UN BUEN SIERVO DE CRISTO - PARTE II

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INTRODUCCIÓN

Lectura: 1 Timoteo 4:6-16.
Oración.
Una de las frases más populares es la frase “sin dolor no hay victoria”, y ha sido utilizada para resaltar el sacrificio, dolor y compromiso que se requiere para ganar algún premio. Todo el que desea lograr algo, bien sea en el mundo académico, profesional, de los negocios, o incluso en el ámbito personal, sabe que para lograr aquello que desea deberá hacer sacrificios y tener una disciplina y compromiso dignos del premio que desea.
Nada que valga la pena se obtiene fácilmente.
Ésta es una realidad de vida para todo ser humano, pero debe ser especialmente real en la vida de los creyentes.
Verás, la vida cristiana es descrita en el Nuevo Testamento como una carrera o una lucha, el vocabulario deportivo es usado como ilustración para enseñar a los cristianos a entender la vida que debemos llevar.
De la misma forma que un deportista vive disciplinadamente y se entrena para ganar una competencia, así también el cristiano debe vivir disciplinándose para la piedad, a fin de alcanzar el premio prometido en la vida cristiana. Sin embargo, los cristianos disciplinados y verdaderamente comprometidos con su crecimiento espiritual son la excepción en la iglesia. Los cristianos que verdaderamente tienen una devoción diaria a Dios, y que viven con una consciencia de la gloria de Dios en todas las áreas de la vida son una excepción y no la regla.
La gran mayoría de los cristianos no lee la Palabra de Dios ni ora al Señor con cierta regularidad.
Ahora bien, como he dicho en muchas otras ocasiones, hay situaciones en la vida que alteran nuestra dinámica diaria, y es posible que no podamos practicar la lectura y la oración con la regularidad o por el mismo tiempo que lo hacíamos antes. Sin embargo, lo que ocurre es que simplemente dejamos de practicar la lectura, la meditación en la Biblia y la oración, en vez de buscar nuevas formas de mantener nuestra comunión diaria con el Señor.
Los cristianos disciplinados y comprometidos, lamentablemente, son la excepción y no lo común dentro de la iglesia.
Por eso Pablo anima a Timoteo a esforzarse para mantenerse espiritualmente saludable. Usando el lenguaje de la nutrición y el ejercicio, él manda al joven pastor a que se nutra de las palabras de la fe y de la buena doctrina, que no consuma comida basura en forma de falsas doctrinas; y que se esfuerce en la piedad.
La RVR1960 traduce la segunda parte del versículo 7 como “ejercítate para la piedad”, y éste es un verbo interesante, porque implica un esfuerzo físico importante. La implicación es un compromiso y un esfuerzos que vencen cualquier obstáculo. De hecho, la palabra griega gummos, que es de donde obtenemos la palabra gimnasio en castellano, se refería a los deportistas griegos que se entrenaban desnudos porque no querían tener nada en su cuerpo de les impidiera ejercitarse.
Es decir, se despojaba aún de la ropa porque ésta representaba un obstáculo para su entrenamiento. En un sentido parecido, la Biblia llama a los cristianos a tomar tan en serio su disciplina en la piedad que hace el mismo llamado a todos los creyentes, a despojarnos de todo aquello que nos interrumpe en nuestro ejercicio en la piedad.
Hebreos 12:1Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,
El autor de esta carta está mandando a los creyentes a dejar todo aquello que sea un obstáculo para correr la carrera. Vea bien la diferencia que hace el texto, debemos despojarnos de todo peso y del pecado que nos envuelve, esto quiere decir que hay cosas que no son pecaminosas en nuestras vidas, pero que son un obstáculo para la carrera. Creo que éstas son las más difíciles de evitar, porque lo que es pecaminoso claramente debemos dejarlo, pero cuando las cosas no son pecaminosas, los cristianos con falta de compromiso se niegan a reconocer que son un obstáculo, son un peso muerto que llevamos encima y que nos hacen ir más lentos.
Decimos: “pero eso no es pecado, entonces ¿porqué lo tengo que dejar de hacer?” Y muchas veces llaman legalistas a quienes viven con una disciplina a tal punto que se despojan de todo obstáculo porque quieren invertir todo su esfuerzo en crecer en la piedad.
