De las tinieblas a la luz: El poder del nuevo nacimiento.
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Introducción:
Introducción:
Hermanos, hoy quiero hablarles de un tema fundamental para nuestra fe: el nuevo nacimiento.
Este concepto no solo define nuestra relación con Dios, sino que determina si realmente hemos pasado de la muerte espiritual a la vida eterna.
Jesús mismo nos enseñó sobre la necesidad de nacer de nuevo en su encuentro con Nicodemo, y a lo largo de las Escrituras vemos cómo este evento transforma radicalmente la vida de un creyente.
En este sermón, exploraremos la necesidad del nuevo nacimiento, su conexión con el arrepentimiento, su origen en la obra soberana de Dios, las señales de haber nacido de nuevo y sus implicaciones para nuestra vida cotidiana. Acompáñenme en este recorrido a través de la Palabra de Dios.
La Naturaleza del Hombre Sin el Nuevo Nacimiento:
La Naturaleza del Hombre Sin el Nuevo Nacimiento:
Para comprender el nuevo nacimiento, primero debemos entender cuál es la condición del ser humano antes de experimentar esta obra de Dios.
La Biblia nos dice en… Romanos 6:23
Romanos 6:23: - Muerto
"Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro."
Romanos 3:23 – Todos pecaron, todos muertos
"Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios".
Esto dos pasajes nos enseñan que el hombre estaba muerto, por cuanto ha pecado y está separado de Dios, esta sin esperanza de vida eterna por sus propios medios.
Una poderosa imagen de esta condición la encontramos en Ezequiel 37, en la visión del valle de los huesos secos.
Dios lleva al profeta a un valle lleno de huesos secos y le pregunta:
"Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos?" (Ezequiel 37:3).
La respuesta de Ezequiel refleja la desesperanza humana:
"Señor Jehová, tú lo sabes".
Estos huesos representan al pueblo de Israel, pero también a cada uno de nosotros antes de la obra regeneradora de Dios:
Espiritualmente muertos, sin vida ni esperanza.
Sin embargo, Dios da una promesa de restauración:
"He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis" (Ezequiel 37:5).
Esto ilustra la obra del Espíritu Santo en el nuevo nacimiento, cuando nos da vida donde antes solo había muerte.
Ezequiel 36:26-27
"Os darécorazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaréde vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondrédentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra."
Efesios 2:1-3nos ofrece una descripción aún más clara:
"Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados".
La Necesidad del Nuevo Nacimiento:
La Necesidad del Nuevo Nacimiento:
Soy dios de vivo y no de muertos
Frente a esta condición de muerte espiritual, necesitamos nacer de nuevo o resucitar. Jesús nos da una respuesta clara en Juan 3:3, cuando le dice a Nicodemo:
"De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios".
Nicodemo, como muchos en su tiempo, creía que la obediencia a la ley y el linaje religioso eran suficientes para agradar a Dios.
Pero Jesús le mostró que lo que necesitamos no es solo una reforma externa, sino una transformación interna.
Jesús lo ejemplificó de manera aún más clara cuando resucitó a Lázaro en Juan 11.
Lázaro llevaba cuatro días muerto en la tumba, y su hermana Marta dijo: "Señor, hiede ya, porque es de cuatro días" (Juan 11:39).
Jesús respondió con una declaración de esperanza:
"¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?" (Juan 11:40).
Y cuando clamó:
"¡Lázaro, ven fuera!" (Juan 11:43), Lázaro salió de la tumba, vivo, con una nueva oportunidad de vida.
Así como Lázaro fue llamado de la muerte física a la vida, el nuevo nacimiento nos llama de la muerte espiritual a la vida en Cristo.
Es una obra que no podemos hacer por nosotros mismos, sino que es un milagro de Dios que nos vivifica.
El Arrepentimiento y el Nuevo Nacimiento:
El Arrepentimiento y el Nuevo Nacimiento:
Hasta acá venimos viendo la condición del hombres sin Dios y antes de nacer de nuevo, consideramos y tenemos claro la necesidad de nacer de nuevo, hemos visto como Dios es el que toma la iniciativa y obra en el corazón del hombre, ahora veremos lo que el hombre debe hacer para que esto se haga una realidad. Pero antes consideremos el (Orden de la salvación)
¿Pero que es primero, creer y luego arrepentirse o a la inversa?
1. Llamado Efectivo
1. Llamado Efectivo
Es el llamado interno y eficaz del Espíritu Santo que hace que una persona, que de otro modo rechazaría a Dios, responda con fe.
Este llamado efectivo produce la respuesta deseada.
Romanos 8:30dice:
"Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó".
Este versículo muestra la certeza de que aquellos que Dios llama de manera efectiva responderán y serán justificados.
2. Regeneración o Nuevo Nacimiento
2. Regeneración o Nuevo Nacimiento
La regeneración es el nuevo nacimiento o la transformación espiritual que obra el Espíritu Santo, renovando el corazón de una persona para que pueda ver y aceptar el reino de Dios.
En Juan 3:5, Jesús dice:
"De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios".
