Permanecer en el amor de Cristo- Juan 15:9-17

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1.0 Título:

Permanecer en el amor de Cristo

2.0 Texto del Sermón:

Juan 15:9–17“Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. Esto os mando: Que os améis unos a otros.”

3.0 Acerca del texto:

En Juan 15:9-17, Jesús instruye a sus discípulos sobre la naturaleza de su relación con Él, fundamentada en el amor divino que proviene del Padre. Este pasaje nos enseña cómo el amor de Cristo se manifiesta en el cumplimiento de los mandamientos y en el mandamiento supremo de amarnos unos a otros. Además, se nos muestra que, al vivir en este amor, somos llamados amigos de Cristo ya dar fruto abundante para su gloria.

4.0 Propósito del Sermón:

El propósito de este sermón es entender la importancia de permanecer en el amor de Cristo, expresado en el cumplimiento de sus mandamientos y en nuestra relación con los demás. Este amor no solo nos une a Cristo y a los que en Él creen, sino que nos capacita para llevar frutos que reflejan la gloria de Dios.

5.0 Declaración del Discurso:

Permanecer en el amor de Cristo significa vivir en obediencia a sus mandamientos y amar a nuestros hermanos como Él nos ha amado. Este amor nos transforma y produce frutos para el Reino de Dios.

6.0 Objetivo del Sermón:

El objetivo de este sermón es motivar a la congregación a permanecer en el amor de Cristo a través de la obediencia, el amor mutuo y la producción de frutos espirituales.

7.0 Introducción

Hoy en día, muchos de nosotros vivimos en una lucha constante por equilibrar las exigencias del trabajo, la familia y la vida cotidiana.
Hemos visto los altibajos económicos, todos conocemos las preocupaciones por el sustento diario, el cuidado de los nuestros, y las relaciones personales. En medio de esas dificultades, las personas buscan estabilidad y algo que les brinda paz.
Pero, ¿qué significa realmente permanecer en el amor de Cristo en medio de este contexto? Significa tener una base sólida, una roca firme donde sostenernos, y eso se logra cuando seguimos sus mandamientos y vivimos en amor. Este sermón nos invita a pensar en cómo podemos vivir en ese amor de manera práctica, cómo nuestras acciones diarias, desde el trabajo hasta nuestras interacciones familiares y comunitarias, pueden estar arraigadas en el amor de Cristo.
Es un llamado a entender que, aunque los desafíos son reales, la verdadera seguridad y paz no depende de lo que está a nuestro alrededor, sino de nuestra conexión con Jesús, quien nos invita a permanecer en su amor para llevar una vida fructífera. Como en las palabras de Jesús: "Permanecido en mi amor". Ese amor puede ser la respuesta que necesitamos para enfrentar las dificultades de nuestra vida cotidiana, tanto en nuestra comunidad aquí como en todo México.

8.0 Desarrollo del Sermon.

8.1: El amor a Dios, expresado en guardar sus mandamientos

Jesús nos llama a permanecer en su amor guardando sus mandamientos. Tal como Él obedeció al Padre, nosotros debemos obedecerle a Él, demostrando que nuestro amor no es solo de palabra, sino de acción.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos.”
1 Juan 5:3 “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.”
Deuteronomio 6:5 “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.”
El mandamiento de guardar la Palabra de Dios está arraigado en la tradición judía, donde se enseña que el amor a Dios se refleja en la obediencia a la Torá.
El Talmud nos recuerda: “El amor se demuestra a través de la acción” (Sotá 14a).

8.2: El mandamiento de amarnos unos a otros

El amor a Dios y la obediencia a sus mandamientos se manifiestan en la forma en que tratamos a los demás. Jesús nos da el mandamiento de amarnos unos a otros de la misma manera que Él nos amó.
Esto implica sacrificio, servicio y un amor que busca el bienestar del prójimo. Juan 13:34 “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.”
1 Juan 4:21 “Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.”
Romanos 13:8 “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.”
El Talmud también enfatiza la importancia de este amor mutuo: “Lo que es odioso para ti, no lo hagas a tu prójimo” (Shabat 31a), que es la esencia de la ley.

8.3: Los amigos del Señor

Jesús dice a sus discípulos que, al guardar sus mandamientos, somos sus amigos.
Este amor, demostrado en obediencia, nos eleva de siervos a amigos, una relación íntima y profunda con el Señor.
Como amigos de Cristo, compartimos en su misión y en su amor redentor.
Juan 15:14 “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.”
Juan 15:15 “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.”
Proverbios 18:24 “El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano.”
En la tradición judía, la amistad verdadera se basa en el amor y la lealtad, reflejado en Proverbios 17:17: “En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia”.

8.4: En este amor, lleva fruto

Permanecer en el amor de Cristo no es un fin en sí mismo, sino que produce frutos espirituales.
Los frutos que llevamos al vivir en obediencia y amor son los que glorifican al Padre.
Este fruto es el resultado natural de vivir conectados con Cristo, la vid verdadera.
Juan 15:8 “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.”
Gálatas 5:22–23“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”
Colosenses 1:10 “para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios;”
El Talmud enseña que el propósito de nuestra vida es llevar frutos en obediencia y buenas obras: “El que multiplica la justicia, multiplica la paz” (Baba Batra 10a).

Conclusión:

Permanecer en el amor de Cristo nos invita a una vida de obediencia y amor mutuo que trasciende nuestras circunstancias. Este amor transforma nuestra relación con Dios, nos convierte en amigos del Señor y nos capacita para llevar frutos que glorifican a Dios. Que podamos guardar sus mandamientos, amarnos unos a otros y, en ese amor, dar frutos que duren para la eternidad. Como dice el Midrash: “El amor de Dios crea frutos que se multiplican para bendición de muchos”. Que así sea en nuestras vidas.
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