UN BUEN SIERVO DE CRISTO - PARTE I

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INTRODUCCIÓN

Lectura: 1 Timoteo 4:6-16.
Oración
Somos lo que comemos”, así reza una de las frases más utilizadas en nuestro tiempo por quienes promueven un estilo de vida saludable. La frase fue dicha por primera vez por el alemán Ludwig Feuerback, un filósofo ateo del siglo XIX que deseaba promover una buena alimentación para las clases sociales más desfavorecidas.
En nuestros días, la frase es utilizada para resaltar el impacto que la alimentación tiene en la vida del ser humano. Tanto deportistas profesionales como nutricionistas la usan casi como un mantra para promover una estilo de vida sano.
Esto tiene todo el sentido del mundo, ya que uno los dos elementos más influyentes en la salud de una persona es la alimentación.
Es sumamente importante comer bien si queremos estar sanos. De hecho, una mala alimentación puede causar todo tipo de enfermedades y consecuencias graves, como la diabetes, el colesterol, entre muchos otros problemas de salud.
El segundo elemento más influyente en la salud, es el ejercicio. Si queremos estar sanos y tener buena calidad de vida, es importante mantener el cuerpo activo.
Todas esta verdades se han popularizado mucho más en nuestras época más reciente. Cada vez más personas se interesan por el cuidado de la alimentación y del ejercicio físico. Hemos llegado a tal punto, que hay quienes mantienen una vida tan disciplinada en cuanto a la comida que hasta pesan los alimentos que van a comer para asegurarse de que no está comiendo demás.
Por otro lado, muchos deciden despertarse a tempranas horas de la mañana para poder hacer ejercicio y comenzar su día de una forma saludable.
Todo eso es positivo para nuestro cuerpo, y de hecho, podemos decir que una buena mayordomía del cuerpo no solo es un deber cristiano, sino que tiene muchos beneficios para los creyentes, especialmente, porque tendrá más fortaleza física para servir al Señor y a los demás.
Ahora bien, todo este cuidado no solo en el aspecto físico sino también espiritual.
Verás, en el Nuevo Testamento, Pablo y otros autores Bíblicos usan la ilustración de la alimentación y el entrenamiento físico para describir muchos aspectos de la vida cristiana. Por citar un ejemplo, el autor de Hebreos, haciendo referencia tanto al tipo de alimento y al entrenamiento nos dice en Hebreos 5:13–14 “[Que] todo el que toma solo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niño. Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal.
Más adelante, en la misma carta, el autor compara la vida cristiana con una carrera. Hebreos 12:1Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,
Estas ilustraciones son también usadas por Pablo en su primera carta al joven pastor Timoteo.
Pablo había dejado a Timoteo en la iglesia en Éfeso porque una mala doctrina había llevado a la iglesia a vivir una mala vida. Timoteo había sido encargado por el apóstol para pastorear la iglesia y llevarla a una buena doctrina que produjera una buena vida.
Este contraste entre la mala doctrina, y la mala vida que ésta produce; contra la buena doctrina y la piedad a la que ella conduce, es la columna vertebral de toda la carta. Y si has escuchado más predicciones de esta serie, ya sabrás que Pablo constantemente está abordado estos dos temas, la doctrina y la piedad.
Llegados al capítulo 4, vemos que Pablo usa precisamente la alimentación y el ejercicio físico como ilustraciones para hablar precisamente de la doctrina y la piedad. En otras palabras, Pablo quiere que Timoteo sea una siervo de Cristo saludable. Quiere que sea un buen siervo de Jesús, y esto pasa por considerar su nutrición y ejercicio espiritual, haciendo referencia a la doctrina y la piedad.
De hecho, esta es la conclusión de Pablo al final del capítulo 4, en el versículo 16 leemos 1 Timoteo 4:16Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza. Persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan.
De manera que, nuestro argumento para esta tarde es que: “un buen siervo de Cristo se caracteriza por una buena doctrina y una buena vida.
Y, abordaremos este tema en dos puntos:
Una buena nutrición, haciendo referencia a la buena doctrina en la que Timoteo debía permanecer y seguir.
Un buen ejercicio, entendiendo por esto, la disciplina en la piedad que Timoteo debía tener.

I. UNA NUTRICIÓN (DOCTRINA) - (1 Timoteo 4:6-7)

Pablo inicia esta sección afirmando la tarea que Timoteo debe hacer en su rol de pastor, y le dice: “Al señalar estas cosas a los hermanos serás un buen ministro de Cristo Jesús.” La expresión “estas cosas”, como vimos también en el 3:14, se refiere a la sección inmediatamente anterior. Es decir, Pablo se refiere a las cosas que el Espíritu le ha revelado acerca de la apostasía de muchos.