Por esta razón, mi argumento esta tarde es: “un buen siervo de Cristo es aquel que no escatima ningún esfuerzo ni sacrificio a fin de ejercitarse en la piedad
Y para ello, en los tres puntos de nuestro sermón de hoy veremos que es necesario tener:
Una buena motivación.
Una buena rutina.
Y esto producirá:
3. Un buen resultado.

I. UNA BUENA MOTIVACIÓN

La frase mencionada al inicio de este sermón, “sin dolor no hay victoria” no solo nos muestra el dolor y el compromiso que son necesarios para ganar, sino que otorga un valor tan grande a la victoria, hace que el premio sea tan deseable que las personas están dispuestas a padecer cualquier dolor y a hacer cualquier sacrificio a fin de obtener la recompensa.
Creo que a los cristianos nos hace falta un poco de esto. Creo que la gran mayoría de nosotros no estamos lo suficientemente motivados como para pelear la buena batalla de la fe, ni para despojarnos de todo aquello que nos hace ir lentos en la carrera, ni mucho menos a disciplinarnos en la piedad.
De hecho, creo que muchas veces entendemos erróneamente la gracia, pues muchos de nosotros pensamos que como la salvación es por gracia, entonces si ya tengo el premio más alto que es la vida eterna, entonces no hace falta que haga nada para crecer. Y eso, es un error. A través de toda la Escritura, y especialmente en las cartas del Nuevo Testamento, vemos que Dios ofrece una motivación constante para la vida cristiana.
Pero, tristemente nos hace falta una buena motivación.
Eso es lo que Pablo le da a Timoteo, una buena motivación. Lee conmigo 1 Timoteo 4:8-10.
Hay tres palabras que resaltan en estos textos: provecho, promesa y esperanza.
Pablo le dice a Timoteo: el ejercicio físico es bueno, pero mejor es la piedad porque es provechosa para todo, y además tiene un promesa para esta vida y la futura, y por eso es que nosotros trabajamos y nos esforzamos tanto, porque el Dios vivo nos ha dado esta esperanza.
Así que veremos estos tres elementos que la Biblia da al creyente como la buena motivación para la carrera.
EL PROVECHO
Pablo le dice a Timoteo que el ejercicio físico es de poco provecho, no que no tiene ningún provecho, pero en comparación con la piedad, ésta tiene mucho mayor provecho, porque es provechosa para todo. Y todo se refiere a todo en la vida.
La palabra provecho en griego significa rentable o beneficioso, es decir, como cuando un negocio que es rentable o tiene beneficios quiere decir que está generando una ganancia. Pues, ésta es la misma idea que transmite Pablo. De hecho, este término solo aparece 4 veces en la Biblia, y todas ellas aparecen en las epístolas pastorales (Timoteo y Tito), y también puede ser traducida como útil. Es decir, la piedad es rentable y útil para el creyente.
Ahora bien, ¿usted se preguntará cómo o en qué sentido? Bueno, la mejor forma es viendo lo que el ejercicio físico no puede producir, después de todo ésa es la comparación que Pablo hace.
Tú puedes hacer ejercicio, pero eso no te hará un buen padre o una buena madre. Puedes hacer ejercicio físico, pero eso no te hará un buen esposo o una buena esposa. Puedes hacer ejercicio físico, pero eso no te hará ser amoroso. Tú puedes hacer ejercicio físico pero eso no te hará más manso ni humilde. Puedes hacer ejercicio físico pero eso no te hará ser una persona más paciente. Puedes hacer ejercicio físico, pero eso no te hará un buen empleado. Puedes hacer ejercicio físico pero eso no evitará que palabras corrompidas salgan de tu boca. Puedes hacer ejercicio físico pero eso no te hará más como Cristo.
La piedad sí. La piedad es rentable y útil porque nos lleva a ser más como Cristo.
Ahora, la pregunta es, ¿cómo crees que afecta la piedad a tus relaciones? Pues, una persona piadosa será: un mejor padre o madre, un mejor esposo o esposa, un mejor empleado, un mejor vecino, un mejor hijo, un mejor hermano, un mejor miembro de iglesia, y amados, en el caso de Timoteo, un mejor pastor.
Las personas a tu alrededor se beneficiarán por tu piedad, porque se relacionarán con alguien que es más como Cristo.
