LA NATURALEZA DEL PACTO DE GRACIA

ANTROPOLOGÍA BÍBLICA  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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INTRODUCCIÓN

“El hombre, por su caída, se hizo incapaz para la vida que tenía mediante aquel pacto, por lo que agradó a Dios hacer un segundo pacto, llamado comúnmente el Pacto de gracia, según el cual Dios ofrece libremente a los pecadores vida y salvación por Cristo, exigiéndoles la fe en Él para que puedan ser salvos, y prometiendo dar Su Espíritu Santo a todos aquellos que ha ordenado para vida, dándoles así voluntad y capacidad para creer.”

COMPARACIÓN ENTRE EL PACTO DE GRACIA Y EL PACTO DE OBRAS

Similitudes:
Su autor: Dios es el autor de ambos pactos
Las partes contratantes: Dios y el hombre
La forma externa del pacto: Condición y promesa
El contenido del pacto: La vida eterna
El propósito general: La gloria de Dios
Diferencias:
En el pacto de obras Dios se presenta como Creador y Señor; en el pacto de gracia, como Redentor y Padre. El establecimiento del primero fue impulsado por el amor y la benevolencia de Dios; el del último, por su misericordia y gracia especial.
En el pacto de obras el hombre aparece simplemente como criatura de Dios rectamente relacionada con su Dios; en el pacto de gracia aparece como pecador que ha pervertido sus caminos y que puede presentarse únicamente como una parte en Cristo, el Mediador. Consecuentemente, no hay mediador en el primero, en tanto que sí lo hay en el último.
El pacto de obras estaba sujeto a la eventualidad de la obediencia incierta de un hombre cambiable, en tanto que el pacto de gracia descansa sobre la obediencia de Cristo como Mediador, obediencia que es absoluta y segura.
En el pacto de obras la obediencia a la ley es el camino de la vida; en el pacto de gracia, ese camino es la fe en Jesucristo.
El pacto de obras era conocido en parte por naturaleza, puesto que la ley de Dios estaba escrita en el corazón del hombre; pero el pacto de gracia se conoce exclusivamente por medio de la revelación especial.

LAS PARTES CONTRATANTES

El concepto del pacto de gracia nos ayuda a establecer la unidad de la historia de la redención que comenzó en la eternidad con las 3 personas de la Trinidad, pero fue expresado por primera vez con la promesa hecha a Adán en Génesis 3:15 “15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” y que terminó con la obra del Señor Jesucristo como el mediador del pacto.
El pacto de gracia representa la respuesta de la gracia de Dios al fracaso de Adán cumpliendo la condición del pacto de obras.
Precisamente como en el pacto de obras, así también en el pacto de gracia Dios es la primera de las partes contratantes, la parte que tiene la iniciativa y que bondadosamente determina la relación que la segunda parte debe guardar con El. Sin embargo, Dios aparece en este pacto no sólo como Dios soberano y benévolo, sino también y especialmente, como un padre lleno de gracia y perdonador, dispuesto a perdonar el pecado y a restaurar a los pecadores a la bendita comunión con El.
Las partes en este pacto de gracia son Dios y el pueblo que él redimiría. Pero en este caso Cristo cumple con un papel especial como «mediador» (He 8:6; 9:15; 12:24) en el cual cumple por nosotros las condiciones del pacto y de ese modo nos reconcilia con Dios.

EL CONTENIDO DEL PACTO DE GRACIA

LAS PROMESAS DE DIOS: La promesa principal de Dios que incluye a todas las otras promesas, está contenida en las palabras frecuentemente repetidas: "para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti". Gen 17: 7. Esta promesa se encuentra en varios pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamento que hablan de la introducción de una nueva fase del pacto de vida, o que se refieren a una renovación del pacto. Jer. 31: 33; 32: 38-40; Ez. 34: 23-25, 30, 31; 6: 25-28; 37: 26, 27; II Cor. 6: 16-18; Heb. 8: 10. La promesa se cumplirá perfectamente cuando por fin la nueva Jerusalén descienda del cielo de Dios, y el tabernáculo de Dios acampe entre los hombres. Consecuentemente oímos el eco final de ello en Apoc. 21: 3.
LA RESPUESTA DEL HOMBRE: En general la relación entre el Dios del pacto y el creyente en particular o los creyentes colectivamente, está representada como la estrecha relación que existe entre el hombre y la esposa, entre el novio y la novia, y entre el padre y sus hijos. Esto implica que la respuesta de aquellos que participan de las bendiciones del pacto tiene que ser verdadera, fiel, confiable, consagrada y apasionada.
A la promesa general, "yo seré tu Dios", responde el hombre diciendo "yo seré uno de tu pueblo", y así arroja su suerte con el pueblo de Dios.
Y a la promesa de justificación para perdón de los pecados, para ser adoptado como hijo, y para gozar la vida eterna, responde el hombre con la fe que salva en Cristo Jesús, confiándose de Él en el tiempo y en la eternidad, por medio de una vida de obediencia y de consagración a Dios.

LAS CARACTERÍSTICAS DEL PACTO DE GRACIA

ES UN PACTO DE GRACIA: Puede llamarse pacto de gracia, a. Porque en él Dios concede un fiador que cumple nuestras obligaciones b. Porque Dios mismo provee el Fiador en la persona de su Hijo que cumple las demandas de la justicia c. Porque mediante su gracia, revelada en la obra del Espíritu Santo, Dios capacita al hombre para vivir conforme a las responsabilidades del pacto. El pacto se origina en la gracia de Dios, se ejecuta en virtud de la gracia de Dios y se cumple en las vidas de los pecadores mediante la gracia de Dios. Para el pecador todo es de gracia desde el principio hasta el fin.
ES UN PACTO TRINITARIO: El Dios triuno obra en el pacto de gracia. Tiene su origen en el amor electivo y en la gracia del Padre; encuentra su fundamento judicial en la garantía del Hijo, y se realiza con plenitud en la vida de los pecadores únicamente por medio de la administración efectiva del Espíritu Santo, Juan 1: 16; Ef. 1: 1-14; 2: 8; I Pedro 1: 2.
ES UN PACTO ETERNO Y POR LO TANTO INQUEBRANTABLE: El hecho de que el pacto es eterno implica también que es inviolable; Dios permanece para siempre fiel a su pacto e invariablemente lo conducirá a su pleno cumplimiento en los elegidos. Sin embargo, esto no quiere decir que el hombre no pueda quebrantarlo y que nunca quebrante las relaciones de pacto en las que está colocado.
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