Cuidando nuestro corazón
Sermon dominical • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 30 viewsAtención a peligros y bendiciones en la vida cristiana, y también a oportunidades de hacer el bien.
Notes
Transcript
Contexto
Contexto
El libro de proverbios inicia con una clara intención, impartir sabiduria para tener una vida recta. Salomón inicia los primeros capítulos aconsejando desde su sabiduria paternal a los más jovenes, de todas maneras estos consejos son para todos quienes necesiten sabiduria.
En estos versículos especificamente, el escritor esta guiandonos a usar la sabiduria para poder cuidar de nuestra vida espiritual, especialmente de nuestro corazón.
CORAZÓN. El corazón es a menudo mencionado en las Escrituras como el asiento de los afectos y de las pasiones, y también de la sabiduría y del entendimiento. De ahí que se lea de «el sabio de corazón» (Pr. 16:21); también, el Señor dio a Salomón «un corazón sabio y entendido» (1 R. 3:12). Es el centro del ser del hombre. Pero antes del diluvio el veredicto pasado por Dios sobre el hombre fue que los pensamientos del corazón de ellos eran hacia el mal (Gn. 6:5). Un veredicto similar es el que se halla en Gn. 8:21, después que Noé saliera del arca. El Señor Jesús añade que del corazón del hombre proceden los malos pensamientos y toda forma de maldad (Mr. 7:21). La ley exigía al hombre que amara a Dios con todo su corazón. La aceptación del evangelio tiene que ser en el corazón (Ro. 10:9), y Dios da la capacidad al oyente de recibir las buenas nuevas con un «corazón bueno y recto», lo cual da fruto (Lc. 8:15). En la nueva creación hay un «puro corazón», siendo conducido el cristiano por el Espíritu Santo (1 Ti. 1:5; 2 Ti. 2:22; 1 P. 1:22).
Guardar el corazón con diligencia
Guardar el corazón con diligencia
dedemos ser totalmente diligentes en guardar nuestro corazón porque de el mana la vida, o se puede entender tambien que de el emanan las fuentes de la vida
Literatura Poética y Sapiencial (Tomo 3) 3. Una exhortación a la pureza de corazón y vida (4:20–27)
Horton dice: Toda conducta es resultado de fuentes ocultas. Todas las palabras son expresión de pensamientos. Lo primero y más importante es que las fuentes ocultas del pensamiento y los sentimientos sean puros
Si ponemos atención y cuidamos nuestro corazón estaremos asegurando mantenernos en el buen camino, nos llevarán en la dirección correcta.
Debemos impedir que nuestros corazones sean heridos o hacerles sentir dolor, porque salomon resalta que de ahi surgen los asuntos de la vida.
antes del diluvio el veredicto pasado por Dios sobre el hombre fue que los pensamientos del corazón de ellos eran hacia el mal (Gn. 6:5). Un veredicto similar es el que se halla en Gn. 8:21, después que Noé saliera del arca. Por eso luego la ley de Dios exigia al hombre que debia amar a Dios con todo su corazón.
Es tan importante el corazón del hombre que nuestro Saeñor Jesús dijo que del corazón del hombre proceden los malos pensamientos y toda forma de maldad (Mr. 7:21). Es decir, un corazon sin el cuidado necesario, un corazon sin la presencia de Cristo en el puede llevar a resultados terribles. Por eso el evangelio tiene como objetivo directo el corazon del hombre, es ahi donde se debe producir la mayor transformación, cuyo remedio no lo podemos encontrar en esta tierra, porque remedio solamente es Cristo.
Atención a peligros
Atención a peligros
¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar.
Ver también Pr 4:23
El peligro de la enseñanza falsa
El peligro de la enseñanza falsa
»Ten cuidado de los falsos profetas que vienen disfrazados de ovejas inofensivas pero en realidad son lobos feroces.
Ver también Ro 16:17; Mt 24:4–5; 1 Co 16:13; Sal 94:8; Pr 8:33–34; Mr 8:15
El peligro de la tentación
El peligro de la tentación
Velen y oren para que no cedan ante la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil».
Ver también Lc 12:15; 1 Re 2:4; 1 Co 10:12; 2 Jn 8; Gl 6:1; Dt 4:15; Lc 17:1–3
El peligro de descuidar la Palabra de Dios
El peligro de descuidar la Palabra de Dios
»¡Pero cuidado! Asegúrate de nunca olvidar lo que viste con tus propios ojos. ¡No dejes que esas experiencias se te borren de la mente mientras vivas! Y asegúrate de trasmitirlas a tus hijos y a tus nietos.
Ver también He 12:25; 2 P 1:19; Jos 22:5; He 2:1; 1 Re 2:3
El peligro del daño a la obra del Señor
El peligro del daño a la obra del Señor
Neh 4:9; Neh 7:3
El peligro de hablar pecaminosamente
El peligro de hablar pecaminosamente
Sal 39:1; Sal 141:3; Pr 13:3; Pr 21:23; Stg 1:26; Stg 3:5–8; 1 P 3:10
Atención a bendiciones
Atención a bendiciones
Sal 25:15; Sal 59:9; Sal 123:1–2; Sal 130:5–6; Is 40:9; Mi 7:7; Lc 2:25; Lc 2:36–38
velar y oración
velar y oración
Dedíquense a la oración con una mente alerta y un corazón agradecido. Oren también por nosotros, para que Dios nos dé muchas oportunidades para hablar de su misterioso plan acerca de Cristo. Por eso estoy aquí en cadenas.
Ver también Lc 21:36; Ef 6:18; Mt 26:41; 1 P 4:7; Mr 13:33
Velar por el regreso de Jesucristo
Velar por el regreso de Jesucristo
»¡Así que ustedes también deben estar alerta!, porque no saben qué día vendrá su Señor. Entiendan lo siguiente: si el dueño de una casa supiera exactamente a qué hora viene un ladrón, se mantendría alerta y no dejaría que asaltara su casa. Ustedes también deben estar preparados todo el tiempo, porque el Hijo del Hombre vendrá cuando menos lo esperen.
Ver también Lc 12:35–40; Ap 16:15; Mt 25:1–13; Mr 13:32–37; Lc 21:32–36; 1 Tes 5:4–8
Atención a oportunidades de servir al Señor
Atención a oportunidades de servir al Señor
En cambio, adoren a Cristo como el Señor de su vida. Si alguien les pregunta acerca de la esperanza cristiana que tienen, estén siempre preparados para dar una explicación;
Ver también Ef 5:15–16; Col 4:5–6
Satisfaciendo la necesidad de otros
Satisfaciendo la necesidad de otros
Oren en el Espíritu en todo momento y en toda ocasión. Manténganse alerta y sean persistentes en sus oraciones por todos los creyentes en todas partes.
Ver también Gl 6:10; Tit 3:1; Mt 26:36–40