Verás, para el cristiano, a diferencia del ascetismo mundano, la disciplina no es un objetivo en sí mismo. Sino que reconocemos la disciplina como la forma de vida que nos lleva a ser conformados a la imagen de Cristo. Ésa es nuestra meta, no es la disciplina en sí, sino la piedad que nos hace más como Jesús.
LA PROMESA
Y creo que la segunda palabra, promesa, tiene que ver con esto mismo. Esta piedad tienen una promesa tanto en esta vida como en la futura. La piedad llevará al creyente a disfrutar mejor de esa vida que Cristo otorga al creyente, tanto en esta tierra como en la futura.
Los cristianos a veces tenemos una mente tan mundana que, al igual que el mundo, pensamos que cuando obtengamos estabilidad económica y comodidad, entonces viviremos felices. Cuando tengamos un buen trabajo, entonces viviremos felices. Pero, la buena vida la viviremos al ser piadosos, porque esa vida promesa que se describe es la vida eterna y en comunión con Dios que obtenemos a través de Cristo.
Seremos en verdad más felices al ser piadosos. De hecho, la verdadera felicidad se encuentra en la Santidad con Dios, no en este mundo.
LA ESPERANZA
De modo que, la buena motivación para el ejercicio espiritual es: 1) la utilidad de la piedad, la promesa de vida que tenemos en Cristo, tanto aquí como en la eternidad. Y, 3) la esperanza que tenemos.
Pablo conecta la esperanza con la persona en quien está puesta esta esperanza. En otras palabras, Pablo tiene esperanza porque confía en el Dios vivo. El apóstol dice “hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo”, es decir, no en los ídolos sino en un Dios que es real y vivo. No es la primera vez que Pablo hace referencia a Dios como el Dios vivo, en 1 Timoteo 3:15pero en caso que me tarde, te escribo para que sepas cómo debe conducirse uno en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y sostén de la verdad.
Esta declaración denota que el Dios al que servimos no es una simple figura de madera o arcilla tallada por manos humanas que tienen ojos pero no ven, oídos pero no oyen, labios pero no hablan, y manos pero no hacen. No, el Dios al que servimos es un Dios vivo capaz de cumplir las promesas que nos ha hecho. La esperanza de la vida cristiana es que Dios es un Dios fiel que cumple sus promesas.
Y ésta es nuestra motivación, que si Dios ha dicho algo, lo cumplirá.
Quiero que piense en algo, todos los que hemos trabajado por cuenta ajena, lo hacemos porque confiamos en que el dueño de la empresa nos pagará a final de mes como la ganancia de nuestro esfuerzo. Usted y yo nos esforzamos todos los días porque confiamos en que recibiremos nuestro salario a final de mes.
Pues, Dios es mucho más confiable que cualquier empresa, y si Dios ha dicho que Él cumplirá su promesa, usted y yo podemos trabajar y esforzarnos haciendo todo sacrificio y confianza porque Dios es el Dios vivo y cumplirá su promesa. Eso es lo que dice Pablo. La motivación para el trabajo y el esfuerzo es que Dios cumplirá sus promesas.
Aclarar: Salvador de todos los hombres
Ahora bien, es importante aclarar un aspecto importante en este texto, y es la frase que Pablo describe a continuación. Dice que Dios es el “Salvador de todos los hombres”, y quiero ser bien breve porque el punto del pasaje es otro. Pero rápidamente, este texto no está enseñando universalismo, es decir, que Dios salva a todos los hombres que viven y han vivido sobre la tierra. Es decir que todo ser humanos ahora ya es salvo. Esto sería una contradicción, pues la Biblia claramente dice que algunos se pierden, y que alguno son condenados por su pecado e incredulidad. Así que, a qué se refiere esta frase.
La palabra Salvador, del griego soter, puede ser traducida como “salvador” pero también como “preservador”, como aquel que sustenta y sostiene. Creo que ésa debería ser la traducción correcta en este pasaje, pues Dios a la verdad es el sustentador de todos los hombres, tanto incrédulos como creyentes, todos viven porque Dios sostiene sus vida.
Para Dios ser el Salvador de todos los hombres, tendría que salvarlos en verdad. De la misma manera que un goleador en un equipo es quien mete los goles, así también un salvador es el que salva. Y si salva a todos los hombres, entonces, tiene que hacer de hecho.
Por eso creo Pablo está diciendo que el Dios vivo que es capaz de cumplir sus promesas, es el sustentador o el que preserva la vida de todos los hombres, especialmente, los creyentes. Y esto es parte de nuestra esperanza.