Timoteo sería evaluado sobre la base de la fidelidad al llevar a cabo la tarea que le ha sido encomendada. Como hemos visto anteriormente, el ministerio pastoral es el ministerio de la Palabra de Dios, y este ministerio puede tomar muchas formas. Predicación, enseñanza, consejería, exhortación, y en el caso del capítulo 4, se lleva a cabo por medio de la corrección y la advertencia sobre los efectos de la falsa doctrina.
Pablo había advertido a la iglesia sobre el peligro al que se enfrentarán al escuchar una falsa doctrina, y es el peligro de ser llevados cautivos por los engañadores hasta el punto de abandonar la fe verdadera.
Y esta misma advertencia que Pablo hizo por medio de su carta, Timoteo debe hacerla en su ministerio pastoral. Por eso el apóstol le dice que: “al señalar estas cosas a los hermanos será un buen ministro de Cristo Jesús”. Esto nos muestra la centralidad de la sana doctrina tanto en la vida personal del creyente como en la vida de la iglesia. La sana doctrina es indispensable para el pueblo de Dios. Tan indispensable, que quienes no permanecen en ella terminan apostatando de la fe.
La descripción que Pablo hace de Alejandro e Himeneo en 1 Timoteo 1:19 es verdaderamente trágica, los describe como “…[aquellos que] naufragaron en lo que toca a la fe.” Cada vez que Pablo menciona “la fe” en las cartas pastorales, se está refiriendo a la sana doctrina, es decir a las verdades bíblicas que son verdades centrales para el evangelio.
De hecho, mira el contraste que Pablo pone en el capítulo 4, quienes apostatan siguen a espíritus engañadores y a hombres mentirosos que predican doctrinas de demonios. Por eso Timoteo debía advertirles y corregirlos para que permanecieran en las “palabras de la fe” como dice el v.6, haciendo referencia a la verdad, y la “buena doctrina”.
ALIMENTACIÓN
Y es aquí donde encontramos el primer aspecto de una vida espiritual saludable. Como hemos dicho al inicio, “somos lo que comemos”, por tanto, la dieta espiritual de Timoteo debía ser una sana doctrina. Por esta razón, su mentor le escribe diciendo que debía ser un ministro “nutrido de las palabras de la fe y de la buena doctrina”.
La palabra nutrido, del griego ἐντρεφόμενος (entrephomenos), significa precisamente sustentado o alimentado por o con la Palabra de Dios. Este término describe a una persona que está siendo alimentada correctamente, y que por esa alimentación tiene una vida saludable, una vida buena.
El alimento es indispensable para el ser humano, a tal punto que sin comida nos morimos. Hay países donde las personas, especialmente niños, mueren a diario por no tener alimento que comer. La comida es vital para vivir. Sin ella morimos.
De una forma similar ocurre con el cristiano. La misma Escritura en muchas partes se describe a sí misma como el alimento para el creyente. En 1 Pedro 2:2deseen como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcan para salvación,” es decir, de la misma forma que la leche materna es lo que un niño necesita para sobrevivir y crecer, así también el creyente necesita la Palabra de Dios para vivir y madurar.
Salmo 119:103¡Cuán dulces son a mi paladar Tus palabras!, Sí, más que la miel a mi boca.
Estos textos no están diciendo que la gente literalmente se come la Biblia, sino que indican que la Escritura es el alimento espiritual que sostiene la vida del creyente y que le ayuda a crecer saludablemente como hijo de Dios.
El profeta Ezequiel describe el proceso en el cual el siervo de Dios internaliza la Palabra de Dios en su propia vida en términos de alimento y comida. Escuche lo que dice Ezequiel 3:1–3Entonces Él me dijo: «Hijo de hombre, come lo que tienes delante; cómete este rollo, y ve, habla a la casa de Israel». Abrí, pues, mi boca, y Él me dio a comer el rollo. Entonces me dijo: «Hijo de hombre, alimenta tu estómago y llena tu cuerpo de este rollo que te doy». Y lo comí, y fue en mi boca dulce como la miel.” Creo que este texto está relacionado con lo que Pablo dice a Timoteo, pues al igual que el profeta, el joven pastor primero debía nutrirse de la sana doctrina de la Palabra de Dios para luego enseñar a los demás. Debía nutrirse de la sana doctrina para luego advertir a los hermanos sobre los peligros y la doctrinas de demonios.
