso nuestra reputación. Dios puede permitir circunstancias en nuestra vida que revelen la debilidad de estos ídolos, y eso nos ofrece la oportunidad de volvernos a Él.
Ya que los egipcios adoraban a las ranas, Dios les dio una plaga de ranas.
Vemos el determinado plan de Dios y su sentido del humor.
5 Dijo además el Señor a Moisés: «Dile a Aarón: “Extiende tu mano con tu vara sobre los ríos, sobre los arroyos y sobre los estanques, y haz que suban ranas sobre la tierra de Egipto”». 6 Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y las ranas subieron y cubrieron la tierra de Egipto. 7 Los magos hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron subir ranas sobre la tierra de Egipto.
“Aunque él es el Señor de los ejércitos, no necesita ejércitos poderosos, al ministerio de ángeles, ni a los relámpagos de juicio para castigar al pecador o a la nación pecadora; la rana o la mosca en sus manos son un instrumento suficiente de venganza”
Quiero resaltar 3 elementos:
- El número de ranas era enorme, más allá de toda explicación natural, y no se limitaban a abandonar el Nilo y sus masas de agua afines para luego quedarse cerca (como cabría esperar si simplemente se las expulsara temporalmente del agua contaminada); cubrían la tierra.
- La habilidad de los hechiceros para hacer lo mismo con sus encantamientos apunta a un poder sobrenatural presente; esto no era el trabajo de un ilusionista habilidoso, esto era poder oculto en acción. A pesar de sus poderes ocultos, ¡todo lo que los hechiceros pudieron hacer fue traer más ranas! Solo podían empeorar el problema; aún así, su obra le dio a Faraón una excusa para endurecer más su corazón. A veces eso es lo que hace el diablo, solo darnos una excusa. La Biblia dice que tenemos juntamente con la tentación la salida, pues adivina quien puso la tentación.
- La reacción del faraón en el v. 8 es lógica a la luz de esto: suplicó alivio. ¿Te ha pasado? Dios te incomoda, enfrentas las consecuencias de tu necedad y pides alivio.
8 Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y dijo: «Rueguen al Señor para que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y yo dejaré ir al pueblo para que ofrezca sacrificios al Señor». 9 Moisés dijo a Faraón: «Dígnate decirme cuándo he de rogar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti y de tus casas y queden solamente en el río» 10 «Mañana», respondió Faraón. Entonces Moisés dijo: «Sea conforme a tu palabra para que sepas que no hay nadie como el Señor nuestro Dios. 11 »Las ranas se alejarán de ti, de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo; solo quedarán en el Nilo»
“Rueguen” - La primera ocasión en la que el Faraón se conmovió realmente y en la que hace una promesa de dejar ir a Israel, una promesa que no cumple.
Aquí ya es evidente que el faraón no daba mucha importancia a la aparente capacidad de los magos para reproducir la producción de ranas a pequeña escala, ya que lo que el faraón buscaba era deshacerse de ellas, en lugar de producir más.
Su petición a Moisés de que "Rueguen al Señor para que quite las ranas de mí y de mi pueblo" implica también que ya sabía que Yahveh existía y que podía controlar partes de la naturaleza que los egipcios antes consideraban de la exclusiva competencia de sus propios dioses.
Lo que el Faraón ofrecía a cambio seguía siendo, por supuesto, simplemente la oportunidad de "que ofrezca sacrificios al Señor", un privilegio muy inferior a lo que, a estas alturas, seguramente también comprendía que era la exigencia israelita: la plena liberación de Egipto. (Vemos de nuevo que así funciona el diablo, tiene pequeñas concesiones, pero no te va a soltar)
9 Moisés le respondió: —Dime cuándo quieres que ruegue al Señor por ti, por tus funcionarios y por tu pueblo. Las ranas se quedarán sólo en el Nilo, y tú y tus casas se librarán de ellas.
Hay una relación con:
Mateo 5:44
44 »Pero Yo les digo: amen a sus enemigos y oren por los que los persiguen,
28 bendigan a los que los maldicen; oren por los que los insultan.
Así pues, la oración por los enemigos no es un concepto iniciado en el Nuevo Testamento, sino que aparece por primera vez en el Antiguo Testamento. Me encanta que Dios pone a orar a quién sea. Y nosotros pues todavía nos hacemos del rogar.
Un punto especial de esta parte de la historia de las ranas es la oportunidad que tiene el Faraón de elegir el momento de la desaparición de las ranas. Conceder al rey egipcio este poder de elección del momento es, desde un punto de vista humano, apologéticamente brillante por parte de Dios: si el rey pudiera decir cuándo desaparecerían las ranas, sabría personalmente que el momento no se debía a las simples consecuencias de los procesos naturales o a un actuar de los dioses de los egipcios, sino a la soberanía del Dios de Israel.
Teológicamente, por tanto, esta plaga era el punto en el que el faraón debería haber sido capaz de admitir que había un Dios verdadero y poderoso detrás de las demandas expresadas por Moisés. Su negativa a creer incluso entonces es un paradigma para todas las personas que, aunque se enfrentan a lo razonable de la verdad bíblica, sin embargo se niegan a creer por factores distintos a la credibilidad de la evidencia.
Ahora, cabe preguntarse por qué el Faraón no dijo "¡Hoy!" en lugar de "Mañana" en el v. 10. ¿Por qué no obedeces hoy?
