el pecado
“si hemos muerto con Cristo, como es el caso”. De este hecho surge una convicción, “creemos” (“confiamos”, DHH, NVI). La convicción es que también viviremos con él. El futuro puede dar la impresión de que el Apóstol está hablando de nuestra resurrección final (sentido escatológico). No obstante, el contexto sugiere que está refiriéndose a la vida presente del creyente sin olvidar totalmente la esperanza futura.
La fe cristiana siempre se basa en hechos históricos y no en meras especulaciones. En este caso, la experiencia cristiana encuentra su fundamento en el bien atestiguado hecho de la resurrección de Cristo.
Lo que Pablo enfatiza es que la resurrección de Cristo no era una mera restauración a la vida como en el caso de Lázaro, que después tuvo que morir otra vez
El NT insiste en que la muerte de Cristo es un acontecimiento definitivo que no ha de repetirse y que es totalmente eficaz para la solución del problema del pecado del ser humano
El pecado y la muerte no reinarán más en la vida del creyente porque Cristo ha vencido estos poderes en forma definitiva.