De manera que, Timoteo debía, en primer lugar, nutrirse de las sanas palabras.
NO COMAS BASURA
Sin embargo, al igual que pasa con el cuerpo, no es suficiente con comer saludable, también hay que evitar la comida chatarra. De nada sirve comer vegetales y proteína, si luego como chuches y refrescos. Una buena alimentación es comer alimentos saludables y evitar alimentos dañinos para el cuerpo. Y este mismo principio lo vemos en la carta.
1 Timoteo 4:7Pero nada tengas que ver con las fábulas profanas propias de viejas…
Me gusta cómo lo dice la Reina Valera de 1960, que traduce el texto de la siguiente manera: “Desecha las fábulas profanas y de viejas”. El término griego significa rechazar o evitar. Timoteo debía alimentarse de las sanas palabras y al mismo tiempo, debía evitar la comida basura de las fábulas y las palabrerías humanas. La expresión “fábulas” aparece 5 veces en todo el Nuevo Testamento, y en 1 Timoteo aparece por primera vez en 1 Timoteo 1:4 cuando dice que no deben“prestaran atención a mitos…”.
Estas fábulas representan la falsa doctrina, que Timoteo debía evitar. De la misma forma que debemos evitar el azúcar para no tener problemas de salud, así también debemos evitar la falsa doctrina para no dañar nuestra alma.
SANA DOCTRINA
De modo que, hasta ahora hemos visto la importancia de una buena alimentación para el creyente. Ahora bien, es importante saber cuál es ese buen alimento. Y por esto, debemos entender lo que significa la buena doctrina que Pablo menciona en el versículo 6.
Cuando compartía este texto con algunos hermanos esta semana, alguien me pregunto ¿qué significa la sana doctrina? Y la verdad es que, no es posible contestar completamente esta pregunta en un solo sermón. Sin embargo, sí creo que 1 Timoteo nos enseña qué significa la sana doctrina.
Una doctrina no es más que un conjunto de verdades bíblicas organizadas de manera sistemática para ser comunicadas y entendidas. Una doctrina específica es todo aquello que la Biblia habla sobre ese tema en particular. Por ejemplo, cuando hablamos de la Cristología, nos referimos a todo lo que la Biblia dice acerca de Cristo, y toda esta información es organizada de una forma sistemática para poder ser entendida y enseñada de una mejor manera. Por tanto, la sana doctrina, se refiere a todas las verdades que la Biblia nos enseña acerca de diferentes temas.
Me gusta la definición del pastor Bobby Jamieson, quien define la sana doctrina como:
… un resumen de la enseñanza bíblica que es a su vez fiel a la Escritura y útil para la vida” - Bobby Jamieson
Es importante señalar que hay temas que la Biblia prioriza por encima de otros. Hay temas sobre los que la Biblia habla de una forma más clara que otros. No todos los temas sobre los que habla la Biblia son igual de importantes. Por ejemplo, cuando comparamos los dones del Espíritu con la doctrina de la justificación por la fe, la Biblia pone un mayor énfasis en la doctrina de la justificación. Por tanto, cuando conversamos con un hermano que sea continuista, es decir, que cree en los dones del Espíritu, no debemos ser igual de celosos que cuando hablamos con alguien que niega la doctrina de la justificación solo por fe.
Recientemente, en una conversación con otros pastores reformados aquí en España comentábamos la frecuencia con que cada iglesia celebraba la Cena del Señor, y algunos lo hacen cada domingo, otros una vez al mes, y otros una vez cada dos meses. Independientemente de la decisión que se tome, la frecuencia con que se tome la Cena del Señor no es un tema central en el evangelio.
Cuando Pablo se refiere a la buena doctrina, o como también la llama en otras partes, la sana doctrina, se refiere a aquellas doctrinas que son fundamentales para la fe cristiana. Gavin Ortlund, en su libro “Escoge tus batallas, el caso del triaje teológico” lo dice de la siguiente manera:
Algunas doctrinas primarias son necesarias para defender el evangelio, y otras son necesarias para proclamar el evangelio. Sin estas doctrinas el evangelio sería vulnerable o estaría incompleto”
Esto es exactamente lo que Pablo tiene en mente cuando denuncia doctrinas extrañas o de demonios, y afirma la sana doctrina. Vemos algunos casos en 1 Timoteo. Por ejemplo:
En 1 Timoteo 1:8-11, Pablo explica el verdadero propósito de la ley, que no es justificarnos sino demostrar que somos pecadores e incapaces de cumplirla.
