"Renovando Nuestra Vida en Cristo"Efesios 4:22-32

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Introducción:

En esta sección de la carta a los Efesios, Pablo exhorta a los creyentes a abandonar su antigua manera de vivir y adoptar una nueva vida en Cristo. Este pasaje resalta la transformación radical que ocurre cuando una persona se entrega a Cristo, dejando atrás los hábitos pecaminosos y adoptando un estilo de vida que refleja la justicia y santidad de Dios.
El significado de "renovar" implica hacer algo nuevo nuevamente o darle una nueva forma, frescura o vigor. En el contexto bíblico, "renovar" se refiere a un proceso de transformación y cambio interior, especialmente en la mente y el espíritu, para alinearse con la voluntad de Dios.

Desarrollo:

1. Despojarse del Viejo Hombre (vv. 22-24)

Versículo 22: “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos.”
Pablo llama a los creyentes a "despojarse" del viejo hombre, es decir, de su vida pasada de pecado, corrompida por los deseos engañosos.
Este proceso implica reconocer que los antiguos hábitos y deseos ya no tienen lugar en la vida del cristiano.
Versículo 23: “Y renovaos en el espíritu de vuestra mente.”
La renovación comienza en la mente. El cristiano debe permitir que su mente sea transformada por el Espíritu Santo, adoptando una nueva forma de pensar, basada en la verdad de Dios.
Versículo 24: “Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”
El contraste con el "viejo hombre" es el "nuevo hombre", creado conforme a la imagen de Dios. Este nuevo ser está caracterizado por la justicia y la santidad, reflejando la verdad de Dios en la vida diaria.

2. Cambios en la Vida del Creyente (vv. 25-29)

Versículo 25: “Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.”
Uno de los primeros cambios en la vida del creyente es abandonar la mentira y decir siempre la verdad.
Esto es esencial para mantener la unidad en la iglesia, ya que todos los miembros están interconectados.
Versículos 26-27: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.”
Pablo reconoce que es posible sentir enojo, pero advierte que este no debe conducir al pecado.
La ira no debe ser guardada ni prolongada, ya que podría dar lugar al diablo para crear divisiones o resentimientos.
Versículo 28: “El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga que compartir con el que padece necesidad.”
El creyente debe abandonar cualquier forma de deshonestidad, como el robo, y trabajar honestamente para poder ayudar a los demás. Este versículo resalta el valor del trabajo y la generosidad.
Versículo 29: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.”
El uso de las palabras también debe cambiar. Los creyentes deben hablar de manera que edifique a los demás, promoviendo el bien y la gracia, en lugar de hablar de manera ofensiva o destructiva.

3. No Contristar al Espíritu Santo y Vivir en Amor (vv. 30-32)

Versículo 30: “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.”
Pablo advierte a los creyentes que no deben entristecer al Espíritu Santo con sus acciones. El Espíritu ha sido dado como sello y garantía de la salvación, y vivir en pecado o desobediencia lo contrista.
Versículo 31: “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.”
Aquí Pablo enumera actitudes que los cristianos deben abandonar completamente: amargura, enojo, gritos y malicia. Estas actitudes destructivas no tienen lugar en la vida del creyente.
Versículo 32: “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.”
La conducta del cristiano debe estar marcada por la bondad, la misericordia y el perdón. Así como Dios nos perdonó en Cristo, nosotros también debemos perdonar a los demás.

Conclusión:

En conclusión este pasaje nos enseña que el creyente en Cristo debe despojarse de su antiguo estilo de vida, que estaba caracterizado por el pecado, y vestirse del "nuevo hombre", creado según la justicia y la santidad. La transformación del creyente es evidente en su manera de hablar, actuar y relacionarse con los demás. Al vivir de esta manera, reflejamos la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas .
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