Caída de Salomón
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· 1,468 viewsSalomón había disfrutado de las bendiciones de Dios, pero permitió que los placeres y riquezas tomaran el centro de su vida, por lo cual se apartó de Dios y tuvo consecuencias que afectaron a Israel y a su descendencia.
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Caída de Salomón
Caída de Salomón
1º Reyes 11:1–8
1Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas; 2gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor. 3Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón. 4Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. 5Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. 6E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre. 7Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón. 8Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses.
Introducción
Introducción
El rey Salomón había alcanzado gran poder y gloria, más que su padre David.
Dios le concedió sabiduría como ningún hombre en la tierra, pero también le dio riquezas y paz.
Mientras Salomón fue obediente, disfrutó de paz y felicidad junto a todo el pueblo de Israel.
Sin embargo, desvió su corazón al permitir que los placeres del mundo fueran el centro de su vida.
El comienzo del pecado
El comienzo del pecado
1º Reyes 11:1–2 “Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas; gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor.”
Salomón practicó la poligamia aunque esto no es el propósito de Dios para el matrimonio.
Dios instituyó el matrimonio entre un hombre y una mujer: Génesis 2:24 “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.”
Con el propósito de que conduzcan a sus hijos en el temor de Dios. Malaquías 2:15 “¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud.”
Salomón tenía muchas esposas por convenios políticos con otras naciones. Pero además lo hacía por haber desviado su corazón a los deseos de la carne. Esta es la razón por la que además de las setecientas esposas, tuvo también trescientas concubinas.
Dios prohibió en la ley el matrimonio con los paganos. Deuteronomio 17:17 “Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia.”
También es un mandato de Dios para la iglesia: 2 Corintios 6:14 “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”
Salomón pecó al tener muchas esposas, además de cometer fornicación al tener otras mujeres que no eran sus esposas.
El progreso del pecado
El progreso del pecado
Las esposa de Salomón en su mayoría eran extranjeras, sin temor de Dios. Ellas desviaron el corazón del rey. 1º Reyes 11:4–5 “Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas.”
Salomón agravó su situación al cometer pecado de idolatría.
Las prácticas de culto de estos dioses paganos incluían además del adulterio y la fornicación, prostitución, homosexualismo y sacrificios humanos.
La situación espiritual de Salomón se agravaba casa días más.
También indujo al pueblo a cometer estos pecados: 1º Reyes 11:7 “Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón.”
El pecado es como una corriente que arrastra al ser humano a sus profundidades sin que pueda evitarlo.
Salomón cometió pecado desobedecer la Palabra de Dios, esto lo arrastró a la codicia, ambición, adulterio, fornicación, idolatría y a corromper la tierra santa que Dios había dado a su pueblo con pecados detestables.
El resultado del pecado
El resultado del pecado
1º Reyes 11:9–13 “Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces, y le había mandado acerca de esto, que no siguiese a dioses ajenos; mas él no guardó lo que le mandó Jehová. Y dijo Jehová a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo entregaré a tu siervo. Sin embargo, no lo haré en tus días, por amor a David tu padre; lo romperé de la mano de tu hijo. Pero no romperé todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo, por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, la cual yo he elegido.”
El enojo de Dios:
Dios se enojó por su ingratitud y desobediencia. Le había confiado su preciado pueblo, además le concedió las peticiones de su corazón y le proveyó de todos los recursos intelectuales y materiales para que reinara con eficacia.
Pero Salomón prefirió seguir sus razonamientos y deseos de la carne. Por tanto despertó la ira de Dios.
Es posible que Salomón justificara sus acciones por compromisos políticos y sociales, prefería complacer a la gente antes que a Dios. Es un peligro que corremos nosotros.
La sentencia justa de Dios:
1º Reyes 11:11 “Y dijo Jehová a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo entregaré a tu siervo.”
Dios determina romper el reino, quitarle diez tribus a su descendencia y entregarle solo una (Judá).
Esta es la causa por la que el reino de Israel se dividió, aunque no fue en tiempo de Salomón sino de su hijo Roboam.
La gracia de Dios:
1º Reyes 11:12–13 “Sin embargo, no lo haré en tus días, por amor a David tu padre; lo romperé de la mano de tu hijo. Pero no romperé todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo, por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, la cual yo he elegido.”
Salomón merecía ser destituido del reino inmediatamente por su pecado.
Sin embargo, Dios no lo hace por amor a su Padre David, a quien había prometido que su descendencia reinaría perpetuamente.
Salomón siguió en el reino a pesar de que no lo merecía, pero por la gracia de Dios lo siguió haciendo.
Así nosotros fuimos rescatados de la muerte y el pecado sin merecerlo, sino por la misericordia de Dios. Efesios 2:8–9 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”
Conclusión
Conclusión
Dios determina quién será el próximo que reinará en la división de Israel.
1º Reyes 11:26 “También Jeroboam hijo de Nabat, efrateo de Sereda, siervo de Salomón, cuya madre se llamaba Zerúa, la cual era viuda, alzó su mano contra el rey.”
1º Reyes 11:30–32 “Y tomando Ahías la capa nueva que tenía sobre sí, la rompió en doce pedazos, y dijo a Jeroboam: Toma para ti los diez pedazos; porque así dijo Jehová Dios de Israel: He aquí que yo rompo el reino de la mano de Salomón, y a ti te daré diez tribus; y él tendrá una tribu por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, ciudad que yo he elegido de todas las tribus de Israel;”
Jeroboam será el primer rey del reino dividido del norte, y el hijo de Salomón Roboam será su sucesor en el reino del sur Judá.
La caída en el pecado es un proceso que inicia con una pequeña mala actitud o un mal pensamiento o un pequeño descuido.
No puedes descuidar tu vida espiritual por ningún motivo.
Manténte perseverando firme en la fe, debes estar alertas para identificar estos pequeños tropiezos que pueden desviarte y no dar lugar al diablo. Mateo 26:41 “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.”