12 Entonces Moisés y Aarón salieron de la presencia de Faraón, y Moisés clamó al Señor acerca de las ranas que Él había puesto sobre Faraón. 13 Y el Señor hizo conforme a la palabra de Moisés, y murieron las ranas en las casas, en los patios y en los campos. 14 Las juntaron en montones, y la tierra se corrompió. 15 Pero al ver Faraón que había alivio, endureció su corazón y no los escuchó, tal como el Señor había dicho.
Esta sección final de la historia de la segunda plaga demuestra la bondadosa voluntad de Dios de responder a la oración intercesora de Moisés, recuerda al oyente/lector la enormidad de la plaga, y afirma que todo sucedió de acuerdo con el control de Dios sobre las acciones del Faraón, como Dios predijo en primer lugar.
Cuando Moisés oró, Dios contestó – y todas las ranas murieron. La sencilla descripción de “y la tierra se corrompió” nos da una pista de lo nauseabundo que era esta situación. Dios puede ayudarte con el pecado, pero las consecuencias hay que enfrentarlas.
Me gusta pensar que Dios uso esta oportunidad para recordarnos el poder de la oración intercesora: cuando un siervo fiel del único Dios verdadero ora de acuerdo con la voluntad de su Amo, las cosas pasan.
Moisés podría haber tenido buenas razones para suponer que las ranas acabarían desapareciendo por sí solas, pero ciertamente Dios no le había notificado que se extinguirían en el día que el Faraón había especificado. En consecuencia, oró fervientemente por un resultado que, al menos desde su punto de vista, no estaba garantizado, pero con fe en que el Señor haría lo que le pedía si su oración era adecuada.
Así fue, y las ranas murieron tan repentinamente que pudieron ser recogidas en montones para que se descompusieran y olieran, como indica el v. 14. Según el plan ya anunciado de Dios, esta plaga no era la que haría que el faraón liberara a los israelitas. No tendría éxito a la luz de la obstinación de Dios contra Faraón, por lo que el v. 15 recuerda al lector, en efecto, que aún queda mucho por venir antes de que Dios haya terminado con Egipto y su rey.
“Endureció su corazón” - Aún cuando la petición de Faraón fue concedida, su corazón no cambió.
Esto se convierte en un patrón familiar: cuando no cumplió la primera vez, sin duda se volvió más y más fácil volver a hacer lo mismo.
Faraón incrementó su culpa. Sus votos acumularon sus transgresiones. Olvidó sus promesas; pero Dios no lo hizo. Fueron acumuladas en su contra.
Es la historia de una voluntad fuerte, volviéndose estúpida. En todo momento Dios le dio la oportunidad de usar su voluntad para ser redimido, decidió no hacerlo.
Este endurecimiento es un proceso y una advertencia para nosotros de no caer en el mismo error cuando Dios nos da múltiples oportunidades para obedecer.
Conclusión
Conclusión
La historia de la plaga de las ranas es un recordatorio poderoso de cómo Dios muestra su poder y soberanía a través de los detalles más inesperados.
A veces, lo que consideramos simple incomodidad o frustración puede ser la forma en la que Dios nos invita a reflexionar sobre nuestra vida, nuestros ídolos y nuestra necesidad de depender de Él.
Como con el Faraón, Dios nos da oportunidades para arrepentirnos y corregir nuestro camino, pero es nuestra decisión responder a Su llamado o endurecer nuestro corazón.
La plaga de las ranas, más que una muestra de poder, es una muestra de paciencia divina, esperando a que el hombre responda con fe y obediencia.
Aplicaciones prácticas
Aplicaciones prácticas
1. No postergues la obediencia a Dios: Como el Faraón, muchas veces tenemos la oportunidad de obedecer hoy, pero preferimos decir "mañana". Cada vez que postergamos nuestra respuesta a Dios, endurecemos más nuestro corazón y las consecuencias se acumulan. No esperes al día siguiente para hacer lo que Dios te está pidiendo hoy.
2. Dios confronta nuestros ídolos: Las ranas eran consideradas sagradas en Egipto, pero Dios las convirtió en una fuente de molestia y frustración. De igual manera, Dios a menudo expone nuestros ídolos —cosas que valoramos más que a Él— para mostrar su futilidad y que solo Él es digno de adoración.
3. El poder de la oración intercesora: Moisés oró por el Faraón, y Dios respondió. Nosotros también debemos orar fervientemente por los demás, incluso por aquellos que nos oprimen o resisten. Dios escucha y responde cuando oramos de acuerdo a su voluntad, y puede utilizar esas oraciones para mover corazones endurecidos.
4. Las consecuencias del pecado no desaparecen fácilmente: Aunque las ranas murieron, las consecuencias persistieron con el mal olor y la descomposición. El pecado puede ser perdonado, pero las consecuencias a menudo quedan. Es por eso que debemos tomar decisiones sabias y evitar el endurecimiento de nuestro corazón desde el principio.
Bendición y Oración
Bendición y Oración
Iglesia Identidad, que el Señor te bendiga y te guarde, que el Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia, que el Señor alce sobre ti Su rostro, y te de paz, en el nombre de Jesús, Amén.
PROPÓSITO DE IDENTIDAD
“Acercar a las personas a Jesús de una manera real y práctica, dándoles las herramientas para alcanzar la madurez en Cristo y ser miembros de Su familia; con el objetivo de prepararlas para servir a la Iglesia y a la comunidad, glorificando así el nombre de Dios.”
AÑO DEL ORDEN
1 En el principio Dios creó los cielos y la tierra 2 La tierra estaba sin orden y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas. 3 Entonces dijo Dios: «Sea la luz». Y hubo luz.
