UNA VIDA DE ORACIÓN
INTRODUCCIÓN
LA NECESIDAD DE LA ORACIÓN PARA LA ESPIRITUALIDAD
LA NECESIDAD DE LA ORACIÓN EN LOS SERMONES DE LA BIBLIA
EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
Él estableció un ejemplo para cada predicador en su percepción de la voluntad que articulaba la Palabra de Dios, su oración por el pueblo para que se relacionaran con esa voluntad, y su proclamación de esa voluntad. Todos estos elementos eran cruciales, incluyendo a la oración.
EN EL NUEVO TESTAMENTO
El orden de sus palabras es interesante.14 Aun si la mención de la oración en primer orden no es significativa, es cierto que ella es de tanta importancia para los predicadores como lo es la Palabra.
LA NECESIDAD DE LA ORACIÓN PARA EL PODER EN LA PREDICACIÓN ACTUAL
Detrás de cada buen predicador bíblico hay mucha labor ardua en la preparación (1 Ti 5:17; 2 Ti 2:15). Sin embargo, sólo la oración puede asegurar que su trabajo no sea desperdiciado y que su mensaje impacte espiritualmente a sus oyentes. A medida que el predicador bíblico teje la oración con su preparación, este debe enfocarse en ciertas peticiones: (1) que recibirá el mensaje de Dios […] en su comprensión espiritual y mental, 1 Co 2:9–16; (2) que el mensaje de Dios agarre primero su corazón con una fuerte convicción, 1 Ts 1:5; (3) que exprese clara y correctamente el mensaje de Dios en el poder del Espíritu en comunicación efectiva, […] 1 Ts 1:5; (4) que el Espíritu utilice el mensaje para producir la respuesta y el cambio adecuados […] la transformación espiritual, 2 Co 3:18 … y (5) que todo el proceso y el producto terminado realicen el propósito de Dios glorificándolo mediante Cristo, 1 Co 10:31; 1 P 4:11.
La campana en el campanario podrá estar bien puesta, bien hecha, y ser del mejor metal, pero no suena hasta que la hagan sonar. Y […] el predicador no tiene palabra de vida para los muertos en el pecado, o de consuelo para los santos vivos a menos que el espíritu divino [Espíritu] le dé un empuje de gracia, y le ruegue hablar con poder. De ahí la necesidad de orar tanto por el predicador como por los oyentes
La oración reina suprema, junto con la Palabra de Dios, en los ministerios del Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento, y desde entonces. El predicador contemporáneo, como siempre, necesita un sabio balance entre los diferentes aspectos de la preparación del sermón que dependan de la capacidad humana y las facetas que requieren a Dios para su todopoderoso poder. El hombre que representa a Dios en el púlpito debe cultivar una creciente pasión en cuanto a ser el canal de más oración y diligencia que pueda para anunciar el mayor mensaje de todos los tiempos.