Así que, amados hermanos, tenemos una buena motivación para ejercitarnos en la piedad. Una motivación que está compuesta por la rentabilidad o utilidad de la piedad, por la promesa de vida con Cristo y por la esperanza que tenemos en el Dios vivo que es capaz de cumplir sus promesas.

II. UNA BUENA RUTINA

Pero una buena motivación es solo el primer paso. La motivación debe ir acompañada de la acción, sino no es motivación. Así que, junto con una buena motivación debemos tener una buena rutina que nos permita crecer en la piedad.
Quiero decirte algo, las buenas intenciones y los buenos deseos no llevan a nadie a ningún lugar. Lo que te lleva a alcanzar cualquier meta es la acción. Es el hacer. Una rutina existe para hacerla. Nadie pierde peso simplemente deseando perder peso. Amados, si eso fuera así, ninguno de nosotros estaría gordito. Nadie se hace más fuerte simplemente con la intención de querer ser más fuerte, no, tiene que hacer ejercicio.
Por eso Pablo le da a Timoteo una buena rutina para que el joven pastor la ponga en práctica. Es decir, para que haga estas cosas. Y lo vemos en los versículos del 1 Timoteo 4:6-16, son una lista de 11 imperativos que Timoteo debe hacer. Los dos primeros los hemos visto el domingo pasado:
Nada tengas que ver con fábulas profanas.
Ejercítate para la piedad.
Así que nos enfocaremos en los versículos del 1 Timoteo 4:11-16. Y encontraremos 9 imperativos que marcarán la rutina que Timoteo debía seguir. Esta buena rutina determinaría: 1) cómo ejercería su ministerio; 2) cómo viviría su vida personal, y 3) cómo usaría su tiempo.
SU MINISTERIO
1 Timoteo 4:11Esto manda y enseña.” Como hemos dicho antes, el ministerio pastoral es el ministerio de la Palabra. Timoteo no tenía opción. Su trabajo era mandar y enseñar a la iglesia con la Palabra de Dios, y no me refiero a mandar para que hicieran lo que el quisiera, sino mandar que obedecieran a Dios y su Palabra. El pastor debe ejercer su ministerio por medio de la Palabra de Dios, demandando obediencia de los cristianos a la Palabra de Dios.
Esto no es negociable, un pastor tiene la responsabilidad delante de Dios de usar la Palabra de Dios para cumplir los propósitos de Dios.
Hay una razón por la cual la única “habilidad” que aparece en los requisitos para el cargo pastoral es ser “apto para enseñar”, porque es imposible separar el ministerio pastoral de la enseñanza. Ahora bien, ¿qué debía Timoteo mandar y enseñar?
Todo lo que aparece en el capítulo 4. Pablo diciéndole a Timoteo que en su rutina para la piedad debía ejercer su ministerio advirtiendo contra la apostasía y señalando el verdadero evangelio. Así sería un buen siervo de Cristo.
Amado, quiero que sepas algo, y esto no lo hacemos con arrogancia, pero hay una razón por la que la Biblia describe a los creyentes como ovejas, y es porque deben ser guiados. Guiados primeramente por el Espíritu Santo que mora en nosotros, guiados por la Palabra de Dios, pero también guiados por pastores fieles que les adviertan de los peligros de la apostasía y de no aplicar el evangelio en todas las áreas de la vida.
No me malinterprete, no somos policías que andamos buscando quien está pecando, sino que somos guardianes que advertimos de que no todo lo que pensamos es bíblico ni conforme al evangelio. Somos heraldos del Señor que debemos exigir obediencia al Señor de parte de la iglesia. Los pastores debemos exigir esa obediencia a Cristo, y escuche bien, es a Cristo no a nosotros mismos. La obediencia a los pastores es únicamente en tanto que estos pastores vivan y prediquen según la Escritura.
SU VIDA PERSONAL
Y eso nos lleva al segundo aspecto de la buena rutina, que es la forma en cómo Timoteo debía vivir su vida personal. 1 Timoteo 4:12No permitas que nadie menosprecie tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza.
Algo que quiero decir, es que el llamado a ser pastor es el llamado a ser ejemplo de los creyentes. Otra forma de traducir el versículo 12 sería “gánate el respeto de los demás y sé ejemplo de ellos”. Esto tiene vital importancia dado que Timoteo era un pastor joven, los teólogos y comentaristas bíblicos afirman que Timoteo tendría entre 30 - 40 años.