En 1 Timoteo 2:13, Pablo usa el diseño de Dios en la creación para fundamentar su enseñanza.
Y, el ejemplo más reciente que tenemos en la carta, es en 1 Timoteo 4:4-5, donde Pablo contrasta la santificación que el evangelio produce con el ascetismo humano.
Amados hermanos, en todos estos ejemplos vemos que hay doctrinas que son necesarias para defender el evangelio, como el diseño creador de Dios, y otras que son necesarias para proclamar el evangelio, como la justificación por la fe y no por las obras ley.
Una forma en la que he aprendido a discernir entre la sana y la falsa doctrina, es evaluando si contradice la verdad que la Escritura dice acerca de:
Dios, sus atributos y su gloria.
Acerca del hombre, su naturaleza y caída.
Acerca de Cristo, su deidad y su obra redentora.
Acerca de las demandas que el evangelio hace a todo ser humano.
Ayer los hombres estudiábamos estos cuatro puntos esenciales del evangelio. Entenderlos con precisión nos ayudará a discernir entre la sana y la falsa doctrina. Amados hermanos, es esta sana doctrina la que:
Exalta a Dios y su gloria como el Creador de todo el universo.
La que confronta al ser humano con su pecado.
La que ofrece una redención exclusivamente en la persona y obra de Cristo.
Y la que demanda que el hombre se arrepienta y crea en el evangelio.
Conexión con el evangelio: Y para los amigos que nos visitan en esta tarde, o para las personas que asisten regularmente a nuestra iglesia pero que quizás no han entendido realmente el evangelio, quiero decirles algos. Hay muchos temas que podrías discutir acerca de la Biblia, pero el mensaje central e indispensable para la vida eterna es éste: tú y yo hemos sido creados a imagen de Dios, un Dios que es Santo, Eterno, Perfecto y que juzga el pecado. Tú y yo hemos vivido nuestra vida sin reconocer a Dios como nuestro Creador, y como el dueño de nuestra vida. No hemos obedecido su ley, y hemos amado más nuestro pecado. Queremos hacer lo que deseamos sin tomar en cuenta lo que el Creador ha dicho. Esto nos hace merecedores de un castigo eterno, pues el pecado siempre produce muerte. Pero Dios, que es misericordioso, no quiere darnos lo que merecemos, y por eso, su Hijo voluntariamente vino a este mundo a morir en nuestro lugar para sufrir el castigo que tú y yo merecemos. Y ahora, al resucitar de los muertos, nos ofrece vida eterna junto con Él. Para ello, debemos 1) reconocer nuestra deuda moral con Dios, como pecadores y rebeldes, y debemos desea cambiar el rumbo de nuestra vida. Esto es lo que la Biblia llama arrepentimiento. 2) debemos depositar nuestra confianza en la vida y muerte sustitutoria de Jesús, creyente que cuando Él murió en la cruz verdaderamente pagó por mi pecado y ahora yo no tengo que pagar por ellos. Esto es lo que la Biblia llama fe.
Si estás convencido de la necesidad que tienes de que Cristo sea tu salvador, entonces, por favor, habla conmigo al final del culto. Me encantaría conversar contigo sobre este tema.
Todo esto nos muestra que la sana doctrina y todo lo que de ella se deriva es el alimento espiritual que sostiene la vida del creyente, y del cual todo cristiano debe nutrirse si es que quiere vivir una vida saludable.

II. UN BUEN EJERCICIO (PIEDAD) - (1 Timoteo 4:7-8)

En segundo lugar, una buena alimentación debe ir acompañada de una buena rutina de ejercicio. Por eso Pablo exhorta a Timoteo diciéndole, “aliméntate de la sana doctrina, evita la comida chatarra de las falsas enseñanzas, y (v.7) disciplínate a ti mismo para la piedad”. En la Reina Valera encontramos la traducción “ejercítate para la piedad”.
Creo que ésta es una mejor traducción, pues el verbo en griego es el γύμναζε (gymnaze), de donde proviene la palabra castellana gimnasio. La idea es la de un entrenamiento físico. La comparación que Pablo hace a continuación nos muestra que ésta es la idea que tiene en mente. En el versículo 8 dice: 1 Timoteo 4:8Porque el ejercicio físico aprovecha poco, pero la piedad es provechosa para todo, pues tiene promesa para la vida presente y también para la futura.
De nuevo, vemos que para una buena vida, una vida saludable es necesaria una buena alimentación y una buena rutina de ejercicios. El autor de la carta usa esta ilustración y la aplica a la vida y ministerio de Timoteo.
