Eclesiastés 10:16-11:8
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Introducción
Introducción
La sección anterior (Ec 10:5:15) nos recordaba la importancia de la sabiduría al gobernar, al realizar nuestras actividades cotidianas y al hablar.
Consecuencias de un liderazgo necio (10:16-20)
Consecuencias de un liderazgo necio (10:16-20)
¡Ay de ti, tierra, cuando tu rey es muchacho, y tus príncipes banquetean de mañana! ¡Bienaventurada tú, tierra, cuando tu rey es hijo de nobles, y tus príncipes comen a su hora, para reponer sus fuerzas y no para beber!
“Ay” y “bienaventurado” fórmula típica de los profetas del A.T. para entregar un mensaje de juicio y condenación (maldición) o de victoria, prosperidad y restauración (bendición).
Es una tragedia (un “ay”) tener un líder inexperto (sin la preparación adecuada, sin experiencia), que no se da cuenta de sus responsabilidades, rodeado de gente que sólo busca llenar sus propios estómagos (o bolsillos).
“Banquetear de mañana”: a un horario no adecuado. Referencia a un deseo ilegítimo de beneficiarse y estar continuamente “de fiesta”.
Ejemplo de este mal: Roboam (2 Crón 13:7, 1 Rey 12:1-14).
Ejemplo de la contingencia nacional: situación de una autoridad que, al parecer, realizó terribles acciones luego de haber bebido, y utilizó sus atribuciones para beneficio propio.
Contraste: Es una bendición tener un líder con la preparación adecuada, y autoridades que no se aprovechan, sino que hacen un uso racional de los recursos.
“Tierra”: toda la comunidad es afectada (para maldición o bendición).
“La felicidad de una tierra depende del carácter de sus reyes.”
La forma en que ejerzamos nuestro liderazgo tendrá consecuencias en todos quienes están bajo nuestra responsabilidad (familia, iglesia, trabajo, comunidad, etc).
Por la pereza se cae la techumbre, y por la flojedad de las manos se llueve la casa.
Consecuencia de líderes perezosos (para cumplir su función): la casa “se cae a pedazos”.
Para trabajar son lentos, pero para hacer banquetes se levantan temprano.
Por el placer se hace el banquete, y el vino alegra a los vivos; y el dinero sirve para todo.
Se expone la filosofía de vida de estos líderes necios. Sus motivaciones son evidentes: placer, alegría y dinero. En lugar de realizar el trabajo que se les encomendó, se dedican a pasarla bien egoístamente y a enriquecerse.
Nótese que el pan, el vino o el dinero no son algo malo en sí mismos, siempre y cuando se usen adecuadamente.
Ni aun en tu pensamiento digas mal del rey, ni en lo secreto de tu cámara digas mal del rico; porque las aves del cielo llevarán la voz, y las que tienen alas harán saber la palabra.
Los líderes déspotas no toleran la crítica hacia ellos.
No es prudente hablar mal públicamente de estos líderes necios, porque “las aves del cielo” (en chileno: “un pajarito”) pueden llevarles la noticia y ellos no vacilarán en acallar a quienes se les oponen.
Esto no significa que los cristianos no debamos denunciar la corrupción o la injusticia, pero debemos ser concientes de las posibles consecuencias.
Invitación a tomar riesgos con prudencia (11:1-8)
Invitación a tomar riesgos con prudencia (11:1-8)
Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás. Reparte a siete, y aun a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra. Si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarán; y si el árbol cayere al sur, o al norte, en el lugar que el árbol cayere, allí quedará. El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará.
Interpretación “tradicional”:
v1: Debemos dar ayuda a los necesitados, porque así recibiremos ayuda cuando estemos en necesidad.
v2: Debemos repartir con generosidad.
v3: Así como la lluvia cae y el árbol cuyas raíces son expuestas por las aguas, seguramente ha de caer, y en el lugar en que caiga en la selva, allí quedará; es igualmente seguro que la adversidad llegará a todo hombre.
v4: Si se tiene demasiado cuidado en averiguar si el necesitado es digno de recibir ayuda, no se ayudará a nadie, como el que se fija demasiado en el tiempo perderá tiempo en sembrar o en cosechar.
Interpretación teniendo en cuenta el contexto (probablemente más adecuada):
v1: Exhortación a ser astuto y enérgico en el negocio, aún cuando existan riesgos e injusticias en el mundo (sección anterior).
“Echar el pan sobre las aguas” se referiría al comercio marítimo (comparar con 1 R 10:22), una actividad que tiene riesgos pero puede producir un gran beneficio.
v2: No debemos “poner todos los huevos en la misma canasta”. Debemos diversificar el riesgo (prudencia).
v3: No podemos controlar las dificultades de la vida aun cuando las anticipe (como una tormenta amenazadora). Siempre habrá sucesos completamente inesperados e inevitables (ej. un árbol que cae).
v4: No debemos esperar las condiciones perfectas para asumir un desafío o una responsabilidad, sino que se debe proceder con el conocimiento de que en toda actividad hay riesgo e incertidumbre.
Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.
Para el ser humano, los caminos de Dios son misteriosos. Pero Él sigue siendo soberano y tiene el control de todo.
La fe no quita la ignorancia, pero nos capacita a vivir con ella.
Debemos poner nuestra confianza en Dios, pero también debemos ser audaces para hacer lo correcto a pesar de los riesgos.
Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque no sabes cuál es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno.
No podemos tener certeza del resultado, pero esto no debe inmovilizarnos.
Debemos “sembrar” (hacer todo lo bueno que esté a nuestro alcance).
Suave ciertamente es la luz, y agradable a los ojos ver el sol; pero aunque un hombre viva muchos años, y en todos ellos tenga gozo, acuérdese sin embargo que los días de las tinieblas serán muchos. Todo cuanto viene es vanidad.
Luz: lo bueno de la vida. Debemos disfrutar y gozarnos en las bendiciones de Dios.
Tinieblas:
La muerte (ref 6:4).
Las aflicciones de la vida (ref. 5:17).
La vejez (ref. 12:2).
El momento de actuar es ahora que tenemos luz, antes de que llegue la oscuridad.
Conclusión
Conclusión
Nuestro liderazgo en cualquier contexto (familia, iglesia, trabajo, comunidad, etc) debe realizarse con sabiduría, para que sea una bendición a aquellos que están a nuestro alrededor.
No debemos dejar que los riesgos, las injusticias, los malos liderazgos, etc. nos inmovilicen o nos impidan asumir riesgos, desafíos o responsabilidades.
Debemos poner nuestra confianza en la soberanía y sabiduría de Dios, pero también debemos esforzarnos y ser sabios en nuestras acciones.
