La vida es una batalla
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La vida es una batalla, no es todo lo que hay en la vida, la vida es mucho más que una batalla pero siempre es una batalla.
Vivimos en constantes y duras batallas en nuestras vidas, batallas contra la enfermedad, contra las drogas, contra el suicidio, contra el divorcio, contra el alcohol, contra la familia, contra las deudas, batallas y más batallas en esta vida.
Por lo general sentimos que las perdemos, y cuando creemos ganarlas, llegan otras más fuertes.
¿Cuál es la batalla de la Biblia?
¿Qué nos dice la Biblia acerca de la batalla que libraremos?
Una Batalla hasta el fin
Jesús dijo en Marcos 13:13 “Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ese será salvo.”
Y Satanás siempre lucha contra el creyente hasta quererlo arruinar tratando de destruir nuestra fe.
En medio de esta persecución y odio está la promesa de la salvación si se persevera.
Dos preguntas surgen aquí:
¿Qué es el “fin” (τέλος)? y
¿Ser “salvo” espiritual o físico?
El fin puede ser: (1) el fin de los tiempos, cuando el Hijo del hombre regrese, o (2) el fin de la vida, habiendo permanecido fiel a lo largo de las distintas pruebas.
En ese sentido seremos salvos tanto física como espiritualmente. Cuando Jesús regrese por nosotros, el cuerpo de enfermedad y muerte llegará a su fin. Y al final de los tiempos cuando Jesús juzgue a todos, mi alma se salvará.
2. Una Batalla de FE
En 1ª Timoteo 6:12, Pablo le dice a Timoteo: “Pelea la buena batalla de la fe; echa mano de la vida eterna a la cual fuiste llamado”.
El sentido es que Timoteo debe continuar librando esta batalla, así como debe continuar huyendo de los vicios y pecados y perseguir las virtudes sanas.
Al ofrecer una batalla con éxito, uno ya está aferrándose de la vida eterna.
Esta vida pertenece a la era futura, pero en principio llega a ser posesión del creyente aquí y ahora.
3. Una Batalla hermosa
La vida es una batalla Cuando Pablo llegó al final de sus días, dijo en 2ª Timoteo 4:7: “He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe”.
La palabra buena significa: καλός kalós; hermoso, pero principalmente bueno, valioso o virtuoso.
Para Pablo la batalla “hermosa”, grandiosa, o noble, que ha peleado no fue un camino tomado al azar, no fue una casualidad de encontrarse con Dios. Sino la carrera había corrido, la batalla que había peleado en su vida, que ahora estaba acabada, había sido gobernada no por el antojo o capricho del momento, sino por aquella fe personal que por la gracia de Dios había guardado hasta el mismo fin.
Esta batalla que estas a punto de vivir es una hermosa batalla, no como las que has vivido en esta tierra, sino mucho mejor. Es una batalla con una esperanza, es una batalla con un fin de gloria.
Por eso para Pablo todo en esta vida es una batalla.
La vida es una batalla porque el mantener nuestra fe activa y hacer uso de la vida eterna involucra una lucha constante. Pablo deja muy claro en 1 Tesalonicenses 3:5 que Satanás apunta contra nuestra fe para nuestra destrucción. “Por eso también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe, pues temía que os hubiera tentado el tentador y que nuestro trabajo hubiera resultado en vano.”
El ataque de Satanás en Tesalónica fue contra la fe del cristiano. El objetivo de Satanás es que el trabajo de Pablo sea en “vano”—vacío, destruido.
Y ese es el objetivo Satanás con tu vida, que seas destruido antes de que termines la buena batalla, la hermosa batalla.
Hoy puedes tomar la decisión de qué tipo de batalla quieres seguir peleando, la batalla de esta vida sin esperanza y llena de dolor, o la batalla de la fe con un fin una esperanza de gloria para todo aquel que persevera.
Este conjunto de pasajes aborda el llamado a perseverar en la fe a pesar de las tribulaciones y dificultades. Jesús advierte que seremos odiados por su causa, pero nos exhorta a mantenernos firmes. Pablo anima a Timoteo y a los creyentes a luchar la buena batalla de la fe, concluyendo que ha terminado su carrera con alegría y fidelidad.
La perseverancia es vital para los cristianos en su caminar diario con Cristo. Este sermón puede ayudar a los oyentes a ver la importancia de mantenerse firmes en momentos de prueba, recordándoles que no están solos y que su esfuerzo en la fe tiene un propósito eterno.
El mensaje enseña que la vida cristiana está llena de desafíos, pero que a través de la perseverancia y la fe activa, los creyentes pueden superar cualquier adversidad. Enfatiza que el final de nuestra carrera es tan importante como el principio.
Comencemos librando esta batalla de la fe, a través de la oración y la Sangre de Jesús.
Nuestra debilidad en la oración se debe en gran manera a nuestra ignorancia a tal verdad.
La oración principalmente es como un radio portátil en el campo de batalla para cumplir la misión de la Iglesia mientras avanza contra los poderes de la oscuridad y la incredulidad.
No es de sorprenderse que la oración falle cuando tratamos de convertirla en una llamada casera, hacia el cielo para aumentar nuestra zona de confort.
Para nosotros, la oración nos da el privilegio de integrar las fuerzas en el frente de batalla y para Dios le otorga la gloria de ser el Proveedor de abastecimiento ilimitado. Aquel que otorga el poder es quien tiene la gloria.