Si el joven discípulo de Pablo quería ser un buen siervo de Cristo, entonces debía alimentarse con la sana doctrina de la Palabra de Dios, y ejercitarse en la piedad.
EL EJERCICIO NO ES MALO
Ahora bien, parece obvio, pero es importante aclarar que Pablo no está diciendo que el ejercicio físico es malo. El texto no dice “el ejercicio físico no aprovecha para nada”, no está diciendo que el cristiano no deba ejercitarse físicamente. Hay personas que toman este texto y se van a un extremo que la Biblia no demanda del creyente. Hay quienes malinterpretan este pasaje y afirman que el cuerpo no es para nada importante, y que solo importa lo espiritual. A estos, hay que recordarles que lo espiritual en el hombre no puede existir sin lo material. Es decir, no podemos existir sin un cuerpo. Por tanto, el cuerpo también es importante.
Cuando Pablo compara el ejercicio físico con el entrenamiento en la piedad, lo hace con la vista puesta en la eternidad. Por eso dice que el físico “aprovecha poco”, porque el entrenamiento que hagamos con este cuerpo no tiene ninguna implicación eterna. Los músculos que aquí desarrollemos, aquí se quedarán. Ser más rápido o más fuerte físicamente que los demás, no tendrá ninguna recompensa en el Reino de los Cielos.
Pablo está diciendo, este ejercicio es solo para este mundo, y este mundo no es la vida del creyente. Nuestra verdadera vida está en Cristo.
Por tanto, a la luz de la eternidad, el ejercicio físico no es tan provechoso como el ejercitarse en la piedad, porque ésta tiene beneficios en esta vida presente y en la vida futura.
El entrenamiento en la piedad implica un gran esfuerzo y disciplina. Las personas que toman en serio su salud física y desean entrenar su cuerpo no escatiman ningún esfuerzo ni sacrificio. Están dispuestos a invertir dinero y tiempo en su cuerpo físico. Pagan un gimnasio y organizan su vida de tal manera que puedan asistir regularmente para hacer ejercicio.
De hecho, una persona que quiere ejercitarse no buscará excusas para no hacerlo, sino que sacrificará lo que sea necesario para alcanzar su meta. Pero hoy en día los cristianos somos perezoso, y buscamos cualquier excusa para no ejercitarnos en la piedad. No estamos dispuestos a hacer ningún sacrificio, y si algo demanda un mínimo de compromiso, entonces ya no nos agrada. Y así, nuestra vida espiritual, lejos de ser saludable, es raquítica y débil.
De modo que, una buena salud espiritual se obtiene por medio de una buena alimentación y una buena rutina de ejercicios. La pregunta clave ahora es, ¿cómo? ¿Cómo puedo alimentarme bien? ¿Cómo puedo ejercitarme en la piedad?
Aplicaciones
Prioriza el estudio de la Biblia: no es un problema de tiempo sino de prioridades. Sé las dificultades que
Congrégate: La misma responsabilidad que tengo de venir a predicar aquí como pastor, es la misma responsabilidad que tienes tú como miembro de venir aquí a exponer tu mente a la sana doctrina.
Renueva tu mente: Acepta la realidad de que tu mente no es una mente bíblica y que necesita conformarse a la Escritura.
No comas basura: Muchas veces los cristianos vemos más sabiduría en el mundo que en la Palabra de Dios, y entonces, creemos a cuanta corriente de pensamiento hay por ahí en vez de nutrirnos de la Escritura. No expongas tu mente a cosas que no son bíblicas, más bien, debemos crecer en nuestra capacidad de discernir qué es bíblico y qué no. Y cuando algo no sea conforme a la Palabra de Dios, debemos desecharlo.
Esto en cuanto al alimento.
En cuanto al ejercicio:
Toma decisiones diarias: pensamos que nuestras vidas y nuestro carácter cambiará a través de un evento dramático en nuestras vidas, o si el pastor ora por nosotros. Pero nuestras vidas cambian y nuestro carácter se forma poco a poco con la decisiones diarias que tomamos. CS Lewis decía que todas las decisiones nos convierte en un ser más divino o uno más diabólico.
Sigue la descripción bíblica: La piedad es descrita en la Biblia como el carácter cristiano. Esto es lo que Pablo describe en el capítulo 3. Debemos crecer en cada una de las áreas del carácter que se muestran en ese pasaje.
Ora constantemente: Es una de las áreas de la vida que más descuidamos.
Que el Señor nos ayude a ser cristianos y cristianas saludables que se alimentan de la sana doctrina
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