Este texto es un desafío especialmente para mí, y debe serlo también para nuestra iglesia. En Vida Nueva hemos tenido la bendición de contar con un pastor que lleva más de 30 años en el ministerio. Un hombre con un carácter maduro y desarrollado que cuenta con una gran experiencia sobre sus hombres. Y es una bendición contar con un pastor experimentado. Pero dentro de unos meses, nos quedaremos con un pastor joven e inexperto, y que tiene mucho aún por madurar y crecer, tanto en mi vida personal como en la ministerial. Y al igual que Timoteo, yo me encuentro en este rango de edad, y más cerca de los 30 que de los 40.
Pero amados, no cabe duda que el llamado pastoral es un llamado a ser ejemplo, sin importar la edad. Y éste es mi desafío personal.
En Tito 2:7–8Muéstrate en todo como ejemplo de buenas obras, con pureza de doctrina, con dignidad, con palabra sana e irreprochable, a fin de que el adversario se avergüence al no tener nada malo que decir de nosotros.” También 1 Pedro 5:3tampoco como teniendo señorío sobre los que les han sido confiados, sino demostrando ser ejemplos del rebaño.
Timoteo debía vivir de tal forma que fuera un ejemplo: en su forma de hablar, en su forma de comportarse íntegra y justamente, en su forma de amar sacrificialmente a los demás, en su fidelidad y en su pureza sexual.
El siervo de Cristo debe estar en la capacidad de decir, tal como dijo Pablo: 1 Corintios 11:1Sean imitadores de mí, como también yo lo soy de Cristo.
Es decir, seguir la forma en cómo sigo a Cristo.
SU TIEMPO
Y finalmente, esta buena rutina debía determinar cómo iba a usar tu tiempo.
1 Timoteo 4:13Entretanto que llego, ocúpate en la lectura de las Escrituras, la exhortación y la enseñanza.
Pablo le da a Timoteo una instrucción clara sobre cómo debía ocupar su tiempo. Y en esto vemos que ambos tienen que ver con ministrar la Palabra públicamente, y también con nutrirse él personalmente con la Biblia.
Pablo le dice que debe leer la Escritura, y este vero hacer referencia a la lectura pública, y luego la exhortación y la enseñanza. Lo que Pablo está diciendo es dedícate a predicar la Palabra. La lectura pública es la lectura de la Biblia que debe preceder a la exhortación y la enseñanza.
Un pastor, antes de enseñar o exhortar debe leer la Escritura para que sea evidente de dónde viene la enseñanza y la exhortación. Como hemos dicho anteriormente, el ministerio pastoral es el ministerio de la Palabra. Pablo anima a Timoteo a que no descuide el don pastoral de la enseñanza que Dios le ha dado.
Pero el ministerio de la Palabra no solo tiene un elemento público, sino también uno privado.
Timoteo no solo ocupar su tiempo en predicar, sino también en reflexionar, meditar y perseverar en estas cosas porque solo así podría cuidar de su propia vida y de su doctrina. Timoteo debía asegurarse que su mente y corazón estuvieran en el lugar correcto, y eso es en la Palabra de Dios.
Reflexionar sobre la piedad, la doctrina y los peligros de la apostasía es algo que Timoteo debía siempre hacer. Tenía los ejemplos de los otros ancianos que se habían apartado de la sana doctrina y había caído en la impiedad. Debía temer por su propia vida y ocupar su tiempo en el cuidado de su propia alma.
Un pastor debe primero pastorearse a sí mismo, antes que pastorear a los demás.
Muchas veces veo en mi propio corazón pensamientos y actitudes que no son conforme a la sana doctrina, y debo aprender a pastorearme a mí mismo primero. Por eso Pablo le dice a Timoteo que debe ocuparse en la reflexión y en el cuidado de su propia alma.
Hace poco tiempo atrás, algunos miembros de la iglesia me preguntaron cómo lucía mi rutina diaria ahora que no estoy trabajando completamente en la obra del ministerio. Y, la verdad es que estoy ocupándome en discipular y reunirme con algunos hermanos para hacer trabajo pastoral y caminar juntos en la vida cristiana. Pero también, mucho de mi tiempo debe ser invertido en mi propia vida. En tener cuidado de mi propia piedad y de mi doctrina. La iglesia necesita pastores saludables.