Aquí, el nuevo nacimiento es una obra del Espíritu Santo que nos capacita para responder a Dios.
3. Fe y Arrepentimiento
3. Fe y Arrepentimiento
La fe es la confianza en Cristo como el único Salvador y el arrepentimiento es el giro de una vida de pecado hacia Dios.
Ambos son dones de Dios y son inseparables en la experiencia de salvación.
Efesios 2:8-9enseña:
"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe".
La fe, como un don de Dios, viene como resultado de su obra regeneradora.
Dicho esto, el nuevo nacimiento no puede entenderse sin el arrepentimiento.
Jesús comenzó su ministerio predicando:
"Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado" (Mateo 4:17).
El arrepentimiento, que significa un cambio de mente y un cambio de dirección, es una respuesta genuina a la convicción de pecado que el Espíritu Santo produce en nuestros corazones.
En la visión de Ezequiel, los huesos secos no se levantan hasta que el Espíritu de Dios sopla sobre ellos.
De la misma manera, el arrepentimiento es la forma en la que nos abrimos al soplo del Espíritu, reconociendo nuestra necesidad de Dios. Pablo nos enseña en Hechos 17:30:
"Dios [...] manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan".
El arrepentimiento es un paso esencial para que el Espíritu de Dios haga su obra regeneradora en nosotros, otorgándonos nueva vida.
El Origen Divino del Nuevo Nacimiento:
El Origen Divino del Nuevo Nacimiento:
El nuevo nacimiento no es algo que nosotros podamos producir por nosotros mismos.
Juan 1:12-13 nos aclara que aquellos que reciben a Cristo son "engendrados, no de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios".
Esto significa que la iniciativa es de Dios y no nuestra.
Jesús explicó la obra del Espíritu Santo en Juan 3:6-8:
"Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. [...] El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu".
Así como no podemos controlar el viento, tampoco podemos controlar la obra regeneradora del Espíritu.
Solo podemos reconocer sus efectos en una vida transformada, como cuando los huesos secos del valle de Ezequiel se llenan de vida o cuando Lázaro responde al llamado de Jesús desde la tumba.
Implicaciones del Nuevo Nacimiento:
Implicaciones del Nuevo Nacimiento:
El nuevo nacimiento no es solo una experiencia espiritual, sino que transforma todos los aspectos de la vida del creyente.
2 Corintios 5:17 declara:
"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas".
Las viejas maneras de vivir quedan atrás, y la nueva vida en Cristo se convierte en una realidad diaria.
Las Señales de un Nacido de Nuevo:
Ahora, hermanos, ¿cómo sabemos si hemos nacido de nuevo? La Biblia nos da señales claras:
Amor por Dios y Su Palabra:
Salmo 119:97nos dice: "¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación".
El nacido de nuevo siente un profundo deseo de conocer más de Dios a través de Su Palabra.
Vida de Obediencia:
Juan 14:15dice: "Si me amáis, guardad mis mandamientos".
Y 1 Juan 2:3 nos asegura: "Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos".
La vida de un nacido de nuevo se caracteriza por un esfuerzo constante por obedecer a Dios y arrepentirse cuando falla.
Amor por los Hermanos:
1 Juan 3:14nos declara: "Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos".
Este amor no es superficial, sino que se muestra en un interés genuino por el bienestar de los demás.
Victoria sobre el Pecado – Mortificación:
1 Juan 5:18dice: "Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado".
Esto no significa que el nacido de nuevo nunca pecará, pero sí que ya no vive en la esclavitud del pecado y lucha por la santidad.
Testimonio del Espíritu Santo:
Romanos 8:16nos asegura: "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios".
Esa seguridad interior es una evidencia del nuevo nacimiento.
El Nuevo Nacimiento como Anticipación de la Vida Eterna:
El Nuevo Nacimiento como Anticipación de la Vida Eterna:
El nuevo nacimiento nos da una esperanza eterna.
Jesús promete en Juan 5:24: "De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida".
El nuevo nacimiento es el inicio de una nueva relación con Dios que perdura por la eternidad, un anticipo de la resurrección final.
Conclusión:Amados hermanos, el llamado de Jesús a Nicodemo en Juan 3:7: "Os es necesario nacer de nuevo" sigue siendo válido para nosotros hoy.
Sin el nuevo nacimiento, no podemos entrar en el reino de Dios, ni disfrutar de la comunión con Él.
Este nacimiento espiritual es un acto soberano de Dios que se produce cuando nos arrepentimos de nuestros pecados y ponemos nuestra fe en Cristo.
Es un cambio profundo que se evidencia en nuestra manera de vivir, de amar a Dios y a los demás, y en la lucha continua contra el pecado.
Así como los huesos secos en el valle de Ezequiel recibieron vida y Lázaro fue llamado de la tumba, Dios nos llama hoy a experimentar el poder del nuevo nacimiento.
Pregúntense hoy, ¿han experimentado este nuevo nacimiento? Si no es así, les invito a que se vuelvan a Dios en arrepentimiento y fe.
¡Que Dios nos conceda a todos la gracia de vivir como verdaderas nuevas criaturas en Cristo! Amén.
