Obediencia
Llamados a ser iglesia • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 231 viewsNotes
Transcript
Lema: “Hago mi parte por su Cuerpo, que es la iglesia” Col. 1:24
Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.
Introducción:
Introducción:
No hay ninguna duda, Cristo es la autoridad máxima en su Iglesia. Él es la cabeza y toda la iglesia debe estar sujeta y en obediencia a su voluntad.
Efesios 1:22–23 (RVR60)
y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.
¿Pero es la única autoridad? ¿El Señor ha compartido su autoridad con el liderazgo de la iglesia, con sus pastores? ¿Como debe gobernarse la iglesia? ¿Es una monarquía, una oligarquía o un gobierno congregacional?
Si leemos con atención estos versículos, notaremos algo que llama nuestra atención. Pablo llama a la iglesia “la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.” Cristo en su plenitud, siendo el que todo lo llena, es sin embargo, complementado por su iglesia.
Efesios 2. Acción de gracias y oración (1:15–23)
Por supuesto, en lo referente a su esencia divina no es en sentido alguno ni dependiente ni posible de ser complementado por la iglesia. Pero como esposo sí está incompleto sin la esposa; no se puede pensar en él como vid sin sus pámpanos; como pastor, no le podemos imaginar sin las ovejas; y así también, como cabeza halla su total expresión en su cuerpo, la iglesia.
En su soberanía, Cristo decide estar unido a su iglesia, nos llama la luz del mundo. Nos da una Misión y para cumplirla nos confiere autoridad.
I.- La autoridad de la Iglesia
I.- La autoridad de la Iglesia
Algunos ejemplos de esta autoridad lo encontramos en la dinámica misma de la vida en la iglesia como lo son la oración y la predicación del evangelio. Especialmente al proclamar a Cristo, tenemos autoridad aún sobre la muerte, y en el hacer discípulos tenemos la promesa de la presencia Cristo todos los días hasta el fin del mundo.
El bautismo y la Santa Cena son señales de que somos la verdadera iglesia del Señor. Por medio del bautismo formamos parte de la congregación de los que han nacido de nuevo (credo bautismo) , así también por medio de la Santa Cena mantenemos la comunión con la iglesia local. Solo la iglesia imparte estos dos sacramentos (medios de gracia divina).
Atar y Desatar, la iglesia también tiene la autoridad de poner en disciplina a quien presenta una actitud de rebeldía de forma obstinada, a quien aún después de ser confrontado, persiste en el error.
Mateo 18:17–18 (RVR60)
Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.
En el griego se lee literalmente “todo lo que ates, habrá sido atado en el cielo. Todo lo que desates, habrá sido desatado en el cielo”
Es decir cuando, la iglesia aplica la disciplina, puede tener la confianza de que Dios ya ha empezado el proceso espiritualmente. Siempre que la iglesia libra de la disciplina al que ha pecado, puede tener la confianza de que Dios ya ha empezado la restauración espiritualmente:
A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.
Aún los ancianos deben estar sujetos a la autoridad de la iglesia cuando han cometido una falta o pecado:
Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos. A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman. Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicios, no haciendo nada con parcialidad.
II.- La autoridad de los Pastores
II.- La autoridad de los Pastores
Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.
Los ancianos o presbíteros, pastores y obispos son términos intercambiables para el mismo oficio dentro de la iglesia. Pastorear a una congregación es procurar su cuidado y protección, proveer buen alimento espiritual, guiarla buenos pastos y estar dispuestos a velar, no dormir cuando hay un peligro que amenaza a las ovejas.
Esta vocación viene de Dios quien nos llama de diversas maneras pero solamente una motivación, igual que al Apóstol Pedro ¿me amas? apacienta, pastorea, alimenta a mis ovejas.
De la misma manera que los sacerdotes del AT, podemos decir de los pastores modernos, como dice el autor de los Hebreos: Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios… Heb. 5:4
Así como para cumplir con la Misión necesitamos autoridad, para llevar a cabo el oficio de pastor, es necesario también tener autoridad de parte del Señor que es el príncipe de los pastores: Dios pide “obediencia a vuestros pastores”, para que cuiden del rebaño del Señor sin queja, con gozo y sin efectos dañinos (no sería provechoso para vosotros)
Debe saber utilizar su autoridad; debe gobernar, cuidar, ocuparse bien su casa. Si lo hace, podrá hacer lo mismo con la iglesia de Dios. Sus hijos deben mostrar una obediencia respetuosa. Porque esto prueba también el carácter del siervo a quien Cristo nombra su mayordomo fiel y prudente, para alimentar a tiempo a los demás siervos. (Lc. 12:42)
Esta responsabilidad no debe menospreciarse porque el Señor se tomará muy en serio la reprimenda de quienes son negligentes en su oficio pastoral.
III.- Consecuencias de la desobediencia
III.- Consecuencias de la desobediencia
Hemos hablado de la autoridad de Cristo, de la iglesia y de los pastores, y que desobedecer a cualquiera de los dos últimos es desobedecer al Señor.
Por supuesto, satanás sacará ventaja entre nosotros cuando hay rebeldía. El la promueve y la motiva. Porque quiere destruir el orden dentro de la iglesia para sembrar el caos y la confusión.
La consecuencia va desde perder la comunión con la iglesia, y con ello pronto vendrá perder la comunión con Cristo. No será inmediato ni automático, pero eventualmente estaremos lejos del Señor si rechazamos someternos bajo la autoridad de la iglesia y de nuestros líderes espirituales.
Nuestra comunión con la iglesia local es indispensable porque necesitamos hermanos que estén a nuestro lado y conozcan realmente nuestro caracter, el cual Dios está conformando a la imagen de su Hijo Cristo.
Por supuesto que habrá situaciones de abuso de autoridad, o de injusticias dentro de la iglesia. Es por eso que el Señor mismo demandará mas responsabilidad a quienes nos presiden en el Señor y nos amonestan (1Tes. 5:12) para que lo hagan con justicia y rectitud. Sin embargo, la mayoría de las veces deberíamos atender al llamado a obedecer, cuando con amor nos piden dejar el error y someternos a la voluntad de Dios.
Conclusión:
Reina Valera Revisada (1960) (Capítulo 13)
20Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, 21os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