III. UN BUEN RESULTADO

Así que, hemos visto que un buen siervo de Cristo es aquel que no escatima ningún esfuerzo ni sacrificio a fin de ejercitarse en la piedad, para ello, hace falta:
Una buena motivación, compuesta por:
El beneficio, la promesa y la esperanza de la piedad.
Una buena rutina, que determine la forma en cómo:
Ejercemos el ministerio, vivimos nuestra vida y ocupamos nuestro tiempo.
Todo esto, producirá un buen resultado. Y Pablo menciona dos cosas en este aspecto que quiero decir brevemente:
PROGRESO EVIDENTE
Lo primero que menciona es que al seguir esta rutina, Timoteo hará evidente ante todos que está progresando en su caminar con Cristo. La palabra aprovechamiento en este pasaje, no es la misma del versículo 8. El aprovechamiento del que se habla aquí es progreso o crecimiento. Si Timoteo tiene una buena motivación y sigue esta buena rutina, entonces el resultado será una piedad evidente a todos.
Hay hombres y mujeres cristianos que tiene años en el evangelio, pero que parece niños tanto en su entendimiento de la doctrina como en el carácter cristiano. Timoteo no debía ser así, sino que a pesar de su corta edad, tenía que tener evidencias de un entendimiento profundo de la doctrina y una vida piadosa que fuese ejemplo a los demás.
Así que, el primer resultado es un progreso evidente.
ASEGURAR LA SALVACIÓN
En segundo lugar, Pablo menciona que al hacer esto Timoteo se salvará a sí mismo y a los que lo oyen. Pablo no quiere decir que la salvación de Timoteo será por obras, sino que al vivir piadosa y santamente, Timoteo está dando evidencia de la nueva vida que el evangelio produce en la persona. La santidad es un fruto de la conversión genuina. Contrario a Himeneo y Alejandro en el capítulo 1, quienes al apartarse evidenciaron su apostasía, Timoteo debía evidenciar su salvación por medio de una vida justa y santa.
Pero también se menciona que salvará a los que lo oyen, porque al enseñar y predicar fielmente la sana doctrina, conducirá a sus oyentes al evangelio verdadero.
De modo que, una buena motivación es indispensable para seguir una buena rutina, que al final producirá un buen resultado. Por esto, un buen siervo de Cristo no escatima esfuerzos ni sacrificios en su ejercicio de la piedad.
APLICACIONES:
Entiende que corres por un premio: 1 Corintios 9:24–27¿No saben que los que corren en el estadio, todos en verdad corren, pero solo uno obtiene el premio? Corran de tal modo que ganen. Y todo el que compite en los juegos se abstiene de todo. Ellos lo hacen para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Por tanto, yo de esta manera corro, no como sin tener meta; de esta manera peleo, no como dando golpes al aire, sino que golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado.” Si no puedes apreciar los beneficios que la Biblia da a la disciplina en la piedad, entonces nunca valorarás el premio.
Usa bien tus recursos: Y me refiero a tu tiempo y tu dinero. No hay mejor forma de saber cuáles son las cosas que valoramos en nuestra vida sino viendo en qué invertimos nuestro dinero y nuestro tiempo, ¿dedicas tus recursos a tu propio crecimiento espiritual y al de otros?
Actúa: Debemos entender que las buenas intenciones no son suficientes. La vida cristiana demanda obediencia si es que queremos ver crecimiento y fruto en nuestra vida. Mucha gente cree que el Espíritu Santo produce en fruto en nosotros sin que nosotros hagamos nada. Pero el medio por el cual el Espíritu produce el buen fruto es a través de nuestra disciplina y obediencia. Quiero que pienses en tu corazón como un campo, tú eres responsable de arar la tierra, abonar el terreno y plantar la semilla, pero la lluvia es la que hará crecer la cosecha. El Espíritu de Dios es como la lluvia en este caso, cuando venga, tiene que encontrar un corazón abonado y preparado con la Palabra para producir el fruto.
Amados hermanos, mi oración es que el Señor nos motive en su Palabra para que nos disciplinemos en la piedad, solo así podremos vivir vidas provechosas que progresan espiritualmente y que son de bendición a otros para la gloria de Dios.
¿Amén?
Oremos.
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