Tan cerca del Reino
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Reino de Dios
Reino de Dios
De acuerdo a lo que hemos visto en las enseñanzas de Jesús en este evangelio, el Reino de Dios es algo que se ha acercado con su venida a la tierra, asi mismo es algo que está en crecimiento, algo a lo que podemos acceder, algo a lo que podemos entrar, pero también es algo que podemos rechazar o no querer recibir. La oración del Padre Nuestro nos recuerda que nuestra petición a Dios debe ser que su Reino venga a nosotros para que en la tierra se haga su voluntad tal y como se hace en el cielo.
En el principio del evangelio de Marcos, el Señor Jesús invita a los oyentes a “arrepentirse” porque el Reino de los Cielos se había acercado, sin embargo ese arrepentimiento no lleva consigo la palabra “pecado” y entendiendo la palabra arrepentimiento como una invitación a volver de otro camino, podriamos entender esto como un cambio de paradigma respecto a nuestra relación con Dios.
Podemos parafrasear de la siguiente manera el llamado de Jesús a arrepentirse y creer: «Vuélvanse de sus falsas cosmovisiones y abracen en mí la realidad y la presencia del reino de Dios. Ustedes no pueden ver el poder del reino sanador de Dios que irrumpe en la historia pero pueden creer que en mí está ahora presente el poder liberador de Dios. Renuncien a su vieja forma de vida y confíen en mí para tener una vida nueva».
Bartholomew, C. G., & Goheen, M. W. (2015). La verdadera historia del mundo: Nuestro lugar en el drama bíblico (C. Franco, Ed.; D. de León, Trad.; p. 142). Lexham Press.
¿Cómo se vincula el Reino con el pasaje de hoy?
Politica del Reino
Politica del Reino
Acostumbrado a disertar las enseñanzas de los grandes rabinos, un escriba se le acerca a Jesús a preguntar sobre el mandamiento más importante, en la pregunta del escriba (o maestro de la ley) podemos ver la ausencia de “Torá”, es decir no está preguntando solo sobre los 10 mandamientos sino de todos los mandamientos que existian, por lo que el Señor Jesús le contestará en 2 partes, la primera parte corresponde a Deuteronomio 6:4-5 y la segunda corresponde a Levitico 19:18, e inicia esta frase con el famoso “Shemá”, en donde se afirmaba que Yaveh era el único Señor.
La primera parte, la que corresponde a Deuteronomio 6 y es una porción que hará enfásis en el amor a Dios y se desglosa este amor como un reconocimiento de la provisión de Dios, una prohibición dura contra la idolatría como lo vemos en Deuteronomio 6:14 y una recomendación a mantener viva esta enseñanza de generación en generación. Para el reino de Dios es indispensable el reconocimiento de Dios como la fuente de todo y como la única fuente. La forma en la que amamos a Dios no es ciega, al contrario, es con todo el corazón, el alma, la mente y las fuerzas de tal manera que cada parte de nuestra vida confiesa constantemente que Dios es el único Señor. El peligro de la idolatría es considerar que existe un camino alternativo para obtener las cosas y que este camino no pase directamente por el gobierno de Dios, Israel había olvidado el amar a Dios y había decidido únicamente enfocarse en cumplir sus normas para muestra tenemos las 2 discusiones previas a este pasaje y a lo largo del libro.
La segunda parte está vinculada a Levitico 19, en este pasaje el Señor invita a la santidad a su pueblo, la razón para ser santos es sencilla, debemos serlo porque asi es nuestro Dios. Levitico 19 repasará varios aspectos esenciales de la santidad de Dios, pero el verso 18 concluye con un mandamiento que bien podria resumir el resto, “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. La santidad de Dios puede parecer una serie de normas por cumplir pero no tendría sentido que el Señor terminará una serie de mandamientos con la palabra “amor”
¿Cuál sería la preocupación del Señor respecto a su santidad? ¿Amar o respetar las leyes?
Hasta este momento parece que va cobrando fuerza el argumento del Señor Jesús, ambos mandamientos al parecer distantes entre ellos en realidad están conectados y el Señor los convierte en uno solo, Amar a Dios con todo el corazón, con toda la mente, con toda el alma y con todas las fuerzas implica amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Esta respuesta de parte de Jesús deja satisfecho al escriba y se siente identificado con su enseñanza por lo cual llama a Jesús “maestro” reconociendo asi su aprobación como interprete de la ley, el escriba recapitula todo lo que dice el Señor y lo vincula con otra idea esencial en el antiguo testamento, textos como Hosea 6:6–7 “Lo que pido de ustedes es amor y no sacrificios, conocimiento de Dios y no holocaustos. Son como Adán: han quebrantado el pacto, ¡me han traicionado!” y 1 Samuel 15:22 “Samuel respondió: «¿Qué le agrada más al Señor: que se le ofrezcan holocaustos y sacrificios, o que se obedezca lo que él dice? El obedecer vale más que el sacrificio, y el prestar atención, más que la grasa de carneros.” nos muestran que la forma correcta de agradar a Dios y de cumplir sus mandamientos está vinculado con el amor hacía Él demostrado en actos de amor para el prójimo.
Jesús termina este dialogo viendo al escriba y diciendole: No estás lejos del Reino de Dios.
¿Qué nos dice a nosotros?
¿Qué nos dice a nosotros?
El Reino de Dios no deja lugar a marginaciones, desde la perspectiva judía, amar a Yavéh se traducía en amar al pueblo judío, o al pueblo de la ley y este escriba lo sabía, él mismo afirma que para el Señor es mas importante el amor al projimo que los holocaustos y sacrificios, con esta información uno esperaría que el Señor le dijera “ven, estás listo”, pero el Señor dice “no estás lejos”, es decir, le hace falta un poco para estar dentro. Entrar al Reino de los cielos exige de nosotros que podamos identificar plenamente a nuestro prójimo, lo cual también fue otra disputa que el Señor resuelve con la historia del buen samaritano, si queremos pertenecer al Reino de Dios sería bueno que hoy pudieramos escuchar nuevamente el Shemá en Deuteronomio 6:4
»Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor.
A este único Señor es a quien debemos amar con todo y es precisamente este Señor a quien decimos amar Él que nos manda amar a nuestro prójimo para poder cumplir su voluntad.
Vuelvanse a mi, dice Jesús al iniciar su ministerio, alegrense, porque el Reino de los cielos ha llegado, talvez como dice Craig Bartholomew “no podemos ver el poder disruptivo del Reino” pero si podemos ver el amor de Jesús hacia los demás al grado de morir por sus prójimos para demostrarle al Padre que lo amaba con todo su ser y es este mismo Señor (el único Señor) quien nos invita a cumplir con su ley, quien nos invita a cumplir santidad y su justicia. No nos quedemos “cerca” del Reino, estemos dispuestos a aceptar este Reino que a nosotros se ha acercado.
